La proporción de adultos mayores sigue aumentando constantemente en todo el mundo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre 2015 y 2050, el porcentaje de las personas mayores de 60 años pasará de un 12% a un 22% y vivirán en países de ingresos bajos y medianos. En el año 2020, la cantidad de personas de la tercera edad fue mayor en comparación con los niños menores de cinco años [1]. Además, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) estima que para el 2050, la población adulta mayor en Europa tendrá un aumento del 25% [2]. En Perú, el Instituto Nacional de Estadísticas e Informática (INEI) informa que la población de adultos mayores se ha duplicado en el 2022 a un 13,3% en relación al año 1950 (5,7%) [3].
Cabe destacar que el envejecimiento no es sinónimo de enfermedad; sin embargo, debido a los cambios biológicos y psicosociales que presentan los adultos mayores, tienen un mayor riesgo de padecer enfermedades crónicas [4]. En Estados Unidos, seis de cada diez adultos tienen una enfermedad crónica y cuatro de cada diez adultos tienen dos o más [5]. En Perú, durante los últimos cinco años, han aumentado los casos de enfermedades no transmisibles como la hipertensión arterial y la diabetes mellitus [6,7].

Las enfermedades crónicas en la vejez representan un importante desafío económico, sanitario y social por las consecuencias que conllevan a un mayor riesgo de hospitalizaciones y polifarmacia con reacciones adversas que afectan la calidad de vida [9]. Asimismo, este problema puede ocasionar un aumento progresivo de mortalidad [10,11]. Un estudio prospectivo de múltiples cohortes evidenció que las personas que mantienen un autocuidado que promueva estilos de vida saludables alcanzan los 70,3 años libres de enfermedades [12].
El autocuidado se refiere a las actividades y prácticas realizadas e iniciadas por un individuo para mantener la vida, la salud y el bienestar. Su mantenimiento requiere de conocimientos adecuados por parte de los pacientes [16], donde los promotores de salud juegan un papel vital en el diseño e implementación del plan de atención ante esta necesidad. No obstante, solo una investigación evidencia que los adultos mayores tienen bajos conocimientos sobre el autocuidado (41,6%) [17].
Frente a esta problemática, aún existe poca evidencia científica sobre este tema, en especial en los adultos mayores sin enfermedades crónicas pero con riesgo a padecerlas y con niveles socioeconómicos bajos. Por ello, el presente estudio tuvo como objetivo determinar la relación entre los conocimientos y el autocuidado para un envejecimiento con bienestar en adultos mayores de un hospital público de Lima en 2022.
Enfoque y Metodología del Estudio
Diseño y Población
Se realizó un estudio observacional, correlacional, de diseño transversal en la sala de espera de consultorios externos del servicio de geriatría del Hospital Nacional Sergio E. Bernales, ubicado en el distrito de Comas, provincia de Lima. La población de estudio fueron los adultos de 60 años o más de ambos sexos que fueron atendidos en los consultorios externos.
Tamaño de la Muestra y Criterios
Se excluyeron a aquellas personas que presentaron alguna enfermedad crónica y los que no aceptaron participar. Se calculó un tamaño muestral para la diferencia de proporciones, donde la proporción de los conocimientos del autocuidado fue un 64% [18] y la proporción de las prácticas del autocuidado fue un 38% [19]. Con una potencia estadística del 80% y un nivel de confianza del 95%, se obtuvo un tamaño muestral mínima de 114 adultos mayores. Sin embargo, se obtuvieron 176 encuestas válidas para la muestra efectiva. Se realizó un muestreo no probabilístico, seleccionando a los participantes según los criterios de inclusión y exclusión.
Procedimiento y Ética
Se solicitó permiso al hospital para acceder a sus instalaciones y se obtuvo la aprobación por parte del Comité institucional de ética e investigación (N°0043-2022). Luego, las encuestadoras entregaron los cuestionarios a los adultos mayores que estaban esperando su turno en el servicio de geriatría y estuvieron acompañándolos para resolver cualquier duda que tuviesen al momento de llenar y marcar las respuestas. Se obtuvo el consentimiento informado de los adultos mayores para su participación. La aprobación del Comité institucional de ética e investigación (N°0043-2022) del Hospital Nacional Sergio E. Bernales garantizó la ética del estudio.

