Cómo Enseñar la Lateralidad en Niños con Discapacidad Intelectual

La lateralidad se refiere a la preferencia o dominancia que un niño o adulto muestra hacia un lado del cuerpo, ya sea el derecho o el izquierdo. Es un aspecto fundamental del desarrollo físico y cognitivo.

El desarrollo de la lateralidad en niños es un proceso complejo y gradual que comienza desde una edad temprana. Involucra la coordinación entre el cerebro y el cuerpo para establecer una mano, pie, ojo y oído dominantes. Nuestro cerebro se subdivide en dos hemisferios, el derecho y el izquierdo, ambos unidos por el cuerpo calloso, un cúmulo de conexiones neuronales que coordina ambos hemisferios. Cada hemisferio se encarga de habilidades y funciones concretas, controlando los músculos del lado opuesto del cuerpo. A esta distribución es a lo que llamamos lateralidad.

Esquema de los hemisferios cerebrales y el cuerpo calloso

Fases del Desarrollo de la Lateralidad

El desarrollo de la lateralidad en niños se divide típicamente en varias fases:

  • Recién nacido: aún no tiene establecida la relación entre un lado y otro del cuerpo.
  • Al año y medio: aparece la preferencia lateral cuando el niño comienza a coger objetos diversos.
  • Entre los dos y tres años: puede haber un periodo de inestabilidad.
  • A partir de los 4 años: se acepta la definición de la lateralidad y el niño puede usar ambas manos de manera indistinta.
  • Entre los cinco y seis años: la lateralidad debería ya definirse y el niño debería ser capaz de identificar izquierda y derecha, así como las partes del cuerpo. La fase de automatización es un período en el que los niños comienzan a realizar actividades de manera casi automática utilizando un lado del cuerpo dominante. En esta etapa, se consolida la preferencia por una mano, lo que les permite realizar tareas de manera más eficiente y precisa.
  • A los 7-8 años: lo habitual es que se pueda localizar la izquierda y la derecha en el espacio sin problema. Aunque pueda existir algún periodo de inestabilidad, la lateralidad deberá quedar consolidada a partir de los ocho años.

Importancia de la Lateralidad en el Desarrollo Infantil

La lateralidad en los niños desempeña un papel crucial en su desarrollo físico y cognitivo:

  • Mejora de la coordinación motora: Permite que los niños coordinen mejor sus movimientos. Cuando un niño tiene una mano dominante, por ejemplo, puede escribir, dibujar y realizar otras actividades con mayor precisión y control.
  • Facilita el aprendizaje: La lateralidad está relacionada con la organización cerebral. Cuando un niño establece una preferencia lateral, el hemisferio cerebral correspondiente se vuelve más especializado en ciertas funciones, como el acceso al significado y decodificación de la palabra en el proceso lector.
  • Evita la confusión: La consolidación de la lateralidad evita la confusión en las acciones cotidianas. Por ejemplo, si un niño utiliza ambas manos de manera indiscriminada, puede experimentar dificultades al realizar tareas simples como atarse los cordones de los zapatos o cortar con tijeras.
  • Orientación espacio-temporal: Afecta a la orientación espacio-temporal necesaria para integrar nociones derecha-izquierda, tanto a nivel de motricidad gruesa como fina, y a la ubicación de los números para realizar operaciones matemáticas.

Tipos de Lateralidad y Trastornos Asociados

Según cómo se distribuyen las funciones corporales del cerebro, utilizaremos más un lado del cuerpo que el otro a la hora de realizar las actividades cotidianas: escribir, jugar al fútbol, comer, recortar, señalar, etc. Así, tener preferencia por un lado u otro significará que seamos zurdos o diestros. La lateralidad se define de manera jerarquizada: la más importante es la dominancia ocular, seguida de la auditiva, la manual y la podal.

Lateralidad Homogénea

Hablamos de lateralidad homogénea cuando todas las preferencias están definidas en el mismo lado del cuerpo (es decir, la preferencia para usar la mano, el pie, el ojo y el oído están en el mismo lado).

