La situación de los niños, niñas y adolescentes (NNA) bajo el cuidado del Estado, especialmente aquellos gestionados por el Servicio Nacional de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia (ex-Mejor Niñez, anteriormente Sename), presenta desafíos estructurales profundos que impactan directamente en su calidad de vida y bienestar. A pesar de la buena voluntad y las iniciativas de reforma, la realidad de estos menores a menudo contrasta drásticamente con la de NNA que disfrutan de condiciones de vida más estables y un entorno familiar favorable.
Niños bajo la Tutela de Mejor Niñez: Un Limbo Institucional y Problemas de Salud Mental
Un problema recurrente en el sistema de protección chileno es la permanencia prolongada de NNA en centros psiquiátricos, incluso después de recibir el alta médica. Esta situación no obedece a razones de salud, sino a deficiencias estructurales en las residencias de protección.
Estadía Forzada en Centros Psiquiátricos
Niños, niñas y adolescentes bajo el cuidado del Servicio Nacional de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia se ven obligados a permanecer en centros psiquiátricos, no por motivos de salud, sino por problemas estructurales en las residencias. El déficit de cupos, la falta de residencias especializadas, el cierre de algunas de estas y el rechazo a recibir jóvenes con problemas de salud mental han dejado a algunos menores atrapados en un limbo institucional, sin el entorno necesario para su adecuada recuperación y desarrollo.
El caso de Karen, una adolescente de 16 años, ilustra esta problemática. A pesar de haber sido declarada en condiciones de alta médica, permanecía retenida en la Unidad Hospitalaria de Cuidados Intensivos de Psiquiatría del Hospital Dr. Hernán Henríquez Aravena de Temuco. Sus palabras a su abogada, “Me siento peor estando acá́, me siento bien, estable, y el no poder irme me genera mayor ansiedad, ya no quiero estar más encerrada y debo comenzar a tener una vida más normal”, revelan el impacto negativo de esta situación en su salud mental.

Karen fue ingresada el 5 de enero de 2024, luego de una crisis que la llevó a autoinfligirse cortes. Tras un recurso de amparo interpuesto por el Programa Mi Abogado, su situación llegó a la Corte Suprema. Este no es un caso aislado; se han identificado al menos cuatro casos de menores de ex-Mejor Niñez que han sido mantenidos en centros psiquiátricos sin requerirlo médicamente, según entrevistas a expertos y trabajadores del servicio, y solicitudes de información por transparencia.
Pamela Canessa, coordinadora regional del programa Mi Abogado de la región de Valparaíso, confirma que muchos menores bajo la tutela de ex-Mejor Niñez permanecen en instituciones psiquiátricas "esperando un cupo en residencias" incluso después del alta médica.
Otro ejemplo es el de Valentina, una adolescente de 17 años en Punta Arenas, quien permaneció hospitalizada 22 días más de lo necesario tras un intento de suicidio en septiembre de 2023, debido a la escasez de cupos en la residencia RVA Magallanes.
Impacto de la Salud Mental y Déficit de Especialistas
Los problemas de salud mental tienen un profundo impacto en los NNA al cuidado de ex-Mejor Niñez, y la carencia de servicios especializados agrava sus condiciones. La resolución 947 de la Cámara de Diputados, del 10 de julio de 2023, señala que “uno de cada dos niños, niñas y adolescentes (NNA) que viven en estas residencias, está afectado por algún problema de salud mental (55%)”. Una funcionaria de ex-Mejor Niñez explica la complejidad: “En particular el tema de salud mental siempre ha sido complejo, porque tenemos un déficit nacional de psiquiatras infanto-juveniles".
Blanquita Honorato, directora ejecutiva de la Fundación Candelaria Apoya, observa cómo estos menores, una vez internados, no pueden retornar a una residencia porque “el problema es que los niños se internan y después las residencias cierran u ocupan su cupo en otro niño, o el mismo sistema le manda a otro niño”.
Los datos obtenidos vía Ley de Transparencia para fines de 2023 indican que 1.299 niños y niñas de 10 a 17 años bajo protección egresaron de alguna internación psiquiátrica, con un promedio de estadía de 21,7 días y un máximo de 168. Loreto Puentes, coordinadora regional del Programa Mi Abogado en Antofagasta, documentó el caso de una adolescente que se mantuvo hospitalizada durante 100 días adicionales a su alta médica.
Hacinamiento y Cierre de Residencias
La cantidad de menores que han ingresado al cuidado alternativo de residencias ha ido en aumento, llegando a 4.965 menores en establecimientos a lo largo del país. Sin embargo, el 40% de las residencias colaboradoras y de administración directa de Mejor Niñez se encuentran en hacinamiento, según un informe del Poder Judicial del segundo semestre de 2023. Esta situación, sumada al progresivo cierre de residencias, como el anunciado por Aldeas Infantiles SOS Chile de seis de sus centros, afecta a 120 NNA que quedarán sin hogar.
