En un contexto donde el envejecimiento de la población es una realidad creciente y los índices de dependencia aumentan, la figura del cuidador del adulto mayor se vuelve fundamental. En Chile, esta labor recae mayoritariamente en las mujeres, quienes a menudo enfrentan un desgaste físico, emocional y psicológico significativo. Hogar de Cristo, una fundación comprometida con las personas vulneradas, ha investigado y desarrollado diversas herramientas y programas para abordar esta compleja situación, priorizando no solo la atención del adulto mayor, sino también el bienestar del cuidador.

El Panorama Actual del Cuidado del Adulto Mayor en Chile
Una investigación reciente de Hogar de Cristo ha analizado las políticas públicas en torno a los cuidados en Chile. Los datos son alarmantes: si en 2020 existían 4,2 personas mayores dependientes por cada 100 personas no dependientes, para el año 2050 se estima que esta cifra aumentará a 12,7. Actualmente, el 22% de las personas mayores (798.282) presentan dependencia funcional en alguno de sus grados.
El país está envejeciendo, pero las políticas para atender a las personas mayores aún son escasas y no comprenden la diversidad que existe en ese mundo. La publicación “¿Dónde envejecer? Estándares de calidad en la atención domiciliaria para personas mayores en Chile”, de Hogar de Cristo, destaca que las políticas públicas a nivel mundial promueven el envejecimiento en el lugar. Esto implica que las personas mayores puedan permanecer en sus hogares por el mayor tiempo posible, haciendo esencial priorizar los cuidados domiciliarios, ya que "la mayoría de las personas mayores quieren envejecer en su casa, con las cosas que han cuidado por muchos años".
La Crisis de los Cuidados y las Iniciativas Públicas
Frente a la crisis de los cuidados en el país sudamericano, Hogar de Cristo observa con optimismo el anuncio del presidente Gabriel Boric en su Cuenta Pública del 1 de junio pasado sobre la creación de un Sistema Nacional de Cuidados. Este sistema busca, de aquí al 2026, atender en sus hogares a 75 mil personas con dependencia severa inscritas en el Registro Social de Hogares.
Chile Cuida: Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados
El Perfil del Cuidador en Chile: Un Rostro Femenino
El cuidado en Chile es un área que históricamente se ha dejado a cargo de las mujeres. Un 70,5% de las personas cuidadoras son mujeres, y la mayoría pertenece al rango de edad que va desde los 45 hasta los 74 años, según datos del Ministerio de Desarrollo Social. La investigación de Hogar de Cristo enfatiza que "en Chile la pobreza todavía tiene rostro de mujer. La mayoría de las personas cuidadoras son mujeres y, una gran parte de ellas, son adultas mayores".
Existe también una brecha en el nivel de ingresos y su correlación con la esperanza de vida y las condiciones de bienestar en la vejez. El 28% de las personas mayores con dependencia funcional en Chile pertenecen al quintil de ingresos más pobres y el 12% al quintil más alto, según la Encuesta de Discapacidad y Dependencia (ENDIDE) de 2022. Es fundamental comprender que los sistemas de cuidados son más urgentes para "las personas que están más abandonadas hoy en nuestro país".
Programas y Modelos de Cuidado Domiciliario
La investigación de Hogar de Cristo presenta modelos para mejorar el actual programa de Cuidados Domiciliarios del Senama, el cual tiene una baja cobertura y no considera el nivel de dependencia de las personas. Los dos escenarios propuestos por Hogar de Cristo categorizan a la población según un nivel de dependencia leve, moderado y severo. De acuerdo con esta clasificación, se propone aumentar la cantidad de horas de cuidados domiciliarios y considerar un mayor número de asistentes de apoyo. Actualmente, el programa del Senama considera un gasto de $318.000 pesos chilenos per cápita real mensual (unos 330 dólares).
El Rol Crucial del Cuidador y sus Desafíos
Un cuidador es una persona que proporciona cuidados con regularidad a otra que no puede cubrir sus necesidades personales total o parcialmente. Generalmente, la persona dependiente es un familiar que sufre una discapacidad física o mental, una enfermedad crónica o los efectos del envejecimiento. Los cuidadores se ven obligados a conciliar el trabajo, sus actividades personales y otras responsabilidades familiares mientras proporcionan atención individual a un ser querido.
