La vejez, una etapa inherente a la vida, ha sido históricamente percibida bajo diversas ópticas. Sin embargo, en la actualidad, ser un adulto mayor conlleva una serie de complejidades y oportunidades que se manifiestan en múltiples dimensiones, desde los aspectos demográficos y sociológicos hasta los psicológicos y biológicos.

Panorama Demográfico del Envejecimiento
Chile vive un progresivo envejecimiento, reflejo del éxito de políticas sociales, con un aumento de la población de 60+ años desde un 12% el año 2007 a 18% el 2021. La esperanza de vida también ha crecido, pasando de 78 años en 2007 a 81 años en 2021. Este fenómeno se acentúa en la población de más de 80 años, denominada la "cuarta edad", que representaba un 14,8% de los adultos mayores en 2007 y creció a un 16,4% en 2021. Se espera que para el 2050 este grupo represente a casi un 30% de las personas mayores. Este rápido envejecimiento de la población a nivel mundial y el aumento en la esperanza de vida implican varios desafíos importantes que enfrentar para una sociedad con una gran cantidad de población mayor.
La Experiencia Subjetiva y Emocional del Envejecimiento
La experiencia emocional de envejecer corresponde al terreno de la subjetividad, no surge a los 65 años, sino que se va gestando desde que se nace hasta que se muere. A lo largo de esta trayectoria vital, cada persona articula los cambios de la vida contando con su propio equipaje emocional.
Integridad del Yo frente a la Desesperanza
Aceptar la vejez es un proceso complejo, gradual y, en ocasiones, doloroso, ya que supone hacerse cargo de experiencias de separación y, a su vez, poder mantener activo el deseo de la vinculación, de la relación y de la participación. Erik Erikson, el primer psicoanalista que en 1950 presentó el concepto de desarrollo en la edad adulta, lo consideró un continuo que abarca toda la existencia. En la vejez, lo que se juega es la síntesis entre la integridad del Yo y la desesperanza. Erikson señala la integridad del ser como la seguridad adquirida por el ser humano con respecto a la armonía, el sentido de la dignidad del propio estilo de vida y la sensación de la integración en la cultura. La persona mayor que ha sido capaz de cuidar y cuidarse se adaptará a sus triunfos y desilusiones inherentes a haber sido el generador de productos e ideas en un gradual proceso de maduración. Este ideal es lo que Erikson llama sabiduría. Por el contrario, la desesperanza se traduciría en un malestar consigo mismo, en forma de sentimientos de frustración, rechazo, duda, vergüenza, culpa, soledad, ineficacia, desconfianza, miedo, tristeza y terror ante la cercanía de la muerte.
La Vejez como Etapa de Duelos y la Reescritura de la Historia
Durante la vejez, se tiende a producir un proceso de incremento de la interioridad, de manera que la mirada, que se centró en el exterior, pasa a centrarse en el mundo interior. Es un momento privilegiado de introspección, de balance entre lo que fue y lo que es ahora. Esta interioridad significa no solo una revisión de la historia de la vida, sino también la posibilidad de reescritura de la misma. La vejez se podría denominar como la edad de los duelos, debido a que son numerosas y constantes las pérdidas de familiares, amigos, y también las pérdidas de funciones o capacidades tanto mentales como corporales. Estas pérdidas, que ocurren tan aceleradamente en el tiempo, sobrecargan el aparato mental, y su elaboración constituye una de las tareas específicas y fundamentales que debe procesar el psiquismo de la persona mayor.
