Cuando era niña, recuerdo mirar las mejillas arrugadas de mi abuela, adornadas con líneas en los extremos de sus ojos y sobre su labio superior. Ella me decía: “No sonrías”, un consejo que seguí por un día, pero al que luego renuncié. ¿Cómo podría alguien vivir sin sonreír ni llorar?
La vida terrenal, como enseñó Lehi a su hijo Jacob, está destinada a que tengamos gozo (véase 2 Nefi 2:25), pero para conocerlo, también debemos experimentar el pesar (véase 2 Nefi 2:22-23). La evidencia de ambos, gozo y pesar, se encuentra labrada en el rostro de quienes han vivido. Estoy de acuerdo con la persona que dijo: “Los ancianos hermosos son obras de arte”. Con la edad, algunas personas desarrollan un carácter que los hace extraordinarios.
Los Gozos del Envejecimiento y la Aceptación Personal
A medida que me voy haciendo mayor, estoy descubriendo que hay ciertos gozos que acompañan al envejecimiento. Por ejemplo, ahora me siento más cómoda en cuanto a mi cuerpo; ¡simplemente estoy agradecida de que todavía funcione! Puede que camine y hable más lentamente de lo que solía hacerlo, pero sé que aún puedo seguir progresando y aprendiendo. Cualquier principio de inteligencia que logremos en esta vida se levantará con nosotros en la resurrección (véase Doctrina y Convenios 130:18), así que espero con ansias las lecciones que todavía puedo aprender.
Mi esposo y yo somos incluso más capaces de aceptarnos el uno al otro y de saber que todavía podemos aprender y progresar juntos. Nuestro matrimonio se ha enriquecido a causa de las tormentas que hemos pasado. Con la edad, somos más conscientes de que la vida terrenal no dura para siempre. Este es el momento de hacer las cosas que deseo hacer. Si no es ahora, ¿cuándo? He aquí que el día de esta vida es el día en que el hombre debe ejecutar su obra (véase Alma 34:32). A medida que me hago mayor, pienso en el legado que dejaré a mi posteridad.
Desafíos Sociales: Edadismo y Percepción de la Belleza
El envejecimiento es una parte natural de la vida, y con la edad viene la sabiduría y una riqueza de experiencias. Sin embargo, también trae consigo cambios físicos que pueden afectar la piel, el cabello y el cuerpo en general. La sociedad ha trazado una línea entre la juventud y la belleza, creando una ecuación donde el envejecimiento se percibe como la pérdida de ella. Este enfoque ha alimentado una obsesión por evitar la transformación inevitable y ha determinado que el proceso de envejecer es un enemigo a combatir.
El concepto mismo de vejez o ancianidad varía según la época y las culturas. Las mismas palabras han adquirido una connotación algo negativa, exaltando la juventud y todo lo que simboliza, mientras se niega o aparta la ancianidad. Nadie quiere ser «viejo», y así usamos el eufemismo «tercera edad». Eventos sociales como la jubilación, la muerte de los padres o el nacimiento del primer nieto, pueden marcar un momento psicológico de entrada a la vejez. Otras veces es una enfermedad incapacitante o la pérdida progresiva de la percepción de salud, como la queja típica: «la cabeza tira pero el cuerpo no sigue».
Los cambios físicos que suponen el envejecimiento, de manera más o menos gradual, implican para el sujeto una modificación de su propia autoimagen, creando en muchas ocasiones un abismo entre la imagen deseada y la real. Si a esto se suma el concepto generalizado que persiste respecto a la imagen del anciano, que en muchos casos se asocia con pérdida de funcionalidad y con un estereotipo negativo en una cultura donde la belleza es solo sinónimo de juventud, pueden haber alteraciones en la aceptación de la imagen corporal y, por tanto, del autoconcepto.
El Impacto del Edadismo y Sexismo
El presidente de la Sociedad de Geriatría y Gerontología de Chile, Gerardo Fasce, explica que hay personas que simplemente se rebelan ante estos cambios corporales y pueden pasar años tratando de revertirlos. El envejecimiento es un proceso biológico, progresivo, irreversible y muy heterogéneo. Es un cambio normal, propio del paso del tiempo, pero no necesariamente vendrá de la mano de una aceptación rápida. Esto depende de las capacidades de resiliencia que cada persona tenga, y para algunos este tipo de cambios no son aceptables y se revelan de manera permanente.
