Consecuencias de la Inactividad Física en Personas con Discapacidad

La inactividad física, definida como un nivel de actividad que incumple las recomendaciones mundiales, constituye un importante factor de riesgo para la salud global. Se estima que, cada año, entre cuatro y cinco millones de muertes podrían evitarse si la población mundial se mantuviera más activa. En 2016, cerca del 27,5% de los adultos y el 81% de los adolescentes no cumplían las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de 2010.

Infografía: Niveles de actividad física global y proyecciones

Esta problemática se agudiza particularmente en el colectivo de personas con discapacidad, quienes a menudo enfrentan mayores barreras para la participación en actividades físicas. Un estudio reciente reveló que los niveles de actividad física de las personas con discapacidad intelectual no eran adecuados, y la mayoría no cumplía las recomendaciones mínimas de práctica físico-deportiva, siendo más propensas a tener conductas sedentarias en comparación con sujetos de edad similar.

Impacto de la Inactividad Física en Personas con Discapacidad

La inactividad física es una de las 10 causas fundamentales de mortalidad, morbilidad y discapacidad a nivel mundial, y representa el segundo factor de riesgo más importante para la mala salud, solo superado por el tabaquismo. Aproximadamente 3,2 millones de personas mueren cada año debido a la inactividad física.

Problemas de Salud Potenciados por el Sedentarismo

Las personas con discapacidad a menudo tienen un mayor riesgo de presentar problemas de salud prevenibles, los cuales se ven exacerbados por la inactividad:

  • Pérdida o disminución de la masa muscular (sarcopenia o atrofia muscular), especialmente en las extremidades inferiores.
  • Aletargamiento o disminución de los reflejos automáticos de ajuste postural o anti-caídas, lo que aumenta la propensión a perder eficiencia en las reacciones ante desequilibrios o tropiezos, sobre todo en personas mayores de 50 años.
  • Mayor congestión venosa y linfática, con enlentecimiento de la circulación en las extremidades inferiores y un aumento del riesgo de trombosis venosas y flebitis, reportado por flebólogos al estar mucho tiempo en cama o sentado con las piernas hacia abajo.
  • Mayor rigidez en las articulaciones en general, con incremento de dolores y restricción en los movimientos.
  • Problemas cardiovasculares: La falta de actividad física es un factor de riesgo para las enfermedades cardiovasculares. Las personas menos activas tienen entre un 30% y un 50% más de riesgo de padecer hipertensión.
  • Obesidad: Los niños y adultos con discapacidades tienen menos probabilidad de presentar un peso saludable y son más propensos a la obesidad.
  • Fatiga: Una sensación de cansancio, agotamiento o falta de energía que puede afectar la forma en que una persona piensa y siente.
  • Dolor crónico: Un síntoma comúnmente reportado en personas con muchos tipos de discapacidades, que puede afectar su funcionamiento y actividades cotidianas.
  • Úlceras por presión: Heridas causadas por la presión constante sobre la piel, también conocidas como llagas de cama o de decúbito.
  • Enfermedades crónicas: Muchas enfermedades crónicas y afecciones relacionadas con las discapacidades pueden prevenirse, pero la inactividad física incrementa la carga. Ejemplos incluyen la artritis, asma, diabetes y enfermedades cardíacas.

Impacto en la Salud Mental y Cognitiva

La inactividad física también tiene profundas implicaciones para la salud mental:

  • Las personas con discapacidades notifican tasas más altas de estrés y depresión que otras personas. El ejercicio puede ser eficaz para tratar la depresión.
  • El sedentarismo se asocia con un deterioro de la salud cardiometabólica, la forma física y el comportamiento prosocial, así como una reducción de la duración del sueño en niños y adolescentes.

Beneficios psicológicos del deporte en personas con discapacidad.

Beneficios de la Actividad Física para Personas con Discapacidad

La actividad física es esencial para promover la salud y el bienestar en personas con discapacidades intelectuales y físicas. Con las adaptaciones adecuadas y el apoyo necesario, estas personas pueden disfrutar de una amplia gama de actividades físicas que beneficien tanto su salud física como emocional.

