La Infantilización de las Personas Mayores: Un Análisis del Edadismo y sus Consecuencias

La infantilización de las personas mayores es un fenómeno social que implica tratarlas como si fueran niños, negándoles su autonomía, capacidades y dignidad. Este comportamiento refleja actitudes profundamente arraigadas en el edadismo, una forma de discriminación que se basa en la edad y que afecta, sobre todo, a las personas mayores.

Infografía sobre el impacto del edadismo en la sociedad

¿Qué es el Edadismo?

El edadismo, o discriminación por motivos relacionados con la edad, es el conjunto de estereotipos y prejuicios que presuponen que todas las personas de una determinada edad piensan y se comportan de igual manera o tienen las mismas necesidades o intereses. Se manifiesta cuando se asume que todas las personas mayores son frágiles, dependientes y menos capaces, basándose solo en su edad y no en sus circunstancias personales. Es una forma de discriminación que reduce a las personas a un solo aspecto de su identidad: su edad.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), en su campaña mundial contra el edadismo, profundiza sobre este concepto, sus efectos y las estrategias a implementar para paliarlo. La edad es una de las primeras características que observamos en otras personas, y el edadismo surge cuando esta se utiliza para categorizar y dividir a los individuos por atributos que ocasionan daño, desventaja o injusticia, menoscabando la solidaridad intergeneracional. Se refiere a la forma de pensar, sentir y actuar con respecto a los demás en función de la edad que tienen.

Manifestaciones del Edadismo

El edadismo puede manifestarse de diversas maneras, incluyendo:

  • Exclusión o invisibilización: Marginar a las personas mayores en la sociedad.
  • Infantilización en el trato: Tratar a los adultos mayores como niños.
  • Suposición de fragilidad o incapacidad: Presuponer que son menos capaces simplemente por su edad.

Según la OMS, el edadismo impacta negativamente en la salud y el bienestar de las personas. Las actitudes edadistas parten del supuesto de que las personas mayores han perdido capacidades, aportan poco valor social y no pueden tomar decisiones por ellas mismas.

La Infantilización como Forma de Edadismo

La infantilización es una de las formas más recurrentes en las que el edadismo se manifiesta, especialmente cuando se habla de personas mayores. Esta práctica se hace evidente en el uso de lo que los anglosajones denominan “elderspeak” o “baby talk”, un lenguaje adaptado para dirigirse a personas mayores o en edad infantil.

Características del Lenguaje Infantilizado

Algunas de las características del lenguaje infantilizado incluyen:

  • Elevar el tono de voz.
  • Usar frases simples, cortas y poco complejas.
  • Emplear entonaciones particulares, excesivamente melódicas o con un tono de voz agudo o elevado.
  • Utilizar términos exageradamente cariñosos (como "cariño", "cielo", "amor") sin la intimidad o familiaridad necesaria.

Clarissa Shaw, profesora adjunta en la Facultad de Enfermería de la Universidad de Iowa, explica que el lenguaje infantilizado se extiende al punto de controlar la conversación, buscando controlar lo que la persona mayor está haciendo bajo una apariencia de dulzura.

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Ejemplos de Infantilización en la Vida Cotidiana

La infantilización puede observarse en diversas situaciones diarias:

  • Uso de un tono excesivamente suave o condescendiente: Hablarles como si no pudieran entender, con frases como «¿Cómo estás, mi amor?» o «Ay, pobrecito, ¿te ayudo?». Esto puede hacer que la persona se sienta menos capaz.
  • Tomar decisiones por ellos sin consultarlos: Elegir por ellos la comida, las actividades o decisiones importantes de su vida, asumiendo lo que necesitan sin preguntar su opinión.
  • Exceso de discapacidad: Impedir que una persona mayor haga algo porque se supone que no puede, con frases como «No, tú no puedes salir solo» o «Deja que lo haga yo, es peligroso para ti».
  • Llamarlos «niños» o «abuelitos» de manera constante: Aunque referirse a los mayores con cariño puede ser aceptable en contextos íntimos, hacerlo de forma excesiva o para mostrarlos como menores es una forma de infantilización.

Consecuencias de la Infantilización y el Edadismo

Al infantilizar a las personas mayores, se les priva de su derecho a tomar decisiones propias, a expresar sus opiniones y a ser tratadas con el respeto que merecen como individuos adultos. Se les hace sentir incapaces o ineptos, incluso cuando, en muchos casos, siguen siendo plenamente competentes y con gran experiencia de vida. Este tipo de trato no solo es condescendiente, sino que también puede resultar perjudicial para su salud mental y emocional, generando una sensación de inutilidad y desesperanza.

