La realidad socioeconómica y urbana en Chile presenta contrastes marcados, donde el desarrollo de infraestructura y la respuesta comunitaria coexisten con profundas vulnerabilidades. Este artículo explora dos realidades distintas pero emblemáticas: los avances en infraestructura y gestión urbana en la Comuna de El Bosque, en la Región Metropolitana, y la compleja situación de vulnerabilidad, resistencia y el impacto del estallido social en la Población Óscar Bonilla de Antofagasta.

Comuna de El Bosque: Proyectos de Infraestructura y Mejoramiento Urbano
En la Comuna de El Bosque, los esfuerzos se han concentrado en el mejoramiento de su infraestructura, reflejando una prioridad tanto del ejecutivo regional como del Consejo Regional.
Prioridad en la Conservación de Veredas y Movilidad
El gobernador y presidente del CORE, Claudio Orrego, explicó que la conservación de veredas ha sido una prioridad tanto del Ejecutivo como del Consejo Regional. Se han aprobado todos los proyectos que implican hacer o renovar veredas en las distintas comunas de la región, especialmente en las populares. La iniciativa etapa 8 tiene como fin recuperar la servicialidad de gran parte de la estructura peatonal de la comuna de El Bosque, contribuyendo a mejorar el acceso a servicios comunales y gubernamentales, además de brindar seguridad a los transeúntes. Estos proyectos le cambian la vida a la comunidad que camina en las mañanas a sus trabajos.
Impacto del Metro y Desarrollo Comunal
La consejera regional Claudina Núñez recalcó que “El Bosque está protagonizando un despegue interesante”, siendo esta la evaluación que tienen las consejeras de la circunscripción. La llegada del Metro también dejó al descubierto cómo estaba la accesibilidad de distintos puntos de la comuna. Además, estas poblaciones están muy cerca de dos estaciones de Metro, las cuales son muy transitadas.
Gestión Municipal y Apoyo Regional
La consejera regional María Valeria Ponti señaló que la bancada de Chile Vamos apoyó unánimemente ambas iniciativas de El Bosque, que es una comuna que requiere mucha infraestructura y tiene muchas calles que faltan por pavimentar. La consejera regional, Carolina Oteiza, felicitó la gestión municipal del alcalde y los dirigentes, y relevó el trabajo de la Secretaría de Planificación Comunal, porque se ha notado la presentación de iniciativas al Gobierno Regional y eso habla muy bien de la comuna. La consejera Karina Ramos, también representante de la circunscripción, fue enfática al señalar que “sabemos, por conversaciones que hemos tenido al interior de la comisión con el alcalde, que se vienen más etapas de conservación, porque hay una decisión del Gobierno Regional de financiar estos proyectos, pero también una decisión del alcalde de hacerse cargo de los problemas de movilidad”. Finalmente, el alcalde Manuel Zúñiga agradeció al gobernador y al Consejo Regional en su conjunto, además de destacar el trabajo de la Comisión de Infraestructura. A la sesión plenaria asistieron concejales, dirigentes y vecinos para poder narrar y plasmar lo que se vive en la comuna.
Inversión en Vivienda y Urbanismo
Es muy significativa esta inauguración. El proyecto de construcción fue postulado ante el Serviu Metropolitano por gestión de la Oficina de la Vivienda de la Municipalidad de El Bosque, proyecto que fue aprobado por un monto superior a los $273.000.000.
Población Óscar Bonilla, Antofagasta: Radiografía de la Vulnerabilidad y Resistencia
En un escenario muy diferente, la Población Óscar Bonilla en Antofagasta representa un caso de profunda vulnerabilidad social, a pesar de la prosperidad económica regional.
Un Sector Populoso en la Periferia de Antofagasta
El ruido acompaña cualquier espacio del sector Óscar Bonilla de Antofagasta. El lado norte alto de Antofagasta tomó el nombre del general de Ejército Óscar Bonilla Bradanovic, ministro del Interior y de Defensa, muerto el 3 de marzo de 1975 en extrañísimas circunstancias, tras enfrentarse a Manuel Contreras y Augusto Pinochet, jefe del régimen. Más cerca del cerro que del mar, pegado a éste, se trata de uno de los sectores más populosos de la capital regional y uno de los más abandonados desde todo punto de vista. Avenida Bonilla es la columna vertebral del territorio, que nace en Isabel Riquelme, por el sur, y desemboca en Huamachuco, por el norte.
