Las escaras, también conocidas como úlceras por presión o úlceras de decúbito, son uno de los principales problemas en personas dependientes encamadas o en silla de ruedas, pudiendo presentar diversas complicaciones. Su aparición puede dar lugar a problemas serios si no se detectan y tratan a tiempo. Por ello, la prevención es vital para evitar este tipo de lesiones en la piel, pero también lo es conocer los diferentes grados que existen y qué podemos hacer en su tratamiento. En este artículo, explicamos todo lo que necesita saber sobre las escaras en personas mayores.
¿Qué son las Escaras o Úlceras por Presión?
Las escaras son lesiones que se producen en la piel y el tejido subyacente debido a la presión, el roce o la abrasión. Aparecen cuando una zona del cuerpo está sometida a una presión continua durante un periodo prolongado, lo que interrumpe el flujo sanguíneo en esa área. Sin un flujo sanguíneo adecuado, la piel y los tejidos cercanos carecen de oxígeno y nutrientes, lo que provoca su daño y, eventualmente, la muerte del tejido. Estas lesiones pueden desarrollarse en el transcurso de horas o días.

Principales Causas y Factores de Riesgo de las Escaras
La formación de escaras puede producirse en personas de cualquier edad, pero son más comunes en ancianos debido a la disminución de la actividad física y la presencia de patologías que les obligan a permanecer sentados o tumbados durante largas horas. Es fundamental entender la causa de su aparición para poder prevenirlas y tratarlas eficazmente.
Presión Prolongada
Mantener durante mucho tiempo la misma posición es la razón fundamental por la que se producen las escaras en personas mayores o dependientes. La presión constante en cualquier parte del cuerpo disminuye el flujo sanguíneo a los tejidos. El flujo de sangre es esencial para llevar oxígeno y otros nutrientes; sin estos, la piel y los tejidos cercanos se dañan y podrían morir con el tiempo.
Falta de Movilidad e Inmovilidad
La falta de movilidad o la dependencia para cambiar de postura aumentan significativamente el riesgo. El movimiento limitado puede hacer que la piel sea propensa a los daños que causa la presión. En el caso de las personas con movilidad limitada, la presión tiende a producirse en zonas que no están bien acolchadas con músculo o grasa y que se sitúan sobre un hueso. Esto es especialmente común en personas encamadas, en silla de ruedas, o en etapas avanzadas de enfermedades como el Alzheimer o la demencia, cuando los pacientes no pueden deambular de forma independiente.
Fricción y Cizallamiento
- La fricción ocurre cuando la piel roza contra la ropa o la ropa de cama.
- El cizallamiento se produce cuando la piel se mueve hacia un lado y el hueso subyacente se mueve hacia el otro. Esto puede ser resultado de encorvarse mientras se está sentado, de estar en un ángulo de 45° en la cama, o al deslizarse durante una transferencia en lugar de levantar el cuerpo. Ambos factores contribuyen al daño tisular.
Condiciones de la Piel y Salud General
La piel frágil y más fina, propia del envejecimiento, hace que las personas mayores sean más susceptibles. Otras condiciones que aumentan el riesgo incluyen:
- Malnutrición o deshidratación: Impiden una adecuada curación y salud de la piel. Ciertos nutrientes como la vitamina C o el zinc son cruciales para la curación de heridas.
- Pérdida de masa muscular: Con parálisis, los músculos tienden a encogerse (atrofia), reduciendo el amortiguamiento natural sobre áreas óseas.
- Sobrepeso o bajo peso: Ambas condiciones pueden aumentar la susceptibilidad a las escaras, ya sea por mayor presión o por menor protección natural.
- Problemas de circulación o enfermedades crónicas: Afecciones como diabetes, presión arterial alta, colesterol alto o edema (hinchazón por acumulación de líquido) reducen el flujo sanguíneo y la entrega de nutrientes y oxígeno a la piel. El flujo sanguíneo hacia las extremidades paralizadas se reduce debido a la falta de movimiento muscular, y la piel recibe menos nutrientes y oxígeno.
- Incontinencia y humedad: La exposición prolongada a la humedad (orina, heces, sudor) puede debilitar la barrera cutánea.
- Pérdida de percepción sensorial: Lesiones de la médula espinal, trastornos neurológicos y otras afecciones pueden causar pérdida de la sensibilidad, impidiendo que el cerebro reciba mensajes de dolor o incomodidad para aliviar la presión.
- Ruptura de piel previa: Un historial de escaras previas reduce la capacidad de la piel para recuperarse completamente, aumentando la vulnerabilidad.

