Cuidar de un adulto mayor no es solo una cuestión de atender sus necesidades físicas, sino también de brindarles el amor y la dignidad que han construido a lo largo de los años. En cada etapa de la vida, el cuidado y la atención son de gran importancia, pero cuando se llega a la etapa dorada de la vejez, estos aspectos adquieren una relevancia aún mayor. Nuestros seres queridos, quienes han compartido con nosotros sus historias y experiencias, merecen una atención especial y respetuosa que les permita disfrutar de una calidad de vida óptima.
Tipos de Cuidadores y sus Responsabilidades
A la hora de brindar el mejor cuidado a un adulto mayor, es importante entender que existen diferentes roles y tipos de cuidadores, cada uno con su propio enfoque y conjunto de responsabilidades.
Cuidador Formal vs. Cuidador Informal
- Un cuidador informal es alguien, generalmente un familiar o amigo, que proporciona apoyo y atención a un adulto mayor sin tener formación profesional en el área.
- Un acompañante es una persona que proporciona compañía y participa en actividades sociales con el adulto mayor, pero que no se encarga de la atención médica ni de la asistencia personal profunda.
- El cuidado familiar conforma casi en su totalidad el sistema informal de cuidados. Este término incluye a todas las personas que no pertenecen al sistema formal de servicios y que, por una u otra razón, atienden necesidades de cuidados de otras personas dependientes sin recibir retribución económica. Este sistema no es normativo, pues está constituido por una experiencia del diario vivir, contiene una fuente de afecto y reciprocidad a largo plazo y está abierto a todos los conocimientos de las personas y de los contextos.
El cuidador familiar ha realizado una contribución importante al sistema formal de salud en el cuidado de las personas mayores con dependencia. Estudios señalan que el 88% del tiempo empleado en el cuidado de la salud es ofrecido como asistencia informal, frente al 12% del tiempo que dedica el sistema formal. Las nuevas formas de atención sanitaria, como el cuidado domiciliario, la hospitalización a domicilio y la cirugía ambulatoria, hacen que el interés sea cada vez más creciente por mantener a las personas mayores en su domicilio, situación que ha logrado que cada día cobre mayor importancia el cuidado familiar.

Perfil del Cuidador Familiar en España y Chile
En España, el perfil del cuidador familiar es, en su gran mayoría, una mujer de entre 45 y 65 años que cuida a sus padres, maridos o suegras, o que trabaja en el cuidado de personas mayores particulares.
En Chile, la realidad de los cuidadores es preocupante, ya que cuidar implica un gran esfuerzo para quien lo realiza, con un alto nivel de carga física, emocional y socioeconómica que compromete su salud, bienestar y también su relación interpersonal con la persona enferma. De acuerdo con la encuesta Casen (2015), los cuidadores informales en su gran mayoría son mujeres adultas, de edad promedio entre los 50 y 59 años, hijas o parejas que cohabitan con la persona dependiente.
Tareas Comunes del Cuidador
Los cuidadores de adultos mayores desempeñan un papel multifacético que va más allá de las tareas físicas de asistencia, siendo un pilar que les permite a las personas dependientes disfrutar de un nivel de vida adecuado y de sus derechos fundamentales. Este rol requiere una combinación de habilidades prácticas y empatía, ya que los cuidadores se adaptan constantemente a las necesidades de las personas a su cargo. En general, las tareas más comunes que realizan incluyen:
- Ayudar en actividades diarias como comer o el aseo.
- Ayudar con actividades instrumentales, como gestionar citas médicas o el mantenimiento del hogar.
- Supervisar la administración de medicamentos y pequeñas labores de enfermería.
- Proporcionar apoyo emocional y actuar como puente entre el paciente y los profesionales de la salud.
Guía de consejos para los cuidadores de personas mayores (movilización)
El Contexto Cultural del Cuidado en Colombia
En Colombia, la pirámide poblacional ha tenido cambios significativos que muestran tendencias hacia el incremento de la población adulta mayor. Las proyecciones del DANE indican un aumento de la población mayor de 60 años del 6.9% en el año 2000 al 21.6% en el año 2050, lo que obliga a considerar los cambios orgánicos, fisiológicos y psicosociales que sufren las personas en edad avanzada y que a la vez generan variaciones importantes en la estructura y estado de salud de la población. Esto infiere un incremento en el número de cuidadores familiares.
Un Estudio Cualitativo sobre Patrones de Cuidado Familiar
El Departamento de Colectivos de la Facultad de Enfermería de la Universidad Nacional de Colombia (Sede Bogotá) realizó un estudio cualitativo de análisis de datos secundarios, basado en 35 documentos recopilados entre 2007 y 2016. Este estudio buscó describir los patrones de cuidado familiar con adultos mayores en condición de discapacidad y pobreza de tres grupos culturalmente diversos en Colombia: campesinos (Caqueza), urbano-marginales (Bogotá) y afrodescendientes (Guapi).
