La vulnerabilidad social es un concepto multidimensional que emerge en las ciencias sociales y humanas como una alternativa para trascender el enfoque tradicional de pobreza, el cual se centraba únicamente en la insuficiencia de ingresos y resultaba limitado para comprender las condiciones de vida de las poblaciones más desamparadas (Castro & Cano, 2013). Esta complejidad es matizada por las diversas áreas del conocimiento y posturas epistemológicas que convergen en su análisis, lo que ha generado múltiples acepciones y definiciones.
En América Latina, la vulnerabilidad ha adquirido una trascendencia creciente, pasando de conceptualizarse en la década de los 70 en relación con los embates de la naturaleza, a un enfoque social en los años 80 que, sin desconocer los eventos naturales como causantes de desastres, se concentra en el análisis de "las estructuras y procesos socioeconómicos de desigualdad y pobreza como causantes de la vulnerabilidad" (Pérez, 2000, p.2).
Este concepto permite no solo estudiar el efecto de los desastres naturales en la población, sino también comprender cómo las estructuras sociales han situado a determinados sectores en situaciones de vulnerabilidad. La vulnerabilidad se vincula no solo con las condiciones de las personas, sino también con los ámbitos socioeconómicos, culturales y ambientales de su vida, lo cual brinda una comprensión más integral del término.
Definiciones Clave de Vulnerabilidad Social
La vulnerabilidad social es entendida como una configuración particular y negativa, resultado de la intersección de dos conjuntos: uno, definido a nivel "macro" relativo a la estructura de oportunidades, y otro, definido a nivel "micro", referido a los actores.
- González (2009) expone que la vulnerabilidad social es el conjunto de limitaciones o desventajas que las personas encuentran para acceder y usar los activos que se distribuyen en las sociedades.
- La definición aportada por el Council for International Organizations of Medical Sciences (2002), ampliamente aceptada, considera a las personas vulnerables como “aquellas que son relativamente (o absolutamente) incapaces de proteger sus propios intereses, posiblemente porque tengan insuficiente poder, inteligencia, educación, recursos, fuerza u otros atributos necesarios para proteger los intereses propios” (p. 48).
- Schroeder & Gefenas (2009) afirman que “ser vulnerable significa enfrentar una probabilidad significativa de sufrir un mal identificable, a la vez que carecer sustancialmente de la habilidad y/o los medios para protegerse a sí mismo”.
- Kaztman (2001) señala que la vulnerabilidad tiene dos componentes explicativos: por una parte, la inseguridad e indefensión que experimentan comunidades, familias e individuos por el impacto de eventos económico-sociales traumáticos; por otra, el manejo de recursos y las estrategias que utilizan para enfrentar los efectos de dicho evento.
- Para Barrenechea et al. (2002), la vulnerabilidad social se refiere a las condiciones (dimensiones sociales, económicas, culturales, políticas) de un grupo social, previas a la ocurrencia de un evento catastrófico, así como su capacidad diferenciada para hacerle frente y recuperarse.
- La socióloga Espina (2008) la define como la “situación en la cual personas y hogares se encuentran en una condición límite en cuanto a sus posibilidades de satisfacción de necesidades, con muy baja capacidad para enfrentar cambios y eventualidades que, de producirse, los situarían inmediatamente en la pobreza” (p. 177).
- El Informe de Desarrollo Humano 2014 del PNUD define la vulnerabilidad humana como “la posibilidad de deteriorar los logros del ámbito del desarrollo humano y su sostenibilidad. Una persona (o comunidad o país) es vulnerable cuando existe un alto riesgo de que sus circunstancias y logros se vean deteriorados en el futuro” (p. 17).