Identidad y Autoestima en la Vejez
La transformación que produce el envejecimiento remite, desde el punto de vista psicológico, al proceso identificatorio, porque es necesario elaborar una nueva representación de uno mismo. Para concebirse envejeciendo, hay que dar por finalizada la representación del joven que se fue. La persona mayor, además de la tarea constante de elaborar sus duelos, debe conservar un buen nivel de autoestima. Para ello, debe ser consciente de los recursos positivos con que aún cuenta, es decir, las capacidades que conserva, evitando sentirse una ruina sin valor. En este trabajo emocional de aceptar aquello que se ha perdido y valorar aquello que se ha conservado, se recuerdan, repiten y elaboran las experiencias que han dado sentido a la vida personal. Mientras que la aparición de reminiscencias, de recuerdos, es un indicador de la elaboración normal del duelo, la nostalgia supone una tristeza dolorosa al recordar, en la que el sujeto hace hincapié en lo que no ha sido alcanzado o no conseguido, generando sentimientos de culpabilidad y frustración.
Preguntas como "¿Quién soy ahora?", "¿Qué haré?" y "¿Cuánto valgo yo?" inquietan y plantean una búsqueda de sentido para este tiempo que queda por vivir.
La Capacidad de Amar y el Vínculo Social
La capacidad de amar y la capacidad de ser amado son dos condiciones básicas de la calidad de vida de la persona mayor. En la vejez, la capacidad de amar persiste, siempre que se conserve la capacidad reparatoria y se mantenga el deseo del encuentro con los demás. Por tanto, el deseo de amar no se pierde con la edad si se estima la vida. El peligro es el aumento del egocentrismo como reacción a las pérdidas biológicas y culturales. La única impotencia real es la falta de deseo de contar con el otro. Cuando la elaboración de estas pérdidas no se realiza satisfactoriamente, se produce un empobrecimiento de la personalidad, que atenta contra la capacidad de amar, disfrutar, trabajar y comunicar, características asociadas a un buen envejecer.
El Rol Social del Adulto Mayor en la Postmodernidad
Cada sociedad determina su propia mirada sobre la vejez y transmite sus valores y modelos sobre las personas mayores. En la sociedad actual, el rol del adulto mayor está marcado por características específicas.
La Jubilación y la Pérdida de Identidad Social
Tradicionalmente, se asocia la vejez con la edad de 65 años, momento de la jubilación. Para una sociedad centrada en la producción, el trabajo es el eje alrededor del cual se organizan los modos de vida. Como no se ha creado un rol social que sustituya al de los trabajadores, aquellos que dejan de trabajar pueden sentir una pérdida de la identidad social. La jubilación puede implicar una ruptura de los vínculos y relaciones que se han ido construyendo a lo largo de la vida laboral, para pasar a disponer de un tiempo libre para el cual, en general, las personas no se han preparado. A la persona que se jubila se le plantea la contradicción entre las imposiciones sociales del retiro y la necesidad de relaciones e integración social.

Fragilidad de los Vínculos en la Sociedad Actual
La supervivencia hasta edades avanzadas convierte a las personas mayores en auténticos pioneros de una geografía vital hasta ahora desierta e inexplorada. Con el aumento del tiempo de vida, la vejez no es un estado transitorio previo a la muerte, sino una época de duración incierta. En la postmodernidad, la vejez ya no es un estado de paso, sino un lugar donde se vive o se sobrevive. Esta época ha sido llamada «el imperio de lo efímero» en alusión a la situación vertiginosa de los cambios, el producto de la revolución técnica y la globalización económica. La velocidad, el ruido, la fugacidad de los hechos y la prisa son características de nuestra forma de vivir. Hoy, se temen las relaciones duraderas y los vínculos entre las personas son frágiles, a menudo reducidos a simples «conexiones» virtuales, de fácil acceso y salida. Se han descubierto formas de comunicarse a distancia, pero esto no ha conseguido recuperar la proximidad con el otro. Esta «sociedad líquida», como la define Zygmunt Bauman, se caracteriza por un individualismo exacerbado que priva del sentido de comunidad y de pensar en el otro.
