Prevalencia de Cuidadoras Femeninas: Un Análisis Profundo del Trabajo de Cuidado

El trabajo de cuidado, tanto formal como informal, es una labor intensiva y esencial que recae desproporcionadamente en las mujeres. Este fenómeno, estudiado a través de diversas investigaciones y encuestas nacionales, revela no solo la dedicación temporal y el impacto en la salud de las cuidadoras, sino también la complejidad de su rol y la percepción de satisfacción personal a pesar de las dificultades.

Mujer cuidando a una persona mayor en el hogar

Perfil de las Personas Cuidadoras en España y Chile

Características Demográficas y Dedicación Temporal

Las personas cuidadoras son, en su mayoría, mujeres de mediana edad, entre 40 y 59 años. Sin embargo, existe una presencia significativa de personas mayores cuidando a otra persona mayor (PM), alcanzando un 37% de este grupo. Las personas cuidadoras informales en este grupo etario dedican 16,8 horas diarias en promedio al cuidado, cifra que se incrementa con la mayor severidad de la dependencia.

En el contexto español, el cuidado de personas mayores está intrínsecamente ligado a factores sociales y culturales. España, bajo un modelo mediterráneo, deposita una gran parte de la responsabilidad del cuidado familiar en la mujer, convirtiéndola en el elemento principal de la red no profesional de cuidados.

Un estudio mixto, descriptivo y fenomenológico realizado en Valencia con ocho mujeres y cinco hombres de setenta y más años que cuidaban a personas dependientes en el domicilio, reveló que la edad media, el nivel de estudios y los años dedicados al cuidado fueron mayores en los cuidadores masculinos, pero las cuidadoras femeninas reportaron una mayor carga relacionada con los cuidados.

En Chile, el 87% de las personas que cuidan a otros son mujeres, mientras que los varones representan solo un 13% a nivel regional. Esto se evidencia en el Reporte Regional del Ministerio de Desarrollo Social, que indica que la Región del Biobío alberga a más de 11 mil cuidadores.

Reconocimiento Jurídico del Cuidador Informal en España

Desde hace décadas, a la persona que presta cuidados no remunerados en el domicilio se le ha denominado cuidador informal. Sin embargo, en España, la Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia, inició un proceso de reconocimiento jurídico de esta figura, denominándolo cuidador no profesional (art. 2.5) o familiar (art. 18.1). Esta ley también contempla beneficios económicos o ayudas para el cuidado.

¿Sábes qué es la economía del cuidado?

Impacto en la Salud Física y Psicológica de las Cuidadoras

Problemas de Salud Reportados

El 44% de las personas cuidadoras de instituciones que atienden a personas con discapacidad intelectual y del desarrollo (DID), el 34% de las personas cuidadoras de Establecimientos de Larga Estadía para Adultos Mayores (ELEAM), el 23% de las personas cuidadoras de personas mayores en situación de dependencia (PMD) y el 17% de las personas cuidadoras de persona con DID reportan haber sufrido problemas de salud física y/o psicológica producto del trabajo.

El estudio también destaca que el burnout relacionado con el trabajo con residentes es el de mayor prevalencia en sus niveles moderado, alto o severo (46%), seguido de Burnout personal (31%) y relacionado con el trabajo (26%). Este burnout tiende a aumentar conforme incrementa la trayectoria laboral de las personas cuidadoras, llegando a un 54% en quienes cuidan hace más de 5 años. Respecto a la sobrecarga en cuidadoras informales, 2 de cada 5 personas que cuidan a una PMD o a una persona con DID reportan niveles de sobrecarga intensa.

Diversos estudios revelan que el nivel de dependencia y la intensidad del cuidado son factores que afectan negativamente la salud de las personas cuidadoras. Estos factores están modulados por diferencias de sexo, la edad avanzada, el bajo nivel educativo, la mala salud previa y la falta de apoyo social.

Desigualdades de Género en el Cuidado Familiar

Algunos autores identifican desigualdades de género en la distribución y en las tareas relacionadas con el cuidado familiar. En todos los contextos, las mujeres tienen más probabilidades de ser cuidadoras que los hombres. Las características asociadas a los roles de género determinan un mayor nivel de sobrecarga, mayor morbilidad y depresión, y una peor calidad de vida en las mujeres cuidadoras que en los hombres.