A menudo, los cuidadores tienen necesidades que no son visibles para otros y pueden ser reacios a pedir ayuda. Pueden presentar un mayor riesgo de sufrir depresión por estrés, angustia, abuso de sustancias o problemas de salud física. También podrían experimentar tristeza, rencor o ira frente a la pérdida de sus esperanzas y expectativas. El cuidado suele ser una tarea estresante, y los cuidadores familiares, quienes ofrecen la mayoría de los cuidados requeridos por los mayores dependientes, no siempre cuentan con las herramientas necesarias.

La Tragedia de Chiguayante y la Importancia de "Cuidar al Cuidador"
La importancia de cuidar al cuidador quedó trágicamente en evidencia con la noticia del fallecimiento de un padre y su hijo en Chiguayante. Tras 20 días, Alejandro Ortega (59) y su hijo Francisco Ortega (26), quien vivía postrado, fueron encontrados muertos en su domicilio por infarto e inanición, respectivamente. En todo ese tiempo, nadie notó la ausencia del padre que cuidaba de su hijo. Este trágico hecho resalta la vital importancia del Programa de Atención Domiciliaria para el Adulto Mayor (PADAM) de Hogar de Cristo en Chile, el cual busca precisamente apoyar a los cuidadores.
Caso de Estudio: Bernarda Carrasco, una Cuidadora Incansable
El PADAM apoya a cuidadores como Bernarda Carrasco Godoy (68), de Iquique, quien cuida a su madre, Luisa Godoy Irigoyen (92), postrada por desgaste óseo severo. El trabajador social Hugo Salomon (33) escucha, acompaña y asiste a Bernarda en diversos trámites y necesidades, y está atento al estado de Luisa. Este caso complejo "refleja muy bien el desgaste físico, emocional y psicológico del cuidador".
Bernarda, quien vive en un sector de Iquique que enfrentó complejidades sociales, ha mostrado una resiliencia notable. Después de años de maltrato intrafamiliar y la pérdida de su esposo por adicción, se dedicó al cuidado. Ella forma parte de las 651.021 cuidadoras informales que existían en Chile en 2017 (Encuesta CASEN), cifra que se ha incrementado. Se estima que el 90% de estas cuidadoras son mujeres, y el 95% de los cuidadores son familiares. Aunque Bernarda legalmente no está en edad laboral, trabaja incansablemente en actividades informales, lo que la ayuda no solo económicamente, sino también en su salud mental.
Estrategias de Apoyo para Cuidadores: Lecciones de Bernarda
- Involucrar a la familia en la tarea: Bernarda vive con dos nietos adultos que la ayudan económicamente y la apoyan en el cuidado de Luisa. Ella reflexiona sobre su propia vejez y pide a sus nietos que "no quiero que nadie se sacrifique por mí como yo lo he hecho por mi mamita".
- Mantener actividades paralelas y de apoyo especializado: Bernarda es admirablemente laboriosa, vendiendo rosquillas, lavando ropa ajena y siendo consultora. Estas actividades, junto a la administración de la pensión de su madre, no solo le brindan sustento, sino también un respiro mental.
- Informarse y educarse en lo que significa el cuidado: Bernarda ha tomado cursos en la junta de vecinos para afrontar el deterioro de su madre. Entender enfermedades como el Alzheimer le ha servido para comprender las reacciones de Luisa. Es lamentable que el programa Chile Cuida esté presente en solo 20 municipalidades. Afortunadamente, Bernarda ha contado con el apoyo del PADAM y del personal médico del CESFAM.
Bernarda reconoce que, para lo que no se siente preparada, es para afrontar la pérdida en el día en que Luisa se vaya: "¿Qué voy a hacer cuando ya no la tenga?".
Guías y Recursos para el Cuidado y Autocuidado
El Centro UC de Estudios de la Vejez y el Envejecimiento, en conjunto con la Fundación Oportunidad Mayor, presentó una publicación que ofrece herramientas útiles y prácticas para cuidar a una persona mayor dependiente en casa. En once capítulos, el cuidador domiciliario encontrará temas que abarcan desde el autocuidado de quien cuida, hasta una descripción de los recursos esenciales para atender a una persona mayor, incluyendo aspectos como higiene, alimentación y servicios de salud.