Visión Social Sesgada y Estereotipos
La idea de duración, que podría simbolizar la vejez, se reemplaza como valor social y cultural por la idea de instantaneidad. Así, la vejez, que se construye a través de la historia de vida y del relato, queda excluida de la representación social. Esta transformación radical produce efectos descalificadores del saber de los ancianos: devaluación y depreciación de la memoria viva y crisis de la tradición. Se sustituye la memoria colectiva por la memoria electrónica. En este contexto social, se tiene una visión sesgada y con prejuicios del colectivo de las personas mayores, hablándose de ellas como si todas fueran iguales, como personas que no producen, no aportan, originan gastos o son una carga. Lo peor es que muchos han interiorizado este sentimiento de inutilidad, sintiendo en lo más profundo de su ser que nadie los necesita, ni esperan nada suyo, porque no tienen cosas valiosas para dar.
El Papel de la Familia y los Abuelos
La interrelación entre la persona mayor y su familia, así como el papel de una y otra en la sociedad, han evolucionado en las últimas décadas. En la familia actual, reducida, despegada de familiares, en espacios mínimos, la persona mayor a veces no tiene cabida. Sin embargo, también aparecen nuevas formas en las que los miembros mayores han tenido que incrementar su relación de responsabilidad con las generaciones más jóvenes. Muchas personas mayores son las principales responsables del cuidado de los nietos, por lo que el papel de abuelo ha adquirido mayor trascendencia en la vida familiar. Lilian Troll define a los abuelos como los guardianes de la familia, la red de seguridad, el elemento de cohesión, símbolo de unión de varias vidas, reservas de tiempo, ayuda y atención. El rol de la persona mayor es el de mediador en la conversación entre generaciones, de transmitir, contar, comunicar y mantener el intercambio a través de la palabra. Es un trabajo de enlazar pasado, presente y futuro, de redescubrir la propia historia.
Aspectos Físicos del Envejecimiento
Envejecer implica cambios biológicos en el organismo, que se manifiestan desde el nivel celular hasta el funcionamiento de los órganos y sistemas.
Cambios Celulares y Orgánicos
El organismo cambia con la edad a causa de las transformaciones que se producen en las células de forma individual y en los órganos en conjunto. A medida que las células envejecen, funcionan con dificultad. Con el tiempo, las células viejas morirán, algo que es normal en el funcionamiento del organismo. Muchas células mueren por apoptosis (suicidio celular programado), un proceso activado por la edad de la célula, un exceso de células o lesiones. Las células viejas también mueren porque solo pueden dividirse un número limitado de veces, determinado por los telómeros. Cuando los telómeros se acortan demasiado, la célula entra en senescencia y ya no puede dividirse.
El buen funcionamiento de los órganos depende del buen funcionamiento de sus células. Las células viejas funcionan peor. En algunos órganos, las células mueren y no son reemplazadas, por lo que el número de células disminuye notablemente con la edad en testículos, ovarios, hígado y riñones. Cuando el número de células es demasiado bajo, el órgano no funciona con normalidad. No todos los órganos pierden el mismo número de células; por ejemplo, las personas mayores sanas no pierden muchas neuronas. La mayor parte de las funciones corporales alcanzan su valor más alto poco antes de los 30 años, y a partir de ahí empieza un descenso gradual pero constante. Sin embargo, la mayoría de las funciones siguen siendo correctas gracias a la considerable
¿Por qué envejecemos?
Sistema Musculoesquelético
- Huesos y articulaciones: Los huesos tienden a volverse menos densos. La pérdida moderada de densidad ósea se denomina osteopenia y la grave, osteoporosis, haciéndolos más débiles y propensos a fracturas. Las mujeres experimentan un aumento en la pérdida de densidad ósea después de la menopausia debido a la disminución de estrógenos. Los huesos se hacen menos densos en parte porque contienen menos calcio y los niveles de vitamina D disminuyen. Los más afectados son el fémur, los extremos de los huesos del brazo y las vértebras, lo que puede causar una disminución de la estatura y dificultad para tragar. El cartílago que reviste las articulaciones se vuelve más fino, y los ligamentos y tendones se vuelven menos elásticos y se debilitan, provocando rigidez y mayor facilidad para el desgarro.
