La Gerusía: El Consejo de Ancianos Espartano

La Gerusía (en griego antiguo: γερουσία) era uno de los órganos de gobierno fundamentales de la antigua Esparta, designada también como el senado espartano. Este nombre, que significa "consejo de ancianos", fue conservado en estados oligárquicos como Creta y Esparta, donde los ancianos de las grandes familias constituían un consejo influyente. Según Jenofonte, se la llamaba también gerontía, mientras que Aristóteles indicaba, además, las acepciones de gerojía o gerosía. Sus miembros son llamados ordinariamente gerontes, aunque en algunos textos oficiales se les designa bajo el nombre de presbigeneis.

Orígenes y Regulación del Consejo

Es un hecho sin género de duda que un senado o consejo de ancianos había surgido ya antes de Licurgo, en caso de que su existencia sea cierta, pues Esparta no fue una excepción a la regla general. Es probable que Licurgo se limitara a reglamentar, en la constitución que dio a Esparta, la organización y las atribuciones de este consejo. Este hecho sería suficiente para que los historiadores antiguos le atribuyeran la institución del senado como una de sus innovaciones, aunque su papel en la época homérica ya era el de órgano consejero del rey (Basileus).

Mapa de Esparta antigua con su organización política

Composición y Simbolismo Numérico

En la época histórica, la Gerusía en Esparta era una asamblea de treinta miembros. Se componía de veintiocho gerontes propiamente dichos y los dos reyes en ejercicio, quienes eran asimilados a senadores por sus derechos de asistencia a las sesiones y por sufragio.

Para explicar la existencia de estas dos cifras precisas, algunos historiadores han supuesto que cada una de las subdivisiones tribales, las obai, estaba representada en la Gerusía por uno de sus miembros. Sin embargo, en principio, ningún documento serio nos permite precisar con exactitud el número de subdivisiones. Aristóteles afirma que se fijó ese número porque, aunque eran treinta los primeros que ayudaron a Licurgo, dos dejaron la empresa por cobardía, mientras que Esfero asegura que, desde un principio, fueron veintiocho los que tomaron parte en el proyecto.

Frente a estas explicaciones, existe una llamativa y sugerente teoría sobre la maravillosa propiedad del número 28. Este número es el resultado de multiplicar siete (el número sagrado en el mundo clásico) por cuatro y, al ser igual que la suma de sus divisores (1+2+4+7+14=28), es un número perfecto después del seis (1+2+3=6). Esto denota una clara influencia pitagórica en la constitución del consejo.

En el siglo IV a.C., solo unos miembros escogidos de la aristocracia podían formar parte de la Gerusía, lo que permite inferir que la situación fue similar en siglos anteriores. La magistratura de los gerontes aparece en Aristóteles como una oligarquía dentro de una oligarquía más extendida, pues el consejo solo era accesible a un pequeño número de individuos: aquellos que tenían prestigio y eran reconocidos como excelentes por la comunidad. La cualidad vitalicia del cargo implicaba, además, que las elecciones no fuesen muy frecuentes.

Infografía: Estructura del gobierno espartano

Funciones y Atribuciones de la Gerusía

El papel político de la Gerusía era de gran importancia y no rendía cuentas a nadie. Según Plutarco, Licurgo dispuso que los gerontes fueran reemplazados, al morir, por aquel que fuese considerado como el más virtuoso de entre los mayores de sesenta años, como premio y para toda la vida, desempeñando un absoluto poder en el Estado. Las funciones principales de este consejo incluían:

  • Propuesta y elaboración de leyes: La Gerusía tenía el monopolio de la propuesta y elaboración de nuevas leyes, presentando acuerdos al pueblo.
  • Gestión de política interna: Estaba encargada de gestionar todos los asuntos de política interna de Esparta.
  • Control sobre la asamblea: Poseía, en la práctica, el derecho de veto sobre las decisiones de la asamblea de ciudadanos o Apella, al menos hasta el siglo III a. C., y podía anular sus decisiones políticas.
  • Competencia judicial: Tenía competencia para juzgar a los reyes y entender en cuestiones por asesinato. En general, se encargaba de todos los procesos que contemplasen la condena a muerte o atimía -una degradación social consistente en la privación de derechos cívicos (como la participación en actividades públicas o la pertenencia a asociaciones culturales, militares o de otra clase) a aquellos ciudadanos que se mostraban indisciplinados, huían del combate o cometían algún crimen-.
Ilustración: Gerontes espartanos debatiendo

Proceso de Elección de los Gerontes

El procedimiento de elección de los gerontes era, ciertamente, muy particular. Para poder ser elegido, un ciudadano estaba obligado a poseer una candidatura, es decir, a ser presentado por alguien. Aristóteles critica esta exigencia, porque ello excluía a ciudadanos muy dignos, pero muy modestos para solicitar los sufragios, y, entonces, no eran nombrados por nadie. Tanto Aristóteles, Demóstenes como Polibio afirmaban en términos expresos que la elevación a la categoría de senador debía ser el precio de la virtud, y que el voto debía ser organizado de tal forma que el elegido pudiera ser considerado como llegado al honor por sus solos méritos.

Cuando se producía una vacante y había que cubrirla, se reunía la Apella y algunos ciudadanos dignos de confianza eran encerrados en un lugar desde el que no presenciaban las deliberaciones ni podían observar el orden de intervención de los comparecientes. Sin embargo, y esto era fundamental, podían oír las aclamaciones que los candidatos recibían. Por el procedimiento del sorteo, se decidía el orden de intervención de los candidatos, y estos, mientras hablaban en el estrado, eran aclamados por sus partidarios.

Este modo de elección parece un tanto pueril, no solo a los investigadores modernos, sino también a los filósofos e historiadores antiguos. No se empleaban siquiera papeletas de voto, como tenía lugar en Atenas, sino que el sistema consistía en intentar cuantificar la intensidad de los gritos de la asamblea, de manera similar a algunos concursos televisivos de la actualidad.

Escena de la Apella espartana con aclamaciones

Reconocimiento y Estatus del Geronte Electo

Una vez elegido, el nuevo geronte, coronado de flores, acudía a dar gracias a los dioses mediante una ofrenda, acompañado de un cortejo integrado por sus familiares, sus partidarios y también numerosos jóvenes. Las mujeres que integraban el cortejo, durante la marcha, iban cantando y exaltando, por lo general, los méritos del nuevo geronte y también los de sus antepasados, encomiando su virtud y proclamando dichosa su vida.

Tras el banquete, de entre las mujeres de su familia que se encontraban en la puerta de la sala, llamaba a la que en esa ocasión tenía en más aprecio y, entregándole una ración, le decía que, tras haberla recibido él mismo como premio, se la cedía a ella. De manera que también aquélla era acompañada, con envidia, por las otras mujeres, ya que la cesión se entendía como un testimonio de estima muy especial. Asimismo, solían entregársele al candidato algunos regalos. Ejemplo de ello era la costumbre del rey Agesilao, que, para mostrar su claro partidismo por la existencia del consejo -un hecho puesto en duda en multitud de ocasiones-, le regalaba dos bueyes y una capa al recién elegido.

Representación de la ceremonia de un nuevo geronte

Naturaleza del Cargo: Vitalicio e Impunidad

Los gerontes eran nombrados de por vida, lo que significa que su cargo era vitalicio. Además, no estaban expuestos a ninguna responsabilidad en el ejercicio de sus funciones. De ello se deriva un elemento llamativo: a pesar de su elevado estatus, en el ejercicio de sus funciones, los gerontes no escaparon a los casos de corrupción y venalidad, en los que también se vieron envueltos reyes y éforos.

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