El envejecimiento de la población en España va en aumento, habiéndose registrado en 2019 un máximo histórico con un porcentaje del 122,88%. En este contexto, la atención en los centros residenciales para personas mayores se convierte en un recurso cada vez más fundamental. Para atender eficazmente y abastecer las demandas asistenciales de los residentes, es imprescindible contar con recursos humanos y profesionales suficientes.

El Marco Normativo y la Realidad de la Dotación en España
Disparidad Normativa y Falta de Estándares Nacionales
Las normativas en España son dispares entre comunidades autónomas, careciendo de un estándar nacional que garantice una dotación adecuada de enfermeras. Cada Comunidad Autónoma establece el cumplimiento de ratios de personal mínimos exigibles para poder prestar los servicios en las residencias. Esta falta de estandarización evidencia diferencias significativas en el país, lo que genera preocupación.
A nivel nacional, no existe un cálculo específico para la figura de las enfermeras dentro de las ratios establecidas para el personal de atención directa, y su presencia se presume insuficiente. La regulación actual no garantiza una dotación de enfermeras suficiente para atender adecuadamente a la población envejecida.
La Deficiencia en la Ratio Enfermera-Paciente
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda poseer 5 plazas de profesionales de enfermería por cada 100 mayores de 65 años en centros geriátricos. Sin embargo, según datos del IMSERSO, España queda muy por debajo de esta recomendación, y solo el 25% de los aproximadamente 5.387 centros corresponde al sector público, siendo esta falta de plazas compensada por el sector privado.
Un estudio descriptivo y multicéntrico realizado en Cantabria reveló que, de 5.335 residentes en centros sociosanitarios (con una media del 86,4% de pacientes dependientes), solo trabajaban 169 profesionales de enfermería. Esto resulta en una ratio enfermera/paciente de 32 pacientes por enfermera y una media de 4,12 enfermeras por centro. Esta situación es deficitaria y no posibilita una atención de enfermería adecuada, ya que la ausencia de estos profesionales no garantiza la continuidad de cuidados, la prevención ni el seguimiento de patologías crónicas.
El sindicato de enfermería SATSE, en su estudio “Análisis de la situación de los enfermeros, enfermeras, matronas y fisioterapeutas en los centros sanitarios del país”, indica una media de 109 pacientes residentes por cada profesional, una situación "muy preocupante" para las personas que viven en las residencias.
Impacto de la Pandemia de COVID-19 y la Necesidad de Profesionales
La actual situación mundial de pandemia de la COVID-19 ha puesto en evidencia la necesidad crítica de la presencia de profesionales de enfermería cualificados dentro de los centros sociosanitarios. El informe “Situación de la Enfermería en el Mundo 2020” de la OMS y el Consejo Internacional de Enfermeras cuantificó el déficit de enfermeras en 6 millones a nivel global, sumando problemas como la precariedad laboral, la falta de incentivos y las dificultades para acceder a puestos de liderazgo.
Soledades Mayores : el impacto de la pandemia en las residencias
Estándares y Propuestas Internacionales para la Dotación de Personal
Requisitos en Otros Países y la Propuesta de la Administración Biden
En países como Australia y Estados Unidos, existen requisitos mínimos que aseguran una mayor presencia de enfermeras en centros residenciales, siguiendo estándares internacionales. En este contexto, la Administración Biden en Estados Unidos dio a conocer sus estándares de dotación de personal propuestos para los hogares de ancianos del país.
Según la propuesta de los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid (CMS), la agencia que regula los hogares de ancianos certificados por Medicare o Medicaid, cada centro deberá brindar a cada residente por lo menos 0.55 horas de cuidados de enfermería titulada diariamente, más 2.45 horas de atención de un auxiliar de enfermería. Además, las nuevas reglas exigen que todos los hogares de ancianos, que albergan a aproximadamente 1.2 millones de residentes, tengan los servicios de un enfermero titulado las 24 horas del día y completen evaluaciones "sólidas" de las necesidades de personal de los residentes.
Estas normas, que no requieren la aprobación del Congreso, buscan "mejorar la seguridad de los residentes y promover la atención de alta calidad", según Xavier Becerra, secretario del Departamento de Salud y Servicios Humanos. Esta iniciativa forma parte de un plan más amplio del presidente Biden para mejorar los hogares de ancianos, que fueron severamente afectados por la pandemia de COVID-19.
