El organismo humano experimenta una serie de transformaciones con el paso de los años, tanto a nivel celular como en el funcionamiento de los órganos en su conjunto. Estos cambios fisiológicos en el adulto mayor impactan en las funciones internas y en el aspecto general del individuo, lo que demanda una comprensión profunda para abordar las necesidades biomédicas y sociales de este grupo etario.
Envejecimiento Celular y Orgánico
A medida que las células envejecen, su funcionamiento se dificulta. Con el tiempo, las células viejas mueren, un proceso normal y necesario para el buen funcionamiento del organismo. Muchas células mueren debido a una muerte programada, conocida como apoptosis, que es un tipo de suicidio celular activado por los genes, la edad de la célula o incluso lesiones.
Las células también mueren porque tienen un número limitado de divisiones, un límite programado genéticamente y relacionado con los telómeros. Cada vez que una célula se divide, los telómeros se acortan; cuando son demasiado cortos, la célula deja de dividirse (senescencia) y eventualmente muere. Las lesiones celulares, causadas por sustancias nocivas como la radiación, la luz solar, ciertos medicamentos o subproductos del metabolismo celular como los radicales libres, también pueden conducir directamente a la muerte celular.
El buen funcionamiento de los órganos depende de la salud de sus células. A medida que las células envejecen y mueren sin ser reemplazadas en ciertos órganos, el número total de células disminuye. Órganos como los testículos, ovarios, hígado y riñones muestran una disminución notable de células con la edad. Aunque la mayoría de las funciones corporales alcanzan su punto máximo antes de los 30 años y experimentan un descenso gradual, la mayoría de los órganos poseen una reserva funcional que les permite mantener un funcionamiento adecuado.
Es crucial destacar que las enfermedades, más que el envejecimiento normal, suelen ser la causa principal de la pérdida funcional significativa. Sin embargo, la disminución de la función inherente al envejecimiento reduce la capacidad del adulto mayor para controlar diferentes tipos de estrés, como la actividad física extenuante, los cambios extremos de temperatura y las enfermedades, y los hace más susceptibles a los efectos secundarios de los medicamentos. El corazón, los vasos sanguíneos, los riñones y el cerebro son órganos particularmente vulnerables bajo estrés.
Cambios en los Compartimentos Corporales
Los cambios más evidentes en la edad avanzada se observan en la composición corporal. Se produce una disminución de la masa ósea y del número de células. El compartimento del agua corporal total desciende del 61% al 53%. En contraste, hay un incremento del compartimento graso. Este aumento de la grasa corporal, especialmente la visceral, puede incrementar el riesgo de problemas de salud como la diabetes.
Estos cambios en la composición corporal tienen implicaciones importantes en la farmacología, ya que los fármacos más liposolubles tienden a tener una vida media mayor, mientras que los hidrofílicos pueden tener una vida media más corta.

Sistemas Afectados por el Envejecimiento
Sistema Musculoesquelético
Huesos y Articulaciones
Los huesos tienden a volverse menos densos, un proceso que, si es moderado, se denomina osteopenia, y si es grave (con fracturas patológicas), osteoporosis. Esta pérdida de densidad ósea se acelera en las mujeres después de la menopausia debido a la disminución de estrógenos. Los huesos se debilitan al perder calcio, y los niveles de vitamina D, esencial para la absorción de calcio, también disminuyen ligeramente. Los huesos más afectados incluyen el fémur (cadera), los extremos de los huesos del brazo (muñeca) y las vértebras, lo que puede causar una disminución de la estatura y dificultad para tragar.
El cartílago que reviste las articulaciones se adelgaza debido al desgaste acumulado, lo que puede provocar que las superficies articulares no se deslicen tan bien y aumentar la susceptibilidad a lesiones, a menudo resultando en artrosis. Los ligamentos y tendones, que conectan huesos y músculos, pierden elasticidad y se debilitan, lo que reduce la flexibilidad y aumenta el riesgo de desgarros, con una curación más lenta debido a la menor actividad de las células reparadoras.
Músculos y Grasa Corporal
La masa muscular y la fuerza disminuyen gradualmente a partir de los 30 años, en parte por la inactividad física y el descenso de hormonas como la del crecimiento y la testosterona. La pérdida de fibras musculares de contracción rápida es mayor. Sin embargo, el envejecimiento normal por sí solo no reduce la masa y fuerza muscular más de un 10-15% durante la vida adulta; la pérdida más grave, conocida como sarcopenia, es resultado de enfermedades o inactividad extrema.