Metodología del Estudio
Los datos cualitativos fueron captados del archivo magnético del Grupo de Cuidado Cultural de la Salud de la Facultad de Enfermería de la Universidad Nacional de Colombia (GCCS, FE-UN), obtenidos en estudios previos de tipo etnográfico que contaron con aval ético. La selección respondió a criterios como:
- Familia: considerada como el cuidador directo con vínculo de parentesco o afinidad y el adulto mayor.
- Adulto mayor: mayores de 60 años con limitación para salir de casa por sus propios medios, con dependencia total o parcial y en situación de pobreza.
Se identificaron 47 documentos, pero 35 cumplieron los criterios (5 tesis, 11 artículos, 2 diarios de campo, 12 entrevistas transcritas y 5 documentos de procesos analíticos). Los datos correspondieron a 40 cuidadores familiares (25 mujeres y 15 hombres; 12 de Caqueza; 13 de Bogotá y 15 de Guapi) y 82 adultos mayores (12 de Caqueza; 13 de Bogotá; 57 de Guapi). El material fue organizado en el programa N-Vivo y el análisis cualitativo fue guiado por las cuatro fases propuestas por Leininger. Emergieron 141 subcategorías, que se concretaron en 16 y para este reporte se presentaron ocho subcategorías agrupadas en dos categorías y un patrón cultural que evidencian la experiencia del cuidador familiar y del adulto mayor.
Hallazgos Clave
El patrón familiar de los tres grupos en Colombia está determinado por el significado atribuido a la situación del adulto mayor y los valores, expectativas y sentimientos de obligación y reciprocidad que mueven a dar y recibir el cuidado. En las culturas latinas existe la expectativa de que la familia asistirá en el cuidado a los adultos mayores como una forma de obligación filial, de respeto y dignidad hacia el adulto mayor. Las familias de todos los grupos étnicos usan sus creencias culturales para guiar el uso de los recursos disponibles al interior de las mismas o en sus comunidades.
El Patrón Cultural "Cuidar: entre sufrimiento, generosidad y agradecimiento"
Este patrón revela un cuidado familiar motivado por un reconocimiento del sufrimiento mutuo que se supera entre la generosidad del cuidador al dar todo de sí para mantener la salud del adulto mayor y el agradecimiento del adulto mayor porque esos cuidados le ayudan a sobrellevar la dolorosa situación. Además, capta patrones donde se entrelazan valores y creencias sobre cómo elementos de la naturaleza, barreras sociales o sobrenaturales pueden perjudicar el bienestar del adulto mayor y las prácticas de cuidado para evitar complicaciones.
El Sufrimiento del Cuidador: "Sufro al verlo así y hago de todo para cuidarlo"
En esta categoría se evidencia el intenso sufrimiento del cuidador por "verlo así", referido a la condición de vejez, dependencia y pobreza de su familiar, por los escasos recursos familiares, económicos y sociales para enfrentar la situación, y las emociones ambivalentes que suscita la situación. Para algunos colaboradores, la demanda física, afectiva o social del cuidado es tal que experimentan la situación como un castigo. Las mujeres en los tres grupos culturales asumen principalmente el cuidado, pero en todos los casos toman tradiciones familiares aprendidas, la creatividad y los exiguos recursos para lograr su meta: evitar mayor sufrimiento y cuidar al adulto mayor para evitar mayores complicaciones.
El cuidador cuida con dolor por la pérdida del rol vital y funcional de su familiar, pero se abandona para abrirse a las necesidades del otro y anticiparse a situaciones que le puedan causar daño. La experiencia trae una carga en sí misma donde además se conjuga la permanente preocupación y temor por futuras complicaciones. Sin embargo, el cuidador encuentra una oportunidad de retribución, amor filial y generosidad.
Prácticas de Cuidado para Evitar Complicaciones
- "Evito que le entre el frío porque se me complica y me angustio": La familia considera que el frío puede comprometer el estado de salud del adulto mayor. Algunas medidas para evitar o proteger del frío encontradas en los tres territorios son calentar agua para bañarlos, secarlos rápido, dar bebidas calientes y abrigarse muy bien. En Guapi, aunque la temperatura es superior a los 23°C, el frío se asocia a la presencia o ausencia de sol.
- "No pueden comer de todo porque se enferman más y me preocupo": La familia comparte la tensión por identificar la alimentación que les cae mal y tratan de seguir los consejos médicos al respecto. El cuidador y el adulto mayor aprenden durante el proceso qué alimentos pueden o no pueden comer, prestando atención a su preparación. En Guapi, evitan recibir alimentos o bebidas de personas desconocidas por creencias de brujería y la combinación de alimentos fríos y calientes.
