El Trato a las Personas Mayores en la Sociedad Actual: Desafíos y Perspectivas

La manera en que nuestra sociedad trata a las personas mayores es un reflejo de sus valores y su nivel de desarrollo. Sin embargo, en el mundo occidental, el trato a los ancianos a menudo presenta desafíos significativos, especialmente en lo que respecta a la atención y la prevención del maltrato. Un refrán popular advierte: "Según se trate a los mayores, así será el tratamiento que se recibirá de las futuras generaciones", lo que subraya la importancia de este tema.

La Problemática del Maltrato al Anciano: Una Realidad Ignorada

El maltrato a una persona de edad se define como un acto o varios actos repetidos que le causan daño o sufrimiento, o la no adopción de medidas apropiadas para evitar otros daños, cuando existe una relación de confianza. Este tipo de violencia constituye una violación de los derechos humanos y puede manifestarse de diversas formas: maltrato físico, sexual, psicológico o emocional; maltrato por razones económicas o materiales; abandono; desatención; y el menoscabo grave de la dignidad y el respeto.

Escasa Documentación y Reconocimiento

Lo primero que llama la atención al intentar profundizar en el tema del maltrato al anciano en un país occidental es la escasa documentación de que se dispone al respecto. Esta circunstancia pone de manifiesto un cierto desinterés en lo referente al "estado de bienestar" en el que vive un importante grupo de población. El propio término "maltrato" está cargado de connotaciones negativas que lo han convertido en tabú: no se habla del problema, se evita o no se reconoce, y así no existe.

Afortunadamente, en los últimos años se han ido dejando de lado los prejuicios y miedos que este tema entrañaba y se han hecho avances en la denuncia, detección precoz, diagnóstico, tratamiento y en la concienciación social del problema.

Historia y Evolución del Reconocimiento del Maltrato

En Occidente, el tema del maltrato ha estado históricamente relacionado con el niño y la mujer, y nadie afirmaría que el avance social podría perjudicar también a las personas mayores. Es de sentido común pensar que las experiencias adquiridas en otros grupos sociales podrían servir para afrontar el maltrato en el anciano. El maltrato a los ancianos es un asunto grave que recibe muy poca atención, y su reconocimiento y debate público ha seguido una trayectoria similar a la que siguió el maltrato infantil en los años sesenta, y a la progresiva aceptación de la existencia de la violencia familiar en los ochenta.

Los primeros artículos médicos publicados describían casos de abusos a ancianos maltratados por sus familiares. Se identificó la capacidad mental como un factor determinante y se analizó el estrés de los cuidadores, pero los profesionales de la salud acogieron esta información con incredulidad.

En la década de los 80, profesionales e investigadores de Gran Bretaña, Estados Unidos y Canadá esbozaron el perfil del fenómeno del maltrato a los ancianos y de aquellos que lo perpetraban. Los primeros estudios norteamericanos y canadienses se realizaron en la década de los 70, mientras que en Inglaterra se empezó a demostrar interés por el maltrato a partir de los 80.

Gráfico comparativo de la prevalencia del maltrato a personas mayores en diferentes entornos.

Magnitud del Problema y Consecuencias

El maltrato a las personas de edad es un problema importante de salud pública. De acuerdo con una revisión de 52 estudios realizados en 28 países de diversas regiones en 2017, una de cada seis personas de 60 años o más (el 15,7% de este grupo de edad) sufrió alguna forma de maltrato. Esta revisión permite estimar la prevalencia de los distintos tipos de maltrato a las personas mayores en entornos comunitarios:

  • Maltrato psicológico: 11,6%
  • Maltrato físico: 2,6%
  • Maltrato económico: 6,8%
  • Desatención: 4,2%
  • Abusos sexuales: 0,9%

Se dispone de pocos datos sobre el alcance del problema en las instituciones, como los hospitales, las residencias de ancianos y otros centros de atención crónica. Sin embargo, una revisión de estudios recientes sobre este tipo de maltrato en las instituciones reveló que el 64,2% del personal refirió haber cometido alguna forma de maltrato en el año al que se refirió el examen.

Aumento del Maltrato Durante la Pandemia

Cada vez son más los datos que indican que la prevalencia del maltrato a las personas de edad, tanto en la comunidad como en las instituciones, ha aumentado durante la pandemia de COVID-19. Por ejemplo, en un estudio estadounidense se indica que las tasas de este tipo de maltrato en la comunidad pueden haber aumentado hasta en un 84%.