Gerardo Fasce explica que la discriminación y los prejuicios hacia la tercera edad son un factor relevante al momento de analizar la aceptación, pues las personas terminan negando esa transición a la vejez justamente por la mirada castigadora que existe a nivel social. Nuestra sociedad ve el envejecimiento como algo malo y, por lo tanto, los estereotipos que se transmiten hacen que todos queramos alejarnos de eso. Así, el edadismo -la discriminación basada en la edad- genera que muchas veces no se pueda asumir de manera armónica este proceso biológico.
La escritora y activista contra el edadismo, Ashton Applewhite, explica que este es un prejuicio, impregnado en la cultura, que nos dificulta la experiencia de tener una buena vejez. No es el paso del tiempo lo que hace que envejecer sea mucho más difícil de lo que tiene que ser, es el edadismo. Cuando las etiquetas son difíciles de leer, o no hay pasamanos, o no podemos abrir el maldito tarro, nos autoculpamos por no envejecer con éxito. Pero no culpamos al edadismo que hace que nos avergüencen las transiciones naturales y tampoco a la discriminación que hace de esas barreras algo aceptable. No se gana dinero con la satisfacción, pero la vergüenza y el miedo sí crean mercados. La industria del cuidado de la piel multimillonaria dice que las arrugas son feas, y la industria farmacéutica del billón de dólares dice que la perimenopausia, la baja T y el deterioro cognitivo leve son enfermedades. Cuanto más claramente vemos estas fuerzas en acción, más fácil es presentar alternativas más positivas y narrativas más precisas.
Applewhite afirma que las mujeres experimentan un doble golpe: edadismo y sexismo, nociones que, al cruzarse, dan a entender que envejecer mejora a los hombres y devalúa a las mujeres. La académica de Psicología UC y miembro del Centro de Estudios de Vejez y Envejecimiento (CEVE-UC), Susana González, coincide con este diagnóstico y señala que esa carga social de seguir manteniéndose joven afecta el bienestar de la mujer en la tercera edad. Las mujeres arrastramos a lo largo de la vida una carga de vernos bien físicamente. Esta carga los hombres la tienen considerablemente menos, porque no se les exige este aspecto estético. Entonces, a las mujeres se les puede hacer más difícil hacerse cargo del envejecimiento porque eso implica abandonar una expectativa social. En la vejez, se deja de cumplir ese estándar. El cuerpo no cambia para acercarse a esa estética, sino al contrario; te aleja de ese ideal.
El estudio "La discriminación por edad y las canas: ¿deben las mujeres mayores elegir entre sentirse auténticas y verse competentes?", publicado en el Journal of Women & Aging, entrega un ejemplo sobre cómo las mujeres se ven enfrentadas, con mayor fuerza, al estigma de la apariencia en la vejez. En la investigación, se estudia el fenómeno de las canas y por qué algunas mujeres deciden dejarlas visibles, a pesar de posibles discriminaciones. Como conclusión, las autoras señalan que existe una disyuntiva, pues quienes se dejan el pelo natural, arriesgan su percepción social de competencia, en pos de sentirse más auténticas.
La psicóloga Agniezka Bozanic, máster en Psicogerontología y presidenta de la fundación GeroActivismo, dice: “Esta intersección entre viejismo y machismo nos hace internalizar de forma negativa el propio envejecimiento. A las mujeres nos penalizan el doble; por ser mujeres y por envejecer. Constantemente nos culpabilizamos a nosotras, porque dejamos de tener un cuerpo turgente, porque tenemos arrugas y echamos mano a diferentes conductas para tapar el proceso de envejecimiento, como teñirse las canas. Y esto es por mandatos sociales, por los que se valoriza la juventud versus lo natural que es el envejecimiento corporal.”
Un ejemplo del predominio del valor de la juventud es la falta de referentes de personas mayores en los medios de comunicación. Hay una ausencia de mujeres mayores en los medios y eso impacta porque no se ven personas mayores poderosas, que continúen con una vida normal, que sean protagonistas, sino que siempre son personajes secundarios. Sabemos que las vejeces femeninas son heterogéneas y diversas, pero en los medios vemos solo a un tipo que es la abuela cocinera o copuchenta. Los medios tienen un rol como agentes de cambio, pero en el último tiempo, han tomado el rol de perpetuador de estereotipos. Así, todos esos factores hacen que la transición corporal de la vejez no sea un proceso fácil.