Trastorno de la Lateralidad

Se presenta cuando la dominancia hemisférica no está definida en el cuerpo o existe un predominio lateral no homogéneo. Se estima que aproximadamente un 25% de la población, por causas genéticas, la lateralización (proceso que termina a los 5 años, más o menos) no se hace correctamente, lo que lleva a los niños a sufrir una lateralidad cruzada. Esto significa que las preferencias no están representadas en el mismo lado del cuerpo; por ejemplo, la dominancia visual puede ser izquierda mientras que la mano puede presentarse como diestra. La lateralidad cruzada se considera un trastorno neurofisiológico siempre que afecte al desarrollo cognitivo de la persona, derivando en dificultades de aprendizaje.

Tipos de Lateralidad Cruzada:

  • Lateralidad contrariada: Se observan cambios en la mano utilizada cuando, por ejemplo, el paciente utiliza la mano derecha y anteriormente utilizaba la izquierda, normalmente cuando se fuerza al niño a hacerlo.
  • Lateralidad de oposición: Es común verla cuando, por ejemplo, un niño manifiesta malestar frente a la escuela y cambia los patrones a propósito. Intervienen factores psicosociales y psicoemocionales.
  • Lateralidad cruzada en pacientes ambidiestros: Algunas personas realizan actividades con diferentes manos; por ejemplo, escriben y comen con la mano derecha pero recortan con la izquierda.
  • Lateralidad indefinida: Cuando se usa indiferentemente un lado u otro, o se duda en la elección. Este tipo puede producir o no problemas de aprendizaje, ya que los niños con esta lateralidad son inseguros y con reacciones muy lentas.

¿Qué es la lateralidad cruzada?

Pronóstico y Consecuencias de la Lateralidad Cruzada

La lateralidad cruzada bloquea aproximadamente el 20-40% de los influjos nerviosos en algunas zonas del cerebro, lo que hace que el rendimiento de la persona disminuya por debajo de su capacidad intelectual. El rendimiento es menor al esperado comparado con el nivel intelectual real, y el día a día del niño se ve marcado por dificultades en la lectura, en el habla, en el cálculo, deficiencias al escribir, falta de concentración, etc. (Por ejemplo, normalmente se les presenta como niños lentos en procesos del lenguaje y todas aquellas funciones asociadas: inversión de letras, adquisición tardía de lectoescritura, dificultades de comprensión lectora, etc.).

Todo esto hace que, a veces, el niño sea considerado perezoso o patoso, lo que conlleva problemas de integración escolar y, a menudo, conflictos familiares, provocando estrés, ansiedad y desmotivación. Es importante saber que la lateralidad cruzada tiene tratamiento.

Síntomas Comunes de Lateralidad Cruzada:

  • Retraso en las habilidades perceptivo-manuales y cognitivas respecto a lo esperable para su edad.
  • Dificultades en la adquisición del lenguaje oral (fluidez, retención y comprensión de órdenes) y escrito (sintaxis, disortografía y disgrafía).
  • Dificultades para las matemáticas y su razonamiento.
  • Dificultades para concentrarse, comunicarse y relacionarse.
  • Apatía y lentitud de movimientos.
  • Hipertonía e hipercinesia.
  • Deficiencias motoras y funcionales, inestabilidad y falta de equilibrio.
  • Inseguridad al realizar movimientos (se suelen describir como niños “torpes” para los deportes).
  • Ansiedad y angustia, desmotivación.
  • Dificultad en la automatización de la lectura, la escritura o el cálculo.
  • Problemas para organizar de manera adecuada el espacio y el tiempo, y para ordenar la información.
  • Torpeza psicomotriz.
  • Confusión para situarse a derecha o izquierda a partir del eje medio corporal.
  • Lentitud en el trabajo y en la reacción.
  • Inversiones en el ordenamiento gráfico y lector.

Evaluación y Detección de la Lateralidad Cruzada

Es fundamental hacer una detección precoz de la lateralidad cruzada. A partir de los 4-5 años se puede y debe evaluar la lateralidad para educar y prevenir cruzamientos. Aun así, en estas edades la lateralidad está en proceso de desarrollo y es normal encontrar datos contradictorios.