Las "fórmulas absolutamente inaplicables" mencionadas por dirigentes sindicales se traducen en la negación de reingreso, como ocurrió con Valentina, a quien se le negó la plaza en la RVA Magallanes por "no existirían en la actualidad plazas disponibles".
Reportaje sobre el Hacinamiento en Chile en Chilevisión Noticias
Rechazo por Perfil y Falta de Especialización
Otro factor que dificulta el retorno de los NNA es la negación de cupos debido a su perfil, ya que algunos son considerados “problemáticos” por las residencias dada la complejidad de su salud mental. El caso de Karen es un ejemplo, a quien se le negó el reingreso a su residencia tras una internación psiquiátrica, a pesar de la indicación del psiquiatra de que debía volver al sistema residencial. Una fuente cercana al caso reveló que "no era que hubiera inexistencia de plaza, de cupo. Ella tenía su cupo, pero definitivamente no la querían recibir".
Teresa Izquierdo, presidenta de la Fundación Focus, relata una situación similar con un menor con problemas de ira y tentativas de abuso sexual, lo que generó un dilema en su asignación. La complejidad no solo radica en problemas de violencia, sino también en condiciones como el Trastorno del Espectro Autista (TEA) y discapacidad mental. Martín, un menor de 12 años con TEA, permaneció 52 días en un hospital de Rengo por "motivos proteccionales", ya que no había un lugar apto para sus necesidades, lo que lo llevó a descompensarse por el encierro.
Carolina Valdivia, coordinadora regional del Programa Mi Abogado de Atacama, destaca la falta de lugares adecuados para NNA con necesidades específicas, especialmente para adolescentes. La funcionaria de Mejor Niñez que solicitó la reserva de su identidad resume la situación: “La realidad que tenemos en estos momentos es esa, en donde por un lado no tenemos cupo, por otro lado, tenemos un servicio que tampoco responde a las necesidades de los niños, y una falta de recursos también desde lo público.
La Calidad de Vida Relacionada con la Salud (CVRS) en NNA bajo Cuidado Institucional
La Organización Mundial de la Salud (OMS, 2002a) define la calidad de vida como la "percepción que un individuo tiene de su lugar de existencia, en el contexto de cultura y del sistema de valores en los que vive, y en relación con sus objetivos, expectativas, normas e inquietudes. Se trata de un concepto que está influenciado por la salud física del sujeto, su estado psicológico, nivel de independencia, relaciones sociales, así como por su relación con su entorno."
En este contexto, las instituciones de protección especial, aunque buscan velar por la protección y bienestar de los menores, no siempre garantizan una adecuada CVRS. La importancia de la crianza en el seno familiar es innegable, ya que la familia es el primer contexto de desarrollo. Sin embargo, situaciones como la pobreza, adicciones, maltrato o muerte de los padres pueden llevar a la separación de los menores de sus familias.
Las instituciones de protección especial deben garantizar una atención directa de tiempo completo para un desarrollo normal de la vida de los menores, sin limitaciones y dentro de parámetros que garanticen una buena CVRS. No obstante, la estancia en estas instituciones no es garantía de una buena calidad de vida, especialmente si son de gran tamaño, lo que puede vulnerar los derechos de los niños debido a la falta de atención personalizada, ausencia de vínculo emocional y carencia de estímulo, produciendo retrasos en el desarrollo.
Por esta razón, el acogimiento en instituciones debe ser la última solución, siendo preferible la ubicación dentro de un entorno familiar o la adopción.
Estudio sobre CVRS en Hogares Temporales de Colombia
Un estudio transversal realizado en Colombia con 92 niños y adolescentes entre 8 y 18 años, residentes en un hogar temporal, buscó determinar la Calidad de Vida Relacionada con la Salud (CVRS). Se aplicó el instrumento Kidscreen-52, validado en Colombia, que evalúa diez dimensiones:
- Actividad física y salud
- Sentimientos
- Autopercepción
- Autonomía
- Relación con los padres y vida familiar
- Recursos económicos
- Amigos y apoyo social
- Entorno escolar

Los resultados mostraron que el promedio de CVRS fue de 67.6 puntos (DE = 15.3 puntos) en una escala de 0 a 100. Las dimensiones con mayor puntaje promedio fueron "sentimientos" (78.8 puntos) y "vida familiar" (74.6 puntos). Las dimensiones "autonomía", "autopercepción", "actividad física y salud", "amigos" y "entorno escolar" mostraron puntajes similares, alrededor de 70 puntos. Aunque los puntajes promedio de los hombres fueron mayores en todas las dimensiones, las diferencias no fueron estadísticamente significativas, excepto para la dimensión de "estado de ánimo".
