La Contemplación de la Misericordia y el Júbilo Espiritual
Siempre tenemos necesidad de contemplar el misterio de la misericordia. Es fuente de alegría, de serenidad y de paz, y es condición para nuestra salvación. El Papa Francisco no podía encontrar una expresión más eficaz para hacernos comprender el valor que la misericordia tiene en la vida de la Iglesia y de cada creyente. Contemplar la misericordia significa verla impresa en el rostro de Cristo que está vivo y realmente presente en el misterio de la santa Eucaristía.
El Jubileo: Un Tiempo de Gracia y Reconciliación
El Año de la Misericordia
El jubileo del Año de la Misericordia es un tiempo propicio para la Iglesia, para que haga más fuerte y eficaz el testimonio de los creyentes. Es tiempo de reconciliación con Dios y con los demás, y se celebra con la indulgencia plenaria, es decir, que hasta las penas que debemos en justicia por nuestros pecados, Dios por la Iglesia nos las retira. Es la oportunidad para la integración en la unidad del cuerpo de Cristo.
El jubileo es un tiempo de gozo porque el amor de Dios es tan grande que nos llama a la reconciliación total con Él y con los hermanos.

El Jubileo en la Sagrada Escritura
En el Antiguo Testamento
La Biblia en sus libros del Éxodo (23, 10-11), Levítico (25, 1-7; 18-20) y Deuteronomio (15, 1-6) muestra los preceptos del tiempo jubilar. La institución del jubileo estaba inspirada en principios de justicia social.
En el Nuevo Testamento
Según la narración de San Lucas, en la sinagoga de Nazaret Jesús expone su programa de Evangelización citando el texto de Isaías 61, pero adaptándolo a la misión que él estaba inaugurando. Jesús no anuncia un jubileo tradicional sino que anuncia la proximidad de una intervención extraordinaria de Dios: Con Él llega el gran jubileo, el definitivo.
Cristo es el Señor del tiempo, su principio y su cumplimiento; cada año, cada día y cada momento son abarcados por su Encarnación y Resurrección. Es el mismo ayer, hoy y por los siglos (Hebreos 13, 8). Con Jesucristo ha llegado el tiempo deseado, el día de la salvación, la plenitud de los tiempos: "El Espíritu del Señor está sobre mí porque el Señor me ha ungido. Me ha enviado para dar una buena noticia a los que sufren, para vendar los corazones desgarrados, para proclamar la amnistía a los cautivos y a los prisioneros la libertad, para proclamar el año de gracia del Señor, el día de nuestro Dios." (Lucas 4, 16 - 19).
La Esencia del Júbilo: Un Canto Inefable
La misericordia en la Sagrada Escritura es la palabra clave para indicar el actuar de Dios hacia nosotros. Él no se limita a afirmar su amor, sino que lo hace visible y tangible. El amor, después de todo, nunca podrá ser una palabra abstracta. Por su misma naturaleza es vida concreta: intenciones, actitudes, comportamientos que se verifican en el vivir cotidiano. Como ama el Padre, así aman los hijos. Como Él es misericordioso, así estamos nosotros llamados a ser misericordiosos los unos con los otros.
La Iglesia tiene la misión de anunciar la misericordia de Dios, corazón palpitante del Evangelio, que por su medio debe alcanzar la mente y el corazón de todos. La misericordia es la viga maestra que sostiene la vida de la Iglesia. Todo en su acción pastoral debería estar revestido por la ternura con la que se dirige a los creyentes; nada en su anuncio y en su testimonio hacia el mundo puede carecer de misericordia. La credibilidad de la Iglesia pasa a través del camino del amor misericordioso y compasivo. La Iglesia "vive un deseo inagotable de brindar misericordia".
Ha llegado de nuevo para la Iglesia el tiempo de encargarse del anuncio alegre del perdón. "Éste es el canto que agrada a Dios, el que se hace con júbilo. Darse cuenta de que no podemos expresar con palabras lo que siente el corazón. El júbilo es un sonido que indica la incapacidad de expresar lo que siente el corazón. Y este modo de cantar es el más adecuado cuando se trata del Dios inefable. Porque, si es inefable, no puede ser traducido en palabras. Y, si no puedes traducirlo en palabras y, por otra parte, no te es lícito callar, lo único que puedes hacer es cantar con júbilo. De este modo, el corazón se alegra sin palabras y la inmensidad del gozo no se ve limitada por unos vocablos."
Etimología de "Júbilo", "Jubileo" y "Jubilación"
La palabra "júbilo", que expresa alegría, dio origen a "jubileo", que es la celebración de cincuenta años, y a la rara procedencia de "jubilación", suponiendo que quien no está ya en el marco laboral debe estar muy jubiloso, aunque por lo general sucede todo lo contrario.
En realidad, el significado es una conjunción de dos palabras. Por un lado, tenemos el verbo latino iubilare que se asocia con una raíz indoeuropea *yu-2 (interjección exclamativa). Este se refería a los gritos y silbidos rústicos, o gritos de alegría que los campesinos emitían.
Por otro lado, está la palabra hebrea יובל (yobel = sonido de trompeta). Esta palabra sale en el Génesis, como Jubal, hijo de Ada, hermano de Jabal y padre de todos los que tocan la lira y la flauta. Es interesante que el Antiguo Testamento expone la idea de descanso después de 50 años de trabajo. Así que si un joven empezaba a trabajar en el campo a los 15 años, se podía retirar a los 65.
El único que nos explica claramente lo que es un iubilum y el verbo iubilare en la lengua rústica es Varrón, en Lingua Latina, 6, 3, 68: "Vicina horum quiritare, iubilare. Quiritare dicitur is qui Quiritum fidem clamans inplorat. (…). "Io bucco! Vecinas de estas palabras son los verbos "quiritare", "iubilare". Se dice que "quirita" aquel que clamando implora la lealtad de los Quírites (=ciudadanos). "¡Io, bocazas! - ¿Quién me "jubila"?". Varrón pone un ejemplo clarísimo, "jubilar" consiste en ese "io" antepuesto del campesino o rústico. Esas formas que pueden ser "io", "ie", "iu"...
La Jubilación en la Sociedad Moderna: Nuevas Perspectivas de Vida
La palabra jubilación viene del latín “iubilare” que significa gritar de alegría, si bien para otras personas esta expresión viene del hebreo “yobel” que representa el sonido de la trompeta que anunciaba el año de retirarse del trabajo. Es conveniente diferenciar entre jubilado y pensionista. En cualquier caso, jubilado y pensionista no siempre van unidos por la actividad posterior, sino solamente por la prestación económica. Pero ¿existe vida después de la jubilación? Existen muchas vidas, creo yo, solamente con una perspectiva distinta que viene marcada por la salud, el ánimo, la capacidad, los ahorros y obviamente el tiempo.
Tipos de Jubilados
Los jubilados "de por fin"
Son aquellos a los que generalmente no les gustaba su trabajo y por fin es el momento de acabar con su sufrimiento. Emprenden una actividad inusual: algunos comienzan a viajar, se apuntan a clases de baile, a cursos de pintura y enología, a universidades para mayores, en fin, a multitud de opciones que se les ofrece por haber llegado a la plenitud personal y profesional. También se incluyen a esos que, siendo abuelos, crían a los nietos en las ausencias diarias o temporales de sus padres.