La Contradicción de la Región de Antofagasta: Riqueza y Desigualdad
Antofagasta es una de las regiones más conflictivas dentro del estallido social. El descontento manifestado parece contradecir los datos que presentan a la zona como una de las que tiene mayor prosperidad económica en el país. La región presenta el Producto Interno Bruto (PIB) más alto de Chile tras la Región Metropolitana, siendo de 15.000 millones de pesos en 2018, según el Banco Central, siendo solamente la 7° en población, con unos 600 mil habitantes. Además, acorde a la última encuesta CASEN de 2017, la región se ubica tercera entre las regiones con menor porcentaje de personas en situación de pobreza con un 5,1%, solo superadas por las regiones de Aysén (4,6%) y Magallanes (2,1%).
Datos de 2020 del Banco Central daban cuenta que la Región tiene el PIB per cápita más alto de Chile, por US$ 39.434, es decir, la resultante de la división entre todo lo producido en la zona por el número de personas (aproximadamente 600 mil). Es la paradoja local: exportaciones multimillonarias por poco más de US$ 22.100 millones en 2020 (INE 2021), fundamentalmente cobre dirigido a China, pero una calidad de vida que no explica en absoluto ese logro. La capital regional está 15° en el Indicador de Calidad de Vida Urbana, realizado por la Universidad Católica y la Cámara Chilena de la Construcción (2020). Una clave la entrega el propio estudio: las comunas con indicador alto tienen una inversión anual, en promedio, de $357.700 por habitante, mientras que las zonas con un estándar bajo destinan $145.500 por persona. Con estos indicadores, Antofagasta debiera ser el ejemplo para Chile y no lo es.

Factores Socioeconómicos: Desempleo y Segregación
El sociólogo de la Universidad de Antofagasta, Pablo Camus, explica que “Antofagasta se ha encargado dentro de su política de distribución, de generar una segregación importantísima. Si a eso, tú le sumas cómo funcionan los servicios básicos en el territorio, te darás cuenta que aún más se extrapola la violencia. Además, tú ves que somos una región monoproductiva de extracción de minerales y hay un costo muy alto al tener una economía de ese tipo”. De tal modo, el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) informaba hace un año que Antofagasta alcanzó un 9,6% de cesantía, siendo el porcentaje más alto a nivel nacional y uno de los peores números que la perla del norte marcaba desde 2010.
La Carga de la Contaminación Ambiental
A esto se le suma un historial de larga data en torno a la contaminación. El Ministerio de Salud, dentro del Plan Nacional del Cáncer que presentó el año pasado, exponía a Antofagasta como la región con mayor tasa de mortalidad a causa de tumores malignos, ajustada por edad, entre 1990 y 2015. Algo que tiene directa correlación con la presencia casi omnipresente de arsénico, zinc y cobre en el aire y en el agua de la región. Un estudio conjunto realizado por investigadores de las universidades de Chile, de Antofagasta y Austral durante el 2018 señaló a la zona como una de sacrificio, al tener niveles de particulado que llegan a superar los de ciudades industrializadas en China (Antofagasta tiene 20 mg de arsénico por kilo de suelo; el promedio mundial es de 4,8 mg).

Impacto del Modelo Neoliberal en la Vulnerabilidad
Para Camus, estas falencias tienen su causa en el modelo neoliberal que rige la economía chilena y que no entrega soluciones profundas para poder mejorar la calidad de vida de sus habitantes, particularmente los más vulnerables. “El Estado al tener una función subsidiaria, se retira. Lo que se hace es solo amilanar un efecto del modelo, pero no quitas la enfermedad que mantiene la pobreza de manera indefinida. Y eso es lo que pasa en la Bonilla. Mantienen un estado mínimo que los mantiene fuera de la marginalidad, pero que se sostiene en una línea de pobreza peligrosa”, explica el sociólogo.
El Estallido Social y la Represión en Bonilla
La población Óscar Bonilla fue epicentro de diversas acciones durante el estallido social. El carácter animado de los residentes y la decoración colorida de algunas escenas comunitarias provocan un marcado contraste con las escenas que han tenido lugar en la población desde que comenzó el estallido social. Jóvenes entrevistados que participaron activamente en la denominada «Primera línea» y en las protestas, entregaron respuestas muy similares: el estallido les dio un sentido, un relato del que carecían y por ello tomaron con convicción el concepto de ser los legítimos depositarios de las demandas.
Violencia, Abusos y Consecuencias
Todavía hoy incluso la Plaza Bicentenario -donde parte la población que trepa hacia los cerros- suele ser un campo de batalla entre Carabineros y manifestantes, quienes se enfrentaron de manera violenta casi a diario durante casi tres meses. Asimismo han sido constantes las denuncias por abusos policiales. Las acusaciones han ido desde lanzamiento de piedras hasta detenciones ilegales al interior de domicilios. Sin embargo, también se han reportado constantes ataques a la Subcomisaría Norte de la ciudad, la cual está en el lado norte de la plaza, e incendios de diversos grados, siendo el más grave uno que destruyó un gimnasio infantil el 28 de noviembre.
