Reacción de los adultos mayores en evacuaciones por desastres naturales

Cada año, millones de personas en todo el mundo se ven afectadas por catástrofes, ya sean naturales como huracanes, tornados, inundaciones, terremotos y calor extremo, o causadas por el hombre, como ataques terroristas. En estas situaciones, las vidas cambian drásticamente, con consecuencias como la pérdida del hogar o daños físicos, y el trauma puede causar trastornos y dolor físico y emocional extremos. El estrés y la pena son respuestas normales, y las reacciones psicológicas frente a experiencias catastróficas pueden durar toda la vida.

Como respuesta a un evento traumático, algunas personas desarrollan cambios en su comportamiento, como un aumento del consumo de bebidas alcohólicas o violencia doméstica. Otras pueden sufrir la aparición o el empeoramiento de una enfermedad mental. Aquellas personas directamente expuestas a dicho evento o a peligros físicos, o cercanas a alguien cuya vida se ve amenazada por una catástrofe, suelen sentir miedo intenso, indefensión u horror. Estas emociones pueden resultar en comportamientos turbados o desorganizados, y el estrés constante o recurrente puede volverse abrumador.

Vulnerabilidad y respuestas psicológicas en adultos mayores

Los adultos mayores, junto a niños e inmigrantes, son considerados uno de los grupos más vulnerables frente a desastres naturales y situaciones de emergencia. Esto se debe a su fragilidad física y, en ocasiones, a discapacidades que les impiden evacuar rápidamente.

Efectos psicológicos

En algunos aspectos, los adultos mayores pueden experimentar menos efectos psicológicos por estrés que los adultos más jóvenes después de una catástrofe. Sin embargo, aunque muchas veces poseen la adaptabilidad y experiencia para sobrellevar la catástrofe, la tensión física puede tener un costo muy alto. Cuando una catástrofe golpea, los adultos mayores son los más expuestos a riesgos de enfermedades y hasta de muerte.

Un claro ejemplo se observó después de los huracanes e inundaciones en New Orleans en 2005, donde muchos adultos mayores experimentaron problemas mentales significativos. Muchos sintieron que habían perdido el trabajo y los ahorros de toda su vida, y también perdieron las esperanzas. En muchos casos, los miembros de la familia se habían separado, y la atención médica y psiquiátrica llegó de forma interrumpida. Los trabajadores de la salud identificaron entre los pacientes de mayor edad problemas de ansiedad, de memoria, depresión, insomnio e intentos de suicidio. La Organización Mundial de la Salud señala que es frecuente que, después de un desastre, estas personas ingresen fácilmente en una etapa de depresión o desesperación.

Gráfico de barras mostrando la prevalencia de problemas de salud mental en adultos mayores post-desastre

Impacto en la salud física y cognitiva

Los adultos mayores son vulnerables a la hipotermia (temperatura corporal por debajo de lo normal) e hipertermia (fiebre excepcionalmente alta) frente a temperaturas extremas. En general, aquellos que necesitan asistencia en sus actividades de la vida diaria son más susceptibles. En personas que ya sufren impedimentos cognitivos, incluso el menor estrés puede causar problemas. Las disrupciones de la rutina diaria pueden desorientar a una persona con demencia que se encuentra estable bajo condiciones normales. Las crisis pueden abrumarlos o crear estrés porque la situación está fuera del entendimiento o el control de la persona.

Los cuidadores deben ser conscientes de que una persona con demencia puede formar memorias nuevas cuando vive una experiencia traumática, a pesar de que típicamente no recuerdan eventos recientes.

Estrategias de preparación y afrontamiento

Aunque no se puede predecir cuándo ocurrirá una catástrofe, los adultos mayores y sus familias pueden planificar anticipándose a una posible emergencia para disminuir las repercusiones. La preparación es clave.

Planificación de emergencia para adultos mayores y cuidadores

La Cruz Roja Americana recomienda que los adultos mayores establezcan una red personal de ayuda de al menos tres miembros de la familia, amigos o vecinos que los controlarán en una emergencia. Estos arreglos deben realizarse antes de la emergencia. Es fundamental intercambiar llaves y mostrar dónde se guardan las provisiones de emergencia, además de compartir copias de documentos relevantes sobre emergencias e información de salud.

Los adultos mayores y su red de ayuda deben mantenerse notificados entre ellos acerca de viajes fuera de la ciudad y el regreso a casa. Consideren hacer pagos electrónicos de los beneficios federales, como los pagos del Seguro Social, ya que las catástrofes pueden interrumpir la entrega del correo.