El objetivo de la evaluación es conocer la tendencia lateral natural del niño/a para guiar el desarrollo de la misma si se detectan cruzamientos. El problema no es ser diestro o zurdo, sino que las dominancias no sean homogéneas, no estén organizadas en el mismo lado. Habitualmente se utilizan tests completos que valoran la lateralidad del ojo, la mano, el brazo, la pierna dinámica, la pierna estática y el oído. Si el mayor porcentaje de grupos neuromusculares muestran que el paciente es diestro, se deberá lateralizar al homolateral derecho; en cambio, si la mayoría son izquierdos, deberá hacerse en el otro lado.

El test de lateralidad cruzada ayudará en gran medida en el abordaje de la patología pero también servirá de alivio para la familia. Es un estudio previo esencial para iniciar la terapia recomendada en cada caso. Si todas las pruebas se resuelven con la mano, ojo y pie, derecho o izquierdo, la lateralidad está definida. Si por el contrario, no todas las pruebas se resuelven con la misma mano, ojo y pie, la lateralidad estará poco afirmada. La mayoría de los autores opinan que es difícil hacer un diagnóstico de la lateralidad antes de los cinco años. No es aconsejable obligar a los niños a usar un lado como dominante, sino que se deberían respetar sus preferencias ya que están basadas en sus conexiones cerebrales.

Tratamientos y Actividades para Fomentar la Lateralidad

Las causas suelen ser genéticas, si bien en algunos casos vienen derivadas de otras enfermedades neurológicas. Normalmente no puede prevenirse la lateralidad cruzada, sino que no es hasta que el niño es un poco más mayor cuando se empieza a sospechar de problemas en la lateralidad.

Una vez realizada una buena evaluación de la lateralidad, se identifican las áreas afectadas, así como la magnitud de dicha afectación, y se establece un programa específico para el paciente. Este programa puede incluir ejercicios con terapia psicomotora, basada en la toma de conciencia de su propio cuerpo y en su mecánica. En pacientes más mayores, por ejemplo adultos, resulta de gran utilidad el entrenamiento en otras estrategias compensatorias de las dificultades encontradas (por ejemplo, autoinstrucciones en la organización, verbalización de las actividades espaciales para su mejor comprensión, etc.). Poco a poco se irán adaptando dichos ejercicios según el paciente vaya mejorando. Los ejercicios disminuirán el trastorno.

La intervención para la lateralidad cruzada ha de estar adaptada a cada niño/a, teniendo en cuenta el origen, las dificultades y el funcionamiento neurológico habitual. Es importante tener cuidado para no ir en contra de este funcionamiento habitual, ya que podemos crear dificultades para la conexión entre ambos hemisferios. La terapia base es la reorganización neurofuncional.

Ejercicios y Juegos Específicos para Trabajar la Lateralidad

Fomentar el desarrollo de la lateralidad en niños puede ser divertido y educativo. Las actividades propuestas sirven para estimular el desarrollo de la lateralidad y el establecimiento de la dominancia. Con la estimulación se consiguen nuevas vías y un sistema nervioso organizado según el objetivo.

Actividades de Esquema Corporal:

  • Señalar, reconocer y nombrar partes del cuerpo.
  • Juego del escultor: Dirigir el cuerpo del niño para dejarlo en una posición específica.
  • Reconocemos parte del cuerpo: Juego de buscar y ubicar partes del cuerpo humano recortadas en una figura completa.
  • Juegos de presión manual o modelado: Trabajar con slimes, plastilina, etc.
Niños jugando con plastilina para desarrollar la motricidad fina

Actividades de Estructuración Espacial:

  • Reproducir un modelo teniendo puntos de referencia.
  • Copia de un modelo sin referencias.
  • Reconocer errores en dibujos semejantes.
  • Reconocer la posición.
  • Tangram: Recurso excelente para reforzar la lateralidad.
  • Colorea las figuras que miran a la izquierda de rojo y los que miran a la derecha de verde.
  • Juegos de conciencia espacial: Poner objetos por el salón y hacerles preguntas al respecto o dar instrucciones.
  • Juego de las diferencias: Agudiza la percepción visual y espacial, así como la apreciación de las diferencias cromáticas.
  • Copia de modelos, con el objetivo de desarrollar las habilidades de percepción visual y de coordinación visomotriz.