Es importante destacar que, aunque la vulnerabilidad social se asocia usualmente como consecuencia de los modelos de desarrollo imperantes, también evidencia las limitaciones de las personas más débiles para poder superar ese estado de susceptibilidad ante cualquier situación crítica. No siempre la vulnerabilidad es atribuible a elementos propios de la pobreza; es también consecuencia de características personales asociadas, en gran medida, a la falta de seguridad. Young (2010) afirma que la vulnerabilidad social puede entenderse como una exacerbación de la común vulnerabilidad ontológica de todos los seres humanos, agravada por circunstancias determinadas, lo que permite poner el foco en el origen contingente de ciertas vulnerabilidades y revisar y modificar estructuras sociales.
Enfoque Multidimensional de la Vulnerabilidad Social
Resiliencia y Vulnerabilidad
La vulnerabilidad social es un proceso multidimensional que confluye en el riesgo o probabilidad del individuo, hogar o comunidad de ser herido, lesionado o dañado ante cambios o permanencia de situaciones externas y/o internas. Se expresa de varias formas:
- Como fragilidad e indefensión ante cambios originados en el entorno.
- Como desamparo institucional por parte del Estado.
- Como debilidad interna para afrontar los cambios necesarios y aprovechar oportunidades.
- Como inseguridad permanente que paraliza y desmotiva estrategias a futuro.
Vulnerabilidad Social y Pobreza: Una Distinción Crucial
Aunque la vulnerabilidad y la pobreza están interconectadas, Chambers (2006), citado en PNUD (2014), señala que “la vulnerabilidad no es lo mismo que la pobreza. No significa que haya carencias o necesidades, sino indefensión, inseguridad y exposición a riesgos, crisis y estrés” (p. 17). Mientras que la pobreza se refiere principalmente a la carencia de bienes y recursos (Kaen, 2009), y la exclusión social a la ruptura de los vínculos que posibilitan la integración de los individuos (Castel, 1997), la vulnerabilidad se relaciona con la fragilidad y las limitaciones de personas, grupos y regiones para enfrentar situaciones adversas o cotidianas.
El Modelo Activos, Vulnerabilidad y Estructura de Oportunidades (AVEO)
El enfoque AVEO, propuesto por Kaztman y Filgueira (Kaztman, 1999), constituye un marco teórico fundamental para entender la vulnerabilidad social. Este modelo la define como "la incapacidad de una persona o de un hogar para aprovechar las oportunidades, disponibles en distintos ámbitos socioeconómicos, para mejorar su situación de bienestar o impedir su deterioro" (Kaztman, 2000, p. 281).
El centro del enfoque AVEO radica en la unión del portafolio de activos de los hogares con las estructuras de oportunidades de una sociedad en un momento histórico dado, considerando los requerimientos para aprovecharlos. Esto permite establecer distintos niveles de vulnerabilidad y contrastar rasgos micro y macro en los análisis.
Componentes Esenciales del Enfoque AVEO:
Para Filgueira (2002), la comprensión de la vulnerabilidad social a través del enfoque AVEO requiere considerar tres componentes esenciales:
- Recursos o Activos: La posesión, control o movilización de recursos materiales y simbólicos que permiten al individuo desempeñarse en la sociedad. Kaztman (p. 294) los define como el “conjunto de recursos, materiales e inmateriales, sobre los cuales los individuos y los hogares poseen control, y cuya movilización permite mejorar su situación de bienestar, evitar el deterioro de sus condiciones de vida, o bien disminuir su vulnerabilidad”. No son ingresos, pero pueden permitirlos.
- Estructura de Oportunidades: Proviene del mercado, del Estado y de la sociedad.
- Papel de las Instituciones y las Relaciones Sociales.
Tipos de Capitales/Activos:
- Capital Físico: Constituido por recursos tangibles como las condiciones de la vivienda y los bienes durables de consumo (Kaztman, 1999). Un individuo en un hábitat y vivienda precarios percibe limitadas sus posibilidades de desarrollo.
- Capital Humano: Incluye aspectos como la salud y la educación, esenciales para las personas. La desigualdad en el acceso a servicios de salud en países pobres, por ejemplo, se asocia a problemas como la mortalidad materna e infantil por causas evitables.