Además, al infantilizar a las personas mayores, se refuerzan estereotipos negativos y limitantes sobre la vejez. La sociedad a menudo glorifica la juventud y la vitalidad, mientras que disminuye el valor de las personas mayores, considerándolas menos valiosas o productivas. Esto contribuye a la invisibilización de este grupo, el cual es vital por su contribución social y su capacidad para enseñar sobre la vida, la sabiduría y las experiencias. El edadismo, en general, provoca daños, desventajas e injusticias, siendo las personas mayores el colectivo que más padece sus efectos.

Infantilización y Demencia

Hoy en día, se ha extendido y, en cierto modo, normalizado el trato infantil hacia las personas con demencia. Una consecuencia negativa de esto es la ausencia de una comunicación significativa, ya que al hablarles de manera infantil o con un lenguaje abreviado se les priva de la oportunidad de tener conversaciones atractivas e interesantes. Esto puede causar exclusión social y segregación. Una posible causa de esta infantilización es el desconocimiento social sobre la enfermedad.

La atención a personas con demencia debe seguir un enfoque centrado en la persona, lo que implica tratar a cada individuo con respeto, adaptar las interacciones a sus necesidades y capacidades, y alentar su participación activa en la toma de decisiones. Es crucial entender que, incluso si una persona es menos competente funcional, cognitiva o físicamente, nunca es apropiado el lenguaje infantilizado.

Investigación sobre el Lenguaje Infantilizado y la Demencia

Estudios han demostrado los efectos negativos del lenguaje infantilizado. Por ejemplo, en grabaciones de audio de encuentros de atención al paciente, se encontró que el uso de lenguaje infantilizado superó el 11% en interacciones con adultos con demencia. Se observó una correlación directa entre la comunicación despectiva y la probabilidad de que un adulto mayor se negara a lo que se le ofrecía, ya fuera un medicamento o la comida. Aunque este estudio específico involucró un número limitado de participantes, una gran cantidad de investigaciones confirma estos hallazgos.

Rompiendo el Mito: Las Personas Mayores no son «como Niños»

La idea de que las personas mayores son “como niños” es errónea y reduccionista. Aunque es cierto que algunas personas pueden necesitar ayuda o cuidados en determinadas circunstancias, esto no les resta valor ni autonomía. Es fundamental reconocer y respetar la diversidad de capacidades y deseos dentro del grupo de personas mayores, evitando caer en la generalización y el paternalismo. La sociedad debe dejar de infantilizar a las personas mayores y empezar a verlas como lo que son: individuos con una vida rica en experiencias, habilidades y potencial.

Ilustración de una persona mayor activa y con sabiduría

Estrategias para Combatir la Infantilización y el Edadismo

Para fomentar una sociedad más inclusiva que ofrezca a las personas mayores las oportunidades y el respeto que merecen para vivir su vejez de manera digna y autónoma, es necesario cambiar nuestra perspectiva social y cultural sobre la vejez. Solo así podremos avanzar hacia una sociedad que valore a todas las personas por igual, independientemente de su edad.

La reducción del edadismo requiere que instituciones, empresas, organizaciones y medios de comunicación adopten estrategias de transformación que pongan en valor la aportación social de las personas mayores. Es fundamental generar cambios en el uso del lenguaje para erradicar palabras y expresiones que contribuyan a perpetuar el edadismo. En este sentido, los medios de comunicación tienen un papel clave, y publicaciones como la Guía para una comunicación libre de edadismo hacia las personas mayores, de HelpAge España, son de gran valor.

El Papel de la Empatía y el Respeto

Reducir el edadismo presente en nuestra sociedad pasa por concienciar sobre sus nocivos efectos y educar en el respeto y el buen trato. La base de todo es la empatía y el respeto por las personas.

Rol de Familiares y Cuidadores

Si las personas mayores pueden defenderse por sí mismas, pueden hacer saber rápidamente que no quieren que se les hable de forma condescendiente. Si no tienen las habilidades verbales para expresar cómo se sienten, lo expresarán de otras maneras, como actitudes negativas. Los cuidadores familiares deben abogar para que los demás cuidadores traten a sus seres queridos de acuerdo con sus preferencias, por ejemplo, indicando «mi madre prefiere que la llamen por su primer nombre» o «ella prefiere que la llamen Sra. [Apellido]». También pueden animar a ofrecer opciones siempre que sea posible y apropiado, en lugar de directivas.

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