Proyecciones Futuras

En conjunto, se prevé que el maltrato a las personas de edad aumente, ya que la población está envejeciendo rápidamente en muchos países. Este factor hará que el número total de casos se incremente con rapidez incluso si la proporción de víctimas no varía: para 2050, la cifra de víctimas habrá aumentado hasta 320 millones, ya que el número de personas de 60 años y más habrá crecido hasta los 2000 millones.

Graves Consecuencias del Maltrato

El maltrato a las personas de edad puede tener graves consecuencias físicas, mentales, económicas y sociales, por ejemplo: lesiones corporales, defunción prematura, depresión, deterioro cognitivo, ruina económica y necesidad de ingreso en una residencia de ancianos. Para las personas mayores, las consecuencias del maltrato pueden ser especialmente graves y la recuperación puede llevar más tiempo que para los demás grupos de edad.

Factores de Riesgo y Perfiles de Víctimas y Agresores

Factores de Riesgo Individuales

Existen factores individuales que aumentan el riesgo de sufrir maltrato, como la dependencia funcional o la discapacidad, la mala salud física o mental, el deterioro cognitivo y la escasez de ingresos.

Factores de Riesgo del Agresor

Hay también factores propios de la persona que aumentan el riesgo de maltratar a las personas de edad, como las enfermedades mentales, el abuso de sustancias y la dependencia, a menudo económica, que puede tenerse con la víctima. Entre los cuidadores que maltratan, muchos han abandonado su empleo con el fin de cuidar de sus familiares y poder recibir ellos mismos tratamiento y cursos de ayuda para poder recapacitar sobre sus aptitudes educacionales.

Factores Relacionales y Sociales

En el ámbito de las relaciones, su tipo (por ejemplo, matrimonial o de pareja, o entre padres e hijos) y el estado civil pueden aumentar el riesgo elevado de maltrato, aunque estos factores varían según el país y la región. En cuanto a los factores comunitarios y sociales, cabe citar el edadismo contra las personas mayores y ciertas normas culturales (por ejemplo, la normalización de la violencia). Las personas de edad que reciben apoyo social o que viven solas tienen menos probabilidad de ser maltratadas.

Perfiles de Víctimas y Agresores (OMS, 1988)

Perfil de la persona víctima de abusos:

  • Mujer.
  • Mayor de 75 años.
  • Físicamente impedida.
  • Con disminución mental y comportamiento infantiloide.
  • Socialmente aislado/a.
  • Deprimido/a, con actitud hipercrítica.
  • Predispuesto/a a adoptar el papel de enfermo/a.
  • Repetidos intentos frustrados de recibir ayuda en su pasado.
  • Maltratado/a en el pasado por un progenitor.
  • Demasiado pobre como para vivir independiente.
  • Testarudo/a.

Perfil de la persona que ejerce el abuso:

  • Familiares que han estado cuidando de un anciano durante muchos años (promedio de 9 años y medio); de este grupo el 10% ha estado ocupándose de una persona mayor durante más de 20 años.
  • El 75% vive con la víctima.
  • Tipo de parentesco: 40% cónyuge, 50% hijos o nietos.
  • El 75% ha cumplido más de 50 años; el 20% más de 70.
  • Parientes extenuados por el estrés, el 48% necesita el dinero de sus víctimas, y/o el 50% necesita su casa.
  • Socialmente aislados y generalmente desempleados.
  • Antecedentes de arrestos y delitos contra la propiedad.
  • Problemas económicos.
  • Salud mental: antecedentes de deterioro reciente o de depresión o ansiedad (91%), alcoholismo (63%) o adicción a otra sustancia (68%).
  • Comunicación inexistente.
  • En la infancia, hostilidades entre padres e hijos.

Tipologías de Malos Tratos

Wolf y Pillemer (1989) y Godkin y otros (1989) utilizaron la siguiente clasificación de malos tratos:

  • Maltrato físico: causar daño o dolor físico, abuso sexual y/o contención física.
  • Maltrato psicológico: infligir angustia mental.
  • Negligencia activa: rechazo o incumplimiento de la aceptación de las obligaciones en los cuidados.

