La soledad en las personas mayores es una realidad silenciosa que afecta profundamente su bienestar físico y emocional. Durante el envejecimiento, es frecuente experimentar una serie de vivencias y cambios que pueden ayudar a la aparición de este sentimiento. A medida que se envejece, el entorno social se reduce, aparecen dificultades de movilidad y se pierde el contacto habitual con familiares o amigos, lo que puede llevar a una sensación de vacío o desconexión, incluso estando rodeado de personas.
El presente estudio tiene como objetivo describir el problema de la soledad en el anciano, profundizando sobre los factores y circunstancias que pueden causar este sentimiento en el proceso de envejecer. Las conclusiones principales intentan dar a conocer las posibles estrategias y recursos, tanto en el ámbito personal como profesional, con la finalidad de prevenir, detectar y tratar la soledad en una de las etapas de la vida con más pérdidas y dependencias: la vejez.
Definición y Tipos de Soledad en la Vejez
La vejez es una etapa de la vida en la que suceden una serie de pérdidas que facilitan la aparición del sentimiento de soledad. Entre otras definiciones, V. Madoz (1) describe la soledad como el "convencimiento apesadumbrado de estar excluido, de no tener acceso a ese mundo de interacciones, siendo una condición de malestar emocional que surge cuando una persona se siente incomprendida o rechazada por otros o carece de compañía para las actividades deseadas, tanto físicas como intelectuales o para lograr intimidad emocional".
La soledad no siempre es un sentimiento negativo, por lo que podemos hablar de soledad objetiva y soledad subjetiva (2).
- Soledad objetiva: Hace referencia a la falta de compañía. Según un estudio realizado por CIS-IMSERSO (3), el 14% de las personas mayores que residen en sus domicilios manifiesta soledad. No siempre implica una vivencia desagradable para el individuo, ya que puede ser una experiencia buscada y enriquecedora, aunque la mayoría de estas personas, según los resultados, se ha visto obligada a ello.
- Soledad subjetiva: La padecen las personas que se sienten solas. Es un sentimiento doloroso y temido por un gran número de personas mayores y nunca es una situación buscada.
Álvarez (4) define el síndrome de la soledad como un "estado psicológico que sucede a consecuencia de pérdidas en el sistema de soporte individual, disminución de la participación de las actividades dentro de la sociedad a la que pertenece y sensación de fracaso en su vida".
La Organización Mundial de la Salud (5) utiliza el término envejecimiento activo para promover el máximo de autonomía posible: "El envejecimiento activo es el proceso por el cual se optimizan las oportunidades de bienestar físico, social y mental durante toda la vida con el objetivo de ampliar la esperanza de vida saludable, la productividad y la calidad de vida en la vejez".

Impacto de la Soledad en la Salud del Adulto Mayor
El empobrecimiento progresivo de todos los refuerzos sociales, familiares, culturales, la vulnerabilidad frente a las enfermedades, los órganos de los sentidos, las funciones intelectuales, etc., desencadenan inestabilidad y sentimientos de indefensión en el anciano. La soledad puede tener graves consecuencias negativas sobre la salud en el plano físico, psicológico y social (6).
Consecuencias en el Plano Físico
- Debilidad del sistema inmunológico.
- Dolor de cabeza.
- Problemas cardíacos y digestivos.
- Dificultades para dormir.
- Aumento del riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes e hipertensión arterial.
Consecuencias en el Plano Psicológico y Social
- Baja autoestima.
- Depresión o alcoholismo.
- Ideas suicidas.
- Trastornos psicopatológicos, especialmente tras la pérdida de la pareja (7).
- Conductas como el uso de teléfonos party-line (8).
- Prejuicios sociales.
La salud deteriorada conlleva un mayor apoyo familiar, sobre todo con los hijos. Bazo (9) afirma que las personas sanas conviven en proporciones parecidas en compañía que las que viven solas (o en pareja), pero cuando las personas se sienten enfermas, estas viven en compañía en mayor proporción. Este hecho hace que las personas mayores piensen que enfermar es una solución para su soledad, convirtiendo las molestias en el centro de su atención para atraer a seres queridos o cuidadores profesionales. La soledad y la salud, por tanto, son itinerarios bidireccionales que implican aumentar la vulnerabilidad frente a la enfermedad, y la enfermedad puede ser la solución para romper la soledad o la causa de que la situación de la persona que está sola empeore por no contar con los apoyos necesarios (2).
