El Control y los Cuidados de Enfermería en el Adulto Mayor en Atención Primaria

El envejecimiento poblacional es un fenómeno global con múltiples consecuencias para los sistemas de salud. En Perú, se estima que cerca de 5 millones de personas superan los 60 años, representando el 13.6% de la población, y se espera que esta proporción se duplique para el año 2050. En Chile, las proyecciones indican que el 11.8% de la población superará los 65 años en 2019, cifra que podría ascender al 19% para 2035. Estas cifras demuestran la necesidad de tomar medidas efectivas para afrontar este inminente cambio demográfico y planificar la entrega de cuidados interdisciplinarios seguros, especializados y de calidad, considerando los riesgos y necesidades especiales de las personas mayores y de su entorno.

infografía sobre el crecimiento de la población adulta mayor en Latinoamérica

Frente a este escenario, las leyes orientadas al bienestar de las personas en países como Perú incluyen políticas que contribuyen a un envejecimiento activo y saludable. Asimismo, en relación al sistema de salud, se plantean objetivos específicos de prevención, atención y rehabilitación de la salud de las personas mayores. Los cuidados de enfermería en el adulto mayor resultan fundamentales, ya que integran tanto el bienestar físico como emocional de los pacientes.

La Atención de Enfermería en Gerontología

La atención de enfermería en el cuidado del adulto mayor abarca un conjunto de actividades dentro del ámbito de la geriatría, cuyo enfoque principal es promover el bienestar de las personas durante su etapa de envejecimiento. Este tipo de cuidados va más allá del acompañamiento, la asistencia o los aspectos biomédicos, requiriendo que los profesionales de enfermería conozcan también las necesidades psicológicas y los posibles trastornos funcionales que puedan padecer los pacientes, a fin de que la atención sea verdaderamente integral.

Para diseñar estrategias efectivas, es necesario comprender la gerontología, una rama de la medicina que estudia el proceso de envejecimiento y los cambios que produce a nivel físico y mental. Las especializaciones como la Enfermería Geriátrica aportan los conocimientos necesarios para reconocer al adulto mayor dentro de su contexto sociocultural, permitiendo establecer protocolos de atención personalizados.

Rol de la Enfermera en los Cuidados

Aunque comúnmente se asocie a las enfermeras y enfermeros con actividades de asistencia, sus labores respecto a los adultos mayores también pueden incluir la realización de controles y evaluaciones diagnósticas, así como cuidados paliativos, rehabilitación y apoyo emocional. Sus servicios profesionales abarcan la gestión del cuidado en lo relativo a la promoción, mantención y restauración de la salud, la prevención de enfermedades o lesiones, la ejecución de acciones derivadas del diagnóstico y tratamiento médico, y el deber de velar por la mejor administración de los recursos de asistencia para el paciente.

La labor de la Enfermería Geriátrica en ORPEA Madrid Sanchinarro

Desafíos en la Atención Primaria del Adulto Mayor

El perfil epidemiológico ha cambiado significativamente, pasando del predominio de enfermedades infecciosas a la aparición de enfermedades crónicas no transmisibles, accidentes y problemas de salud mental en una población más envejecida. En este contexto, el adulto mayor evaluado en atención primaria a menudo presenta desafíos complejos que se han convertido en la norma.

Multimorbilidad y Polimedicación

El concepto de multimorbilidad fue creado para diferenciarlo de la comorbilidad, refiriéndose a la coexistencia de múltiples enfermedades en un mismo individuo. Esta situación plantea varios problemas asociados a la atención clínica de adultos mayores, ya que las guías clínicas que suelen centrarse en una única patología resultan poco prácticas. La presencia de multimorbilidad a menudo lleva a esquemas terapéuticos complejos y poco factibles.

La polimedicación, definida por el uso de seis o más medicamentos, es un fenómeno frecuente en la atención primaria de salud, observado en 19.8% de los adultos mayores. Esta puede derivar en la prescripción inapropiada de medicamentos, que es potencialmente dañina debido a la existencia de alternativas terapéuticas más seguras o eficaces. Los riesgos de la polimedicación incluyen interacciones farmacológicas no deseadas o la reducción del efecto terapéutico, como la interacción entre levotiroxina y otros fármacos, o la reducción del efecto antitrombótico de la aspirina al asociarse con AINEs.