Consideraciones Psicosociales y Violencia Doméstica

A menudo se compara el maltrato a ancianos con el maltrato infantil. Esta situación es el resultado de la propia relación entre el cuidador y el anciano que, a menudo, posee un carácter paternofilial, dada la extrema dependencia de los ancianos, que es en su mayor parte, necesidad afectiva. Esto llega hasta el punto de que, en EE.UU., los mismos organismos se ocupan de casos de maltrato a ancianos y maltrato infantil. Tienen también en común el ser problemas sociales que han sido "medicalizados" por profesionales de la salud que han establecido sus propias estrategias de intervención dentro de las instituciones sanitarias.

Parte de los malos tratos a los ancianos no los comete un cuidador contra una víctima que depende de él o ella. Como han demostrado Wolf y Pillemer, es el agresor quien puede estar en una situación dependiente; incluso, si el anciano depende del cuidador, la relación es diferente. Los padres tienen una responsabilidad legal sobre sus hijos menores de edad, pero en la mayor parte de los casos, los hijos adultos no tienen responsabilidad legal respecto de sus padres. Los hijos deberían estar al lado de sus padres, no solo en caso de necesidad o ante la enfermedad, sino también dentro del bienestar familiar.

La Violencia Doméstica y el Rol de la Familia

La violencia doméstica ha sido la más estudiada e investigada en Europa, y sigue despertando gran interés en la medida en que no conocemos el efecto que el cambio de costumbres en la vida familiar ejerce en grupos como el de la gente mayor. P. Townsend destaca la importancia de estudiar a los ancianos como miembros de familias de tres generaciones para entender muchos procesos y problemas del envejecimiento. Además, los administradores de organismos de salud y protección social deben considerar a los ancianos como parte inseparable de unidades familiares, que son algo más que meras unidades de residencia, no solo individuos o casos que ocupan sillas o camas, sino miembros de una familia, y de que se les considere como tales dependerá, en gran parte, su seguridad, su salud y su felicidad.

Pero la inquietud que se generó en Occidente en los años 80 procedía del sentimiento de que la familia se despreocupaba de la difícil situación de sus miembros mayores de edad. Se comenzó a valorar la relación entre "la despreocupación" y el "aumento del consumismo y/o libertades". Lo importante era el resultado financiero del cuidador y no el estado de salud del anciano. Fue creciendo la evidencia de que las familias podían infligir daño a sus miembros más débiles y vulnerables, y del modo en que esto sucedía.

Se debe procurar que el anciano sea atendido en su casa el mayor tiempo posible, ya que el sistema de salud sanitario solo se va haciendo cargo de los casos más incapacitados o impedidos.

Prevención y Respuesta Social

Se han intentado aplicar diversas estrategias para prevenir y combatir el maltrato a las personas mayores, pero por el momento se dispone de pocas pruebas de la eficacia de la mayoría de ellas. Las que se consideran más prometedoras son:

  • Las intervenciones que realizan los cuidadores, que alivian la carga que soportan los allegados a la persona mayor.
  • Los programas de administración del dinero para las personas mayores con mayor riesgo de sufrir explotación económica.
  • Las líneas telefónicas de ayuda y los centros de acogida de emergencia.
  • La implicación de equipos multidisciplinarios que pueden actuar desde varios ámbitos, como la justicia penal, la atención médica, la atención a la salud mental, los servicios de protección de los adultos y los servicios de atención prolongada.

En algunos países, el sector de la salud se ha responsabilizado de sensibilizar a la opinión pública sobre este problema, mientras que en otros han sido las administraciones de la seguridad social quienes han tomado la iniciativa. A nivel mundial, se sabe muy poco sobre el maltrato a las personas de edad y sobre el modo de prevenirlo, sobre todo en los países en desarrollo.

Respuesta de la Organización Mundial de la Salud (OMS)

El 15 de junio de 2022, con motivo del Día Mundial de Toma de Conciencia de Abuso y Maltrato en la Vejez, la OMS y sus asociados publicaron el documento Tackling abuse of older people: five priorities for the UN Decade of Healthy Ageing (2021-2030) en el que presentan cinco prioridades para el Decenio de las Naciones Unidas del Envejecimiento Saludable (2021-2030), a las que se llegó mediante amplias consultas. Son las siguientes:

  1. Combatir el edadismo, ya que es una de las principales razones por las que el maltrato a las personas mayores recibe tan poca atención.
  2. Generar más datos y de mejor calidad para concienciar sobre este problema.
  3. Concebir soluciones rentables para poner fin a este tipo de maltrato y ampliar su uso.
  4. Elaborar un argumentario a favor de la inversión en este tema para convencer de que es un dinero bien empleado.
  5. Recaudar fondos, ya que se necesitan más recursos para abordar este problema.

