Europa se posiciona como una de las regiones del mundo que más tempranamente inició su proceso de envejecimiento, situándose entre las más envejecidas después de Japón, según datos de las Naciones Unidas en 2023. Este fenómeno demográfico ha generado una creciente demanda de servicios de atención especializados para la población mayor.

Contexto y Desafíos del Cuidado en Europa
La pandemia por COVID-19 evidenció la fragilidad de los sistemas de cuidado y apoyo, que tradicionalmente dependen del entorno familiar como principal proveedor del cuidado informal. Ante esta situación, la Comisión Europea formuló un Plan de Acción para implementar el Pilar Europeo de Derechos Sociales, enfocado en la cohesión social y el bienestar ciudadano, lo que impacta directamente en la población mayor en el ámbito de la protección social e inclusión.
La Comisión Europea ha planteado como objetivo la mejora de la situación tanto de las personas cuidadoras como de las personas cuidadas. Esto incluye la asequibilidad, la accesibilidad, la calidad de los cuidados, la atención integral centrada en la persona, la mejora de las condiciones laborales, la formación y el reciclaje de los cuidadores, el equilibrio de género entre ellos y la equidad territorial.
Definición y Tipologías del Cuidado
El cuidado, en el contexto de la población mayor, se define como el conjunto de acciones destinadas a mejorar la calidad de vida de las personas mayores que no pueden valerse por sí mismas debido a condiciones de salud, funcionales o que requieren apoyo en aspectos financieros y legales. Este cuidado puede ser proporcionado por personas no profesionales, como familiares o amigos (cuidado informal), o por profesionales remunerados (cuidado formal). Puede recibirse en el domicilio o en establecimientos de cuidado de larga duración. Se observan grandes diferencias entre países europeos en el uso de estas tipologías.
En Europa, existe un gradiente norte/sur: los países del norte muestran un mayor apoyo público y un menor rol familiar, mientras que en el sur el cuidado recae prioritariamente en los miembros de la familia.
El Rol de la Persona Cuidadora Informal
Aunque no existe un consenso único en su definición, una persona cuidadora se entiende como aquella que ofrece cuidado no remunerado ni profesional, al menos semanalmente, a quien lo necesita por enfermedad o discapacidad. Asegurar el cuidado para la promoción de la salud y el desarrollo de la vida cotidiana es fundamental para la calidad de vida y la solidaridad intergeneracional.
Entre las personas que cuidan, se ha documentado una mayor probabilidad de compartir hogar con la persona receptora de cuidado y de experimentar condiciones adversas, como la percepción de soledad, ya que la tarea de cuidado puede deteriorar las relaciones sociales. No obstante, el compromiso en estas relaciones también podría beneficiar la salud emocional y reducir el nivel de soledad.
El impacto del cuidado informal varía según las características sociodemográficas del cuidador. Se han hallado diferencias por género en el tiempo y duración del cuidado, afectando negativamente la calidad de vida de la persona cuidadora, que comúnmente es mujer, de mayor edad que los cuidadores hombres o hijos/as, y con un menor número de condiciones adversas de salud o funcionales que la persona a la que cuida. Es frecuente que no tenga compañía y carezca de otro trabajo fuera del hogar, o haya renunciado a él por motivos de cuidado.
En cuanto a las personas mayores receptoras de cuidado, se ha observado un mayor sentimiento de soledad y una peor calidad de vida entre quienes reciben cuidado informal, en comparación con quienes reciben cuidado formal, ya que estos últimos mejoran su conexión social y reducen la sensación de ser una carga para la familia. También existen diferencias entre el norte y el sur de Europa en la percepción de la calidad de vida, siendo mejor en los países del norte y peor en los del sur cuando reciben cuidado informal. Por el contrario, recibir apoyo formal se asocia con una peor percepción de calidad de vida en el norte, centro y este de Europa.
El Cuidado No Remunerado en la UE
El informe “Unpaid care in the EU” de Eurofound revela que el 45% de la población europea proporciona cuidados no remunerados, mayoritariamente mujeres. Esta labor, esencial para los sistemas de bienestar, carece de suficiente reconocimiento y no se valora adecuadamente su impacto en la salud, la economía y el empleo de quienes la realizan. El tiempo medio dedicado al cuidado es de 30 horas semanales, y un 10% de la población europea cuida simultáneamente a varias personas.
Además, el 67% de quienes cuidan a menores y el 61% de quienes realizan cuidados de larga duración están empleados, lo que dificulta la conciliación. El impacto en la salud mental es significativo: hasta el 50% de las personas cuidadoras experimenta problemas de salud mental, y un 39% enfrenta dificultades económicas asociadas a estas tareas.