La Guía Práctica de Salud Mental para Personas Mayores
Con la frase de Sergio Chamy, el “Agente Topo”: "Me di cuenta que la clave es buscar nuevos comienzos y no pensar en lo que se acaba”, se lanzó la primera guía práctica de salud mental para personas mayores. Este es el resultado de un trabajo de dos años y medio en el que Hogar de Cristo participó activamente.
Todo comenzó en agosto de 2019 con la conformación de la Mesa Técnica de Salud Mental, coordinada por el Ministerio de Salud (MINSAL) y el Servicio Nacional del Adulto Mayor (SENAMA). Expertos de la sociedad civil, la academia y organizaciones de personas mayores, incluyendo a Hogar de Cristo, colaboraron en este esfuerzo. La kinesióloga Doris García, jefa técnica nacional de la línea adulto mayor de Hogar de Cristo, destaca la importancia de esta iniciativa: “La salud mental del adulto mayor estaba muy invisibilizada, ya anterior a la pandemia las personas mayores tenían altas tasas de suicidio. Es muy importante que se haya relevado este problema, entendiendo que la salud mental en Chile está muy al debe, con muy poco presupuesto”.
En 2022, se continuó trabajando en la implementación de la estrategia en sus cuatro dimensiones (promoción y prevención, trabajo intersectorial, formación e investigación). La misión ahora es difundir en todo el territorio nacional esta guía práctica de salud mental, cuyo cuidado no depende 100% de la persona mayor, sino que requiere identificar recursos individuales, familiares y comunitarios.
Recomendaciones Clave para la Salud Mental del Adulto Mayor (y el Cuidador)
Estas recomendaciones, aunque dirigidas al adulto mayor, son fundamentales para el entorno y, por ende, para el bienestar del cuidador:
- Cuide su salud física: Mantenerse activo contribuye a la fuerza y equilibrio, previniendo caídas y conservando la independencia. Si existe una discapacidad, pedir ayuda y usar asistencia técnica puede ser de gran utilidad.
- Establezca relaciones afectivas: Preocúpese por mantener relaciones afectivas a lo largo de toda la vida, más allá de la familia nuclear, ampliando redes de apoyo y participación. Anímese a explorar su comunidad y participar en instancias sociales.
- Realice actividades con propósito: Invierta tiempo y energía en actividades que le den sentido a su vida, como estudiar, tener buenas relaciones con vecinos, jardinería o aprender un nuevo idioma. La vejez es una oportunidad para explorar nuevas pasiones.
Identificación de Problemas de Salud Mental
Es importante estar atento a señales que puedan indicar dificultades en la salud mental:
- Tendencia a aislarse.
- Pérdidas importantes de memoria.
- Mala alimentación o falta de alimentación.
- Descuido en el arreglo personal.
- Emociones "a flor de piel" o reacciones muy intensas.
- Alteraciones del sueño (dormir poco, demasiado o mal).
- Preocupación excesiva por la enfermedad o la muerte.
- Consumo problemático de alcohol, drogas o medicamentos sin indicación médica.
Es crucial observar si ha habido cambios preocupantes en comparación con el comportamiento habitual y si esto genera preocupación en uno mismo o en otros. En cuanto a la medicación, es vital no confundir cómo y cuándo tomar diferentes fármacos y consultar al médico para su revisión y organización.
Acciones Recomendadas:
- Observe y cuestione: Pregúntese si ha notado cambios importantes que le preocupan.
- Comunique: Hable sobre lo que le pasa, incluso sobre la muerte si siente la necesidad.
- Consulte: Ante la duda, siempre pida ayuda profesional.
- Actúe: Si su vida o la de otros están en riesgo, comuníquelo o asista a la red de salud.
Apoyando a los Cuidadores: Una Tarea de Todos
Hablar con los cuidadores requiere mostrar amor y comprensión. Es fundamental ayudarles a encontrar oportunidades para tener tiempo libre y, si hay otros familiares en casa, animarlos a colaborar. La persona dependiente también puede sentir que es una carga, y es importante apoyarla para encontrar sentido a la vida, incluso con capacidades limitadas.
Líderes comunitarios, vecinos y otras personas de confianza pueden proporcionar apoyo, guía y ayuda continua. Es crucial buscar y promover el uso de organizaciones y recursos locales que ofrezcan respaldo a los cuidadores.