Zonas Más Comunes de Aparición de las Escaras
Las escaras aparecen con mayor frecuencia en zonas del cuerpo donde los huesos están cerca de la piel y no están bien acolchados con grasa o músculo. En personas que permanecen en cama o en silla de ruedas, pueden aparecer en:
- Coxis y región sacra: La zona al final de la columna vertebral, donde hay presión continua cuando una persona está sentada o acostada durante mucho tiempo.
- Glúteos: Especialmente en personas que permanecen sentadas en sillas de ruedas o que pasan mucho tiempo en la cama.
- Talones y tobillos: Los talones son particularmente susceptibles debido a la delgadez de la piel y la cercanía al hueso.
- Caderas: Incluidos los trocánteres mayores, que son puntos de prominencias óseas en la parte superior de los fémures.
- Omóplatos y hombros: Estas áreas pueden estar en riesgo en personas que pasan mucho tiempo acostadas.
- Codos: Los codos también pueden desarrollar escaras cuando se apoyan continuamente sobre superficies duras.
- Parte posterior y laterales de la cabeza: En personas que están postradas en cama y no cambian de posición frecuentemente.
- Detrás de las rodillas: Otra área de riesgo en ciertas posturas.
Clasificación de las Escaras por Etapas o Grados
La gravedad de las escaras se distingue hasta en cuatro etapas diferentes, siendo crucial detectarlas en las fases iniciales para un tratamiento más efectivo.
- Etapa 1: Enrojecimiento Persistente
En esta fase inicial, la piel está intacta, pero presenta una mancha roja persistente, amoratada o azulada, que no recupera su color al ejercer presión sobre la zona (no se blanquea). En este momento, no existe herida en la piel, aunque puede doler, picar o tener una textura o temperatura diferente al resto del cuerpo. Es el primer indicio de que se está desarrollando una escara.
- Etapa 2: Ampolla o Úlcera Superficial
En este nivel, se produce una pérdida parcial de tejido cutáneo que provoca la formación de una ampolla o incluso una llaga abierta poco profunda, de color rosado o rojo. La lesión afecta las capas externas de la piel (epidermis y/o dermis), y la zona se presenta visiblemente irritada con un color rojo más intenso.
- Etapa 3: Pérdida Total de Piel y Tejido Subcutáneo
En el tercer estadio, la llaga se abre y se hunde, creando lo que se conoce como "cráter". La úlcera atraviesa toda la piel y llega a la capa de grasa subcutánea, afectando ya al tejido subyacente, pero sin presentar daños en músculos o huesos. La herida se ve muy clara y puede haber pus.
- Etapa 4: Lesión Profunda con Afectación de Músculo y Hueso
Este es el nivel más grave, donde la lesión es muy profunda. La destrucción del tejido es masiva, dañando músculos y huesos, y puede alcanzar tendones o articulaciones. Puede haber tejido necrótico (muerte del tejido) y un riesgo de infección grave. En este momento, la necrosis abarca músculo y puede llegar a afectar a las articulaciones y hueso.
Además, existen otras lesiones que no se corresponden con esta evolución típica, como es el caso de úlceras subcutáneas en las que el área afectada presenta un color marrón o púrpura.

Tratamiento de las Escaras en Personas Mayores
El tratamiento de las escaras dependerá de su profundidad y gravedad, es decir, de la etapa en la que se encuentre. La mayoría de las úlceras se curan en casa, pero en ocasiones requerirán asistencia médica e incluso la receta de algún antibiótico para evitar la infección.
Principios Generales del Tratamiento
Es imprescindible mantener las heridas limpias y cambiar el vendaje tras el aseo. El objetivo principal es aliviar la presión mediante cambios posturales frecuentes y proteger la zona con materiales que reduzcan la fricción y la presión local. En las fases iniciales, el objetivo es detener la progresión de la lesión.
- Aliviar la presión: Es lo primero que se debe hacer. No debemos apoyar nunca al paciente sobre la herida y conviene utilizar superficies especiales como almohadas, cojines de espuma, o colchones antiescaras para distribuir el peso y reducir la presión.
- Limpieza de la herida:
- En la fase más leve (Etapa I), será suficiente aplicar agua y jabón neutro para lavar la herida y posteriormente aplicar crema hidratante.
- Cuando las úlceras de presión están en un estadio más avanzado (Etapas II en adelante), es necesario limpiarlas con una solución salina que permita eliminar las células muertas de la piel. Para ello lo mejor es optar por una solución salina templada y aplicarla con cuidado sobre las escaras, eliminando además la piel muerta.