Provisiones esenciales

  • Si necesita medicinas o sigue un tratamiento médico, asegúrese de tener disponible una provisión para al menos dos semanas.
  • Guarde una lista de medicinas de venta con receta que incluya la dosis, el tratamiento e información sobre alergias a alimentos o medicamentos.
  • Si recibe tratamientos de rutina en clínicas u hospitales, o servicios regulares como atención médica a domicilio, hable con su proveedor acerca de sus planes de emergencia.
  • Considere otras necesidades personales como lentes, audífonos y sus baterías, baterías para sillas de ruedas y oxígeno.
  • Agua: se consideran dos litros por persona al día.
  • Elementos especiales del adulto mayor o cualquier ayuda técnica para la persona (bastón, andador, etc.).
  • Al menos una muda de ropa para recambio.
  • Mascarillas en caso de que sean necesarias.

Documentación importante

Guarde documentos importantes en su kit de provisiones, tales como:

  • Registros de la familia
  • Registros médicos
  • Testamentos
  • Escrituras
  • Números del Seguro Social
  • Información sobre tarjetas de crédito y cuentas bancarias
  • Registros fiscales
  • Seguro médico y tarjetas de Medicare
  • Una lista de aparatos médicos u otros dispositivos de soporte vital junto con sus números de serie y tipo
  • Certificados o una copia de ellos

Es recomendable que los demás miembros de su red de ayuda guarden copias adicionales de estos registros.

Cuidado de personas con impedimentos de memoria

Si usted cuida a un adulto mayor con impedimentos de memoria, infórmese acerca del programa MedicAlert® + Alzheimer’s Association Safe Return®, un servicio nacional de respuesta de emergencia las 24 horas para personas con Alzheimer, demencia u otras condiciones relacionadas, que se extravían o tienen una emergencia médica.

Acciones durante una evacuación

Es importante que la persona mayor y su cuidador tengan pleno conocimiento del hogar, el sector y los riesgos geográficos (derrumbes, inundaciones, desbordes de ríos, etc.) de su área de residencia. Tomen en cuenta los roles y responsabilidades de la persona mayor al momento de evacuar: ¿quién pasará a buscar a los nietos? ¿quién cuidará a las mascotas?

Durante el evento, intente mantener la calma. Ubíquese en las zonas de seguridad física disponibles dentro del domicilio o en zonas de evacuación dispuestas por las autoridades. Asegure la disponibilidad de agua para usted y los participantes. Si eres cuidador de una persona mayor con dependencia, es importante dejar por escrito las rutinas de cuidado especial o específicas de la persona.

PLAN DE EMERGENCIA

Apoyo post-desastre y recuperación

Si usted se encuentra con un adulto mayor durante la catástrofe, transmita una sensación de seguridad y calma, y un sentimiento de conexión y esperanza. Proteja a la persona mayor y atienda sus necesidades de salud física y mental. En el período inmediato después, los adultos mayores son poco propensos a reportar problemas de salud mental. Ayúdelos a expresar sus sentimientos.

Durante la fase de reconstrucción después de una catástrofe, las personas mayores pueden sentir frustración debido a una recuperación compleja, y pueden sentirse apáticos o deprimidos. Busque ayuda financiera. Los adultos mayores a veces rehúsan ofertas de ayuda, por lo que es importante recopilar información sobre los recursos disponibles. Después de la emergencia, siempre chequee a través de canales oficiales si es seguro volver a su residencia o lugar siniestrado.

Mantenga el autocuidado y solicite ayuda si así lo requiere. Muchas veces después de situaciones de emergencias o desastres es normal sentir pena, incertidumbre, miedo de que vuelva a ocurrir o dificultades para conciliar el sueño.

Riesgos de monóxido de carbono

Durante las catástrofes, la electricidad suele no estar disponible y muchas personas la reemplazan con fuentes alternativas de energía y calor, como generadores, barbacoas a gas y calentadores. Estos dispositivos nunca deben usarse en interiores, ya que los escapes contienen monóxido de carbono (CO), un gas inodoro e incoloro. Aproximadamente 500 muertes y 15,000 visitas a las guardias hospitalarias ocurren cada año debido a envenenamiento involuntario por CO. Los principales signos de exposición incluyen dolores de cabeza leves y falta de aliento al hacer ejercicios moderados. La exposición aguda o continuada puede derivar en síntomas parecidos a la gripe, que incluyen dolores de cabeza más graves, mareo, cansancio, náuseas, confusión, irritabilidad e impedimentos de memoria, coordinación y razonamiento.

El rol de los adultos mayores en la resiliencia comunitaria

No todos los adultos mayores caen en la categoría de los que necesitan ayuda durante una catástrofe; muchos pueden proveer asistencia muy necesaria. Muchos ya ofrecen su tiempo y experiencia como voluntarios y están familiarizados con los recursos de su comunidad. Su experiencia en diferentes áreas puede ser un factor clave en la resiliencia en situaciones de desastres.

Los modos de afrontamiento del adulto mayor ante las catástrofes están condicionados por su experiencia anterior y la vivencia individual, siendo el autocontrol y la planificación los modos de afrontamiento más recurridos.

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