La **discapacidad intelectual (DI)** es un trastorno del neurodesarrollo caracterizado por limitaciones significativas en el funcionamiento intelectual y en la conducta adaptativa, que se manifiestan durante el período del desarrollo. Las destrezas lingüísticas y de lectoescritura son elementos fundamentales para el desarrollo de un niño, ya que permiten una comunicación eficaz, la interacción social y el éxito académico a lo largo de la escuela primaria y más allá. Sin embargo, para los niños pequeños con discapacidades, los modelos educativos tradicionales pueden no ser suficientes para apoyar el desarrollo comunicativo temprano, por lo que es crucial modificar el enfoque de los planes de lecciones y ofrecer herramientas para ayudarles a prosperar.

Comprendiendo los Trastornos del Habla y Lenguaje en el Contexto de la DI
Un “trastorno del habla o lenguaje” se refiere a los problemas de la comunicación u otras áreas relacionadas, tales como las funciones motoras orales. Estos atrasos y trastornos varían desde simples substituciones de sonido hasta la inhabilidad de comprender o utilizar el lenguaje o mecanismo motor-oral para el habla y alimentación. Los impedimentos del lenguaje pueden estar relacionados con otras discapacidades como la discapacidad intelectual, el autismo o la parálisis cerebral.
Causas y Prevalencia de los Trastornos del Habla y Lenguaje
Algunas causas de los impedimentos del habla o lenguaje incluyen la pérdida auditiva, trastornos neurológicos, lesión cerebral, discapacidad intelectual, abuso de drogas, impedimentos tales como labio leporino y abuso o mal uso vocal. Se estima que los trastornos de la comunicación (incluyendo desórdenes del habla, lenguaje y audición) afectan a una de cada 10 personas en los Estados Unidos. Más de un millón de los alumnos que participaron en los programas de educación especial de las escuelas públicas durante el año escolar de 2005-2006 fueron categorizados con trastornos del habla o lenguaje. Esta cantidad no incluye aquellos niños que tienen problemas del habla o lenguaje secundarios a otras condiciones como, por ejemplo, la sordera.
Tipos de Trastornos del Lenguaje
La comunicación del niño se considera atrasada cuando el niño está notablemente atrasado en comparación con sus compañeros en la adquisición de destrezas del habla o lenguaje. Los **trastornos del habla** se refieren a las dificultades en la producción de los sonidos requeridos para hablar o problemas con la calidad de la voz. Estos se pueden caracterizar por una interrupción en el flujo o ritmo del habla como, por ejemplo, el tartamudeo o falta de fluencia. Los trastornos del habla pueden constituir problemas con la formación de sonidos, los cuales se llaman trastornos de la articulación o fonológicos, o pueden incluir dificultades con el tono, volumen o calidad de la voz. Puede haber una combinación de varios problemas. Las personas con trastornos del habla pueden tener problemas para utilizar algunos sonidos requeridos para hablar, lo que podría ser síntoma de un retraso. Estos individuos pueden decir una palabra por otra o tener dificultad con pronunciar la “l” o la “r.” Puede resultar difícil comprender lo que dice una persona con un impedimento del habla.
Un **impedimento del lenguaje** es una dificultad en la habilidad para comprender o utilizar las palabras en unión, verbal y no-verbalmente. Una de estas características o una combinación de estas puede ocurrir en los niños que sean afectados por discapacidades en el aprendizaje del lenguaje o atrasos en el desarrollo del lenguaje. Ya que todos los trastornos de la comunicación tienen el potencial de aislar a los individuos de sus alrededores sociales y educacionales, es esencial encontrar una intervención justa y apropiada.

Características del Lenguaje en Niños con Discapacidad Intelectual
En los niños con DI, el desarrollo del lenguaje suele retrasarse, sobre todo en aquellos que presentan un grado moderado, severo y profundo de DI. La DI suele manifestarse en una inmadurez en el lenguaje en general y en la expresión. Las personas con DI suelen emplear un número reducido de construcciones gramaticales y pueden desarrollar habilidades lectoras a un nivel aceptable, aunque la fluidez, corrección, expresividad y comprensión se encuentran afectadas.