La soledad crónica puede aumentar el riesgo de depresión, ansiedad y deterioro cognitivo, y está relacionada con un mayor riesgo de mortalidad. Por lo tanto, es fundamental que las personas mayores se sientan conectadas y apoyadas socialmente.
Factores que Contribuyen a la Soledad en la Vejez
La soledad en los mayores es una realidad favorecida por diferentes factores o causas. Laforest (10) define tres crisis asociadas al envejecimiento:
- La crisis de identidad: donde se viven un conjunto de pérdidas que pueden deteriorar la propia autoestima.
- La crisis de autonomía: dada por el deterioro del organismo y de las posibilidades de desenvolverse en las actividades de la vida diaria (AVD).
- La crisis de pertenencia: experimentada por la pérdida de roles y de grupos a los que la vida profesional y las capacidades físicas y de otra índole que afectan en la vida social.
En la vejez, se viven algunas experiencias especialmente duras que suponen una ruptura con la vida anterior, son vivencias que pueden tener graves consecuencias emocionales.
Pérdidas y Cambios Vitales
- El Síndrome del nido vacío: El abandono del hogar por parte de los hijos puede generar sentimientos de indefensión y soledad, especialmente si se percibe un incumplimiento de ayuda futura.
- Relaciones familiares pobres: La escasez de relación con los hijos, tanto en cantidad como en intensidad y calidad de afecto, representa un importante motivo de frustración.
- La muerte del cónyuge (viudedad): Es el principal desencadenante del sentimiento de soledad, generando problemas personales de adaptación no solo emocionales, sino también materiales y de gestión del tiempo. Ussel (11) opina que cuanto más unida esté la pareja, mayor será el impacto emocional de la muerte de uno de ellos.
- La salida del mercado laboral (jubilación): La jubilación puede generar mucho tiempo libre que las personas no saben en qué ocupar, además de la pérdida de poder adquisitivo y el deterioro de las relaciones sociales, pudiendo aparecer aislamiento social (11).
Factores Sociales y Personales
- La falta de actividades placenteras: La realización de actividades lúdicas puede ser la respuesta al vacío. Sin embargo, un estudio realizado por CIS-IMSERSO (3) afirma que las actividades que más se realizan (salir a pasear, leer, ir a bares, clubes de jubilados) a veces no son suficientes para combatir el sentimiento de soledad si no hay una interacción significativa.
- Los prejuicios: La sociedad actual tiene prejuicios sobre la vejez (no tener vida productiva, ser inútil, dependiente), lo que puede restar un rol social importante a las personas mayores, a pesar de su sabiduría y experiencia.
- Problemas de movilidad o vivir lejos del centro: Dificultan las ocasiones sociales y los encuentros.
Estrategias y Recursos para Superar y Prevenir la Soledad
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Salir al paso de la soledad no es exclusivamente una responsabilidad de la persona mayor o de la familia, sino de la sociedad en su conjunto. Esta debe sensibilizarse, generando y desarrollando programas terapéuticos de prevención y control de la soledad y la depresión que deberán detectarla, neutralizarla y, sobre todo, prevenirla. Según el Dr. De Ussel (11), la soledad se previene o se supera cuando se realizan actividades incompatibles con los pensamientos que la generan, especialmente si estas favorecen el cultivo de relaciones sociales y familiares satisfactorias.
1. Recursos Personales e Individuales
Las estrategias para afrontar la soledad son diferentes para cada persona, en función de sus recursos, sensibilidad e intereses. Sin embargo, el desarrollo de actividades domésticas, el uso de la televisión y la radio, el retorno o aumento de las prácticas religiosas, las comunicaciones telefónicas, los centros destinados a mayores (clubes o centros de día), la participación en actividades culturales, turísticas o de ocio y, más raramente, las segundas parejas, constituyen recursos que salen al paso de la necesidad de vivir estimulado y de no sucumbir en la soledad.
El estudio realizado por CIS-IMSERSO (3) afirma que, ante la soledad, las personas mayores suelen ver la televisión (28%) o salir a pasear (23%). Sin embargo, las actividades que conllevan relacionarse con los demás son poco habituales (hablar con vecinos 5%, visitar o ir a cafeterías 3%, ir al hogar del jubilado 2%). Las personas que sufren soledad suelen ser más pasivas: se resignan (13%) y ven la televisión (31%) con mayor frecuencia que las que se sienten acompañadas (9% y 26%, respectivamente).
