La preocupación por los derechos de las personas mayores constituye una temática cada vez más visible y relevante. Este grupo de la población es muy diverso y cambiante, y en el contexto de un acelerado proceso de envejecimiento poblacional, se ha vuelto fundamental proteger y promover los derechos humanos para generar las condiciones de un ejercicio efectivo de los mismos, especialmente para quienes se encuentran en situaciones de mayor vulnerabilidad.

El enfoque de derechos en la vejez
Todos los seres humanos somos sujetos de derechos y deberes independientemente de nuestra edad, sexo, creencias o etnia. Sin embargo, la edad, como categoría que ordena el ciclo vital, ha condicionado a ciertos grupos en el ejercicio pleno de sus derechos. Uno de los efectos más relevantes es el edadismo, un conjunto de estereotipos, discriminaciones y actitudes prejuiciosas que asocian la vejez con enfermedad, pasividad y fragilidad.
Ante este escenario, el Estado tiene la responsabilidad de brindar la protección necesaria para mantener la integridad física, psíquica y social de este grupo. Un hito relevante es la ratificación de la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores, que establece mecanismos específicos para garantizar la calidad de vida, bienestar, salud y seguridad social en condiciones de igualdad.
Acciones institucionales y acceso a la justicia
Desde 2018, la Unidad de Derechos Humanos y Buen Trato del SENAMA trabaja para prevenir el maltrato y fomentar el acceso a la justicia. Entre las principales acciones destacan:
- Defensor Mayor: Abogados que brindan asesoría legal especializada ante situaciones de abuso, maltrato o violencia.
- Protocolo de Acceso a la Justicia: Creado junto a la Corte Suprema, permite que el poder judicial contemple a este grupo etario con un enfoque diferenciado.
- Defensa Jurídica Integral: Ofrece representación judicial gratuita a través de las Corporaciones de Asistencia Judicial (CAJ), mediante duplas sociojurídicas.

Estrategias de promoción, prevención y participación
Promover y proteger los derechos no es una labor exclusiva del Estado, sino un esfuerzo conjunto de toda la sociedad. Las personas mayores deben adquirir un rol activo y protagónico, ejerciendo su ciudadanía en condiciones de igualdad.
1. Solidaridad intergeneracional
Esta interacción colaborativa busca la cooperación e intercambio entre generaciones. Iniciativas como el Programa Voluntariado País de Mayores permiten que las personas mayores entreguen sus conocimientos a estudiantes, fomentando su participación social y combatiendo los mitos asociados a la edad.
2. Participación social
La participación es un factor protector de la salud física y mental. Más del 35% de las personas mayores en Chile participa en organizaciones sociales. Además, existen los Consejos de Residentes al interior de los Establecimientos de Larga Estadía (ELEAM), que promueven el ejercicio de derechos y la expresión de inquietudes dentro de estas instituciones.
Respuesta ante la pandemia y desafíos actuales
La crisis sanitaria por COVID-19 evidenció la necesidad de mejorar las condiciones estructurales. Instituciones como el SENAMA articularon medidas para mitigar los efectos del confinamiento, protegiendo a los residentes de ELEAM y a quienes permanecen en sus hogares.
| Herramienta | Objetivo |
|---|---|
| Fono Mayor | Garantizar el acceso oportuno a la información. |
| Atención Psicológica | Abordar la salud mental ante el encierro y la incertidumbre. |
| Protocolos de Votación | Garantizar la participación política en procesos electorales. |
🟢 ¿Cómo brindar un buen trato al adulto mayor?
Para promover los derechos de las personas mayores y prevenir el maltrato, es necesario eliminar todas las actitudes que infantilicen o sobreprotejan a este grupo, promoviendo en su lugar la autonomía, la independencia y la capacidad de decidir en base a sus propias creencias personales.