Uso del Transporte Público por Adultos Mayores: Desafíos y Estadísticas

La movilidad en la comunidad es esencial en la vida de toda persona. El uso de transporte es una actividad instrumental que posibilita esta movilidad. En la vejez, esta actividad puede presentar características asociables al envejecimiento individual, la actividad misma y el ambiente.

El sistema de transporte público debe adaptarse a una población en envejecimiento. El acelerado crecimiento de este grupo poblacional es evidente para cada país, ya que cada vez aumenta la esperanza de vida y se pronostica un mundo envejecido. Si bien este fenómeno no ocurre de forma homogénea, ya que cada país lo presenta de manera diferente, sí está presente en todo el mundo. Actualmente, una de cada 11 personas tiene más de 65 años; se pronostica que para 2050 sea una de cada seis, como se señaló en el informe “Perspectivas de la población mundial, 2019”.

Gráfico demográfico sobre el aumento de la población de adultos mayores a nivel mundial (1950-2050)

El Envejecimiento Demográfico y la Movilidad Urbana

La población de personas de la tercera edad aumenta cada día a un ritmo acelerado. Osorio (2006) proyecta que la población de 60 años y más se triplicará entre los años 2000 y 2050, “por lo que podemos decir que la población deja de crecer, ahora más bien envejece” (Zamorano et al., 2012). El envejecimiento es un proceso de deterioro, en el cual se suman todos los cambios ocurridos con el tiempo en un organismo y que conducen a alteraciones fundamentales que, lamentablemente, provocan una pérdida progresiva de capacidad de adaptación.

La OMS afirma que “sí” podemos darnos el lujo de envejecer si los países, las regiones y las organizaciones internacionales adoptan políticas y programas que mejoren la salud, la autonomía, la productividad y la seguridad de las personas de mayor edad. Hoy en día, el criterio para caracterizar a alguien como anciano, además de la edad cronológica, que es la edad "oficial", incluye otras edades, como la edad social y la psicológica. La edad social se refiere al comportamiento y la edad psicológica alude a los sentimientos. La vejez es una definición abstracta, considerada como una etapa de la vida y, a nuestro criterio, es un mérito, una distinción o un espacio donde la vida cobra un nuevo sentido (Martínez et al., 2018); para Aguirre y Scavino (2016), es un producto social que se relaciona con otros momentos del ciclo de vida mediante la idea de que esta ha sido larga y ha posibilitado la acumulación de experiencias.

La Importancia de la Movilidad para la Autonomía en la Vejez

Es prioritario cuidar y mejorar elementos ya existentes, como buses modernos, paraderos cómodos y aplicaciones actualizadas, para que las personas mayores se sientan seguras, se mantengan activas y vivan la ciudad de forma autónoma. Facilitar la accesibilidad y movilidad de las personas mayores por la ciudad, incentivando a que salgan de sus hogares, fomentará y prolongará la autonomía e independencia de estos individuos.

La movilidad en la comunidad es esencial para la participación social, política y económica. Las principales necesidades de los ancianos son: ingresos suficientes para cubrir sus necesidades básicas (alimentación, ropa, calzado, limpieza, vivienda, entre otras), interacción social, cobertura médica, actividades (empleo, educación, diversión), acceso a servicios y la capacidad de moverse de forma independiente (Lamprini, 2016). En este sentido, los ancianos hacen uso concurrente de servicios hospitalarios y atenciones médicas, lo cual se traduce en un continuo uso de un medio de transporte para trasladarse a los centros médicos.

Envejecimiento Saludable y Exitoso (DocMorris)

Barreras y Facilitadores en el Uso del Transporte Público

Entre más aumenta la edad, las condiciones físicas se deterioran como parte del proceso natural de envejecimiento, lo que dificulta los desplazamientos y la movilidad que, en algún momento de su vida, estas personas estaban acostumbradas a realizar. Así, forman parte de los grupos sociales vulnerables, con gran impedimento a una participación social, política y económica; al mercado laboral; acceso a la educación y otros recursos (Bouskalia, 2003).