Instrumentos de Recolección de Datos
Se utilizó la técnica de encuesta, empleando cuestionarios como instrumentos. Para la medición del conocimiento del autocuidado, se utilizó un cuestionario elaborado por los autores y validado por cinco jueces expertos [18]. Este instrumento obtuvo un índice de validez de Aiken de 0,99 (validez fuerte) y una consistencia interna de alfa de Cronbach de 0,83, lo que lo calificó como un buen instrumento para su aplicación. Las 17 preguntas tuvieron un tipo de escalonamiento de respuesta correcta (1 punto) y respuesta incorrecta (0 punto). Se categorizó por cálculo de media en dos categorías: tiene conocimientos (13,1-17,0 puntos) y no tiene conocimientos (0-13 puntos).
Para la variable prácticas del autocuidado, se utilizó el instrumento de Zoila Leitón [20], pero se modificaron algunas preguntas. Por ende, se realizó un proceso de validación donde la validez interna, a través de cinco jueces expertos, fue fuerte (índice de Aiken de 0,95) y una consistencia interna de alfa de Cronbach de 0,89%, siendo un buen instrumento para su aplicación. Las 74 preguntas tuvieron un tipo de escalamiento ordinal (siempre, a veces y nunca), donde cada una tenía una codificación diferente. Se categorizó por cálculo de media en dos categorías: prácticas adecuadas (176,1-222,0 puntos) y prácticas inadecuadas (74-176 puntos).
Análisis Estadístico
La información recolectada se trasladó a un archivo Excel para luego ser enviada al programa STATA versión 17. Tras la verificación de los datos, se realizó un análisis descriptivo-univariado para calcular la media y desviación estándar para las variables de naturaleza cuantitativa, así como frecuencias y proporciones para las cualitativas. Para determinar la relación entre las variables, se realizó la prueba de Chi-cuadrado y la regresión de Poisson para calcular la razón de prevalencia (RP).
Resultados del Estudio
Características Sociodemográficas
En cuanto a los factores sociodemográficos, un mayor porcentaje de los pacientes geriátricos fue del sexo femenino (56,82%), eran casados (45,45%), tenían nivel educativo primario (58,52%), contaban con dos o más hijos (75,57%), no vivían con sus hijos (54,55%), residían en Comas (59,66%) y no trabajaban (95,45%).
Nivel de Conocimiento y Prácticas de Autocuidado
El 52,84% de los adultos mayores encuestados no conocía sobre el autocuidado, mientras que el 47,16% sí lo conocía. Por otro lado, el 52,27% tenía prácticas inadecuadas sobre el autocuidado para el envejecimiento con bienestar, en contraste con el 47,73% que las practicaba adecuadamente. Respecto a las dimensiones, más de la mitad de los participantes tenía prácticas inadecuadas del autocuidado biológico (55,11%) y psicosocial (56,82%).
El autocuidado en los adultos mayores
Relación entre Conocimiento y Autocuidado
A través de la prueba Chi-cuadrado, se observó que existe una relación significativa entre las variables principales (p=0,011). Además, los adultos con un mayor conocimiento del autocuidado para el envejecimiento con bienestar presentaron mejores prácticas (PRc: 1,49, IC 95%: 1,09-2,05, p valor=0,013).
Discusión de los Hallazgos
El presente estudio muestra que más de la mitad de los adultos mayores sin condiciones crónicas no conocen sobre el autocuidado para un envejecimiento con bienestar (52,84%). Este resultado es similar a lo evidenciado por Vásquez et al. [17], quienes encontraron que la mayoría de los adultos mayores atendidos en un consultorio de Cuba tenían un conocimiento deficiente sobre el autocuidado, específicamente sobre la salud bucal (41,6%). Una posible razón es que las personas son menos conscientes de su salud cuando no presentan enfermedades crónicas y, aún menos, cuando no muestran síntomas o dolencias [21].
Además, se identificó que la mayoría de los pacientes geriátricos de este estudio solo tienen educación primaria. Investigaciones previas demuestran que tener niveles bajos de educación influye en la comprensión necesaria para el autocuidado [13,22], lo que resalta la urgencia de contar con promotores de salud que eduquen a la población.