- Desarrollo fonético y fonológico: Son capaces de aprender los fonemas, aunque lo hacen más lentamente que los compañeros de su misma edad y con problemas de articulación que en muchos casos no llegan a superar del todo. Un elevado porcentaje de las alteraciones de pronunciación se deben a malformaciones en los órganos articulatorios o a problemas de audición. Adquieren los mismos fonemas, aunque tardíamente y con dificultades en la articulación de algunos de ellos.
- Desarrollo léxico-semántico: Tienen un vocabulario reducido, concreto y muy ligado al contexto en el que se encuentran. Se caracteriza por dificultades en la comprensión y uso de las palabras con relación a su significado y una marcada diferencia entre el vocabulario pasivo y el activo; este último resulta muy reducido y limita las posibilidades de comunicarse mediante el lenguaje oral.
- Desarrollo morfológico y sintáctico: Su evolución presenta un desfase general con respecto a su grupo de referencia. Los niños con D.I. emiten enunciados incompletos, utilizan oraciones simples y normalmente con un valor demostrativo. En este componente es característica la poca extensión de las oraciones.
- Desarrollo pragmático: En general su lenguaje comprensivo es mejor que el expresivo.
En el proceso de diagnóstico y evaluación, el lenguaje en su estructura constituye un sistema, por tanto, sus componentes: fonético-fonológico, léxico-semántico y gramatical (morfo-sintáctico) se desarrollan en estrecha interacción e interdependencia. La calidad del lenguaje depende de una adecuada estructura anátomofuncional y de la influencia del medio.
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Intervención y Estrategias para el Trabajo del Lenguaje en Niños con DI
La estimulación cognitiva está recomendada para todas las personas con discapacidad intelectual con el fin de potenciar sus capacidades existentes, intentar desarrollar al máximo aquellas con las que no cuentan y darles estrategias para suplir aquellas que no pueden desarrollar. A causa de la manera en la cual el cerebro se desarrolla, es más fácil aprender las destrezas del lenguaje y comunicación antes de los 5 años de edad. Este desarrollo se produce en un período crítico, que se extiende desde los primeros meses de vida hasta el inicio de la adolescencia. En la mayoría de los seres humanos el proceso se da principalmente durante los primeros cinco años, especialmente en lo que se refiere a la adquisición de las formas lingüísticas y de los contenidos. Durante estos primeros años tiene lugar la mayor velocidad de aprendizaje y se adquieren los elementos básicos y sus significados, y hasta la preadolescencia se consolida el uso, la inferencia pragmática y la capacidad para entender enunciados no-literales (irónicos, sarcásticos, etc.). Los primeros años, constituyen el período fundamental, aunque el desarrollo del lenguaje se prolonga mucho más allá.
Estrategias Clave para Padres y Educadores
Es crucial que tanto padres como educadores trabajen en conjunto para crear un entorno de apoyo e inclusivo. Cuando se determina que un niño es elegible para la educación especial bajo la categoría de “trastornos del habla o lenguaje,” sus padres y el personal de la escuela trabajan juntos para desarrollar un Programa Educativo Individualizado (conocido como el IEP, por sus siglas en inglés) para el niño. Un servicio importante para casi todos los niños con un trastorno del habla o lenguaje es el servicio relacionado con la patología del habla y lenguaje. Los patólogos del habla y lenguaje asisten a los niños que tienen trastornos de la comunicación de varias maneras, incluyendo la consejería y guía de los padres, niños y maestros.

Para apoyar el desarrollo del lenguaje y la comunicación en niños con discapacidad intelectual, se pueden implementar las siguientes estrategias:
En el Hogar
- Promueva la independencia: Dele tareas a su hijo, teniendo presente su edad, su capacidad de atención y sus habilidades. Divida las tareas en pasos pequeños y explíquele lo que debe hacer paso por paso, demostrándole cómo hacerlo.
- Conecte el aprendizaje escolar con el hogar: Averigüe cuáles son las destrezas que está aprendiendo su hijo en la escuela y busque maneras de aplicar esas destrezas en casa. Por ejemplo, si el maestro está trabajando sobre el manejo del dinero, lleve a su niño al supermercado.