Los jubilados activos
Son quienes continúan con actividades profesionales o intelectuales, con su profesión, creando empresas o reinventándose profesionalmente, aumentando su formación y conocimiento como premisa. El ejercicio físico continuado es también un valor para mantenerse en forma en la vida diaria y no solamente para correr y coger la primera línea de playa y plantar la sombrilla.
Si vemos la evolución de este colectivo desde el año 2002, que es el año donde empiezan las estadísticas del I.N.E., había 100.000 ocupados mayores de 65 años. En el año 2009 eran 158.300, en el año 2019, 218.300 y en el tercer trimestre del 2020, según la EPA, estos trabajadores por cuenta propia o asalariados eran casi 221.000.

Los jubilados con vida nueva (cambios radicales)
Cuando suenan las trompetas y fanfarrias, muchos jubilados son conscientes de que la vida que les queda no es la que ellos han elegido y plantean un cambio radical de convivencia con su pareja. Ha sorprendido un dato recogido por La Opinión de Málaga que, si durante el año 2013 en España se produjeron 630 divorcios de personas mayores de 60 años, esta cifra ascendió a 6.770 en el año 2019, según fuentes del I.N.E. Y siendo más concisos, un 64 % estaban en edades comprendidas entre 60 y 69 años, un 17,5 % en mayores de 70 años y un 18,5 % donde uno de los cónyuges tiene entre 60 y 69 y el otro más de 70 años. Posiblemente las trompetas de júbilo también suenan para la persona que toma esta decisión, en gran parte mujeres.