El ejercicio físico regular, especialmente el entrenamiento de resistencia, puede prevenir o retrasar significativamente esta pérdida, incluso en personas que nunca han hecho ejercicio. La inactividad, como el reposo en cama, acelera drásticamente la pérdida muscular en personas mayores, requiriendo un periodo de rehabilitación más largo para su recuperación.
Hacia los 75 años, el porcentaje de grasa corporal puede duplicarse respecto a la adolescencia. Esta grasa se redistribuye, alterando la forma del torso. Una dieta sana y el ejercicio son clave para minimizar el aumento de grasa corporal en la vejez.
Sistema Ocular
La visión es una de las primeras funciones en mostrar cambios con la edad. El cristalino se vuelve más rígido, dificultando el enfoque de objetos cercanos (presbicia), y se densifica, lo que requiere más luz para ver en condiciones de penumbra. La pupila reacciona más lentamente a los cambios de luz, aumentando la sensibilidad al deslumbramiento.
La percepción de los colores también cambia, volviéndose menos brillantes y con contrastes más difíciles de distinguir, en parte por el amarillamiento de las retinas. La disminución de células nerviosas afecta la percepción de profundidad, haciendo más difícil calcular distancias. Es común la aparición de "moscas volantes" y los ojos tienden a secarse debido a la reducción en la producción de lágrimas.
Visualmente, la esclerótica puede tomar un tono amarillento o amarronado, pueden aparecer manchas de color y un anillo gris-blanco (arco senil) alrededor de la córnea, que no afecta la visión. Los músculos que cierran los ojos pueden debilitarse, haciendo que el párpado inferior sobresalga.
Cambios el la Visión con el Envejecimiento. Geriatría
Envejecimiento Renal
El envejecimiento se asocia con cambios estructurales y una declinación de la función renal, aunque la proporción de esta caída que es fisiológica versus la que es secundaria a daño cardiovascular o factores de riesgo (hipertensión, diabetes) no es del todo clara. Se estima una pérdida de parénquima renal del 10% por década después de los 40 años, con una disminución del peso renal de 250-270 gramos a 180-200 gramos entre los 70-90 años, principalmente por el adelgazamiento de la corteza.
La vasculatura renal experimenta engrosamiento de la pared arterial, esclerosis de las arterias glomerulares y disminución de glomérulos funcionales. El flujo plasmático renal disminuye aproximadamente un 10% por década después de los 40 años, y la velocidad de filtración glomerular (VFG) cae entre 0.4 y 1.02 mL/min por año. Histopatológicamente, la membrana basal glomerular se engrosa, y la esclerosis glomerular puede alcanzar hasta un 30% en la octava década de vida.
La capacidad de los túbulos renales para concentrar la orina disminuye, lo que hace a los ancianos más propensos a la hiponatremia. Aunque los valores basales de electrolitos suelen ser normales, la capacidad de adaptación a cambios agudos en el balance hidroelectrolítico se ve comprometida. Los niveles de renina plasmática y aldosterona disminuyen, aumentando el riesgo de hiperkalemia y la sensibilidad a fármacos que inhiben la excreción de potasio. Los ancianos también pueden tener una mayor propensión a la acidosis metabólica moderada frente a sobrecarga ácida.
La prevalencia de anemia es mayor en ancianos, y aunque los niveles de eritropoyetina plasmática aumentan con la edad, la respuesta a la anemia está disminuida. La caída del clearance de creatinina por debajo de los 65 mL/min es un factor de riesgo para caídas y fracturas. Los niveles de 1,25-dihidroxivitamina D también disminuyen, afectando la absorción de calcio, mientras que la expresión renal de la proteína Klotho podría estar implicada en el metabolismo del calcio/fósforo.
Envejecimiento Cardiovascular
Envejecimiento Arterial
El aumento de la rigidez arterial es una característica distintiva del envejecimiento, resultado de cambios estructurales en la pared arterial, especialmente en las arterias de conducción. Este proceso puede anteceder a la hipertensión arterial. Con el tiempo, disminuye el número de células musculares lisas en la túnica media arterial, principalmente por apoptosis, y se produce una remodelación de la matriz extracelular, con aumento de fibras colágenas, disminución de elastina, y microcalcificaciones.