- Es importante no aplicar nunca agua oxigenada, alcohol u otros compuestos yodados porque dañarían la piel y retrasan la cicatrización. No hay que frotar la herida para evitar dañar el tejido nuevo.
- Apósitos y vendajes: Una vez realizada la limpieza, se debe cubrir la herida con vendas o apósitos específicos para evitar infecciones, crear un ambiente húmedo que ayude a la cicatrización, y favorecer el proceso de curación. Los apósitos hidrocelulares pueden ser utilizados para tratar las escaras en sus primeras etapas.
- Control del dolor y prevención de infecciones: El dolor en las úlceras por presión suele estar infraestimado. Si hay infección evidente, se recurre a antibióticos tópicos o sistémicos. Es fundamental consultar a un médico en caso de signos de infección.
ÚLCERAS por presión (UPP) | ¿Como prevenirlas? TRATAMIENTO
Manejo de Escaras Avanzadas y Cuidados Especializados
Las escaras en Etapa III y IV son más difíciles de tratar y requieren cuidados por parte de especialistas en tratamiento de heridas. En estos casos puede ser necesario el desbridamiento del tejido necrótico (eliminación de piel muerta o infectada), el tratamiento de infecciones asociadas y el uso de apósitos avanzados. En situaciones graves o de mala evolución, se valora la intervención quirúrgica y el seguimiento por equipos multidisciplinares. El seguimiento médico y de enfermería continuo es crucial.
Remedios Caseros y Complementos para el Tratamiento
Existen diversos productos y remedios caseros que pueden ayudar a tratar las escaras en personas mayores dependientes, especialmente en las etapas más leves, complementando siempre la atención médica. Para aplicar estos remedios, limpie la herida cuidadosamente antes, utilice una gasa estéril, cambie el apósito diariamente, y si observa cualquier reacción adversa, deje de usarlo y contacte a personal sanitario. Es crucial no aplicar remedios directamente sobre una herida abierta sin supervisión.
- Alginato de calcio: Este producto es recomendado para escaras infectadas, ya que ayuda a limpiar la herida.
- Ácidos grasos hiperoxigenados: La aplicación regular de productos tópicos formulados con ácidos grasos hiperoxigenados contribuye a mejorar la tolerancia cutánea y reforzar la función barrera en zonas sometidas a presión continuada, como la región sacra.
- Miel: Con cualidades antisépticas y humectantes, la miel es un remedio natural antibacteriano que ayuda a prevenir y tratar infecciones. Se puede aplicar una capa fina directamente sobre la herida y cubrirla con gasa o vendaje.
- Aloe vera: Conocido por sus propiedades antiinflamatorias, hidratantes y curativas para la piel. Se puede aplicar una pequeña cantidad sobre las escaras para aliviar el dolor y reducir la inflamación.
- Aceite de oliva: Rico en antioxidantes y ácidos grasos, ayuda a promover la cicatrización y a aliviar la inflamación.
- Vaselina: Es una sustancia que ayuda a mantener la piel hidratada y protegida, lo que es esencial para prevenir la aparición de escaras y favorecer la curación.
- Leche de Magnesia Phillips: El hidróxido de magnesio se mezcla con agua y yodo para crear un calmante muy efectivo para las úlceras de presión, reduciendo la acidez de la piel y aliviando la irritación.
- Polvos de talco: Ofrecen un alivio rápido al reducir la inflamación y el dolor en las áreas afectadas.
- Vitaminas y nutrientes: Ciertos nutrientes como la vitamina C o el zinc aceleran el proceso de curación de heridas, por lo que una buena nutrición es una ayuda fundamental.
Prevención: El Mejor Enfoque contra las Escaras
La prevención es el mejor tratamiento para evitar las escaras en las personas mayores y resulta clave para evitar la progresión de lesiones existentes o la aparición de nuevas úlceras. Es posible prevenir y tratar las escaras de forma natural y sencilla, siempre y cuando se sigan las recomendaciones adecuadas.
Higiene y Cuidado de la Piel
Una de las principales recomendaciones para prevenir las escaras es mantener la piel limpia, seca e hidratada.
- Limpieza diaria: Lavar la piel con agua y jabón neutro, utilizando una esponja suave para evitar dañarla. La limpieza diaria con suero fisiológico es un cuidado muy importante para la salud de la piel.
- Secado cuidadoso: Secar la piel completamente con palmaditas, prestando especial atención a las zonas donde se puede acumular humedad, como axilas o la zona genital.
- Hidratación: Aplicar una crema hidratante, evitando las zonas donde se encuentren escaras abiertas. La aplicación regular de productos tópicos formulados con ácidos grasos hiperoxigenados ayuda a reforzar la función barrera cutánea.