Otro hallazgo importante es que más de la mitad de los adultos mayores tienen prácticas inadecuadas sobre el autocuidado para un envejecimiento con bienestar (52,27%). De igual manera, presentan prácticas inadecuadas respecto al autocuidado biológico y psicosocial. Aunque la literatura no reporta un resultado directamente similar, en Irán, la mayoría de los pacientes geriátricos con enfermedades crónicas mostraron una capacidad de autocuidado insatisfactoria (86%) [13]. Asimismo, Salviano et al. [14] encontraron en un estudio realizado en Brasil que los adultos mayores con diabetes mellitus tuvieron promedios más bajos en actividades de autocuidado biológico relacionadas con el consumo de dulces, la actividad física y el monitoreo de la glucosa en sangre.
Tener un autocuidado adecuado sobre la salud representa un desafío para la mayoría de las personas mayores, independientemente de si presentan una enfermedad crónica o no. Una explicación plausible es que no se promueve activamente el envejecimiento saludable, y se requieren intervenciones de autocuidado que incluyan aspectos psicosociales y conductuales según las necesidades específicas de los adultos mayores [25,26]. También existen factores demográficos y sociales reconocidos que aumentan el riesgo de consumir una dieta poco saludable a medida que los adultos envejecen. Estos incluyen el analfabetismo, la pobreza y la inseguridad alimentaria, que dificultan un autocuidado biológico, como el consumo de alimentos ricos en nutrientes, que son necesarios, pero resultan más caros [27].
El conocimiento se relaciona con el autocuidado para un envejecimiento con bienestar en los adultos mayores, donde un mayor conocimiento se asocia con mejores prácticas de autocuidado. Pocas investigaciones demuestran un resultado similar [16,29]. Este hallazgo puede deberse a que las personas realizarán acciones si comprenden que tendrán un valor significativo para ellas. Por ello, el profesional de salud capacitado en la atención al adulto mayor debe educar a las personas sobre el envejecimiento saludable y las complicaciones que pueden surgir si no se promueve el autocuidado adecuado. Los hallazgos de diversos estudios también resaltan la importancia de profundizar y promover programas y estudios psicosociales en los adultos mayores, ya que actualmente hay un número muy pequeño de estudios científicos al respecto, y los estudios en esta población normalmente se enfocan solo en la salud física.
Limitaciones y Fortalezas
Entre las principales limitaciones del estudio, se encuentra el uso de cuestionarios autodirigidos, lo que puede generar posibles sesgos de respuesta. Asimismo, fue complejo encuestar a una población más amplia de adultos mayores sin condiciones crónicas en los consultorios externos, ya que la mayoría de los pacientes suele presentar una o más enfermedades crónicas. Sin embargo, el estudio posee fortalezas distintivas que merecen ser señaladas: es el primer estudio sobre los conocimientos y prácticas de autocuidado para un envejecimiento con bienestar que incluye no solo el aspecto biológico, sino también el psicosocial.
Conclusiones y Recomendaciones
El estudio demuestra que existe una relación significativa entre los conocimientos y las prácticas de autocuidado para un envejecimiento con bienestar en los adultos mayores atendidos en el consultorio de geriatría de un hospital público de Lima Norte. Más de la mitad de los participantes no conocen y tienen prácticas inadecuadas sobre el autocuidado. Respecto al perfil sociodemográfico y clínico, la mayoría de ellos tienen educación primaria, viven en Comas, cuentan con seguro SIS, viven sin sus hijos, no trabajan y tienen antecedentes familiares con enfermedades crónicas.
Frente a estos hallazgos, se recomienda que se realicen y ejecuten estrategias integrales basadas en la prevención de enfermedades crónicas, para fomentar el autocuidado según las singularidades y necesidades de los adultos mayores sin condiciones crónicas, pero con riesgo a padecerlas. Estas estrategias pueden ser de manera presencial o por telemonitoreo. Para lograr ello, también se debe involucrar al gobierno, las diferentes entidades nacionales, regionales y locales del sector público y privado, los profesionales de salud, la sociedad y los medios de comunicación. Asimismo, se debe promover el envejecimiento saludable o activo que asegure el bienestar en la vejez en los diferentes establecimientos de salud de atención primaria.