Respuestas Políticas y Estrategias de la Unión Europea
En un escenario de envejecimiento demográfico, los cuidados de larga duración para personas mayores plantean importantes desafíos a la Europa del Estado del Bienestar. Estos retos se relacionan con la sostenibilidad del sistema de cuidado, la dualidad del entorno (domiciliario o institucional), el entorno social (provisión formal o informal), y la financiación (pública, privada, subvencionada). Es crucial una coordinación adecuada entre los servicios de salud y los servicios sociales de atención a la dependencia.
La Estrategia Europea de Cuidados
La Comisión Europea lanzó la Estrategia Europea de Cuidados, cuyo objetivo es garantizar servicios de cuidado asequibles y accesibles de alta calidad. En marzo de 2021, el Plan de Acción del Pilar Europeo de Derechos Sociales ya había anunciado una iniciativa sobre los cuidados de larga duración y la revisión de los objetivos de Barcelona en educación y atención infantil.
Esta estrategia busca abordar los desafíos demográficos, mejorar la participación de las mujeres en el mercado laboral y la igualdad de género. Las mujeres representan el 90% de los profesionales de cuidados y 7,7 millones de mujeres han abandonado sus empleos debido a responsabilidades de cuidado. La iniciativa promueve que los Estados miembros revisen los "objetivos de Barcelona" sobre educación y cuidados de la primera infancia para mejorar la participación femenina en el mercado laboral.
Los cuidados de larga duración buscan capacitar a las personas que, debido a la vejez, enfermedad o discapacidad, necesitan ayuda en actividades cotidianas, para que mantengan su autonomía y vivan con dignidad. La Estrategia Europea de Cuidados apoya los principios del Pilar Europeo de Derechos Sociales, especialmente los relacionados con la igualdad de género, el equilibrio entre vida profesional y personal, y los cuidados de larga duración. Su objetivo es contribuir a los tres principales objetivos sociales de la UE para 2030: empleo, capacidades y reducción de la pobreza.
Marco Normativo y Coordinación de la Seguridad Social
La Unión Europea no unifica los sistemas de seguridad social de los Estados miembros, sino que los coordina. La política social ha tenido un papel secundario, considerándose la mejora de las condiciones de vida como una consecuencia del funcionamiento del mercado interior.
La coordinación reglamentaria de la UE es esencial para reemplazar acuerdos bilaterales y garantizar una interpretación uniforme de los derechos de los ciudadanos móviles. El Reglamento 883/2004 es un acto jurídico de mayor jerarquía sobre las legislaciones nacionales, de observancia obligatoria y uniforme. Su aplicación personal se extiende a nacionales de un Estado miembro de la UE y, bajo ciertas condiciones, a nacionales de terceros países con residencia legal en un Estado miembro.
Aunque el principio 18 del Pilar Europeo de Derechos Sociales reconoce el derecho a cuidados de larga duración asequibles y de buena calidad, estas prestaciones no se han incluido explícitamente en el ámbito material del Reglamento 883/2004, sino que se coordinan como prestaciones por enfermedad.
La Directiva (UE) 2019/1158 protege el derecho de los trabajadores a reincorporarse a su puesto tras un permiso de cuidado y flexibiliza el trabajo para atender responsabilidades de cuidado familiar.
La Necesidad de Incluir los Cuidados de Larga Duración en el Reglamento 883/2004
Para que una prestación sea considerada de seguridad social y se incluya en el Reglamento 883/2004, debe mencionarse explícitamente en su artículo 3.1 y concederse al margen de apreciaciones individuales. Las propuestas de la Comisión y del Parlamento Europeo buscan definir cómo integrar estas prestaciones, generalmente imputando al Estado de residencia la responsabilidad inicial de los cuidados.
Es crucial reconocer los cuidados de larga duración como prestaciones de seguridad social dentro del Reglamento 883/2004 y construir un marco conceptual que delimite sus conceptos fundamentales para evitar ambigüedades en detrimento de los asegurados.
Mercado y Tendencias en la Atención a Personas Mayores
El mercado europeo de atención a personas mayores se expande debido al rápido envejecimiento de la población y el aumento de enfermedades crónicas como diabetes, enfermedades cardiovasculares y trastornos neurológicos. Alemania domina este mercado, con una cuota estimada del 28,5% en 2025, gracias a su gran población mayor, infraestructura sanitaria y inversión gubernamental. La atención institucional, incluyendo hogares de ancianos y centros de vida asistida, representó la mayor participación de mercado (45,8% en 2025).