Críticas y Desafíos de la Implementación
A pesar de estas propuestas, la nueva regla de los CMS, que exige un total de 3 horas de cuidado por residente al día, ha sido criticada por ser insuficiente. Richard Mollot, director ejecutivo de la Long Term Care Community Coalition, advirtió que al ser "mucho más bajo" que el estándar de 4.1 horas, "cientos de miles de residentes corren riesgo de negligencia y abuso cada año".
La propuesta, no obstante, sigue algunas de las recomendaciones de un informe de 2022 de las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina, que recomendaba una cobertura de enfermería registrada por un mínimo de 24 horas, los siete días a la semana, con cobertura adicional basada en las necesidades de los residentes.
Sin embargo, organizaciones como la AHCA (American Health Care Association) calificaron la propuesta como “imperdonable”, argumentando que los hogares de ancianos enfrentan la peor escasez de mano de obra de su historia, con la pérdida de aproximadamente 155,000 empleos desde el inicio de la pandemia. Un informe de la AHCA en julio de 2022 estimó que aumentar los niveles de personal al requisito de 4.1 horas por residente y día costaría 10.000 millones de dólares anuales y requeriría contratar a más de 187.000 enfermeros y auxiliares de enfermería.
Aunque los CMS reconocen los desafíos de la fuerza laboral, señalan que los estándares propuestos "toman en consideración las realidades locales en las comunidades rurales y desatendidas a través de procesos escalonados de implementación y exenciones". A pesar de esto, existe preocupación por la demora en la implementación y las posibles exenciones, ya que "los residentes no han recibido los cuidados y servicios necesarios durante el tiempo suficiente".
Tipos de Ratios y la Composición del Personal en Residencias
Las ratios de personal en residencias para personas mayores son fundamentales para garantizar una atención correcta, humana y de calidad. En general, el personal será el adecuado en número y especialización para prestar los servicios correspondientes, y las actividades de la vida diaria (AVD) como la ducha, el aseo, los traslados o el vestido, son las que mayor presencia de profesionales requieren.
Ratios Clave para la Medición de Personal
- Ratio de Personal General: Mide el número total de trabajadores por residente. Incluye personal sanitario, administración, servicios directos e indirectos (auxiliares, mantenimiento, lavandería, cocina, etc.) que atienden las 24 horas del día en diferentes turnos.
- Ratio de Personal de Atención Directa: Mide el número de trabajadores que atienden directamente a los residentes en cualquier Actividad de la Vida Diaria (AVD) durante todos los turnos. Estos profesionales también participan en la realización de actividades, programación y evaluación de resultados. Incluye gerocultoras, auxiliares de enfermería, técnicos en atención sociosanitaria, enfermeras, médicos, terapeutas, psicólogos, podólogos, nutricionistas, trabajadores sociales, entre otros. Un centro, a modo de ejemplo, establece la existencia de al menos 0.4 trabajadores de atención directa por cada residente asistido (con un GDS superior o igual a IV según la Escala de Reisberg), lo que implica 1 trabajador por cada 2.5 residentes.
- Ratio de Personal de Profesionales Sanitarios: Mide el número de trabajadores profesionales sanitarios presentes entre todos los turnos. Incluye auxiliares de enfermería, enfermeras, médicos, terapeutas, psicólogos, podólogos y nutricionistas. Un centro, a modo de ejemplo, establece la existencia de al menos 0.25 profesionales sanitarios por cada residente asistido o no, lo que implica 1 profesional sanitario por cada 4 residentes.
Perfiles Profesionales Clave en una Residencia de Ancianos
Dadas las atenciones especiales que requieren los residentes, se necesitan trabajadores muy especializados para mantener sus necesidades cubiertas. Aunque no existe consenso internacional sobre el tipo de personal que debe trabajar en estos centros, algunos perfiles son universalmente reconocidos como esenciales:
Personal Sanitario y de Cuidado Directo
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Médico: Se trata del profesional sanitario con más responsabilidad. Debe contar con el título de médico, así como una especialización o experiencia en residencias. Está al cuidado de los adultos mayores y es quien decide qué medicamentos se administran y en qué dosis a cada residente.
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Enfermera/o: La enfermería es una disciplina capaz de valorar al anciano desde una perspectiva integral, favoreciendo el envejecimiento activo con una planificación de cuidados específicos para retrasar la dependencia y potenciar la autonomía y capacidad funcional. Poseen formación específica para abordar las necesidades sanitarias crónicas y complejas que suelen manifestarse con la edad. Los países europeos han materializado esta iniciativa con una formación específica. Los profesionales de enfermería en residencias son los encargados de realizar actividades como analíticas, vacunación, planificación de dietas, prevención de úlceras por presión, toma de constantes, planificación de consultas, lavados óticos, preparación de la medicación y curas. Es de extrema importancia desarrollar modelos de intervención en enfermería que promuevan el autocuidado, la independencia y la autonomía.