- "Si no duerme bien se siente mal y eso me inquieta": En Cáqueza y Bogotá, los cuidadores se inquietan si el adulto mayor no duerme bien porque encuentran que el sueño da las energías para las actividades diarias. En Cáqueza, se conjugan prácticas populares para propiciar el buen dormir, como dar comida liviana antes de dormir, dormir con ropa cómoda y abrigar con cobijas de color rojo. En Guapi, se da importancia a las siestas en las horas de mayor temperatura.
- "Los virus del ambiente me lo pueden enfermar y me preocupa": Los cuidadores identifican los virus como causantes de complicaciones de la salud. En Guapi, consideran que el aire de la brisa es sucio y por ello da diarreas y brotes. En Caqueza, organizan cuidados como evitar visitas de personas enfermas de gripa y en Bogotá, los cuidados van dirigidos al ambiente, por ejemplo, haciendo limpieza del aire utilizando sahumerios con hierbas como el eucalipto.
- "No la dejo sola porque le puede pasar algo y me angustio": Los entornos inseguros con barreras arquitectónicas y de acceso, y la falta de adaptaciones en la vivienda son reconocidos por la familia como riesgos para caídas o accidentes. La angustia ante tal situación la manejan evitando salidas de casa o dejarlos solos, y hacen negociaciones entre ellos para quitar obstáculos y prevenir caídas.
La Experiencia del Adulto Mayor: "Agradezco me cuiden porque es triste estar así"
Esta categoría muestra el sentimiento de tristeza del adulto mayor ante el cúmulo de pérdidas, siendo la dependencia la de mayor impacto. Emerge la gratitud como expresión de reconocimiento hacia su cuidador, de estabilidad y seguridad ante la vulnerabilidad percibida. El estar enfermo trae para el adulto mayor un sentimiento de tristeza puesto que sienten que han perdido funcionalidad. Este sentimiento empeora ante la idea de depender de otros todo el tiempo y el perder las redes de apoyo externas. Ante la dramática situación, algunos adultos mayores buscan tomar control con recursos resilientes como el humor, la música, prácticas religiosas y la fe en un ser superior.
El contar con alguien que los cuide les genera alivio y gratitud. Sin embargo, cambios familiares con los procesos de desplazamiento o búsqueda de movilidad social pueden dejar al adulto mayor sin apoyo y con el consecuente abandono. Recibir el apoyo y la ayuda de la familia en situaciones difíciles se convierte en un factor esperado culturalmente, es un valor implícito de gratitud a la inversión del adulto mayor durante su juventud y fuente de orgullo. Cuando no se asume el cuidado del adulto mayor, culturalmente se juzga a los familiares.
Conclusiones del Estudio
Es evidente el significado atribuido a la situación del adulto mayor por los tres grupos colombianos, la tensión emocional para el cuidador y el sistema de creencias que moviliza el cuidador para ofrecer cuidado y la constante tensión emocional para evitar complicaciones. Algunas prácticas se fundamentan entre el hacer y el no hacer cosas para mantener estable la salud del adulto mayor, en donde el cuidador (63% mujeres) experimenta un ambiente emocional difícil, estresante y con escasos recursos, donde se entrega y subordina sus necesidades para atender las del adulto mayor en un contexto de desprotección social, dejándolo en alto riesgo para la sobrecarga del cuidador, complicaciones sociales o de salud.
Se comparten hallazgos con otras culturas en torno a las normas y valores culturales que motivan a cuidar a los adultos mayores en la familia, como son la reciprocidad, obligación filial y sentido de responsabilidad, así como algunos efectos negativos, como sobrecarga, estrés psicológico y tensión en el rol.
El Desgaste del Cuidador: Impacto y Prevención
Aunque cuidar a un familiar puede ser una de las experiencias más gratificantes, es un rol que también conlleva grandes dificultades y un "desgaste económico, psíquico y personal importante". A menudo, la situación no ha sido prevista ni preparada, lo que hace aún más difícil la adaptación a las nuevas responsabilidades.
Síndrome del Cuidador
El desgaste del cuidador, también conocido como síndrome del cuidador, es una realidad común. Este estado de agotamiento físico, emocional y mental puede surgir de la constante presión y el estrés. El estrés psicológico en el trabajo del cuidador es muy elevado. Los cuidadores gozan de peor salud en comparación con quienes no tienen esta responsabilidad, y pueden experimentar sentimientos de tristeza, ansiedad, frustración, irritabilidad y, en casos extremos, depresión. Los cuidadores de ancianos con Alzheimer o demencia suelen estar expuestos a una presión emocional más alta, ya que se enfrentan a cambios de comportamiento, pérdida de memoria progresiva y dependencia total del paciente. Esto incrementa los riesgos de ansiedad, depresión y sobrecarga emocional para los cuidadores y sus familiares.