Deterioro Cognitivo

El deterioro cognitivo es un síndrome geriátrico frecuente y discapacitante. Se asocia con un Minimental abreviado alterado, menor escolaridad y vida en la ruralidad. Sin embargo, en adultos mayores con baja escolaridad y alteraciones en el test cognitivo, se pueden presentar falsos positivos para discapacidad, lo que subraya la complejidad de su diagnóstico y manejo.

Cuidados Básicos de Enfermería en el Adulto Mayor

El Ministerio de Salud cuenta con normativas técnicas para el cuidado integral de los adultos mayores, especialmente para aquellos en condición de dependencia o discapacidad. Basándose en manuales de entidades internacionales, la atención de enfermería en el cuidado del adulto mayor a nivel cotidiano incluye diversas tareas esenciales:

  • Ayuda al adulto mayor a desplazarse.
  • Suministro y control de los medicamentos.
  • Monitoreo del estado de salud en general.
  • Asistencia para el aseo personal.
  • Apoyo en la alimentación de ser necesario.
  • Ayuda a adoptar una posición corporal adecuada.
  • Vigilancia ante posibles alteraciones en la piel, uñas, ojos, etc.
  • Observación constante del estado de ánimo.
  • Reportes al médico de cabecera sobre el estado del paciente.

Alimentación e Hidratación

Los enfermeros evalúan la condición nutricional de los pacientes de la tercera edad, asegurándose de que su dieta sea variada, agradable y equilibrada, y que no contenga alimentos contraindicados. También promueven el hábito de la ingesta de líquidos para prevenir la deshidratación, un riesgo común en este grupo etario.

Control de Medicación

Los cuidados de enfermería incluyen el cumplimiento de las pautas de tratamiento y administración de medicamentos, verificando que el paciente entienda las indicaciones y ayudándolo en caso de dificultad para la ingesta de algún fármaco. Esto es crucial para manejar la polimedicación y prevenir errores.

Monitoreo de Salud

En función de las condiciones del adulto mayor, el enfermero o enfermera establece un protocolo de atención y monitoreo. Los aspectos comunes a evaluar incluyen trastornos del sueño, incontinencia, trastornos de equilibrio, aislamiento, presión arterial alta y afecciones neurológicas.

Supervisión de Factores Externos y Detección de Síntomas de Alarma

El personal de enfermería debe asegurar que el mobiliario y el entorno se adapten a la condición del paciente, verificando una iluminación adecuada y la ausencia de obstáculos. Además, es fundamental detectar signos de fragilidad, tanto en la capacidad aeróbica como en las funciones cognitivas, prestando atención a las enfermedades crónicas y sus efectos a nivel físico, psíquico y social.

La Gestión del Cuidado de Enfermería y la Prevención de Riesgos

La enfermería ha evolucionado hacia un trabajo sistemático basado en el método científico, lo que ha permitido generar su propio marco de acción: el Proceso de Atención de Enfermería (PAE). La disciplina de enfermería, según el Consejo Internacional de Enfermeras (CIE) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), abarca los cuidados autónomos y en colaboración que se prestan a personas de todas las edades, incluyendo la promoción de la salud, la prevención de la enfermedad y los cuidados de enfermos, discapacitados y personas moribundas.

El cuidado es el objetivo principal y el fin de la profesión enfermera, confiriéndole un valor único. La legislación en algunos países, como Chile, reconoce el rol social de las enfermeras en la gestión del cuidado en todas las etapas de la vida humana, otorgándoles autonomía para esta función.

Gestión de Riesgos en el Adulto Mayor

Dentro del rol de "Gestión del Cuidado" en enfermería, se encuentra la Gestión de Riesgos, un modelo de trabajo sistematizado. Este modelo permite identificar y analizar los riesgos clínicos para adoptar medidas preventivas o correctivas, basadas en la mejor evidencia disponible, y así evitar la aparición de daño secundario asociado a la atención sanitaria.