Las personas mayores se identifican como un grupo que enfrenta mayores riesgos de exclusión y se sabe poco sobre las formas en que el envejecimiento y la exclusión se cruzan en el curso de la vida (Scharf et al., 2005).

Percepción de Seguridad y Adaptaciones de Infraestructura

Ya existen algunas condiciones que facilitan que las personas mayores continúen utilizando el transporte público de manera autónoma. En el Gran Santiago, el 97% de la población puede llegar caminando a un paradero. Además, los buses de piso bajo han mejorado el acceso, permitiendo un ascenso y descenso más fácil y eliminando barreras que podrían disuadir a las personas mayores de usar el transporte público. Sin embargo, es fundamental seguir mejorando la experiencia del transporte público para que continúe favoreciendo la autonomía de las personas mayores. Un aspecto clave es la seguridad.

Un estudio reciente realizado con personas mayores de San Miguel y Peñalolén revela que se sienten menos seguras esperando el transporte público cuando observan daños en la infraestructura, como semáforos, luminarias y paraderos deteriorados. Es prioritario cuidar la infraestructura existente y garantizar el acceso a la información sobre rutas y tiempos de espera. Esta información permite saber cuánto tiempo se debe esperar en espacios que no siempre se perciben como seguros.

Foto de un autobús de piso bajo facilitando el acceso a adultos mayores

Implicaciones para la Terapia Ocupacional

Emerge la relevancia de conocer esta ocupación en las personas mayores chilenas y su implicancia para la Terapia Ocupacional como disciplina promotora de participación y autonomía en la vejez. Se buscó explorar características del desempeño de un grupo de personas mayores en el uso del transporte en Santiago a partir de sus experiencias y percepciones.

La metodología incluyó diez entrevistas a adultos mayores, que luego fueron analizadas con un enfoque interpretativo-hermenéutico. Cinco temas principales emergieron del análisis de entrevistas: “función del uso del transporte público”, “adaptaciones preparatorias para un mejor desempeño”, “influencia del ambiente”, “¿bus o metro? razones para la elección” y “significado del uso: autonomía versus exclusión”. En el grupo participante, el uso del transporte se veía limitado por el ambiente físico y facilitado por el ambiente social, y las personas desplegaban estrategias adaptativas para un mejor desempeño. El significado del uso de transporte se relacionó con la mantención de la autonomía y la identidad.

Iniciativas y Estadísticas de Uso del Transporte Público en Chile

A un año de la implementación del beneficio que otorga una rebaja del 50% en la tarifa del transporte público a las personas mayores de 65 años, la Primera Dama, Cecilia Morel, junto a la Ministra de Transportes y Telecomunicaciones, Gloria Hutt, y al director nacional de Senama, Octavio Vergara, entregaron un balance de la iniciativa que favorece a más de 2.3 millones de personas en todo el país. Estas autoridades informaron que en estos 365 días se han realizado cerca de 15 millones de viajes con la tarjeta bip! Adulto Mayor.

La Tarjeta bip! Adulto Mayor: Un Beneficio Clave

La tarjeta bip! Adulto Mayor, implementada el 2 de julio de 2021 en Santiago, es de uso personal e intransferible y puede ser adquirida presencialmente en las oficinas de ChileAtiende o en las de atención al cliente de Metro, o por internet con clave única en www.adultomayor.tarjetabip.cl/adultomayor/. El descuento del 50% en la tarifa para adultos mayores se aplica en todos los servicios de transporte público mayor que operen en el marco de la Ley Nº 18.696 y que reciben subsidio al transporte público remunerado de pasajeros.

Impacto y Alcance del Beneficio

A la fecha del balance (julio de 2021), se han entregado 230 mil tarjetas bip! Adulto Mayor, de las cuales el 78% ya han sido utilizadas por los usuarios. La distribución por grupo etario es la siguiente:

  • 32% corresponde al grupo entre 65 y 69 años.
  • 32% a quienes tienen entre 70 y 74 años.
  • 21% al tramo de 75 - 79 años.
  • 10% a 80 - 84 años.
  • Sólo un 4% aproximadamente a personas de 85 o más años.