Es importante espolear a las personas mayores para que cultiven aficiones también a través de asociaciones y grupos de la zona que se reúnen para practicar actividades como la lectura, el deporte, la cocina y el arte. Cuidar de animales y plantas puede ser un valioso remedio contra la soledad, ayudando a sentirse útil y a hacer ejercicio a diario.
2. Recursos Familiares
La familia juega un papel fundamental y es considerada el principal soporte social del anciano. Las relaciones y el amparo en los seres queridos son un recurso clave en la lucha contra la soledad.
- Rol de abuelo: Podría ser una muy buena solución para conseguir una mejor relación familiar.
- Apadrinamiento de mayores: Este programa ayuda a complementar las carencias afectivas de los mayores ingresados en residencias a través de familias voluntarias que los visiten o llamen por teléfono. Asociaciones como "Edad Dorada Mensajeros de la Paz" (12) cuentan con programas como "En Familia", que conectan a familias voluntarias con personas mayores sin apoyo emocional.
- Contacto frecuente: Visitar y llamar a los padres ancianos tan a menudo como sea posible. Una simple charla puede levantar el ánimo y ayudar a sentirse presentes en la vida de hijos y nietos, manteniéndolos útiles e importantes.
- Escuchar y comprender: Escuchar sin juzgar, validar emociones y ofrecer herramientas para gestionar la soledad es primordial. Es importante no consentir las "rabietas" de los mayores, sino armarse de paciencia, entendiendo que son una expresión de petición de atención.
3. Recursos Sociales y Comunitarios
Tener un núcleo de amistades con el que poder intercambiar información, realizar actividades de ocio y tiempo libre puede ser muy importante para combatir la soledad.
- Actividades de voluntariado: La solidaridad y el deseo de ayudar a otros se vuelve también hacia uno mismo, satisfaciendo la necesidad de sentirse útil y significativo. El Plan Gerontológico (13) y el Plan de Acción para las Personas Mayores (14) promueven la participación voluntaria de los mayores en el desarrollo de programas y servicios sociales.
- Centros para personas mayores: La mayoría de las ciudades tienen centros donde pueden asistir a clases, conferencias y conocer oportunidades de voluntariado. Aprender nuevas habilidades es positivo y la interacción con gente nueva fomenta nuevas amistades.
- Grupos locales y talleres: Unirse a talleres, grupos de lectura, clases de ejercicio suave o eventos culturales permite establecer nuevas amistades y romper la rutina. En Chile, las municipalidades cuentan con Centros Diurnos del Adulto Mayor (CEDIAM) que ofrecen talleres y actividades grupales gratuitas.
- Actividades de educación continua: Muchas oportunidades son gratuitas y permiten aprender nuevas habilidades o idiomas, incluso para personas confinadas en sus hogares.
- Programas de compañía: Ofrecen una variedad de actividades sociales y culturales diseñadas para fomentar la interacción interpersonal, como excursiones grupales, talleres de arte, clases de baile y actividades físicas.
- Fomento de relaciones intergeneracionales: Programas que promueven la interacción entre personas mayores y jóvenes pueden ser beneficiosos para ambos, proporcionando un sentido de propósito y combatiendo el estigma del envejecimiento.
4. Tecnología como Aliada

La tecnología puede ser una aliada clave para fomentar la conexión social y combatir la soledad.
- Dispositivos accesibles: Con dispositivos adaptados, las personas mayores pueden hacer videollamadas, enviar mensajes o participar en actividades en línea.
- Dispositivos domésticos inteligentes (ej. Google Home): Un asistente activado por voz puede controlar dispositivos en casa, hacer llamadas, proporcionar entretenimiento y responder preguntas, siendo útil para personas con visión o destreza limitada.
- Teléfonos móviles diseñados para mayores (ej. Jitterbug): Ofrecen texto y botones grandes, menús simples y acceso instantáneo a contactos de emergencia.
- Redes sociales y correo electrónico: Permiten a las personas mayores con movilidad limitada interactuar con otros, unirse a foros o chats, compartir fotos e historias con familiares y amigos que viven lejos. Es importante considerar la configuración de privacidad.