- Protección: Usar cremas de barrera protectora de la piel para protegerla de la orina y las heces.
- Ropa adecuada: Utilizar ropa de cama suave y holgada, de tejidos naturales, que permita la ventilación de la piel. Cambiar la ropa de cama y de vestir con frecuencia si es necesario.
- Revisión diaria: Vigilar diariamente las zonas de riesgo, buscando esas zonas rojas que no recuperan su color al presionarlas, lo cual es el primer signo de alerta. Es importante revisar la piel de las personas mayores, cuando estas se pasan mucho tiempo sentadas, están encamadas o en silla de ruedas, para evitar que el roce con la ropa de cama y no cambiar de postura favorezca la aparición de escaras.
Cambios Posturales y Fomento de la Movilidad
Otro aspecto importante para evitar las escaras es facilitar cambios posturales frecuentes y adecuados, con el fin de aliviar la presión en zonas específicas del cuerpo.
- Cambiar de posición frecuente: Para ello debemos cambiar la postura aproximadamente cada 15 minutos en personas en silla de ruedas y cada dos horas en personas encamadas. Alternar la posición de las piernas varias veces al día si el paciente permanece sentado. Cambiar de postura al paciente en la cama, elevando la cabecera de la cama unos 30 grados, si se encuentra encamado.
- Fomentar la movilidad: Siempre que sea posible, animar al adulto mayor a levantarse y moverse. Si tiene suficiente fuerza en la parte superior del cuerpo, puede hacer flexiones en silla de ruedas. Fomentar el ejercicio físico adaptado a la edad y a las necesidades del paciente, siempre supervisado por personal cualificado.
- Evitar fricción y rozamiento: Evitar la fricción y el rozamiento en las zonas con escaras, utilizando elementos específicos como cojines anti-escaras o sábanas con propiedades para reducir la fricción.
Productos de Apoyo y Ayudas Técnicas
Existen en el mercado numerosos productos que nos van a ayudar a prevenir las escaras al reducir la presión de la piel sobre la superficie.
- Colchones y cojines antiescaras: Utilizar almohadones, cojines de espuma o colchones de aire alternante especializados que distribuyan el peso de manera uniforme y reduzcan la presión en áreas específicas, especialmente en zonas con prominencias óseas. Algunos colchones incluso alternan la presión automáticamente, por lo que se requiere un esfuerzo mínimo.
- Dispositivos de apoyo: El uso de dispositivos de apoyo como almohadas y cojines anti-escaras es fundamental para las zonas con prominencias óseas.

Cuidados Especializados y Asistencia Profesional
Las escaras en personas mayores son una de las principales preocupaciones de familiares y cuidadores. Para garantizar el mejor cuidado, especialmente en casos avanzados o en personas con patologías complejas, la asistencia profesional es invaluable.
Las úlceras en etapas I y II a menudo sanan si se les cuida adecuadamente en casa con las medidas de prevención y tratamiento iniciales. Sin embargo, si la escara no muestra signos de mejoría, presenta secreción, mal olor o signos de infección, aumenta de tamaño o profundidad, o cuando el paciente presenta enfermedades que dificultan la cicatrización, es imprescindible consultar con un profesional sanitario. La valoración precoz reduce el riesgo de complicaciones graves como celulitis infecciosa (infección de la piel y tejidos blandos), infecciones óseas y articulares (como la artritis séptica, que puede dañar cartílagos y tejidos), o incluso septicemia (una infección grave y potencialmente mortal que se disemina por el torrente sanguíneo).
Servicios como cuidadoras por horas, jornada completa o especializadas en patologías como Alzheimer, Parkinson, demencia, Ictus y ELA, pueden ofrecer un soporte fundamental. Estos servicios incluyen la administración de medicamentos, ayuda en la higiene personal, preparación de comidas y otros cuidados específicos, asegurando una atención personalizada y adaptada a las necesidades de cada persona.
El cuidado de la piel, la prevención y curación de las úlceras por presión son parte de los cuidados diarios de enfermería, también en las residencias de mayores, donde el personal sanitario evalúa diariamente la piel del residente, aplica los tratamientos adecuados y realiza movilizaciones frecuentes. Cada persona mayor tiene unas necesidades específicas, por lo que es fundamental desarrollar un plan de atención individualizado.
Recordemos que las escaras en adultos mayores son una complicación que podemos prevenir con medidas simples pero efectivas, pero que requieren un seguimiento continuo y, a menudo, la intervención de profesionales sanitarios para asegurar la mejor calidad de vida del paciente.