- Músculos y grasa corporal: La masa y fuerza muscular tienden a disminuir a partir de los 30 años. Esta reducción se debe a la inactividad física y al descenso de hormonas como la del crecimiento y testosterona. Los músculos no se contraen tan rápidamente porque se pierden más fibras musculares de torsión rápida. Sin embargo, en ausencia de enfermedad, la mayor parte de la pérdida de masa muscular se puede prevenir con ejercicio regular. La pérdida más grave, llamada sarcopenia, es resultado de una enfermedad o inactividad extrema. Hacia los 75 años, el porcentaje de grasa corporal suele duplicarse en comparación con la adolescencia, y su distribución cambia. Un régimen de alimentación sano y el ejercicio físico pueden ayudar a minimizar el aumento de grasa corporal.
Cambios en la Visión (Ojos)
A medida que las personas envejecen, el cristalino adquiere rigidez, dificultando el enfoque de objetos cercanos (
Envejecimiento Positivo: Claves para una Vida Plena
Envejecer es parte de la vida; sin embargo, muchos adultos ven la vejez como algo que debe soportarse en lugar de disfrutarse. El «envejecimiento positivo», también conocido como «envejecimiento exitoso», proporciona un plan para vivir la mejor vida posible a medida que se envejece. Comienza con reconocer cómo las actitudes y elecciones de estilo de vida afectan el bienestar físico y emocional.
Actitud y Bienestar
Uno de los mayores obstáculos para el envejecimiento positivo son las actitudes y creencias negativas sobre el proceso de envejecimiento. Por ejemplo, la idea errónea de que la depresión, la soledad o la demencia son normales en la vejez. Las creencias positivas sobre el envejecimiento reducen los estereotipos negativos. Las personas mayores con una actitud positiva son percibidas como sabias, tienen mejores habilidades de afrontamiento ante las dificultades y se sienten más cómodas siendo ellas mismas. La investigación muestra que el pensamiento positivo sobre envejecer puede aumentar la voluntad de vivir, hacer a la persona más resistente a la enfermedad y adoptar un enfoque más activo para su salud.
Mente Aguda
Mantener la mente aguda es fundamental. El ejercicio físico es tan importante para el cerebro como para el cuerpo, ya que aumenta el flujo sanguíneo, lo que ayuda a desarrollar las habilidades de pensamiento, aprendizaje y resolución de problemas. Los ejercicios mentales y las conversaciones pueden mejorar la memoria y la capacidad de atención.
Cuerpo Saludable
Un cuerpo saludable es una parte importante del envejecimiento positivo. Esto incluye comer bien y hacer ejercicio regularmente (al menos 30 minutos al día, o 20 minutos de caminata a un ritmo moderado). Practicar buenos hábitos de sueño, como dormir de siete a nueve horas cada noche, acostarse y despertarse a la misma hora, y mantener la habitación oscura y a una temperatura agradable, ayudará a mantener el cuerpo energizado. El envejecimiento positivo no elimina el estrés, pero incluye una amplia variedad de técnicas de relajación para reducirlo y mantener un estado de ánimo positivo.
Nutrir el Alma y Conexión Social
El envejecimiento positivo es un momento para avanzar hacia el crecimiento, el amor propio y una mayor satisfacción. Muchos descubren un sentido más profundo de propósito en la vida. Nutrir el alma también implica la conexión con los demás. Se trata de hacer lo que se ama, aceptar lo que no se puede hacer y pedir ayuda cuando se necesite. La terapia y el tratamiento psicoanalítico pueden ayudar a producir nuevas integraciones y aliviar el sufrimiento ante el paso y el peso de la vida, promoviendo la comprensión del proceso de envejecimiento y manteniendo el equilibrio psíquico.