Señales de Alerta de la Sobrecarga
- Salud Física: Fatiga, dolores musculares y de cabeza, y dificultades para dormir.
- Salud Mental: Sentimientos de tristeza, ansiedad, frustración, irritabilidad, y, en casos extremos, depresión. Los cuidadores tienen que tener una gran paciencia, dedicar la mayor parte de su tiempo a los cuidados de otra persona y esto supone un gran desgaste que puede terminar en depresión y aislamiento.
Estrategias para el Autocuidado del Cuidador
Cuando el bienestar o la salud de un cuidador de ancianos se resquebraja, o su carga laboral se vuelve insoportable, es fundamental que reciba ayuda, pues de su equilibrio físico y mental dependerá también la calidad de los cuidados que reciba el adulto mayor al que cuida. Reconocer los signos de sobrecarga del cuidador es el primer paso para gestionarlo de manera efectiva.
- Organiza y delega: La planificación de tareas permite dosificar energías y tener una mayor sensación de control. Es fundamental coordinarse con los familiares y repartir las tareas semanalmente para no tener una carga excesiva.
- Cuida tu salud física y mental: Es vital incorporar hábitos saludables como una buena alimentación, ejercicio regular y un descanso adecuado. Dormir al menos siete horas es prioritario.
- Maneja el estrés y la ansiedad: No anticipes acontecimientos ni sientas culpa por disfrutar del tiempo libre o marcar tus límites. Aprende a identificar y cuestionar los pensamientos negativos.
- No tengas miedo de pedir ayuda: Aceptar ayuda de otros no siempre es fácil, pero es un paso crucial. Es importante socializar con amigos, buscar el apoyo de los familiares, recibir visitas o cultivar un ocio saludable que libere la mente. Es un error creer que una persona puede cuidar durante 24 horas a otra persona enferma o dependiente.
Riesgos Laborales y la Importancia de la Profesionalización
El trabajo de los cuidadores de adultos mayores implica una serie de riesgos laborales que deben ser prevenidos para garantizar su seguridad y salud. Entre los riesgos físicos más comunes se encuentran las lesiones musculares derivadas de levantar o mover a las personas mayores, así como la exposición a enfermedades contagiosas. Es esencial que los cuidadores reciban una formación adecuada en técnicas de levantamiento seguro y en el manejo de situaciones de emergencia sanitaria, para minimizar estos riesgos.
El Problema del Trabajo Sin Contrato
El trabajo sin contrato puede incrementar significativamente la vulnerabilidad de los cuidadores. Implica la falta de acceso a beneficios laborales como seguro de salud, vacaciones pagadas y protección social, lo que deja a los cuidadores expuestos a riesgos financieros y legales. Sin un contrato formal, los cuidadores no tienen garantías de estabilidad laboral ni derechos ante posibles abusos o condiciones de trabajo injustas. Esta precariedad laboral no solo afecta su bienestar económico, sino que también puede tener un impacto negativo en su salud física y mental, al no contar con el apoyo necesario en momentos de enfermedad o fatiga extrema.
Además de los riesgos físicos y laborales, los cuidadores que trabajan sin contrato a menudo carecen de acceso a formación continua y recursos de apoyo, lo que limita su capacidad para desempeñar su labor de manera eficiente y segura.
Beneficios de la Profesionalización del Cuidado
Organizaciones como Cuidum aportan un valor crucial al profesionalizar el servicio de cuidado de personas mayores a domicilio, resolviendo directamente los desafíos que enfrentan tanto los cuidadores como las familias. Entienden que la vocación por cuidar no es suficiente; es esencial mejorar las condiciones de trabajo y saber cuidar a los que cuidan.
Contratar a un cuidador profesional a través de plataformas especializadas aporta una serie de beneficios y garantías:
- Formalidad y seguridad laboral: A diferencia del trabajo sin contrato, un contrato formal garantiza el acceso a beneficios laborales como seguro de salud, vacaciones pagadas y protección social. Esto asegura que el cuidador esté en las mejores condiciones para realizar su labor.
- Perfiles seleccionados y con experiencia: Se selecciona rigurosamente a los mejores perfiles, capaces de adaptarse a cualquier necesidad.
- Cumplimiento de la legalidad: El equipo se asegura de que se cumplan todos los derechos laborales y que la contratación se realice siguiendo todas las normativas actualizadas.
- Calidad de vida para la familia: Contratar a un cuidador experimentado ayuda a la familia a evitar el desgaste y las tensiones del cuidado.
Los planes Sherpa de Situ ofrecen una solución integral y profesional, diseñados para aliviar la carga de los cuidadores informales y proporcionar una atención completa y personalizada. Sus servicios a domicilio incluyen desde la compra de medicinas y suministros básicos hasta servicios más complejos, entendiendo que el cuidado no se limita solo a las grandes tareas.