- Capital Financiero o Productivo: El concepto más antiguo de capital, compuesto por los recursos monetarios disponibles en cada hogar para acceder a bienes de consumo (Kaztman, 1999).
- Capital Social: El concepto más novedoso y aún sin consenso definitivo. Según Kaztman (1999), consiste en un conjunto de reglas, normas y obligaciones dentro de relaciones, estructuras y arreglos institucionales sociales que promueven la reciprocidad y la confianza. Incluye variables relacionadas con el ámbito comunitario como la asistencia a grupos religiosos, participación en actividades comunales, inscripción en clubes deportivos, y condiciones de seguridad.
Medición de la Vulnerabilidad Social

La medición de la vulnerabilidad social se realiza mediante indicadores de vulnerabilidad, donde cada variable establece criterios para medir el índice de vulnerabilidad de personas o familias evaluadas. Algunos ejemplos incluyen:
- Índice de vulnerabilidad de paro: Mide la situación laboral.
- Índice de vulnerabilidad de estudios: Evalúa el nivel educativo.
- Índice de vulnerabilidad de vivienda: Analiza el tipo de hogar en el que se vive.
- Indicador de pobreza: Mide los ingresos per cápita y la situación económica.
- Indicador de salud: Pone el foco en el acceso a los servicios de salud.
- Indicadores de identificación: Reflejan rasgos personales como edad, género, nacionalidad.
Estudio de Caso: Vulnerabilidad Social en Jóvenes de Medellín (2014)
En el contexto de Medellín, Colombia, se construyó un índice de vulnerabilidad social en la población joven (15 a 24 años) en 2014, basándose en la teoría AVEO. Este estudio transversal exploratorio utilizó 8406 registros de la Encuesta de Calidad de Vida (ECV) del municipio. Los componentes principales del índice fueron: satisfacción de las necesidades de subsistencia, inversión en educación y esparcimiento, protección social, y ocio y tiempo libre.
Resultados del Índice de Vulnerabilidad Social (Medellín, 2014):
- Baja vulnerabilidad: 9,5% (798) de la población.
- Mediana vulnerabilidad: 65,8% (5528) de la población.
- Alta vulnerabilidad: 19,7% (1660) de la población.
Características Individuales y Socioeconómicas Asociadas a la Vulnerabilidad:
Al analizar el grado de vulnerabilidad según características individuales, se observó que:
- El 53,2% de la población joven con alta vulnerabilidad tenía entre 15 y 19 años de edad, mientras que en los grados de baja y mediana vulnerabilidad predominaba la población entre 20 y 24 años.
- Un alto porcentaje de jóvenes con alta vulnerabilidad tenía educación básica, mientras que en la baja y mediana vulnerabilidad prevalecía la educación media.
- Los hombres registraron la mayor proporción en el grado de alta vulnerabilidad social, mientras las mujeres predominaron en los grados de baja y mediana vulnerabilidad, lo cual puede explicarse por la menor inversión en educación por parte de los hombres en Colombia (DANE, 2005).
- Los individuos mestizos, indígenas o raizales representaban más de la mitad de la población en los tres grados de vulnerabilidad.
En cuanto a las condiciones socioeconómicas:
- En los tres grados de vulnerabilidad predominaron los individuos jóvenes que habitaban en el estrato socioeconómico 2.
- Los jóvenes con alta vulnerabilidad se concentraron en las zonas Nororiental, Noroccidental y Centroccidental de Medellín. La zona Centroriental tuvo una mayor proporción de jóvenes con baja y mediana vulnerabilidad.
- La mayoría de los jóvenes con alta vulnerabilidad reportaron que en sus viviendas habitaban entre cuatro y nueve personas.