- Fomente la socialización: Busque oportunidades dentro de su comunidad para actividades sociales (grupos Scout, actividades culturales o deportivas). Hable con otros padres cuyos hijos tengan discapacidad intelectual.
- Colabore con la escuela: Reúnase con la escuela y desarrolle un plan educacional para tratar las necesidades de su hijo. Manténgase en contacto con los maestros de su hijo.
- Cree un entorno rico en lectoescritura: Sumerja a los niños en un entorno rico en lectoescritura. Rodéelos con libros apropiados para su edad, objetos con etiquetas llamativas y materiales educativos. Designe un rincón de lectura acogedor con asientos cómodos y una selección diversa de libros que se adapten a diferentes intereses y habilidades. Comience con libros sencillos, sin palabras o basados en fotografías. Seleccione también libros que atraigan los sentidos, como libros de texturas o de rascar y oler.
- Estímulo afectivo y comunicativo: El niño debe estar rodeado de personas con lenguaje más avanzado, comprometidas afectivamente con el niño en actividades conjuntas, que estimulen en la fase de aprendizaje el juego interactivo entre ellos. El desarrollo del lenguaje debe darse sobre una base afectiva que cree vínculos de relación entre el niño y los adultos relevantes de su entorno.
En el Salón de Clases y Terapia
- Sea concreto y demuestre: Sea tan concreto como sea posible. Demuestre lo que desea decir en lugar de limitarse a dar instrucciones verbales. En lugar de relatar información verbalmente, muestre una foto. Divida las tareas nuevas o más complejas en pasos más pequeños y demuéstre los pasos. Haga que el alumno los realice, uno por uno.
- Enseñe destrezas para la vida diaria: Enseñe al alumno destrezas para la vida diaria tales como las habilidades sociales. Asimismo, permita la exploración ocupacional cuando sea apropiado.
- Adopte la comunicación multimodal: Los niños con discapacidades pueden experimentar desafíos en la comunicación verbal, pero a menudo sobresalen en otros modos de expresión. Fomente y apoye diversas formas de comunicación, como el lenguaje de señas, imágenes u otros dispositivos de comunicación aumentativa y alternativa (AAC, por sus siglas en inglés). Por ejemplo, si a un niño le resulta difícil articular palabras, puede usar tarjetas ilustradas para expresar sus necesidades, sentimientos e ideas.
- Hable simple y claramente: Reduzca el ritmo de su propio discurso y repita las declaraciones y preguntas según sea necesario. Hable simplemente a los niños y deles instrucciones de un solo paso.
- Promueva la narración de cuentos y el juego dramático: Involucre al niño en actividades de narración de cuentos y juegos dramáticos. La narración mejora las habilidades lingüísticas, la imaginación y la creatividad. Use accesorios y disfraces durante el juego dramático para dar vida a las historias y alentar al niño a participar activamente.
- Fomente la interacción entre compañeros: Tanto en el hogar como en el salón de clases, brinde oportunidades para que los niños con discapacidades interactúen con sus compañeros. Fomente actividades grupales que promuevan el juego cooperativo y la comunicación.
- Use ayudas visuales y horarios: Las ayudas visuales y los horarios pueden proporcionar estructura y previsibilidad para los niños con discapacidades, promoviendo una mejor comprensión y participación. Los horarios visuales y los horarios diarios pueden ayudar al niño a anticipar lo que viene a continuación y reducir la ansiedad.
- Proporcione instrucción individualizada: Colabore con maestros y terapeutas de educación especial para desarrollar planes de aprendizaje personalizados (IFSP o IEP) que se enfocan en objetivos específicos de lenguaje y lectoescritura. Úselos para implementar una variedad de estrategias e intervenciones de enseñanza adaptadas al estilo de aprendizaje del niño. Para apoyar las habilidades de escritura, proporcione una variedad de materiales, como crema de afeitar, aserrín y gel para el cabello, para que los niños con problemas de destreza manual puedan practicar el trazado de letras con los dedos en lugar de sostener un instrumento de escritura.