Las Huellas de la Represión Policial
Abel Delgado cuenta sobre cómo se originaron los enfrentamientos: “De repente no había nadie en la calle. Y después llegaban cinco o seis tipos, hacían una fogata y la gente comenzaba a salir y ahí comenzaba a quedar la cagada. Y los Carabineros andaban en la calle gritando cuestiones, pescando a quien se le dé la gana. Han pescado a tres vecinos que no tienen arte ni parte en esto y les sacaron la cresta”. Desde el 18 de octubre hasta el 4 de diciembre hubo 2.044 detenidos por Carabineros, según el reporte que dio el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) sobre el periodo más álgido de las protestas, siendo el número más alto después de la Región Metropolitana. En lo que corresponde a Antofagasta, las marchas y las barricadas se han transformado en una postal cotidiana que se puede observar tanto en el centro como en los sectores de la periferia, siendo probablemente la más intensa que cualquier otra capital regional. El punto más álgido se dio el martes 12 de noviembre, cuando hubo cinco focos de incendio a lo largo de la ciudad y se vieron afectados edificios emblemáticos. Somos la segunda ciudad con la mayor cantidad de detenidos a nivel nacional.
Antofagasta vivió una nueva jornada extrema violenta | 24 Horas TVN Chile
Vulnerabilidad Social y Delincuencia
La inseguridad es otro asunto reclamado por los vecinos. La fotografía del sector se completa con una locomoción colectiva intensa, pero altamente ineficiente (un viaje al centro puede demorar una hora), muchas botillerías y pequeños comercios, ollas comunes funcionando los fines de semana y una preocupante venta de todo tipo de drogas. Famoso es el sector dominado por “Los Lulas”, una agrupación que logró fama por sus actos delictuales y su desparpajo para exhibirse con armamento y dinero en efectivo. Son escasos los niños que se observan jugando en las calles. Y los precios son altos. Restaurantes y boliches de todo tipo en una deficiente iluminación cierran un panorama que agobia por el citado estrés habitacional. Pocas casas tienen patio y quizás por ello, fue uno de los sitios más afectados por la pandemia.
Claudia Peralta Abarca (43) se casó en el sur de Chile, pero regresó a Antofagasta en 2008, arrendando primero una pieza por 90 mil pesos en el sector de la plaza donde está bomberos, pero las peleas masivas a cuchillo, los balazos y los “fumones”, la terminaron ahuyentando. Ella dice que es un lugar harto más tranquilo, pese a la cercanía con calle Río Maule, tristemente famosa como una de las arterias más peligrosas de la ciudad.
El joven Héctor reconoce que para vivir en la Bonilla hay que ser “choro y vivo”, los lentos, los que no “espabilan” pasan rápidamente a ser sometidos por los más astutos y osados. Él nació y ha vivido toda su vida allí. Por eso, ante la consulta, no duda en sostener que el principal problema de Bonilla es el tráfico. En particular recuerda el momento en que conoció una escuela del sector sur de la ciudad, a la que llegó jugando ajedrez. Miguel, otro joven, reconoce que iba aún más lejos: si quería unas zapatillas o un nuevo teléfono móvil, simplemente lo robaba. Los jóvenes se dan cuenta que la apariencia con algunos productos les da un valor enorme, por ejemplo con las zapatillas, en las que pueden gastar medio sueldo mínimo, cuando se trata de un modelo de alta gama como las Nike Jordan 4 G. La otra opción es “lanzarse” o “andar lanzado”, es decir, drogado por las calles, aunque haya consciencia de que casi siempre estas historias concluyen de la peor manera.
Eduardo Vega, capitán y subcomisario de la Subcomisaría Norte, fue destinado en enero pasado como líder de la unidad en pleno corazón de Bonilla. Vega apunta que los delitos y faltas más comunes son los de violencia intrafamiliar en los que la mayoría de las veces está presente el consumo de alcohol.
Respuestas Comunitarias y Resistencia Frente a la Represión
Pablo Alfaro es un médico-cirujano que llegó a la Bonilla el 25 de noviembre. Ante la ocurrencia de jornadas de violencia constantes en la población, tomó la iniciativa de unirse a una brigada compuesta por varios profesionales de la salud que se han ofrecido como voluntarios para atender a los heridos en las manifestaciones. “La situación ha sido bastante complicada. Mucha violencia que quizás es más gráfica en comparación al centro de la ciudad. Como la población queda en la periferia en la ciudad, Carabineros se desata con todo sin discriminar si hay niños o discapacitados”, relata el médico.
