La tensión arterial en personas mayores es un indicador clave de salud y bienestar. La tensión arterial descompensada es una condición que ocurre cuando los valores de la presión arterial, ya sea la máxima (sistólica) o la mínima (diastólica), se encuentran fuera de los rangos normales. Este desequilibrio puede pasar inadvertido, pero puede comprometer la salud cardiovascular si no se trata a tiempo. La presión arterial es la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de las arterias mientras circula por el cuerpo.
Definición y Prevalencia de la Hipertensión Arterial
La hipertensión arterial (HTA) se define como la elevación crónica de la presión arterial (PA) sobre niveles de 140/90 mmHg, causando un aumento de la morbimortalidad cardiovascular. Numerosos estudios observacionales demuestran una relación continua, fuerte y gradual entre la morbimortalidad cardiovascular (accidente cerebrovascular, infarto agudo de miocardio, insuficiencia cardíaca congestiva, insuficiencia renal crónica, enfermedad vascular periférica, deterioro cognitivo y mortalidad general) y los niveles de PA tanto sistólica como diastólica.
La HTA aumenta el riesgo individual para enfermedad cardiovascular en 2-3 veces, y aumentos de 20 mmHg en la PA sistólica (PAS) y de 10 mmHG en PA diastólica (PAD) sobre 115/75 mmHg, aumentan al doble el riesgo de muerte por enfermedad cardiovascular (ECV). Varios ensayos clínicos aleatorizados (RCT) han demostrado convincentemente que el tratamiento efectivo de la HTA produce una significativa disminución de la morbimortalidad de los pacientes.
- La terapia antihipertensiva reduce el riesgo de accidente cerebrovascular en un 30%.
- Reduce el riesgo de enfermedad coronaria en un 10 - 20%.
- Disminuye el riesgo de insuficiencia cardíaca congestiva en un 40 - 50%.
- Reduce la mortalidad total en un 10%.
La prevalencia mundial estimada de HTA es de 1 billón de personas. Según la encuesta nacional de salud del año 2003, en Chile el 33,7% de la población mayor de 17 años presenta HTA. Esta misma encuesta reveló que el 40,2% de las personas en quienes se detectó HTA no conocían su condición (25,3% mujeres, 53,2% hombres). Estos datos son similares a otros países, como EE. UU., que revela porcentajes de compensación de alrededor de un 23%. El control adecuado de la PA es un problema de salud pública de gran importancia.

La Importancia de la Correcta Medición y el Fenómeno del "Delantal Blanco"
Al enfrentarnos a un paciente con HTA, es de gran relevancia recordar la importancia de la toma adecuada de la presión arterial, ya que manguitos de tamaño inadecuado, equipos no calibrados o mala técnica en la toma de presión pueden influir en una falsa elevación de la PA. Una causa frecuente de PA elevada en el consultorio es la HTA de delantal blanco. Se define como la presencia de presión arterial elevada solo durante el control médico, que luego se normaliza fuera de este. Se ha reportado que un 20% de los pacientes diagnosticados con HTA en la consulta médica tienen PA ambulatoria completamente normal. Este fenómeno es más marcado en pacientes con HTA que en normotensos, en personas mayores y mujeres. Hasta un 40% de los pacientes con HTA pueden presentar efecto de delantal blanco, con un aumento de hasta 20 y 10 mmHg en los controles médicos.
El monitoreo de PA en el hogar (HBPM) predice mejor el daño de órgano blanco, la mortalidad y los eventos cardiovasculares que la PA de la consulta, siendo muy recomendado hoy en día para el control y automanejo de los pacientes. Cabe recordar que existe una variabilidad normal de la PA durante el mismo día y entre los distintos días. Generalmente en la noche está más baja (10 mmHg) y aumenta en la mañana al despertar.
Causas de Descompensación en el Tratamiento de la Hipertensión
Tradicionalmente se creía que la principal barrera para lograr la compensación de los pacientes con HTA era la no adherencia al tratamiento. Hoy en día se sabe que esta es una visión muy simplista y que es una tarea compleja en la que influyen varios factores, que se pueden dividir en:
- Factores del paciente: Mala adherencia al tratamiento.
- Factores del proveedor (médico): Falla en la exigencia en lograr la normotensión, uso de dosis bajas de fármacos, falla en indicar terapia asociada en el momento oportuno.
- Factores del sistema de salud: Ausencia de medicamentos, entrega de dosis insuficientes para el período.