El Cuidado Personal como Expresión de Amor Propio
Afortunadamente, hay muchas formas en las que las personas mayores pueden cuidar su apariencia y sentirse bien consigo mismas. El cuidado personal y la belleza van más allá de los productos y tratamientos.
Enfoque de Longevidad en el Cuidado de la Piel
El cuidado de la piel basado en la longevidad es una de las tendencias más fuertes, centrado en mantener la piel sana a lo largo del tiempo, en lugar de simplemente combatir los signos visibles del envejecimiento. Este enfoque prioriza la prevención de daños futuros y la restauración de la salud de la piel mediante la reparación y el fortalecimiento de la barrera cutánea. Se prioriza la prevención, y más allá de los tratamientos antienvejecimiento clásicos, el enfoque en la longevidad busca reparar los daños existentes y prevenir futuros signos de envejecimiento.
- Hidratación: Mantener una piel hidratada es esencial para su longevidad.
- Protección solar: El uso constante de protector solar es uno de los mayores aliados en el cuidado basado en la longevidad. La exposición a los rayos UV es una de las principales causas del envejecimiento prematuro y de daños visibles como manchas y arrugas.
- Regeneración nocturna: Por la noche, la piel se regenera de manera natural. Usar productos que ayuden en este proceso de reparación celular es vital para una piel longeva.
Este enfoque de cuidado de la piel basado en la longevidad no solo busca mejorar la apariencia inmediata, sino que se centra en prolongar la salud y vitalidad de la piel a lo largo del tiempo. Al adoptar prácticas de cuidado preventivas y reparadoras, podemos evitar problemas futuros y disfrutar de una piel más saludable y radiante en los años venideros.

Cuidado General de la Piel Madura
La piel es uno de los primeros lugares donde se notan los signos del envejecimiento. A medida que envejecemos, nuestra piel tiende a volverse más delgada, seca y menos elástica.
- Hidratación: Mantener la piel bien hidratada es crucial. Usar cremas y lociones hidratantes ricas en ingredientes como el ácido hialurónico, la glicerina y la manteca de karité puede ayudar a retener la humedad.
- Protección solar: El daño solar es una de las principales causas de envejecimiento prematuro. Aplicar protector solar diariamente, incluso en días nublados, puede proteger la piel de los rayos UV dañinos.
- Limpieza suave: La piel madura es más sensible, por lo que es importante usar limpiadores suaves que no eliminen los aceites naturales de la piel.
- Tratamientos antienvejecimiento: Productos que contienen retinoides, vitamina C y péptidos pueden ayudar a reducir la apariencia de arrugas y mejorar la textura de la piel.
Cuidado del Cabello en la Vejez
El cabello también cambia con la edad, volviéndose más fino y gris.
- Evitar el calor excesivo: El uso frecuente de secadores, planchas y rizadores puede dañar el cabello.
- Cortes de cabello regulares: Visitar al peluquero regularmente para mantener un corte fresco y limpio puede hacer maravillas para la apariencia del cabello.
- Cuidado del cabello gris: El cabello gris puede ser hermoso y elegante.
El Maquillaje como Herramienta para Realzar la Belleza
El maquillaje puede ser una excelente herramienta para realzar la belleza natural en la tercera edad.
- Bases ligeras: Optar por bases ligeras y humectantes que no se asienten en las arrugas.
- Enfatizar los ojos: El uso de sombras de ojos neutrales y delineadores suaves puede hacer que los ojos se vean más brillantes y despiertos.
- Labios hidratados: Los labios tienden a volverse más secos con la edad.
- Rubor natural: Aplicar un rubor suave en las mejillas puede añadir un toque de frescura al rostro.
Bienestar Integral y Salud General
El cuidado personal y la belleza van más allá de los productos y tratamientos específicos para la piel y el cabello.
- Dormir suficiente: El sueño es vital para la regeneración celular.
- Reducción del estrés: El estrés puede afectar negativamente la piel y el cabello.
- Ejercicio al aire libre: Aunque sea pasear, que toque el aire y el sol.
- Nutrición adecuada: En general sirven las mismas pautas que en la edad adulta, pero hay que vigilar una ingesta suficiente de proteínas y líquidos, teniendo en cuenta que se va perdiendo la sensación de sed -pero no la necesidad de agua-, y que junto con una asimilación más pequeña de las proteínas de la dieta encontramos que las proteínas vienen menos de gusto, sobre todo las carnes y pescados.