De acuerdo con los registros, actualmente las personas de entre 65 y 69 años realizan casi 20 viajes combinados al mes. La Ministra de Transportes y Telecomunicaciones, Gloria Hutt, señaló que “en la RM ya se han hecho más de 10 millones de viajes completos usando el beneficio, es decir, incluyendo las combinaciones de modo, lo que suma más de 15 millones de bips o etapas. Porque queremos seguir cuidándolos, les pedimos a los adultos mayores y a sus familiares que los puedan apoyar, para que prefieran los canales digitales para solicitar su tarjeta bip!”.

Infografía con estadísticas de uso de la Tarjeta bip! Adulto Mayor por grupos de edad

Proceso de Obtención de la Tarjeta bip! Adulto Mayor

La Tarjeta bip! Adulto Mayor Intermodal (TAM) puede obtenerse de varias formas:

  • Gratuitamente de tu Caja de Compensación: Llama a tu Caja de Compensación (Los Andes: 600 510 00 00, La Araucana: 600 084 00 77, 18 Septiembre: 600 718 18 18) y solicítala gratuitamente.
  • En oficinas de ChileAtiende y de Metro: Dirígete a una sucursal ChileAtiende o una oficina de atención de Metro habilitada para realizar el trámite (revisa cuáles). Explica el motivo de tu visita: comprar la Tarjeta bip! Adulto Mayor Intermodal (TAM). Paga el costo de la tarjeta en una de las cajas. Como resultado del trámite, habrás comprado la Tarjeta bip!
  • En oficinas de Atención al Cliente bip!: Dirígete a una Caja Vecina o a una oficina de Atención al Cliente bip! para realizar el pago, indicando el RUN de la persona beneficiaria. Luego, en alguna oficina de Metro explica el motivo de tu visita: retirar la Tarjeta bip!

Investigaciones sobre Movilidad en Adultos Mayores: El Caso de México

El objetivo de un artículo es conocer si el diseño del transporte público y la infraestructura urbana actual limitan la movilidad en personas de la tercera edad, contribuyendo a su exclusión social, a fin de proporcionar elementos para renovar los procesos de diseño y evaluación del espacio público como del transporte urbano, explorando las características y las necesidades de las personas de edad avanzada, las dificultades que enfrentan y los requerimientos que tienen para desplazarse por el entorno público.

En México, los adultos mayores conforman uno de los sectores más desfavorecidos de la población, muy a pesar de la existencia de programas y políticas públicas orientados a mejorar sus condiciones de vida (Osorio, 2016), y es reciente la consideración de la sociedad longeva como categoría social distinta que, por su edad, tienen derechos y consideraciones especiales. “Toda persona tiene derecho a la movilidad en condiciones de seguridad vial, accesibilidad, eficiencia, sostenibilidad, calidad, inclusión e igualdad” (Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, art. 4).

Envejecimiento Saludable y Exitoso (DocMorris)

Contexto Demográfico y Social en México

El porcentaje de la población mundial de 60 años y más respecto a la población total (1950-2050) muestra un incremento constante de la población longeva. En México, el 34.1% de las personas de la tercera edad es económicamente activo (INEGI, 2018) y su principal ingreso proviene del trabajo por cuenta propia (CEPAL y OIT, 2018); por tanto, son personas independientes y la movilidad es un aspecto importante para ellos, pues requieren trasladarse a lugares de trabajo.

Metodología y Hallazgos de Estudios Específicos

Para abordar la discusión sobre la limitación de la movilidad, se aplicó una encuesta en Santiago de Querétaro, México. El estudio se realizó mediante la selección de un grupo de 214 personas de 70 años y más, a quien se le entregó un Actigraph (pequeño dispositivo electrónico que sirve para monitorear y registrar cierta actividad de una persona en un determinado periodo), a fin de registrar los viajes efectuados fuera y dentro de la casa, así como el propósito del viaje (compras, visitas, negocios, paseos, entretenimiento, salir a comer, entre otras) y también el modo de transporte, durante nueve días (Davis et al., 2011). Copeland y Esliger (2009) también estudian la actividad física de personas de edad adulta, pues el porcentaje de inactividad ha aumentado drásticamente en los últimos años.