Un estudio chileno de 2000 que analizó a 160 pacientes hipertensos mal controlados reveló que en el 37,5% de los casos el principal determinante de mal control fueron factores relacionados a la indicación médica, en el 33,7% de los casos fue la mala adherencia del paciente al tratamiento y en un 23,7% se relacionaba con problemas con el sistema sanitario. Solo un 5% refería como causa de pseudo-resistencia los efectos adversos a los fármacos.
Hipotensión en Adultos Mayores: Valores y Conceptos
La tensión baja en ancianos, o hipotensión, es una condición frecuente que puede tener un impacto significativo en la salud y calidad de vida de las personas mayores. A medida que envejecemos, es común que la presión arterial fluctúe, lo que puede derivar en hipotensión. Detectar a tiempo este problema y entender sus causas, síntomas y formas de manejo es crucial para evitar complicaciones más graves.
La presión arterial es la fuerza que la sangre, impulsada por el corazón, ejerce sobre las paredes de los vasos sanguíneos en dos fases diferentes: la tensión sistólica (máxima) y la tensión diastólica (mínima). Los valores normales de tensión arterial en adultos suelen estar alrededor de 120/80 mmHg. Cualquier desviación significativa, sostenida en el tiempo, puede ser una señal de alarma. En adultos la presión arterial normal está entre 90/60 mmHg y 120/80 mmHg. Los valores normales de tensión en personas mayores de 60 años es que la presión arterial sea inferior a 150/90 mmHg. Si la edad está comprendida entre 65 y 79 años, lo recomendable es que tenga un valor inferior a 140/90 mmHg.
Sin embargo, no hay un consenso firme sobre la cifra que debe considerarse anormalmente baja. En algunos casos solo se toma como referencia la presión sistólica y se habla de tensión baja cuando el valor se encuentra por debajo de los 90 mmHg. Otros profesionales tienen en cuenta tanto la presión sistólica como la diastólica, considerando que existe tensión baja a partir de 60-90/40-70 mmHg.
Aprender a envejecer - Prevenir la hipertensión arterial sistémica (28/12/2020)
Tipos de Hipotensión en Ancianos
En el caso de las personas mayores, dos tipos de hipotensión destacan especialmente:
- Hipotensión ortostática o postural: Es una forma de presión arterial baja producida al ponerse rápidamente de pie la persona, después de estar sentado o acostado. Se considera que tiene lugar cuando, desde el cambio de postura y hasta 3 minutos después, se produce una caída de los valores de presión arterial sistólica de 20 mmHg o de 10 mmHg en el caso de la diastólica. Es común en ancianos por el envejecimiento del sistema nervioso autónomo arterial y la pérdida de sensibilidad de los barorreceptores. Los estudios estiman que entre el 20 y el 50% de las personas mayores de 65 años experimentan hipotensión ortostática.
- Hipotensión posprandial: Ocurre después de comer. Esta forma de hipotensión tiene lugar cuando la presión arterial sistólica desciende 20 mmHg o más 60 minutos después de terminar de comer. Para diagnosticarla, se mide la tensión arterial antes y después de las ingestas de alimentos. Este tipo de hipotensión es más común en personas que sufren hipertensión arterial o determinadas enfermedades, como el Parkinson o la diabetes.
Causas Generales de Hipotensión
Existen diversas causas que pueden provocar una descompensación en la tensión arterial, incluyendo:
- Medicación específica: Ciertos fármacos como antidepresivos, analgésicos, ansiolíticos y diuréticos, así como medicamentos para el corazón y los usados en cirugía, pueden provocar un descenso acusado de la presión arterial.
- Deshidratación: Especialmente cuando el consumo de líquidos es insuficiente.
- Problemas cardíacos: Insuficiencia cardíaca, arritmias.
- Enfermedades neurológicas: Atrofia multisistémica.
- Trastornos endocrinos o infecciones: Daño nervioso a causa de la diabetes u otros trastornos.
- Ansiedad: La bajada de tensión por ansiedad es algo bastante frecuente.
- Lesiones o sangrado súbito: Pérdida súbita de sangre (shock).
- Reacciones alérgicas intensas: Anafilaxia.
- Estar de pie por mucho tiempo.
Síntomas y Riesgos de la Tensión Baja en Ancianos
Cuando la presión arterial es demasiado baja, la sangre no fluye correctamente por todas las áreas del cuerpo y los valores que se obtienen al medir la tensión caen por debajo de las cifras de referencia. La hipotensión puede no causar ningún síntoma evidente o puede provocar mareos y desmayos. Pero en otras ocasiones, una presión arterial extremadamente baja puede poner en riesgo la vida, especialmente la de personas vulnerables.