- Chat de vídeo: Conectarse a través de kilómetros puede ser de gran ayuda para evitar que un ser querido se sienta solo y desconectado, y estudios recientes han demostrado que puede reducir el riesgo de depresión.
- Tabletas simplificadas (ej. GrandPad): Diseñadas exclusivamente para personas mayores con íconos grandes y claramente etiquetados para videollamadas, fotos, email, música, juegos, noticias, etc., sin requerir contraseñas ni configuración previa.
- Tecnología GPS: Para personas mayores con demencia o que deambulan, los rastreadores GPS (en la muñeca, ropa o apps de smartphone) pueden alertar a los cuidadores sobre su ubicación.
5. Abordaje de la Depresión y Soledad
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La soledad en los ancianos puede conducir a la depresión, que se traduce en una falta de estimulación e interés por sí mismos y por el mundo que les rodea. Gradualmente, los ancianos solitarios pueden perder el interés por la comida y por cuidar su aspecto y su salud. La depresión y la soledad en los ancianos pueden manifestarse de forma sutil, con síntomas a menudo comunes a muchas otras enfermedades y problemas.
Síntomas de Depresión en Adultos Mayores
Uno de los principales síntomas de la depresión es la somnolencia diurna. Las personas mayores deprimidas a menudo afirman no sentirse tristes, sino quejarse de:
- Poca motivación, falta de energía.
- Problemas físicos (dolor de artritis, dolores de cabeza).
- Problemas para conciliar el sueño o despertarse demasiado temprano (insomnio crónico).
- Cambios en el comportamiento y hábitos (rechazar alimentos saludables, negarse a tomar medicación o ir al médico, evitar reuniones familiares).
- Cambios notables en la apariencia personal (dejar de bañarse, descuidar el aseo).
Diferenciación entre Depresión y Demencia
Aunque ambas pueden causar un deterioro de la agudeza mental, existen diferencias clave:
- Demencia: Caracterizada por un lento deterioro mental, confusión, habilidades motoras notablemente deterioradas y problemas con la memoria a corto plazo. Las personas a menudo permanecen inconscientes o indiferentes a sus problemas de memoria.
- Depresión: Puede causar un deterioro mental más rápido (pero más limitado) que se manifiesta como problemas de concentración y energía. Las personas pueden notar conscientemente que tienen dificultades con la memoria.
Intervención y Apoyo
- Buscar ayuda profesional: Si se sospecha depresión, es crucial que la persona sea examinada por un profesional de salud mental y tratada. Puede haber resistencia debido a la negación o vergüenza, pero la persistencia es clave.
- Tratamiento continuo: La depresión suele reaparecer cuando se interrumpe el tratamiento demasiado pronto, por lo que es vital ayudar al ser querido a mantener su plan de tratamiento.
- Pruebas genéticas: Un panel de pruebas genéticas del citocromo p450 puede abordar posibles efectos secundarios de los medicamentos o efectos secundarios adversos que causan síntomas depresivos.
- Cuidado del cuidador: Acompañar a un adulto mayor que vive solo puede resultar emocionalmente exigente. Los familiares y cuidadores también necesitan apoyo.
- Acceso a psicólogos o terapeutas especializados: Contribuye a afrontar esta etapa con mayor fortaleza.
6. Programas y Apoyos Estructurados
La prevención de la soledad en el anciano debe comenzar antes de que aparezca el aislamiento. Mantener horarios estables, reservar momentos para el contacto social y marcar pequeñas metas semanales ayuda a evitar el aislamiento.
- Centros de Día: Son una alternativa valiosa cuando la familia no puede estar presente todo el día. En estos centros, la persona mayor disfruta de compañía, participa en actividades adaptadas y mantiene una rutina estructurada, regresando a su hogar cada tarde.
- Acompañamiento domiciliario y teleasistencia: Son iniciativas sociales y programas muy efectivos.
- Voluntariado intergeneracional: Fomenta la interacción entre diferentes grupos de edad.
- Fono Mayor SENAMA (Chile): Una línea gratuita de atención y contención para personas mayores (800 400 035).
- Salud Responde (Chile): Para orientación sobre redes de salud y síntomas de alerta.
Es importante presentar estas opciones como una oportunidad para socializar, mantenerse activo y disfrutar del día, en lugar de enfocarlas como una necesidad obligatoria.