Döring (2007) entrevista un grupo de adultos mayores, el cual afirma la falta de puntos de reunión adecuados o no exclusivos para facilitar la socialización de personas longevas, pues, aunque la economía sea estable para algunos, se siguen enfrentando dificultades para este tipo de encuentros, ya que casi todas las oportunidades parecen estar diseñadas para quienes no han alcanzado la cuarentena de años.

El cuestionario se aplicó de manera domiciliada para incluir a todas las personas longevas y no sólo a aquellas que hacen uso del transporte público o de la infraestructura urbana, con un enfoque exploratorio. El tamaño de la muestra se calculó por medio de poblaciones finitas. De los datos proporcionados por INEGI (Encuesta intercensal 2015), la población total correspondiente a Santiago de Querétaro era de 648,674 personas; de esta misma base de datos, mediante un filtrado, se obtuvo que el número de habitantes de la tercera edad era de 73,040 personas, lo que representa el 11.26%. Se seleccionaron de forma aleatoria sistemática 75 AGEB’S de las 241 correspondientes a Santiago de Querétaro.

Evaluación del Transporte Público y la Infraestructura Urbana

La evaluación de los aspectos del medio de transporte Camión/Qrobús (principal medio de transporte público en Santiago de Querétaro) en una escala de 0 a 5, donde 0 es pésimo y 5 excelente, mostró áreas de mejora. También se observó el promedio del estado de conservación de algunos elementos de la infraestructura urbana con la misma escala. Los puentes peatonales, en su mayoría, son muy inclinados y con dimensiones altas, por lo que los adultos mayores optan por tener que caminar hasta el siguiente cruce peatonal. Además, tienen que esperar el medio de transporte un tiempo considerable, pero la mayoría de veces no hay dónde sentarse, por lo que esperar el transporte por más de 30 minutos se torna cansado.

Se preguntó a la población estudiada sobre su participación en alguna actividad social, como deportiva, cultural o religiosa, y sobre si, si el transporte público mejorara, podrían intervenir en más acciones; sin embargo, muchos prefieren seguir desarrollando sus actividades cotidianas. Otros aspectos señalados fueron acerca del tiempo de espera, ya que se torna cansado y desgastante esperar por un tiempo significante a que llegue el medio de transporte, y del costo, pues el gobierno debe tener en cuenta que muchos de ellos ya no son económicamente activos.

Esquema de un paradero de autobús accesible con asientos y buena iluminación

Limitaciones y Exclusión Social

Se aprecia una gran diferencia entre la respuesta positiva y la negativa acerca de plantear hipotéticamente la mejora del transporte público y la infraestructura urbana atendiendo las demandas mencionadas, y, como consecuencia, la mayor confianza que las personas de la tercera edad tendrían para salir y desplazarse con libertad al lugar que ellos deseen. Al no ser adecuado el diseño del transporte público para el uso de personas de la tercera edad, contribuye a la exclusión social y fomenta que este grupo prefiera no salir de sus hogares para no batallar con las dificultades y con la infraestructura urbana, como las expresadas anteriormente por algunos entrevistados. Para reafirmar este hecho, la población longeva encuestada afirma que participaría en alguna actividad social si el entorno llegase a mejorar a su favor para tener más confianza al salir.

Reflexiones Finales y Recomendaciones

Aunque se han realizado este tipo de investigaciones, la revisión de la literatura afirma que la temática está poco estudiada, principalmente en México; por ello, es importante abordar con seriedad el problema aquí desarrollado con el fin de promover su solución. Como el incremento de población longeva aumenta con el paso del tiempo y actualmente su crecimiento es notorio, es importante estudiar las limitaciones que enfrentan este grupo de población.

Necesidades Clave y el Rol de los Espacios Públicos

La presencia de espacios públicos, así como los atributos estéticos y paisajísticos del espacio urbano son factores que pueden estimular la movilidad de las personas mayores debido a las oportunidades que ofrecen en términos de interacción social, placer y disfrute estético. Estos aspectos pueden repercutir positivamente sobre la dimensión social e identitaria y sobre las condiciones físicas y de salud de las personas mayores, favoreciendo una mayor satisfacción personal y hábitos de vida más saludables (Olivi et al., 2016).

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