Aun así, un estudio en Cantabria reveló que algunas actividades propias de la disciplina enfermera no son realizadas por estos profesionales, sino por otros, lo que puede suponer intrusismo profesional en casos como el lavado de oídos (1,9%), preparación de medicación (44,4%) o curas (11,3%).
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Gerocultores y Auxiliares de Enfermería: Estos profesionales se caracterizan por seguir los dictámenes de la enfermera y tienen un trato diario y una relación cercana con el adulto mayor, administrando el tratamiento a seguir.
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Terapeutas (Ocupacionales, Fisioterapeutas, Psicólogos, Podólogos, Nutricionistas, Trabajadores Sociales): Son trabajadores sanitarios especializados en proporcionar actividades a adultos mayores para mantener sus capacidades en un nivel óptimo el mayor tiempo posible. Suelen hacer equipo con los Técnicos en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE) para repartirse las tareas.
Personal de Servicios y Apoyo
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Manipuladores de Alimentos (Cocineros): Aunque a menudo solo se piensa en perfiles sanitarios, los cocineros son esenciales, encargándose de recibir, preparar y ofrecer los alimentos a los adultos mayores.
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Auxiliares de Limpieza: Tienen la tarea de mantener la residencia impoluta. Es importante destacar que los auxiliares de limpieza solo limpian las instalaciones, nunca se encargan del aseo de los adultos mayores.
Estrategias para la Atracción y Retención de Personal Cualificado
La contratación y retención de profesionales cualificados en una residencia de personas mayores es fundamental para garantizar la calidad de la atención. Sin embargo, los tiempos actuales no ayudan, y contratar el personal necesario para el desarrollo de las actividades y servicios es un reto significativo, especialmente considerando la itinerancia de los profesionales del sector y la preferencia por trabajar en centros públicos.
El director o directora de la residencia puede llevar a cabo diversas acciones para atraer y mantener a los perfiles capacitados y formados en el equipo:
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Salario Competitivo: Lo más importante para atraer a un trabajador es ofrecer un salario competitivo. La dirección debe asegurarse de que los sueldos sean justos.
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Horarios Flexibles: Si es posible, se deben ofrecer horarios flexibles o turnos que se ajusten a las necesidades de los empleados. Muchos profesionales elegirían un trabajo peor remunerado si el horario les permite la conciliación familiar o personal.
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Otros Beneficios: Es recomendable ofrecer “pagos” atractivos que incluyan, por ejemplo, un seguro de salud, vacaciones pagadas, días de enfermedad, jubilación o transporte.
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Transparencia: Ser una residencia transparente es muy recomendable para generar confianza y un ambiente de trabajo positivo.
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Programas de Retención: Crear programas de retención que incentiven a los empleados a quedarse a largo plazo es una opción que debe estar sobre la mesa.
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Involucrar a los Empleados: Involucrar a los empleados en la toma de decisiones relacionadas con la residencia les hace sentirse valorados.
La mayor parte de estas recomendaciones requieren de un desembolso económico extra que, en muchas ocasiones, puede ser difícil de sufragar. Sin embargo, el trabajo en una residencia es muy exigente, y es crucial vigilar y tratar bien a los trabajadores para que puedan dar lo mejor de sí.

Beneficios y Coste-Efectividad de una Dotación Adecuada
Pese a la falta de personal de enfermería en las residencias, numerosos estudios ponen de manifiesto que su presencia daría lugar a una atención adecuada. Los beneficios incluyen la mejora del seguimiento de los pacientes, la disminución de la frecuentación hospitalaria y la racionalización del gasto farmacéutico, contribuyendo a un coste asumible.
De hecho, la reducción del gasto que implicaría contar con diplomados o graduados en enfermería en las residencias de ancianos, además de mejorar la calidad de los cuidados de los residentes, se documenta con la reducción de frecuentación hospitalaria en programas de intervención enfermera. Otros estudios señalan que la gran dependencia está ligada a una elevada demanda de atención sanitaria que a menudo provoca una hiperfrecuentación de los servicios médicos y de enfermería en la atención primaria de salud.
En los centros donde no hay personal de enfermería no existe continuidad en los cuidados, ni seguimiento adecuado de patologías crónicas o prevención de enfermedades agudas, lo que subraya la importancia crítica de una dotación de personal suficiente y cualificada.