Los riesgos potenciales para un adulto mayor pueden depender de factores intrínsecos (propios del paciente), extrínsecos (asociados a la terapia o procedimientos) y factores relacionados con los procesos organizacionales. El conocimiento de las características propias del envejecimiento ayuda a comprender los riesgos intrínsecos a los que esta población puede verse expuesta, los cuales podrían prolongar la estadía y aumentar los costos.

Entre los riesgos extrínsecos y los relacionados con la organización, los daños potenciales en la atención del adulto mayor incluyen la pérdida de funcionalidad, la aparición de delirium y riesgos inherentes al ámbito hospitalario como lesiones de piel, caídas e infecciones asociadas a la atención de salud. Estos eventos pueden llevar a daño a largo plazo, generando dependencia física y cognitiva permanente.

Pérdida de Funcionalidad

La disminución de la fuerza y masa muscular, y la reducción de la capacidad aeróbica, son cambios fisiológicos que contribuyen a la pérdida de funcionalidad. Estudios han mostrado que un alto porcentaje de pacientes mayores de 60 años pueden presentar deterioro funcional durante la hospitalización, relacionado con el diagnóstico de ingreso, deterioro cognitivo previo, bajo nivel de actividad social, edad y factores intrahospitalarios como reposo prolongado y rehabilitación tardía. Las intervenciones interdisciplinarias, incluyendo rehabilitación motora temprana y ejercicio físico, son cruciales para evitar esta pérdida.

Delirium

El delirium, definido como una alteración aguda y fluctuante en la atención y conciencia, es frecuente en pacientes adultos mayores. Los factores de riesgo incluyen la edad avanzada, discapacidades funcionales, condiciones patológicas coexistentes (factores predisponentes), así como sexo femenino, deterioro visual y auditivo, síntomas depresivos, anormalidades de laboratorio, deterioro cognitivo leve y abuso de alcohol (factores precipitantes).

Durante la hospitalización, la administración de ciertos fármacos (hipnóticos, anticolinérgicos, sedantes, anestesia), cirugía, dolor, anemia, infecciones y enfermedades graves pueden precipitar el delirium. La gestión del cuidado de enfermería debe incorporar estrategias de control de la medicación, protocolos de sueño sin inducción farmacológica, reducción de fármacos de riesgo y manejo del ambiente para promover la orientación y reducir la deprivación sensorial. El apoyo familiar también es fundamental en este manejo.

Riesgos Inherentes al Ámbito Hospitalario (y aplicables en entornos de cuidado)

Durante la hospitalización, los adultos mayores son susceptibles a caídas y lesiones de piel asociadas al reposo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) reporta que las caídas causan 646,000 muertes anuales, siendo los mayores de 65 años el grupo más afectado. Además, entre el 2% y el 12% de las personas sufrirán una caída durante la hospitalización.

Las lesiones de piel en adultos mayores se deben a factores como encamamiento prolongado, movilidad reducida, malnutrición, alteraciones fisiológicas e incontinencia. El manejo del entorno, adaptando las camas a alturas seguras y promoviendo la movilización, es vital para no deteriorar la capacidad funcional del adulto mayor.

esquema de factores de riesgo en el adulto mayor

Apoyo Familiar y Políticas Públicas

El núcleo familiar es el vínculo de convivencia y protección más importante para los adultos mayores, contribuyendo directamente a su bienestar y a un envejecimiento más activo y saludable. La participación de la familia y la comunidad en el cuidado de los mayores es reconocida por ministerios de salud, que señalan que el intercambio de cuidados con hijos y nietos hace que la relación intergeneracional sea más gratificante y optimista.

Las políticas públicas en este ámbito buscan proteger la salud y funcionalidad de los adultos mayores, incluyendo la educación gerontológica a ellos y sus familias. Se promueve el fomento del autocuidado, la independencia, la autonomía y la prevención aplicados a la vida diaria, con el objetivo principal de contribuir al bienestar y calidad de vida de la persona.

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