La demencia es una enfermedad neurodegenerativa que afecta a millones de personas en todo el mundo. Cada año, casi 10 millones de personas reciben un diagnóstico de demencia, cuyos síntomas tienden a empeorar con el tiempo, aunque la velocidad de su evolución varía considerablemente.
La esperanza de vida de una persona con demencia puede variar significativamente según el tipo de demencia, la edad en el momento del diagnóstico y otros factores individuales. En promedio, por ejemplo, una persona con Alzheimer, una de las formas más comunes de demencia, puede vivir entre 3 y 11 años después del diagnóstico, aunque algunos logran sobrevivir por 20 años o más.
¿Qué es la Demencia Mixta?
La demencia mixta se denomina así a la combinación de dos o más tipos de demencia. Con frecuencia, se presenta como una mezcla de la enfermedad de Alzheimer con la demencia vascular. En ocasiones, también se incluyen casos en los que el paciente padece demencia con cuerpos de Lewy.
En el cerebro de las personas con demencia mixta, se observa un aumento de las proteínas que provocan el alzhéimer, mientras que el daño en los vasos sanguíneos, causado por microinfartos o ictus, genera los síntomas más característicos. La evolución de la enfermedad dependerá del nivel de alzhéimer presente y del daño cerebral provocado por los accidentes vasculares. La demencia mixta, además, presenta un número creciente de casos.

Factores de Riesgo Asociados a la Demencia Mixta
Hay diversos factores que inciden en la aparición de ictus o ataques isquémicos, los cuales contribuyen al desarrollo de la demencia vascular y, por ende, a la demencia mixta. Estos incluyen:
- Una vida inactiva o demasiado sedentaria.
- Una dieta con demasiadas grasas saturadas.
- Un nivel de estrés elevado.
- Alteraciones del patrón del sueño (dormir demasiado o muy poco).
- Hipercolesterolemia.
- Padecer hipertensión.
- Fumar.
- Ser diabético.
- Tener antecedentes de alguna enfermedad cardíaca.
- Ser obeso.
- Padecer ateroesclerosis.
- Ser hombre.
- La edad.
- Una exposición elevada a la anestesia general.
Esperanza de Vida en Personas con Demencia, con Énfasis en la Edad Avanzada
Una revisión sistemática reciente, llevada a cabo por investigadores del Centro Médico Universitario Erasmus MC (Países Bajos) y publicada en The BMJ, analizó 261 estudios (llevados a cabo entre 1984 y 2024) que incluyeron a más de 5 millones de personas con demencia (con una edad promedio de 79 años, de las cuales el 63% eran mujeres). Este estudio brindó datos valiosos sobre la esperanza de vida y el ingreso en residencias de ancianos.
La demencia reduce la expectativa de vida de manera significativa, y el impacto es mayor en personas más jóvenes. Por ejemplo, un diagnóstico a los 65 años puede reducir la esperanza de vida hasta en 13 años.
Variaciones por Edad y Género en la Supervivencia
Los resultados de la investigación sugirieron que la esperanza de vida media de las personas diagnosticadas con demencia oscila de la siguiente manera:
- Para las mujeres, la esperanza de vida desde el diagnóstico de demencia varía entre 9 años a los 60 años y 4,5 años a los 85 años.
- Para los hombres, la esperanza de vida es más corta: entre 6,5 años a los 60 años y poco más de 2 años a los 85 años.
Específicamente para la edad de 80 años, el estudio destacó que las personas diagnosticadas con demencia a esta edad pierden aproximadamente 2 años de esperanza de vida en comparación con la población general de la misma edad.

Esperanza de Vida según el Tipo de Demencia
La supervivencia promedio varía también según el tipo de demencia:
- Las personas con enfermedad de Alzheimer suelen presentar una supervivencia promedio de hasta 1,4 años más larga en comparación con quienes padecen otros tipos de demencia. En la enfermedad de Alzheimer, el tiempo de supervivencia se sitúa en torno a los 6 años, con una variabilidad aproximada entre tres años y medio y seis años y medio.
- En el caso de la demencia por cuerpos de Lewy, la supervivencia después del diagnóstico es más corta, aproximadamente dos años menos que el Alzheimer, con un tiempo medio que se sitúa alrededor de los 4 años (variabilidad entre un año y medio a seis años y medio). Los pacientes con demencia por cuerpos de Lewy sufren un proceso más rápido que afecta negativamente tanto a la memoria como a otras áreas cognitivas, presentando una peor calidad de vida. El origen de estas diferencias no está claro y puede atribuirse a las características propias de cada enfermedad.
Las poblaciones asiáticas, además, registraron una supervivencia promedio superior, con una diferencia de 1,4 años respecto a otras regiones.
Síntomas y Progresión de la Demencia Mixta
Los síntomas de la demencia mixta dependerán de cada persona y del grado de deterioro cerebral. Los enfermos suelen experimentar:
- Un deterioro progresivo de la memoria, que comienza con el olvido de algún evento, aunque esta facultad no se pierde en tan gran medida como en el Alzheimer puro.