- En los estratos 1 (bajo-bajo), 2 (bajo) y 3 (medio bajo), la proporción de alta vulnerabilidad fue mayor que en los estratos altos, lo cual es esperable ya que los individuos jóvenes de estratos socioeconómicos bajos enfrentan mayores barreras para acceder a bienes y servicios.
Estos hallazgos confirman que, para analizar la vulnerabilidad social en los individuos jóvenes, es necesario centrarse en los capitales que posee esta población para hacer frente a las demandas cotidianas, los cuales son generados por una estructura de oportunidades desde el Estado, el mercado y la sociedad.
La Resiliencia y su Relación con la Vulnerabilidad
La resiliencia, definida como "la capacidad de un sistema de absorber perturbaciones y reorganizarse, al tiempo que retiene esencialmente la misma función, estructura, identidad y retroalimentaciones" (Walker et al., 2004; Folke, 2006:259), ha sido cada vez más asociada a la vulnerabilidad ante amenazas ambientales. Sin embargo, este enfoque ha sido criticado por la pobreza de la reflexión teórica sobre la parte 'social' de la noción de sistemas socio-ecológicos, y por asumir dos subsistemas separados (social y ecológico).
En el Informe de Desarrollo Humano 2014, se plantea la resiliencia humana como una definición clave para reducir las vulnerabilidades: que “las personas puedan valerse de sus oportunidades de forma libre y segura, entendiéndose también que lo hagan teniendo la seguridad de que las oportunidades que tienen hoy no las van a perder mañana” (PNUD, p. 20). Esto resalta la importancia del trabajo de los Estados e instituciones para el empoderamiento humano.
Implicaciones del Patrón de Desarrollo Contemporáneo
El modelo de desarrollo en los países de América Latina ha provocado una exposición cada vez más elevada e inestable a situaciones de riesgo para las personas de clase baja y media. Con la consolidación del capitalismo subdesarrollado, males sociales se agudizaron y la distribución desigual de los ingresos acentuó las disparidades. La vulnerabilidad social, característica del sistema capitalista, ha remarcado las situaciones de riesgo e incertidumbre en personas y grupos en desventaja social.
Belén Liedo (2021) destaca que “la vulnerabilidad se produce en una encrucijada determinada entre la persona y el entorno. Las condiciones de la vulnerabilidad no son, entonces, algo «natural», sino que siempre aparecen en un determinado contexto del que no deben ser aisladas a la hora de analizarlas y abordarlas. Las desigualdades estructurales dan lugar a situaciones en las que las personas son más propensas a sufrir determinados daños”.
El modelo neoliberal ha extendido prácticas culturales globales que, al imponerse en la región sin distinción entre las personas, han generado mayor desigualdad y exacerbado la vulnerabilidad social.
Desafíos y Perspectivas Futuras
La vulnerabilidad social es un fenómeno multidimensional que persiste, y su complejidad, heterogeneidad y carácter dinámico exigen una continua investigación. A pesar del creciente interés, aún no existe un consenso general sobre el tema, y son frecuentes los cuestionamientos a determinadas posturas.
Es necesario centrarse en la construcción de indicadores que permitan el monitoreo y atención hacia grupos en situación de vulnerabilidad. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (2002) ha propuesto la "ecuación de vulnerabilidad" como una forma más concreta de exponer los elementos a tener en cuenta para su medición. Moser (1998) sugiere que la vulnerabilidad sería la sumatoria de los riesgos, los mecanismos y recursos para enfrentarlos, y la capacidad para adaptarse a ellos de forma activa, lo que implicaría importantes reestructuraciones internas.
Se advirtieron alertas desde el Seminario Internacional sobre las Diferentes Expresiones de la Vulnerabilidad Social en América Latina y el Caribe en 2001, aludiendo a la necesidad de apoyarse en técnicas cuantitativas y cualitativas, proponer indicadores para diagnosticar y monitorear la situación, y lograr identificar cómo se usan los activos y las oportunidades/dificultades que estos propician.
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