- Higiene personal: Una ducha diaria es suficiente, ya que es contraproducente usar jabón cada día, pues deja la piel sin protección.
- Salud mental: Reconocer y tratar adecuadamente las depresiones, que muchas veces pasan desapercibidas o se aceptan como inevitables. La depresión puede tener una causa emocional, orgánica o de falta de nutrientes, y debe tratarse según la causa o las causas.
Apoyo Comunitario y Profesional en el Envejecimiento
Numerosas iniciativas y profesionales se dedican a fomentar una visión positiva del envejecimiento y a ofrecer herramientas prácticas para el cuidado personal en esta etapa de la vida.
Talleres y Programas Comunitarios
Como parte de la oferta del segundo semestre del Centro Gerópolis, el taller "Belleza Sin Edad" se destacó como un espacio transformador para mujeres mayores. Este encuentro celebró la autenticidad y generó unidad entre las participantes que compartieron sus historias, muchas de ellas marcadas por momentos difíciles y desafíos que habían dejado cicatrices en sus vidas y en sus rostros. En el encuentro, esas huellas se transformaron en símbolos de fuerza y superación. Las compañeras del espacio compartieron relatos de pérdidas, batallas personales y obstáculos superados, creando un ambiente de empatía y solidaridad.
La forma en que cada una compartió sus vivencias y sabiduría acumulada a lo largo de los años fue conmovedora. Además de ser un espacio para la reflexión y la conexión emocional, el taller "Belleza Sin Edad" ofreció herramientas prácticas que marcaron una diferencia significativa en la vida de las participantes. A través de técnicas de maquillaje y cuidado personal, se les enseñó mucho más que cómo resaltar su apariencia: aprendieron a redescubrir su belleza desde una perspectiva integral. Estas prácticas se convirtieron en una vía para fortalecer su autoestima, ayudándolas a valorarse y a reconocerse como mujeres plenas y valiosas. Fue un proceso de transformación en el que dejaron de ver el cuidado personal como un acto superficial para convertirlo en una expresión de amor propio. El cierre de este ciclo tuvo lugar con un desfile de las participantes, quienes mostraron la actitud adquirida, sus mejores tenidas y maquillaje.
Sin Maquillaje y Aún Bellas: El Secreto de las Mujeres Medievales
Cuidado de la Imagen en Residencias de Mayores
Los ideales de belleza que marca la sociedad, unidos a una imagen de juventud, no ayudan a nadie a aceptar los cambios en la imagen personal que se producen con el envejecimiento. En todas las Residencias de Mayores del Grupo NEXUS INTEGRAL trabajan para transmitir a sus mayores una actitud activa en el cuidado de su imagen y su aspecto físico. Sus profesionales fomentan día a día la importancia de no abandonarse.
El cuidado de la imagen personal no solo comprende elementos relacionados con la estética y la belleza. En el caso de personas dependientes, como por ejemplo mayores con demencia, el cuidado de la imagen cobra mayor importancia, ya que su aspecto físico dependerá de la atención de sus profesionales, asumiendo un papel clave en el aspecto físico y apariencia de sus mayores. Además, estos profesionales fomentan la autonomía de elección. Por ejemplo, la ropa es uno de los elementos que más influye en la imagen personal y expresa mucho acerca de la persona. Casi todos los residentes con demencia tienen dificultades para vestirse. En este caso, además de incorporar la ayuda funcional para el proceso del vestido, los profesionales también fomentan la capacidad de elección de la ropa para que los residentes se sientan bien con su aspecto.
Por ello, desde NEXUS INTEGRAL se refuerza la importancia del cuidado de la imagen y el aspecto físico con el fomento diario de las actividades de la vida diaria del aseo e higiene, y del vestido, por todos los profesionales. Así como la realización de múltiples programas de intervención terapéutica relacionados con el aspecto físico como los talleres de “Ponte guapa” y “Maquillaje y manicura”. Son muchos los beneficios que nuestros mayores consiguen con la realización de estos programas y servicios, tanto a nivel afectivo, emocional, psicológico e incluso social. De este modo, cuidar la imagen física refuerza la identidad del mayor y fomenta su autoestima, potencia la capacidad de observación y promueve la interacción social con el resto de mayores. Desde todos sus Centros de Mayores, se refuerza día a día la importancia que la imagen y el aspecto físico tiene para los residentes, mediante el fomento de la autonomía en el aseo, higiene y el vestido, con la realización de talleres de intervención terapéutica y la programación mensual de servicios especializados de peluquería y podología.