Resultados Clave de la VI Encuesta de Calidad de Vida en la Vejez
Los resultados de la VI Encuesta de Calidad de Vida en la Vejez, realizada por el Centro UC Estudios de Vejez y Envejecimiento y el Programa Adulto Mayor UC y Caja Los Andes, con la participación de 1786 personas, ofrecen una radiografía multifacética de cómo se sienten las personas mayores hoy.

Satisfacción con la Vida y Necesidades Satisfechas
La encuesta, de diseño metodológico longitudinal de tendencias, es un aporte para entregar información relevante relacionada con la calidad de vida de las personas mayores. En esta edición, se aprecia un aumento de la satisfacción con la vida; el 73% de los encuestados reconoció estar satisfecho con la vida que lleva. Asimismo, se observa un alza en la percepción de necesidades satisfechas. Por ejemplo, el 84% considera que tiene adecuadamente satisfechas sus necesidades de alimentación, el 81% sus necesidades de vivienda, el 71% sus necesidades de transporte y el 64% sus necesidades de atención de salud. La dimensión económica, aunque mejoró respecto a 2019, sigue siendo lo peor evaluado, si bien el 59% considera que el dinero le alcanza holgadamente o "al justo".
La Preocupante Soledad y el Aislamiento Social
A pesar del aumento en la satisfacción general, existe un hecho preocupante que sigue afectando a los adultos mayores: la soledad y el riesgo de aislamiento social. Cerca de 460 mil personas mayores (13%) se encuentran viviendo solas. La pandemia tuvo un gran impacto en este sentimiento de soledad, alcanzando un 53% en la última versión de la Encuesta. Sentirse solo no se explica únicamente por el hecho de no vivir acompañados, sino que también responde a la escasez de espacios de participación. La soledad en la vejez es considerada "la otra pandemia", un fenómeno que se debe abordar con políticas públicas. De hecho, el 55% de las personas mayores tiene un alto riesgo de aislamiento social. El empeoramiento de la percepción de funcionamiento familiar desde 2016 también incide, especialmente en cómo comparten tiempo con la familia y cómo esta acepta y apoya sus deseos de nuevas actividades. Solo ha ido empeorando con el tiempo la percepción de las necesidades de afecto y cariño, a pesar de que el 75% las considera adecuadamente satisfechas en 2022.
Preocupaciones Principales
Las principales preocupaciones de las personas mayores son: tener que depender de otras personas (60%), que fallezca un familiar querido (59%), enfermarse gravemente (56%) y ser asaltado en la calle (55%). La preocupación por que entren a robar a su casa se mantuvo en un 47% en 2022, y la de ser asaltado en la calle aumentó.
El Uso de la Tecnología y el Rol de las Mascotas
Un punto importante es el aumento en el uso de tecnologías. La tasa de usuarios de celular con acceso a internet se estima en un 65% en 2022, un aumento de 20 puntos porcentuales. El 60% de las personas mayores usa el celular para comunicarse por mensajes o videollamadas, el 51% saca fotos o videos, el 45% usa redes sociales y el 42% busca noticias o informaciones. Un tercio usa el celular para escuchar música y el 23% para ver videos, películas o series. La tecnología se presenta como una posibilidad para escapar de la soledad y abrir nuevas posibilidades, especialmente para quienes tienen problemas de movilidad, aunque no reemplaza el contacto personal. Como consecuencia de la soledad, el 69% de las personas mayores reconoce tener una mascota, las cuales aparecen como protectoras contra los riesgos de aislamiento, soledad y contribuyen a una mayor sensación de bienestar.
Es importante incorporar en nuestra vida la idea de preparación para la etapa de la vejez, que además no solo es una etapa, sino varias, diferenciando a una persona de 62 años de una de 95. El ejercicio y hábitos saludables se vuelven indispensables para marcar una enorme diferencia en la calidad de vida en la adultez mayor.