Las cuidadoras entrevistadas en el estudio de Valencia mantenían en la memoria experiencias vividas y replicaban comportamientos relacionados con la maternidad y crianza, la enfermedad y la muerte. Una de las entrevistadas compartió: "Yo cuidé mucho de mi madre, ella apoyadita en mi hombro y yo sentadita en la cama, así me tiré dos noches y dos días seguidos." Otra destacó el machismo en su hogar: "Mi marido, si faltaba algo en la mesa, decía 'mujer, que falta una cuchara, que falta esto o lo otro' (...). Siempre se ha hecho lo que él ha querido. Antes, te casabas para estar en casa y tener hijos."

Gráfico de barras comparando el tiempo de cuidado entre hombres y mujeres

Satisfacción con el Trabajo y la Vida

La Paradoja de la Satisfacción en el Cuidado

A pesar del desgaste físico y mental, las personas dedicadas al cuidado de personas mayores y en situación de discapacidad mantienen un nivel de satisfacción alto con respecto a su trabajo. Este hecho revela la dualidad entre la intensa carga del empleo realizado y la satisfacción que este puede generar.

El Estudio de MICARE detalla que el 87% de las personas cuidadoras formales en contextos institucionales (ELEAM o DID) se sienten satisfechas o totalmente satisfechas con su trabajo actual, y solo un 6% reporta sentirse insatisfecho/a o muy insatisfecho/a. Además, un 83% de las cuidadoras formales reporta sentirse satisfecho/a o muy satisfecho/a con su vida.

Para las cuidadoras informales, el 68% de quienes cuidan a PMD declaran sentirse muy o satisfechas con su vida, y para quienes cuidan a una persona con DID, el 73% declara sentirse muy o satisfechas con su vida.

En el estudio de Valencia, el 90% de las cuidadoras lo hacían por obligación moral, compasión, reciprocidad y amor. Los hombres, por su parte, manifestaron su falta de preparación para el cuidado del hogar y la familia, pero consideraron que cuidar a su esposa era un deber y responsabilidad.

Los participantes demostraron una gran capacidad de resiliencia, adaptándose a la adversidad con paciencia y fuerza de voluntad. Aunque los momentos de respiro y las relaciones sociales eran escasos, la salida para hacer compras o ir al médico se identificaba como una oportunidad para interactuar socialmente.

Jornada Laboral vs. Jornada de Cuidado

Diferencias en el Tiempo Dedicado

Las personas cuidadoras institucionales suelen reportar una jornada completa. En el caso de los ELEAM, el 18% declara mantener una jornada prolongada, con turnos de 24 horas seguidos de dos días libres. El 74% de las cuidadoras de ELEAM son trabajadoras dependientes con contrato, cifra que asciende al 86% en instituciones DID. Cerca de 1 de cada 10 cuidadoras reporta ser trabajadora independiente.

Las cuidadoras informales de personas mayores dedican 16,8 horas diarias en promedio al cuidado, cifra que aumenta con la severidad de la dependencia. Por ejemplo, quienes cuidan a una PM no dependiente dedican 9,9 horas diarias, mientras que quienes cuidan a una PM con dependencia severa utilizan 18,7 horas diarias. Para quienes cuidan a una persona con DID, el promedio diario es de 18,3 horas.

El Valor Económico del Trabajo de Cuidado

Según la II Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo (II ENUT) 2023 en Chile, el trabajo doméstico y de cuidados no remunerado equivale al 19,2% del PIB Ampliado de Chile, lo que lo convierte en el mayor sector económico del país. Las mujeres destinan en promedio 5 horas y 3 minutos diarios a trabajos domésticos y de cuidado. En un día tipo, las mujeres dedican 02:05 horas más que los hombres al trabajo no remunerado (4:57 horas vs. 2:52 horas).

El Ministro de Hacienda de Chile, Nicolás Grau, destacó que "reconocer el trabajo de cuidado es una decisión económica inteligente", subrayando que es un aporte invisible pero esencial, y una condición habilitante para la economía. La presidenta del directorio de ComunidadMujer, María Olivia Recart, advirtió sobre el profundo cambio demográfico en Chile, donde se estima que en 2050, un 30% de la población tendrá más de 60 años, haciendo imperativo prepararse con datos precisos.

La Red Local de Apoyos y Cuidados, como la implementada en Arauco, ha significado un gran apoyo para las familias, como lo señaló Gloria Carrasco: "Una -como familia- está acostumbrada, pero es un descanso igual (…), es un gran alivio."

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