Esta brigada es una de las ramas pertenecientes a una organización de alcance más amplio: el Comité de Emergencia y Resguardo. Este espacio surgió como respuesta directa al estallido social y se enmarca en un esfuerzo de varias colectividades vecinales, sindicales, estudiantiles y artísticas de la ciudad de Antofagasta para encaminar las movilizaciones hacia una realización más estratégica y organizada. Las metas principales del comité se centran en la consecución de la renuncia de Sebastián Piñera a la presidencia y la realización de una asamblea constituyente que sus miembros consideren auténticamente libre y soberana. Pero más allá de los objetivos políticos, esta agrupación ha sido una herramienta para que vecinos de sectores alejados como Bonilla saquen la voz y puedan denunciar tanto el estado de precariedad en el que viven como la violencia que ocurre en sus alrededores.
“Nosotros entendemos la reacción de la juventud precarizada y pobre de la Bonilla, porque justamente tienen una vivencia permanente en la pobreza, pero también con respecto a que Carabineros reprime permanentemente. La relación que tienen con el estado es de desamparo y de olvido”, explica Lester Calderón, uno de los iniciadores del comité, quien está encargado de la comisión de comunicaciones. “Evidentemente hay flagelos que están en todas las poblaciones del país, como delincuencia o drogadicción, que son miserias que van apareciendo por la misma desigualdad. Se dice que es la población a la que más cuesta entrar. Pero lo he visto yo personalmente, la gente ha sido muy colaborativa, muy abierta a ayudarnos”, relata Alfaro. Durante el mes de noviembre, el rol del comité por medio de la comisión de auxilio fue fundamental para la integridad de los vecinos que estuvieron en las calles. Según el catastro de heridos que Alfaro ha documentado, en los días más álgidos se han atendido aproximadamente 60 personas en el centro comunitario donde él y sus colegas operan. “A futuro, ya estamos bien conformados por lo menos en torno a las brigadas. Siempre atentos a las eventualidades y si hay algún llamado. Tenemos todo listo para asistir, tenemos insumos que nos han donado y hemos comprado”, concluye el médico-cirujano.
Generación de Comunidad y Esperanza
El nivel de organización parece efectivamente alto. El evento que Abel Delgado realizó el 1° de diciembre resultó ser un rotundo éxito. Durante el mediodía, el frontis de la Plaza Bicentenario es decorado por los vecinos del sector para una tarde de encuentro familiar. La avenida Óscar Bonilla progresivamente llena su huella con camas elásticas, stands de comida y las líneas de una cancha de babyfútbol que algunos hombres rayan sobre la acera. En una de las casas que se halla en el cruce con Carrera Pinto, Abel Delgado prepara tallarines junto a un grupo de diez acompañantes. La meta es llegar a los 400 platos de fideos con salsa, según sus estimaciones de la gente que podría llegar. Él relata: “Me metí y empecé a ver las conversas y era todo organización para marchas. Yo les dije: ‘Oye, ¿por qué no cambiamos un poquito el chip y arreglamos nuestra población?’ Porque empezamos a salir en todos lados. Y los cabros empezaron a decir ‘Oye, está bueno’”.
Las familias de la Bonilla y sus alrededores vivieron una jornada de entretención, música y juegos que duró hasta bien entrada la noche. Fue un cambio de 180 grados a la imagen que la población había mostrado tanto en el último par de meses como en los años recientes. “Nunca había visto este nivel de organización. Estas cosas antes se hacían solamente en ciertos pasajes para ocasiones especiales. Pero ahora quisimos hacerlo extensivo a toda la población y por fortuna toda la gente nos apoyó”, relata. Por parte de la Comisión de Emergencia y Resguardo, los planes a mediano plazo van en torno a la extensión de sus posibilidades de acción para generar presión en la consecución de sus objetivos, pero por sobre todo, dar nuevas instancias de asistencia a los vecinos de poblaciones periféricas. “La idea en la Bonilla es armar un comité más grande, como el que está ubicado en el centro, para poder organizar junto a otros sectores no solo la ayuda médica, sino que también proporcionar una legal”, cuenta Alfaro.
Reflexión Final: El Desafío del Desarrollo Sostenible
En Antofagasta, los beneficios del alto PIB per cápita simplemente no han llegado a todos, lo que se agudiza por la incapacidad de los vecinos por canalizar sus demandas. Otra cosa curiosa es que en el discurso de sus propios habitantes no existe esa consciencia de estar frente a un problema. Si los jóvenes se van de la población, serán pocos. La mayoría deberá seguir habitando en el sector aunque no lo quieran. Este contraste entre la Comuna de El Bosque y la Población Óscar Bonilla subraya la complejidad de los desafíos urbanos en Chile, donde el desarrollo de infraestructura debe ir de la mano con la atención a las profundas vulnerabilidades sociales y ambientales.