Ciencia en 1': ¿Qué es el edadismo?

Hacia un Envejecimiento Activo y Digno

Gracias a los avances en medicina, tecnológicos y sanitarios podemos aspirar a una esperanza de vida más alta y en mejores condiciones. Esto hace posible que el concepto de "envejecimiento activo", promovido por la OMS en los años 90, esté más extendido en la sociedad. El envejecimiento activo busca permitir a las personas exprimir todo el potencial físico, mental y social al máximo, durante toda su vida.

Promocionar el envejecimiento activo es crucial para toda la sociedad. A medida que la población envejece, sus funciones cognitivas se deterioran y su cuerpo experimenta nuevas limitaciones, e incluso, algunas personas se aíslan de la sociedad. La actividad física en las personas mayores contribuye a mejorar su salud, bienestar y calidad de vida. Realizar ejercicio físico diario ayuda a mejorar la movilidad, el equilibrio y la coordinación, entre otros beneficios. Lo más recomendable en personas mayores es el ejercicio aeróbico (caminar, nadar, bailar…).

Una alimentación saludable es esencial para tener una buena salud en cualquier etapa de la vida. La alimentación saludable en la tercera edad conlleva aumentar el consumo de ciertos alimentos (verduras, hortalizas y frutas) así como la reducción de otros (como alcohol o tabaco). Salir a dar un paseo y tomar el sol proporcionará la vitamina D, tan importante para nuestra salud.

Es muy habitual en las personas mayores experimentar cambios en su ciclo del sueño. Si queremos garantizar su bienestar personal es esencial ayudarles a mantener buenas relaciones con los amigos y con familiares y evitar la soledad que solo provoca tristeza y depresión. Las personas mayores disponen de mucho tiempo libre y muchas no saben cómo aprovecharlo. De esta manera, mantienen sus relaciones sociales, disfrutan del tiempo libre y ejercitan la mente y el cuerpo.

El envejecimiento activo se debe considerar un objetivo primordial tanto por las instituciones, por la sociedad civil y por los diferentes gobiernos. Todos deben trabajar para garantizar la autonomía, el bienestar, la productividad y la salud de los más mayores de la sociedad. La sociedad debe apoyar una cultura del envejecimiento activo y saludable para permitir y proporcionar a los mayores, entre otros aspectos, una atención sanitaria adecuada, ayudas sociales, una vivienda digna, integración social y desarrollo de actividades para mayores.

Ciudades Amigables con las Personas Mayores

Es esencial crear ciudades amigables con las personas mayores o "senior friendly", adaptadas al máximo a las necesidades de las personas mayores, que garanticen su seguridad, habilidad y comodidad. La sociedad debe adoptar un estilo de vida saludable para garantizar el envejecimiento activo. Esto no es solo necesario para las personas mayores. Se deben promover políticas relacionadas con la promoción de la salud y la prevención de las enfermedades físicas, cognitivas, cardíacas y mentales.

La sociedad requiere de avances médicos, científicos y tecnológicos para mejorar la prevención, tratamiento y el diagnóstico de depresiones, demencias y otras enfermedades comunes en el envejecimiento. El objetivo del envejecimiento activo es añadir vida y calidad a los años, no añadir años a la vida en malas condiciones.

Respeto y Dignidad en el Trato Cotidiano

Es común escuchar que alguien se refiere a una persona mayor como "abuelito" o "abuelita" cuando no hay ningún parentesco o cuando esa mujer u hombre no tienen nietos, o que se les trate como niños, como si no tuvieran discernimiento. Esto refleja una falta de respeto y comprensión. La Sociedad Española de Geriatría y Gerontología ha publicado un interesante informe sobre el “Decálogo para el buen trato a las personas mayores”, que incluye los siguientes puntos clave:

  • Respeto: Es un aspecto fundamental en el trato con cualquier persona, y más aún con aquellas que han vivido y aprendido más que nosotros.
  • Bioética: Mantenerla presente en la atención.
  • Identidad y dignidad: Son aspectos básicos que se deben mantener y proteger siempre.
  • Refuerzo: Mantener la autoestima es importante en cualquier momento, y en edades avanzadas es vital para mantener el ánimo y la motivación.
  • Empatía: Ayuda a comprender la situación de los mayores y mejorar nuestro trato hacia ellos.
  • Compañía: El tiempo con las personas mayores es un bien incalculable que mejora su bienestar enormemente.
  • Acercamiento a las nuevas tecnologías: Para fomentar la integración de los mayores es importante mantenerlos conectados a los tiempos que corren.
  • Pedir ayuda: Por el bien de ellos y el nuestro propio, debemos pedir ayuda a nuestro entorno o a profesionales que nos apoyen en momentos de sobrecarga.