Mejoras Físicas y Psicológicas

Los programas de actividad física diseñados para personas con discapacidades intelectuales han demostrado mejorar:

  • La condición física cardiovascular, la fuerza, el peso y el equilibrio.
  • La respuesta fisiológica y psicológica, ayudando a adquirir y consolidar cualidades físicas y, con ello, a mejorar la condición física y el desarrollo motor.
  • La autoestima y el comportamiento.
  • Un alto nivel de satisfacción y motivación hacia las actividades físico-deportivas, la superación personal y la autoeficacia.

Tipos de Entrenamiento Recomendados

Los programas de actividad física generalmente se centran en diferentes tipos de entrenamiento:

Actividad Aeróbica

También conocida como entrenamiento cardiovascular, es una actividad de intensidad moderada a alta que puede mantenerse durante un largo período de tiempo, utilizando grandes grupos musculares. Ejemplos incluyen caminar, trotar, andar en bicicleta, nadar, usar sillas de ruedas o bailar. Sus beneficios incluyen mejoras en la respiración, resistencia, salud cardiovascular, salud mental (disminución del estrés y la depresión), regulación del azúcar en la sangre y salud ósea.

Entrenamiento de Fuerza

Este tipo de ejercicio utiliza la resistencia para inducir la contracción muscular. Ejemplos son las flexiones de brazos, el levantamiento de pesas o deportes como el lanzamiento de peso. Los beneficios incluyen aumento de la masa muscular, huesos más fuertes, control de peso, mejor equilibrio, atención mejorada y reducción de síntomas de afecciones crónicas. Se recomienda realizar al menos un conjunto de ejercicios de cada grupo muscular principal al menos dos días por semana.

Ejercicios de Estiramiento

Mejoran la flexibilidad y el rango de movimiento de las articulaciones. Deben realizarse de forma lenta y continua, manteniendo cada estiramiento durante al menos 10 segundos. Son beneficiosos antes y después del ejercicio.

Ejercicios de Equilibrio

Pueden realizarse en cualquier momento y lugar, como pararse sobre un pie o caminar de talón a punta. Ayudan a prevenir caídas y mejorar la estabilidad.

Desafíos y Soluciones para la Inclusión

Aunque la mayoría de las personas con discapacidades perciben su estado de salud como bueno o excelente, con un porcentaje menor que las personas sin discapacidades, enfrentan barreras significativas. La falta de programas y servicios adaptados específicamente para personas con discapacidad intelectual limita sus oportunidades. Las barreras pueden ser físicas y sociales, como dificultades para comprender instrucciones o seguir reglas.

Barreras Comunes para la Actividad Física en Personas con Discapacidad

  • Accesibilidad: La falta de infraestructura adaptada en espacios públicos, transporte y centros deportivos.
  • Falta de apoyo estatal: Inexistencia o insuficiencia de políticas y programas específicos.
  • Exclusión social: La marginalidad y falta de oportunidades que enfrentan estos colectivos.
  • Condiciones médicas específicas: Por ejemplo, personas con síndrome de Down pueden tener mayor riesgo de lesión de la columna cervical debido a laxitud ligamentosa, o personas con trastornos convulsivos pueden tener restricciones en ciertas actividades.

Rol de la OMS y los Estados Miembros

La OMS ha elaborado directrices y planes de acción, como el Plan de Acción Mundial sobre Actividad Física 2018-2030, que establecen objetivos estratégicos para reducir la prevalencia mundial de la inactividad física. Estos planes solicitan a la OMS desarrollar y difundir recomendaciones globales para subpoblaciones específicas, incluyendo personas con discapacidad.

Los gobiernos deben priorizar políticas para abordar las disparidades en los niveles de actividad física. Esto implica:

  • Promover el transporte activo (caminar, bicicleta).
  • Ofrecer más oportunidades de actividad física en escuelas, lugares de trabajo y centros de salud.
  • Aumentar la accesibilidad y disponibilidad de deportes populares y espacios públicos abiertos.

Organizaciones como las Olimpiadas Especiales brindan entrenamiento deportivo y competencia atlética durante todo el año para niños y adultos con discapacidades intelectuales, con un alcance global de 4.4 millones de atletas.

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