- Utilice tecnología de asistencia: Incorpore herramientas de tecnología de asistencia que sean apropiadas para la edad y el nivel de desarrollo del niño. La tecnología puede facilitar las habilidades de comunicación y lectoescritura a través de aplicativos de aprendizaje interactivo, audiolibros o software de voz a texto.
- Celebre el progreso y los esfuerzos: Reconozca y celebre cada hito y esfuerzo que los niños pequeños realicen en su proceso de lenguaje y alfabetización. El refuerzo positivo y el estímulo pueden aumentar su confianza y motivación para seguir aprendiendo.

Rol de los Patólogos del Habla y Lenguaje
Los patólogos del habla y lenguaje desempeñan un papel fundamental en la evaluación y el tratamiento de los niños con discapacidad intelectual. La exploración logopédica ofrece información suficiente y necesaria sobre lo que se espera del niño. Un estudio de 2015 en Chile de Bedregal P. y Carvallo C. señala que los trastornos del habla (voz, fluencia y articulación) y del lenguaje (expresivo en relación con estructura, tiempos verbales y espaciales, y lenguaje receptivo en relación con comprensión) son patologías frecuentes en la infancia.
Entre los factores de riesgo descritos para los trastornos de habla y lenguaje se encuentran: sexo masculino, historia familiar, bajo nivel educacional de los padres y antecedentes perinatales (prematurez y recién nacido de bajo peso).
En el abordaje de un niño con trastornos del habla y/o lenguaje, podemos vernos enfrentados a tres escenarios principales de motivo de consulta:
- El niño aún no habla.
- El que habla raro.
- El que dejó de hablar.
Los diagnósticos diferenciales en el retraso del habla y lenguaje incluyen:
- Retraso simple de lenguaje: Adquisición tardía de los hitos del lenguaje, pero con una secuencia normal de logro y buena comprensión.
- Trastorno específico del lenguaje: Se presenta habitualmente como lenguaje tardío asociado a alteración en fonética, estructura o contenido, pero con normalidad en el resto de los parámetros evolutivos.
- Discapacidad intelectual: Debe sospecharse en el contexto de niños con retraso global del desarrollo, o frente a un retraso en hitos de diferentes áreas del desarrollo psicomotor.
- Trastorno del espectro autista: Déficit en la comunicación e interacción social, con patrones repetitivos de comportamiento, intereses y actividades.
- Parálisis cerebral: Síndromes clínicos caracterizados por tono muscular, postura y movimiento anormal. Presentan retraso de habla y lenguaje por múltiples causas (dificultad de coordinación, parálisis de músculos linguales, hipoacusia, discapacidad intelectual, etc.).
- Dislalia o trastorno fonológico: Errores predecibles y consistentes en la articulación de un determinado fonema, ya sea por omisión, sustitución, inserción o distorsión.
- Hipoacusia: Puede originar un discurso poco inteligible debido a la habilidad limitada para oír y modular el propio discurso.
- Disartrias: Alteración del discurso secundaria a compromiso neuromuscular.
- Apraxias del desarrollo del habla/lenguaje: Discurso poco inteligible, con errores articulatorios persistentes y severos.
- Mutismo selectivo: Falla consistente del niño para hablar en situaciones sociales específicas.
- Alteración neurológica: Las alteraciones de carácter degenerativo se presentan con pérdida de hitos del lenguaje evolutiva. Las afasias corresponden a trastornos del lenguaje secundarios a un daño neurológico no progresivo.
- Regresión autista: Un 30% de los pacientes con trastorno del espectro autista se manifiesta como regresión de hitos del desarrollo, en especial del lenguaje.
La tecnología puede ayudar a aquellos niños cuyas condiciones físicas hacen la comunicación difícil. El desarrollo de conceptos y vocabulario continúa durante los años que los niños están en la escuela. Se les enseña a leer y escribir, y mientras maduran los alumnos, la comprensión y uso del lenguaje se hace más complejo. Las destrezas para la comunicación están al centro de la experiencia educacional.