Desmintiendo Estereotipos

La relación y comunicación con los adultos mayores puede ser una tarea compleja, ya que aún existen muchos estereotipos en relación a ellos. Ser adulto mayor no es sinónimo de fragilidad; al contrario, son personas activas, lúcidas y dignas del mismo respeto que se le da a cualquier otro ciudadano. Los adultos mayores son sujetos de derechos y son capaces de ser autónomos y tomar sus propias decisiones. Es importante dejar que colaboren con las tareas de la casa, si es que quieren, y procurar mantener su autoestima alta y ser conscientes “del valor que tienen como persona con toda una vida llena de experiencias y conocimientos, aparte del derecho a exigir consideración no sólo por lo que se fue sino por lo que se es".

Fomentando la Participación Social

Es importante que las personas mayores mantengan actividades sociales y recreativas. Para ellos también es importante tener momentos de ocio para salir de la rutina. ¡Todos lo necesitamos! Pueden ir a un parque, escuchar música, cantar, bailar. También, aún pueden aprender cosas nuevas: es crucial ofrecerles la posibilidad de aprender nuevos pasatiempos u oficios, ligados o no a sus gustos.

Comunicación Efectiva

Una buena comunicación comienza desde la comunicación no verbal. Es importante preocuparse por la presentación personal y la actitud, usar un tono de voz tranquilo y certero, y no gritar. Si algo no se sabe, hay que decir que se les ayudará a averiguar. Cuidar el lenguaje no verbal y ser empático o empática con ellos es fundamental. Y así como se habla, es importante escucharlos o escucharlas proactivamente, sin mirar el celular o hacia otros lados.

El Rol Histórico de los Mayores y la Sociedad Moderna

Cada vez que en los medios de comunicación aparecen noticias de cómo son tratadas las personas mayores en la sociedad actual, se conmociona la opinión pública. Uno de los principales problemas en referencia al maltrato a personas mayores es la desinformación. Pese a ser una cuestión de gran relevancia social, las noticias de maltrato a personas mayores no son habituales, como tampoco lo son las denuncias. Los casos de maltrato a personas mayores no solo existen, sino que se prevé que vayan en aumento.

Por otro lado, es evidente que el papel de las personas mayores en la sociedad ha ido evolucionando con el paso del tiempo. Así como en las culturas más tradicionales el adulto mayor sigue siendo una figura respetada y venerada, las sociedades modernas parecen haber relegado a un segundo plano el papel de las personas mayores en la sociedad actual.

La experiencia es una importante fuente de conocimiento y sabiduría. Desde tiempos remotos, las personas mayores han ocupado una posición clave en la sociedad. Hace apenas tres siglos, el porcentaje de personas que alcanzaban edades avanzadas era muy limitado. Cuanto más retrocedemos en el tiempo más extraordinaria era la presencia de individuos que superaran los 60 años de edad. Esto también explica por qué el adulto mayor era una figura respetada a la que había que cuidar y atender. Con la irrupción de la tecnología y la expansión del conocimiento, las enseñanzas de las personas mayores dejaron de ocupar ese lugar privilegiado. Así, los adultos mayores pasaron de convertirse en un valor añadido en ser una carga para la comunidad. Una visión reduccionista y sesgada sobre un grupo de población que, tanto entonces como ahora, sigue teniendo mucho que ofrecer.

El aumento de la esperanza de vida ha hecho que los principales países del planeta tengan una población cada vez más envejecida. Pero ¿está la sociedad actual capacitada para asistir de forma adecuada a la población mayor? Ante estas circunstancias, la solución más sencilla ha sido la institucionalización en residencias.

En países como Australia, Japón o China, donde la edad sigue siendo sinónimo de sabiduría, se valora con especial interés la contribución de los mayores al desarrollo cultural, intelectual y político. Los cambios en las estructuras sociales son lentos. Para que prospere una nueva perspectiva más optimista de la tercera edad, alejada de los horrores del maltrato, es necesario que se produzca una transformación a varios niveles. El envejecimiento nos concierne a todos, es una responsabilidad social compartida.

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