El estudio reveló que el 20.7% de los encuestados refirió haber tenido limitaciones físicas, siendo las más frecuentes la asfixia, problemas de adenoides, alergias y estrabismo.
Este tipo de investigaciones resalta la importancia de medir la CVRS para comprender la salud y bienestar de los NNA, identificar subgrupos vulnerables y evaluar el impacto de las intervenciones de salud pública. Es crucial que se considere la perspectiva de los propios niños y adolescentes en la evaluación de lo que les afecta y en la elaboración de iniciativas para mejorar su calidad de vida.
Deficiencias del Sistema de Protección en Chile y Propuestas de Reforma
En Chile, la transición del Sename al Servicio Nacional de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia (Mejor Niñez) en octubre de 2021, si bien trajo consigo cambios, aún enfrenta críticas sobre si serán suficientes para resolver problemas estructurales arraigados.
Problemas Fundamentales en el Sistema
La auditoría realizada por el Sename en 2017 reveló que 490 NNA de 11 centros de protección presentaban situaciones “tristes y a veces dramáticas”, evidenciando la precariedad del trabajo intersectorial. El presidente de la época reconoció que “estamos fallándole a nuestros niños” y anunció un nuevo modelo de residencias de tipo familiar.
El sistema judicial también presenta graves incumplimientos de procedimientos y derechos básicos, tratando a NNA con una lógica penal de adultos y con falencias en la defensa jurídica. La investigación de Ciper en mayo de 2023 desnudó el "total abandono a los principios del debido proceso" en los Tribunales de Familia, con ausencia de abogados, peritos sin título y sentencias sin audiencia.
El informe reservado filtrado a la prensa en agosto de 2023 detectó graves problemas de gestión y vulneración de derechos en más de 33 centros, con 273 muertes de NNA en dependencias del Sename, 170 de ellas en centros colaboradores privados con fiscalización precaria. Esta lamentable realidad evidencia un sesgo de clase que afecta profundamente a la niñez más vulnerable de Chile.
Reportaje sobre el Hacinamiento en Chile en Chilevisión Noticias
Desafíos y Cambios con Mejor Niñez
El Sename, creado en 1980, operaba con el 98% de sus residencias administradas por organizaciones privadas (Organismos Colaboradores), quienes ahora también implementarán las normativas de Mejor Niñez. Camilo Morales, profesor de la Facultad de Ciencias Sociales de la U. de Chile, critica la "precarización en las intervenciones, bajo la lógica del principio de subsidiariedad", donde el financiamiento funciona con un pago por niño atendido. Viviana Soto, académica de FACSO, destaca que los NNA que llegan al Sename provienen de familias "que han sido abandonadas" y han sufrido vulneraciones.
A pesar de las críticas que señalan que los cambios no son estructurales, Mejor Niñez presenta modificaciones concretas: se enfocará solo en la protección de NNA en situación de vulnerabilidad, mientras que la reinserción estará a cargo del nuevo "Servicio Nacional de Reinserción Social Juvenil". Dimas Santibáñez, académico de FACSO, ve con confianza estos cambios, pues "el Sename ya estaba en una situación límite y se está buscando una solución fuera del marco tradicional."
Perspectiva de los Niños y Propuestas para un Cambio Integral
Un estudio de Harry Ortúzar de la U. Alberto Hurtado, en el marco de su doctorado en psicología, reveló que el 71,8% de los niños y adolescentes en residencias del Sename prefiere otro lugar para vivir. El 48% declaró estar "poco o nada de contento" de vivir en la residencia. El bienestar subjetivo de estos NNA es bajo, y se ve afectado por el tiempo de permanencia: "Quienes llevan menos de seis meses en la residencia tienen un bienestar general más alto que los que llevan más de dos años". El apoyo percibido del director de la institución es el elemento más importante para la satisfacción en la residencia.
Xavier Oriol, académico de la U. Andrés Bello, enfatiza la importancia de la perspectiva del desarrollo integral y la consulta a los propios niños. El ingreso a la residencia no es inadecuado per se, "siempre que los tiempos de estancia no sean prolongados y la atención integral sea la adecuada", señala Ortúzar. Se requiere un sistema de protección especial a los derechos reconocidos en tratados internacionales, con atención integral a las necesidades materiales, afectivas, socioemocionales y educacionales, para evitar nuevas vulneraciones.
Oriol aboga por una reforma del sistema con una ley integral, ya que el sistema actual es "asistencial y no integral para la infancia". En el corto plazo, se necesita más especialización de los profesionales de las residencias y, fundamentalmente, que el Sename (y por extensión Mejor Niñez) deje de pertenecer al Ministerio de Justicia, ya que un sistema de justicia juvenil no se relaciona con un sistema de protección a la infancia.