- Alteraciones en la orientación (es frecuente no saber qué día de la semana es o cuál es la ubicación exacta en la que se está).
- Problemas en la marcha, debido a los eventos vasculares. También puede que aumenten la rigidez y la lentitud de movimientos típicos de la enfermedad de los cuerpos de Lewy.
- El lenguaje se ve alterado, provocando que la persona no pueda llamar a los objetos por su nombre.
- Un deterioro acelerado de la cognición con otros periodos de estancamiento.
En ocasiones, los síntomas de la demencia mixta no pueden distinguirse fácilmente de los de la enfermedad de Alzheimer, lo que subraya la necesidad de un diagnóstico más completo.
Demencia y Alzheimer, síntomas y cómo aparecen
Fases de la Demencia Mixta
Las distintas fases de la demencia mixta son similares a las de otros tipos de demencia. El diagnóstico específico definirá cómo incide la afección en el paciente. Las etapas se dividen de la siguiente forma:
Fases 1 a 3 (Preclínica y Leve)
Entre 8 y 10 personas que sufren esta fase terminarán siendo pacientes de alzhéimer. Los síntomas más frecuentes son:
- Olvidarse de acudir a eventos o citas concertadas.
- Perder la memoria y no encontrar objetos como las llaves o el mando a distancia del televisor.
- Disminuir el rendimiento laboral de forma progresiva.
- No encontrar las palabras adecuadas para hablar, usando pronombres demostrativos o señalando directamente. La repetición de las mismas palabras para expresar un concepto.
- No poder concentrarse u organizar el día a día de forma racional.
- Ser incapaz de resolver un problema común.
- No tener las facultades más adecuadas para conducir.
En el contexto del Alzheimer, los cambios cerebrales relacionados con esta enfermedad comienzan años antes de que aparezcan los signos. Este período, que puede durar años, se conoce como Alzheimer preclínico. Posteriormente, se progresa al deterioro cognitivo leve debido a la enfermedad de Alzheimer y luego a la enfermedad de Alzheimer leve.
Fase 4 (Deterioro Cognitivo Moderado)
El diagnóstico de la demencia suele llegar durante esta fase de deterioro cognitivo moderado. Los síntomas son cada vez más claros. El paciente tiene problemas para comunicarse, resolver situaciones cotidianas u orientarse cuando viaja. Otros síntomas que deben valorarse son:
- El aislamiento.
- Un mal humor continuado.
- La falta de respuesta.
- La ausencia de agudeza intelectual.
- Serios problemas para afrontar la rutina diaria.
- El olvido de situaciones que ha vivido, por más recientes que sean.
- La negación total de los síntomas anteriores.
Fase 5 (Deterioro Cognitivo Moderadamente Grave)
Lo más frecuente es que la persona no pueda realizar las actividades diarias sin ayuda. Si bien podría recordar sus datos personales, hay información que empieza a desconocer. Aumentan la confusión, el olvido y la desorientación. La capacidad para resolver problemas se ve seriamente reducida.
Fase 6 (Deterioro Cognitivo Grave)
Es el cuidador quien tiene que realizar todas las actividades básicas. Los síntomas más frecuentes incluyen:
- Insomnio.
- Incontinencia generalizada.
- Delirios y paranoia con cambios de personalidad.
- Un estado de ansiedad constante.
- Pérdida de memoria.
- Incapacidad para conocer quién le cuida y quiénes son sus seres queridos.
Fase 7 (Deterioro Cognitivo Muy Grave)
Es la última etapa. El deterioro cognitivo es severo. Se pierde la capacidad para hablar o moverse sin ayuda. En esta etapa, causas comunes de muerte incluyen la neumonía (debido a que la deglución deficiente permite que los alimentos o las bebidas ingresen a los pulmones, donde puede comenzar una infección), deshidratación, malnutrición, caídas y otras infecciones.
Diagnóstico de la Demencia Mixta
Es fundamental tener en cuenta que no se busca una única dolencia, sino dos o más. Por lo tanto, es aconsejable llevar a cabo las siguientes pruebas para un diagnóstico completo:
- Un TAC (tomografía axial computarizada) y una resonancia magnética para evaluar el daño cerebral.
- Una HIS (escala de síntomas isquémicos de Hachinksi).
- Un DSM (manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales).
- Todo tipo de pruebas neuropsicológicas que faciliten la evaluación del paciente.
Es crucial especificar cuál tipo de demencia es la predominante. Solo estipulando el nivel de daño cerebral y cómo repercute en la función cognitiva es posible diagnosticar en consecuencia. Una investigación confirma la importancia del diagnóstico en atención primaria antes de la derivación del paciente al neurólogo, ya que los síntomas de las tres primeras fases a menudo se achacan a estrés o malos momentos personales. Sin embargo, hay que delimitar muy bien qué provoca cada situación y cómo afrontarla con mayor éxito.