La disfunción endotelial es otro cambio relevante, caracterizada por una disminución de la función vasodilatadora dependiente del endotelio y el desarrollo de procesos inflamatorios. Se observa una reducción en la producción de óxido nítrico (NO) y un aumento en la producción de factores vasoconstrictores y especies reactivas del oxígeno y nitrógeno, lo que conduce a estrés oxidativo.
Corazón
Con la edad, se observa un aumento de la presión del pulso debido al endurecimiento de las arterias, y una tendencia a la hipertensión sistólica, la cual debe ser tratada a pesar de ser un cambio fisiológico. A nivel cardíaco, la fase de llenado rápido disminuye porque el ventrículo es menos distensible, lo que hace que la contribución de la sístole auricular al volumen diastólico final sea cada vez más importante. Esto explica por qué un adulto mayor con fibrilación auricular puede experimentar disnea rápidamente y tener una menor reserva fisiológica cardíaca.
Sistema Nervioso Central (SNC)
En el SNC, se observa una reducción de neuronas en las áreas grises, atrofia de la sustancia blanca y un aumento relativo del volumen del líquido cefalorraquídeo. La circulación cerebral se altera, aunque la autorregulación del flujo se mantiene relativamente estable. Estos cambios pueden explicar pequeñas alteraciones en la inteligencia "cristalizada" y "fluida", así como una velocidad de respuesta más lenta y un procesamiento de la información más pausado, sin afectar significativamente la calidad final de la respuesta.

Sistema Nervioso Autónomo
Esta área, aún poco estudiada, es de gran interés. Se produce una degeneración de la neurona autonómica, con atrofia del ganglio autonómico y disminución de la sensibilidad de los receptores adrenérgicos. No hay una "down-regulation" adrenérgica en condiciones fisiológicas, la noradrenalina periférica puede elevarse, y el barorreceptor como control hemodinámico se altera. La respuesta a la hipoxia en los quimiorreceptores se reduce, y la homeostasia térmica se altera, aumentando la propensión a golpes de calor o hipotermia.
También se altera la variabilidad del intervalo R-R en el electrocardiograma, un indicador del equilibrio simpático-vagal. En un adulto mayor sano, la respuesta de cardioaceleración y bradicardia relativa al ortostatismo (ponerse de pie) puede no ocurrir como en un individuo joven, lo que refleja una alteración de este equilibrio.
Cambios Endocrinológicos
La glucemia en ayunas y postprandial tiende a aumentar después de los 60 años, aunque sin alcanzar niveles diabéticos. Se observa una pérdida de sensibilidad a la insulina periférica y una disminución de la hormona del crecimiento. Los niveles de dehidroepiandrosterona (DEHAS) y su sulfato disminuyen, explicando parte de la reducción de andrógenos en hombres. El eje hipotálamo-hipófisis-cortisol muestra un retraso en la retroalimentación, y la tiroides puede tener una reducción en T3 y T4. También hay cambios en el metabolismo del calcio, que contribuyen a la osteoporosis postmenopáusica en mujeres y también en hombres, debido a un aumento de la hormona paratiroidea.
Cambios Pulmonares
El sistema pulmonar experimenta una disminución de la distensibilidad torácica y un aumento del volumen residual. El volumen de cierre de la vía aérea pequeña se incrementa, y la PaO2 disminuye debido al aumento del gradiente alvéolo-arterial con la edad. El volumen espiratorio forzado en el primer segundo (VEF1) también disminuye, el volumen residual aumenta en ambos sexos, y la capacidad vital disminuye, resultando en una menor capacidad pulmonar total.
Cambios Funcionales Globales
Los cambios fisiológicos descritos se traducen en alteraciones funcionales globales, que son de gran interés para los geriatras y afectan las actividades de la vida diaria: caminar, transferirse, ir al baño, el aseo personal y comer. Curiosamente, caminar, el aseo y las transferencias son las actividades más afectadas, mientras que comer se altera menos.
Un estudio finlandés de 1999 mostró que en hombres ancianos, la capacidad cognitiva es el factor que más influye en la sensación de bienestar, mientras que en mujeres, la depresión o los trastornos afectivos son los que más interfieren. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha enfatizado la necesidad de "añadir vida a los años", poniendo el foco en la calidad de vida, un conjunto de condiciones que incluyen salud, vivienda, autonomía, alimentación, cultura, amor, amistad y diversión, que hacen la vida satisfactoria y significativa en cualquier edad.
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