El Servicio Nacional de la Discapacidad (SENADIS) ofrece una serie de apoyos diseñados para mejorar la calidad de vida y fomentar la autonomía de las personas en situación de discapacidad y dependencia. Estos beneficios se centran en facilitar la participación activa en la sociedad y garantizar el acceso a servicios esenciales.
Servicios de Apoyo de Cuidado y Asistencia
Estos servicios constituyen un pilar fundamental en la asistencia a personas con discapacidad. Su objetivo principal es proporcionar el soporte necesario para que los individuos puedan llevar a cabo sus actividades de la vida diaria de una manera más autónoma. Esto incluye, entre otras, tareas como alimentarse, vestirse o asearse.
La provisión de estos apoyos se adapta a las necesidades y preferencias personales de cada beneficiario, reconociendo la diversidad de requerimientos y buscando siempre maximizar la independencia del individuo en su rutina cotidiana.

Servicios de Apoyo de Intermediación
Los servicios de intermediación del SENADIS están orientados a facilitar la participación de las personas con discapacidad en diversos ámbitos de la vida social. Estos apoyos son cruciales para que puedan integrarse plenamente en su entorno, ya sea en el ámbito laboral, educacional o en otras actividades sociales.
El propósito de estos servicios es eliminar barreras y promover oportunidades para que las personas con discapacidad puedan desarrollar su potencial y contribuir activamente a la comunidad.
Adaptaciones del Entorno
Además de los apoyos directos, el SENADIS contempla las adaptaciones del entorno habitual en el que la persona desarrolla sus actividades. Estas modificaciones buscan crear espacios más accesibles y seguros, permitiendo que las personas con discapacidad se desenvuelvan con mayor facilidad y comodidad en sus hogares, lugares de trabajo o estudio.

Programa Dirigido
El programa de beneficios del SENADIS está específicamente diseñado para atender a un grupo demográfico particular. Está dirigido a personas que se encuentran en el rango de edad de 18 a 59 años, quienes además presenten una discapacidad y dependencia en cualquier grado.
Este enfoque asegura que los recursos y apoyos se canalicen hacia quienes más los necesitan, promoviendo así la inclusión y el bienestar de este colectivo.