Innovación Tecnológica en el Cuidado
Una tendencia creciente es la integración de la tecnología para mejorar la independencia y ofrecer atención personalizada. Las soluciones de telesalud son cada vez más comunes, permitiendo consultas remotas y monitoreo de constantes vitales. La inteligencia artificial (IA) también está en auge, con plataformas que analizan datos de pacientes para crear planes de atención personalizados y predecir riesgos de salud. Esta integración busca un ecosistema de atención conectado, permitiendo a cuidadores y profesionales monitorear y apoyar a las personas mayores de manera más eficaz. Por ejemplo, en febrero de 2024, se probó con éxito en Alemania sistemas de detección de caídas basados en IA en centros residenciales.
La comodidad de la atención domiciliaria, el monitoreo remoto para intervención temprana y la gestión de la atención mediante plataformas digitales son factores clave que impulsan la adopción de tecnología y servicios innovadores en los sectores de atención residencial e institucional.

Desafíos del Mercado
Las preocupaciones sobre la seguridad y privacidad de los datos sensibles de los pacientes, junto con los altos costos operativos, plantean desafíos significativos. Abordar la seguridad de los datos mediante cifrado, protocolos de autenticación seguros y auditorías, conforme al RGPD, es crucial para generar confianza. Los altos costos, que incluyen personal, capacitación y equipos especializados, pueden limitar la accesibilidad y asequibilidad, especialmente para personas con recursos limitados o en regiones con infraestructuras menos desarrolladas.
Segmentación del Mercado
- Por Tipo de Producto:
- Vivienda y dispositivos de asistencia: Obtuvo la mayor cuota de mercado en 2025, impulsado por la necesidad de viviendas especializadas y tecnologías que fomenten la independencia y seguridad.
- Productos farmacéuticos: Se prevé un crecimiento significativo debido a la prevalencia de enfermedades crónicas en la tercera edad.
- Por Servicio:
- Atención domiciliaria: Se espera el mayor crecimiento, impulsado por la preferencia de envejecer en casa y los avances en monitoreo remoto.
- Atención institucional.
- Atención diurna para adultos.
- Por Aplicación (Enfermedades):
- Enfermedades neurológicas: Se prevé el mayor crecimiento debido a la creciente incidencia de demencia y trastornos neurodegenerativos que requieren atención especializada y a largo plazo.
- Otras aplicaciones incluyen enfermedades cardíacas, respiratorias, diabetes, osteoporosis, cáncer, enfermedades renales y artritis.
Desarrollos Recientes y Perspectivas Regionales
- En abril de 2024, el Grupo Korian (Francia) expandió sus servicios de teleasistencia en Europa para mejorar el monitoreo y apoyo remoto.
- En marzo de 2024, Lottie (Reino Unido), una plataforma de residencias de ancianos, obtuvo financiación para expandirse en el Reino Unido y otros mercados europeos.
- En marzo de 2024, la Comisión Europea lanzó una iniciativa para promover la alfabetización y habilidades digitales entre las personas mayores.
- En enero de 2024, el gobierno sueco aumentó la financiación para servicios de atención domiciliaria.
El mercado británico de atención a personas mayores y el mercado alemán se esperan que crezcan a tasas considerables, impulsados por la preferencia de envejecer en casa y la demanda de soluciones tecnológicamente avanzadas y centradas en la persona, con un fuerte énfasis en la privacidad.
Análisis de Modelos y Publicaciones Clave
Varios estudios y publicaciones han abordado los desafíos de los cuidados de larga duración en Europa. La obra Long-term Care in Europe (2013), de autoría multidisciplinar, se centra en la búsqueda de respuestas a los desafíos derivados del cambio demográfico, las transformaciones sociales y familiares, y la revolución tecnológica. Define principios fundamentales como la importancia de la prevención y rehabilitación, y la necesidad de abordar adecuadamente los derechos de los cuidadores informales y la ética familiar en el marco legislativo. Aborda también la relación entre cuidados formales e informales y entre salud y atención social.
Por otro lado, Long-term Care for the Elderly in Europe (2017) analiza la organización, estructura y provisión de los cuidados de larga duración en una selección de países, siguiendo la tipología clásica de los estados del bienestar (modelos nórdico, centroeuropeo, liberal y del sur y este de Europa). Esta obra examina cómo los Estados han afrontado los desafíos, especialmente después de la crisis económica.
Ambas obras, aunque con enfoques distintos (una más conceptual y transversal, otra comparativa por países), coinciden en abordar el desafío de estos cuidados desde múltiples dimensiones, considerando tanto al receptor como al proveedor del servicio. Se reconoce que la participación de la sociedad civil como proveedora de cuidados de larga duración, a pesar de sus implicaciones positivas, podría generar desigualdades en la provisión, especialmente para la población más frágil y las mujeres.
Es crucial conocer las características y condiciones de vida de las personas mayores según su estatus de cuidado informal en domicilio, bajo un enfoque comparativo en la Unión Europea. Esto es fundamental para que la Comisión Europea pueda elaborar políticas basadas en una sólida base empírica.