Servicios de Estética y Bienestar Profesional
El paso del tiempo es un regalo preciado que nos brinda experiencias, sabiduría y, por supuesto, cambios en nuestra apariencia. Si bien muchos de nosotros estamos felices y contentos con nuestra apariencia, a veces sentimos que algo se ha perdido en el camino. Es común sentir que se ha perdido algo a medida que envejecemos. El envejecer es un proceso natural que todos experimentamos.
La Dra. Mariela Barroso, Médico Cirujano y Estético con casi 30 años de trayectoria profesional en el campo de la belleza y el bienestar, se destaca por su experiencia en rejuvenecimiento facial y corporal sin cirugía, siendo Directora Médica de Clínica Reabel, con más de 16.000 pacientes tratados. Premiada con los Doctoralia Awards, Multiestetica Awards, la Estrella de Oro a la Excelencia y la Medalla Europea al Mérito en el Trabajo entre otros, la Dra. Barroso está comprometida con una medicina estética ética, natural y personalizada.
Además de su experiencia, es esencial que un centro esté al tanto de la evolución del mercado y las tendencias en procedimientos antienvejecimiento. La Dra. Reabel ha dedicado tiempo a estudiar y comprender tanto la anatomía como la fisiología de sus pacientes. El entorno en el que se realiza un procedimiento es crucial. En Reabel, se enorgullecen de proporcionar un ambiente armónico y privado donde se cuidan los detalles y se respeta la privacidad del paciente. Creen en mantener la belleza de sus pacientes como un secreto bien guardado.
La Aceptación como Clave para una Vejez Plena
El envejecimiento es un proceso biológico, progresivo, irreversible y muy heterogéneo. Es un cambio normal, propio del paso del tiempo. Sin embargo, este proceso general de cambio físico, dicen los expertos, no implica necesariamente quedar inhabilitado y, mucho menos, ser excluido de la sociedad. Simplemente ocurre y hay que saber adaptarse en la medida de lo posible.
Gerardo Fasce señala que para poder sobrellevarlo mejor, deberíamos reconocer el ‘valor de la experiencia’. En la medida que entendemos que todos vivimos este proceso y que estos cambios no significan un daño, nos valoramos como individuos. Estas transformaciones son reflejo de una vida y podemos entenderlas con la perspectiva que generaciones jóvenes no tienen. Si somos conscientes de que hay cambios positivos, vamos a avanzar en tener un envejecimiento más activo, más saludable y alejado de estos falsos estereotipos.
Algo similar manifiesta Susana González: “Una de las grandes habilidades que uno debiera desarrollar cuando va a envejecer es la capacidad de relativizar los cambios. Eso es un elemento súper importante dentro de las condiciones que juegan a favor de tener una buena vejez. Hay que cuestionar la importancia que le das a esos cambios corporales, y empezar a relativizarlos. Preguntarte: ¿qué tan fundamental es esto en mi vida cotidiana? ¿Qué tanto afecta mi autoestima? ¿Puedo mitigar las consecuencias de alguna manera?”.
Finalmente, Agniezka Bozanic apunta a una mirada sistémica e indica que si bien es importante tener una postura personal asociada a la aceptación, hay que analizar los factores estructurales que determinan la calidad del envejecimiento. “Hay que identificar la discriminación del viejismo machista del que no se habla. ¿Cómo le vamos a pedir a mujeres mayores aceptación, si por fuera nos bombardean que la vejez es algo negativo?
A eso hay que sumarle el impacto mental que van generando las enfermedades físicas en la tercera edad. Cuando hay una pérdida de salud en la vejez -que es uno de los principales temores de las personas-, existe un proceso de aceptación más complejo porque las enfermedades no aparecen de a poco -como lo estético-, sino en un período corto. Y ahí, dependiendo de la enfermedad, es lo que tienes que asumir. No es lo mismo tener diabetes que tener cáncer porque te enfrentas a otro desafío donde hay que poner energía y te enfrentas a la posibilidad, mayor o menor, de la muerte.