Cuando hay tensión muy baja en ancianos, el cuerpo suele manifestar síntomas claros. Los más habituales son:
- Mareos y vértigo.
- Aturdimiento y desmayos (síncope).
- Fatiga intensa y debilidad.
- Visión borrosa.
- Confusión.
- Aceleración del pulso.
- Náuseas.
- Dolores en el pecho.
Estos signos no deben ignorarse, ya que la aparición puntual de algunos de estos síntomas de presión baja no debe ser motivo de alarma, pero si son sistemáticos, son la manifestación de un problema que puede ser mucho mayor.
Uno de los principales riesgos de tensión baja en ancianos es el aumento de las caídas. A medida que la presión arterial desciende, el flujo sanguíneo al cerebro puede verse reducido, provocando mareos, aturdimiento o incluso desmayos. Además, la hipotensión prolongada puede derivar en un menor riego sanguíneo a órganos vitales como el corazón, el cerebro y los riñones. Esto puede desencadenar complicaciones serias, como insuficiencia renal o eventos cardíacos, especialmente en ancianos que ya presentan enfermedades preexistentes. Las caídas repentinas y graves de la presión arterial privan a su cuerpo de oxígeno, lo que puede provocar daño al corazón, cerebro y otros órganos.

Manejo y Prevención de la Hipotensión en Adultos Mayores
Para mitigar estos riesgos, es fundamental que los familiares y cuidadores presten atención a los signos de tensión baja y consulten con profesionales médicos para realizar un seguimiento regular. La subida de la tensión arterial en ancianos requiere un enfoque seguro y adaptado a cada persona. Cuando un adulto mayor sufre una bajada repentina de tensión, es fundamental actuar rápidamente para evitar complicaciones. Si la persona está consciente, es recomendable que beba agua, caldo o una bebida isotónica para rehidratarse.
Algunas medidas eficaces y consejos para controlar la tensión arterial descompensada incluyen:
- Mantener una hidratación adecuada: Beber la cantidad de agua diaria que necesita nuestro organismo. El agua ayuda a aumentar el volumen sanguíneo.
- Reducir o eliminar el consumo de alcohol.
- Tomar cafeína con precaución: Desayunar café o té bajo recomendación médica puede ser beneficioso, pero es especialmente relevante no abusar de bebidas que contengan mucha cafeína. Estas sustancias aumentan la presión de forma natural.
- Tomar alimentos con sal: Siempre bajo prescripción médica. Alimentos con un poco más de sal natural, como caldos, frutos secos salados o queso curado, pueden ayudar. También tomar líquidos con electrolitos.
- Moderar el consumo de carbohidratos: La dieta recomendada debe ser equilibrada y rica en frutas, verduras y hortalizas, pero también baja en carbohidratos. Hay que reducir el consumo de alimentos como la patata, el arroz, la pasta y el pan, sobre todo si el adulto mayor es diabético.
- Evitar los períodos en ayunas: Lo más recomendable es realizar entre cuatro y cinco comidas al día, y comer en cantidades y porciones pequeñas.
- Practicar ejercicio de manera regular.
- Recostarse de forma inmediata ante síntomas: Tumbarse boca arriba y poner las piernas en alto (aproximadamente 45º del piso). Aflojar las prendas de vestir para evitar que la persona afectada se sienta agobiada.
- Control y seguimiento médico: Medir la presión arterial con regularidad en casa permite detectar cambios a tiempo y ajustar el tratamiento si es necesario. Es fundamental llevar un registro de la presión arterial de forma periódica. También es recomendable acudir a revisiones médicas periódicas, ya que algunos medicamentos pueden contribuir a la bajada de tensión y deben ser evaluados por un profesional.
- Evitar movimientos bruscos: Incorporarse lentamente después de estar sentado o acostado.
- Usar medias de compresión: Pueden ayudar a evitar que la sangre se acumule en las piernas.
- Evitar permanecer de pie por mucho tiempo: Si presenta hipotensión mediada neuralmente.
En caso de que el anciano sea autónomo pero no tenga compañía, los dispositivos de teleasistencia son otras de las soluciones más prácticas. Estos apoyos ayudan a supervisar la presión arterial, mantener una adecuada hidratación y alimentación, y prevenir movimientos bruscos que puedan provocar hipotensión ortostática.
tags: #consecuencias #de #presiones #arteriales #descompensadas #en