Tratamiento y Manejo del Deterioro Cognitivo Mixto
Quien sufre un deterioro cognitivo mixto padece las consecuencias y los síntomas del alzhéimer y de la demencia vascular. Por lo tanto, el enfoque del tratamiento está destinado tanto a paliar los síntomas como a evitar otro accidente vascular que empeore la situación.
Propuestas para el Tratamiento y Cuidado
- Control médico continuado: Monitoreo del nivel de colesterol y de la tensión. Los análisis periódicos y la toma de la tensión son herramientas de gran ayuda para comprobar la salud vascular.
- Dieta saludable: Apuesta por una dieta variada y saludable, reduciendo las grasas saturadas y el alcohol.
- Actividad física: Mantener la actividad física dentro de las posibilidades del paciente. Caminar cada día una hora o moverse durante la jornada son alternativas eficaces.
- Manejo del estado de ánimo: En caso de alteraciones en el estado de ánimo, se pueden recetar antidepresivos, delimitando el tipo de depresión y el tratamiento más adecuado.
- Manejo del sueño: La modificación del patrón de sueño puede incluir el empleo de hipnóticos. Sin embargo, no se observaron cambios en la conducta en todos los casos.
Medicamentos Específicos
Algunos investigadores confirman que la demencia mixta puede mejorar con las siguientes opciones farmacológicas:
- Galamantina: Dentro del grupo de inhibidores de la acetilcolinesterasa, los estudios confirman que un 74% de los enfermos se mantuvo estable.
- Rivastigmina: También contribuyó a mejorar la calidad de vida de los pacientes con demencia mixta, pero solo si estos tenían más de 75 años.
- Donepecilo: Parece mejorar la función cognitiva y la capacidad de afrontar la rutina de forma más eficaz.
- Memantina: Estimula la cognición, mejora la conducta y la adaptabilidad a cada situación. Está por demostrarse si realmente funciona para todos los pacientes con demencia mixta.
Las dosis y la combinación de estos medicamentos deben ser determinadas por un especialista. Cada caso es distinto y las necesidades de cada paciente varían; solo un diagnóstico acertado y el control periódico ayudan a conseguir el objetivo de garantizar la calidad de vida del paciente. Es muy importante atender a las recomendaciones de los médicos (médico de familia, neurólogo, geriatra o psiquiatra) encargados de la atención de estos pacientes, quienes ofrecerán consejos médicos más adecuados en cada caso, así como un pronóstico ajustado a cada persona.
Demencia y Alzheimer, síntomas y cómo aparecen
¿Se Puede Prevenir la Demencia Mixta?
Entre los expertos hay división de opiniones. Una dieta sana y la práctica deportiva ayudan a evitar los accidentes vasculares, pero no son una garantía de que no se vaya a sufrir demencia vascular. Los antecedentes familiares y otros factores pueden incidir directamente en el paciente.
Respecto al alzhéimer, se conocen sus causas, pero no resulta nada fácil establecer un patrón que permita evitarlo. No obstante, el diagnóstico precoz contribuye a comenzar antes con el tratamiento. Es altamente recomendable que el médico de atención primaria conecte todos los síntomas que observe y que no los analice por separado, para conseguir una visión de conjunto que le permita ordenar las pruebas diagnósticas mencionadas y proponer un tratamiento adecuado.
Tiempo hasta el Ingreso en un Hogar de Ancianos
De acuerdo al estudio del Centro Médico Universitario Erasmus, el ingreso en un asilo de ancianos tras un diagnóstico de demencia tuvo un tiempo promedio de poco más de tres años. Los datos muestran que:
- El 13% de las personas diagnosticadas ingresaron en una residencia en el primer año.
- Este porcentaje aumentó al 35% en tres años.
- Superó el 57% a los cinco años.
No obstante, los autores advierten que estas cifras deben tomarse con cautela, ya que las estimaciones disponibles son menos precisas y podrían haberse visto influenciadas por diferencias en los métodos de estudio y por la información inconsistente respecto a factores como el estado socioeconómico, la raza, la gravedad de la demencia y las condiciones preexistentes.
Importancia de la Investigación y la Atención Individualizada
Aunque el análisis exhaustivo del equipo de Erasmus MC ofrece una valiosa perspectiva sobre el pronóstico de la enfermedad, los autores remarcan que aún queda mucho por investigar. El objetivo es que los estudios futuros se enfoquen en un pronóstico más individualizado, teniendo en cuenta aspectos como factores personales (estado de salud general), la gravedad de la demencia en el momento del diagnóstico y el contexto socioeconómico. De esta forma, se podría ofrecer una planificación de atención más personalizada, que no solo tenga en cuenta la supervivencia, sino también la calidad de vida del paciente durante su enfermedad.