Actividades de Coordinación Dinámica Manual:

  • Lanzar y coger objetos, tirar a un blanco (como lanzar una pelota al aro o dardos).
  • Abrir y cerrar la mano, coordinación.
  • Lanzar objetos de una mano a otra.
  • Construcciones.
  • Mantener un objeto en equilibrio en una mano mientras se realiza otra acción con la otra mano.
  • Dibujos con los dedos.
  • Proporcionar materiales de arte como crayones, lápices de colores y pinceles para experimentar con la mano dominante.

Actividades de Refuerzo de la Lateralidad:

  • Repasar la mano dominante.
  • Ubicación de objetos y personas con respecto a uno mismo.
  • Situar objetos a la derecha y a la izquierda.
  • Cerrar los ojos e identificar objetos a la izquierda y a la derecha.
  • Ejercicios de ritmo (que impliquen el uso de la parte derecha o izquierda).
  • Recorridos marcados.
  • Situar objetos con respecto a otros objetos.
  • Localizar letras que estén invertidas.
  • Juegos de mesa que requieren el uso de fichas, tarjetas o dados.

¿Qué es la lateralidad cruzada?

Actividades de Refuerzo de Discriminación de Grafemas (letras):

  • Crucigramas.
  • Sopas de letras.
  • Asociar letras iguales con flechas.
  • Reconocer palabras que tengan determinada letra.
  • Letras iguales a un modelo.
  • Letras borrachas: Ordenar letras desorientadas para que los niños identifiquen su posición correcta.

Actividades de Refuerzo de la Coordinación Visomanual:

  • Movimientos oculares (hacia arriba, abajo, derecha, izquierda), movimientos de un solo ojo.
  • Actividades de picado y de rasgado, recortar y pegar, pintar y colorear, calcar y dibujar, caminos y laberintos.
  • Calcar dibujos.

Juegos para Trabajar la Lateralidad en el Aula o en Casa:

  • No puedes verme, pero debes ayudarme: Un niño con los ojos cubiertos es guiado por su equipo mediante instrucciones de derecha e izquierda.
  • Twister: Juego que implica colocar manos y pies en círculos de colores, trabajando la identificación de derecha e izquierda y la coordinación. Se puede dibujar en el suelo con tizas si no se tiene el juego.
  • Circuito de huellas: Colocar huellas de pies y manos de gomaespuma de diferentes colores (ej. naranjas para la derecha, azules para la izquierda) para que los niños sigan un circuito saltando o apoyándose.
  • Circuito de habilidad y coordinación: Diseñar un circuito con saltos a la pata coja, botes con el balón y lanzamientos. Realizarlo con el lado dominante y luego con el no dominante.
  • El espejo: Un estudiante imita todos los movimientos de su compañero.
  • Laberinto de flechas: Los estudiantes saltan de flecha en flecha, girando hacia donde se indica, para encontrar la salida de un laberinto.
  • Simón dice: El docente indica acciones que los estudiantes deben realizar solo si se dice "Simón dice" previamente.
  • ¡Que empiece el partido! (NeuronUP): Pasar pelotas de fútbol al campo de fútbol y de baloncesto al de baloncesto.

En el caso de la educación física, el desarrollo de la lateralidad en niños se centrará especialmente en la etapa de educación infantil y en los primeros cursos de educación primaria, para conseguir así el máximo desarrollo del alumnado. Antes de empezar a trabajar la lateralidad, es recomendable realizar una evaluación inicial para conocer el nivel del alumnado y adaptar la propuesta didáctica, así como para saber si conocen cuál es la derecha y cuál es la izquierda. Para que la evaluación inicial sea más lúdica, se puede realizar mediante juegos y actividades.

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