A medida que las personas envejecen, muchas experimentan una disminución del apetito, lo que puede generar problemas de malnutrición y afectar su salud física y emocional. Este desafío es común en personas mayores, ya que factores como el envejecimiento, enfermedades crónicas, medicamentos y cambios en el sentido del gusto y el olfato pueden influir en la cantidad y calidad de la comida que consumen.
Si cuidar nuestra alimentación es esencial para tener una buena salud, más importante es si cabe, para las personas de la Tercera Edad. Para garantizar que los mayores reciban una nutrición adecuada y mantengan un buen estado de salud, es esencial implementar estrategias que fomenten el apetito, haciendo que la comida sea más atractiva y accesible.
El Desafío de la Alimentación en la Tercera Edad
La pérdida de apetito en personas mayores, conocida como hiporexia, es una preocupación creciente. Este fenómeno no solo afecta la ingesta de alimentos, sino que también puede tener consecuencias graves para la salud, como desnutrición, debilidad muscular y un mayor riesgo de infecciones.
El Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) de la Universidad de Chile, en su encuesta de salud, seguridad alimentaria y calidad de vida, entregó datos reveladores sobre el estado nutricional de los adultos mayores. Según esta encuesta, el 32,4% de los adultos mayores tiene riesgo de desnutrición, mientras que el 5,6% ya padece desnutrición. Afortunadamente, un 62% se encuentra en estado nutricional normal.

Factores que Contribuyen a la Pérdida de Apetito
Antes de abordar las soluciones, es importante comprender las razones que contribuyen a la falta de apetito en la tercera edad. La hiporexia puede ser causada por diversos factores, tanto físicos como emocionales.
Cambios Fisiológicos y Nutricionales
"El desconocimiento generalizado sobre los cambios fisiológicos y nutricionales que ocurren en el adulto mayor contribuye a la falta de conciencia sobre la importancia de una alimentación especializada para ellos", enfatizó el dr. Palma. Dijo también que se subestima el impacto de la sarcopenia (pérdida de masa muscular), la disfagia (dificultad para tragar), los problemas digestivos y metabólicos, lo que lleva a que estos temas sean ignorados o minimizados hasta que afectan gravemente la calidad de vida.
- Cambios en los sentidos: Con la edad, los sentidos del gusto y el olfato tienden a disminuir, lo que puede hacer que los alimentos pierdan sabor y atractivo. Esto puede reducir el deseo de comer.
- Enfermedades crónicas: Condiciones como la diabetes, la hipertensión o problemas renales pueden afectar el apetito. Además, los tratamientos para estas enfermedades, como los medicamentos, pueden tener efectos secundarios que disminuyen el interés por la comida.
- Problemas dentales: Dificultades para masticar, como dientes faltantes o dolor en las encías, pueden dificultar la ingesta de alimentos sólidos, reduciendo la cantidad de comida consumida.
- Trastornos digestivos: Los problemas digestivos, como el estreñimiento o la acidez estomacal, pueden hacer que comer resulte incómodo y cause una disminución del apetito.

Factores Psicológicos y Sociales
Otras razones importantes son los factores psicológicos y neurológicos por los cuales atraviesan los adultos mayores y que es fundamental tener en cuenta. La depresión, la ansiedad, el deterioro cognitivo, la soledad, la baja disponibilidad económica y la dificultad para desempeñar tareas por sí solos son comunes en adultos mayores. Las personas mayores que enfrentan depresión o aislamiento social pueden experimentar pérdida de apetito debido a la falta de motivación o la disminución del disfrute de las comidas.
Estrategias Efectivas para Estimular el Apetito
Cuando los adultos mayores ya no quieren comer, tanto los familiares como los asistentes gerontológicos deben idear menús nutritivos y agradables. Para abordar la falta de apetito, existen varias estrategias que pueden resultar efectivas:
Enfoque Nutricional y Culinario
- Comidas pequeñas y frecuentes: En lugar de ofrecer tres comidas grandes al día, es mejor ofrecer comidas más pequeñas y frecuentes (5 a 6 al día) para que la persona mayor no se sienta abrumada por la cantidad de comida. Esto también facilita la digestión y puede ayudar a estimular el apetito durante todo el día.
- Incorporar alimentos favoritos: A medida que envejecemos, los recuerdos de los sabores y comidas tradicionales tienen un gran valor emocional. Ofrecer platos que evocan recuerdos de la infancia o de momentos especiales puede estimular el apetito y mejorar la experiencia de la comida. Es recomendable investigar con la familia y personas cercanas.
- Variedad en los menús: Introducir variedad en las comidas diarias, ofreciendo una amplia gama de ingredientes, texturas, colores y sabores, puede aumentar el interés por la comida. Lo aconsejable es variar y no repetir siempre los mismos platos. Experimentar con nuevas recetas o ingredientes también puede despertar la curiosidad y el deseo de probar nuevos sabores.
- Alimentos fáciles de masticar y digerir: Especialmente en personas con problemas dentales o dificultades para masticar, es fundamental ofrecer alimentos blandos o en textura modificada. La falta de apetito puede derivar de problemas relacionados con la masticación, salivación o deglución, por eso es aconsejable elegir alimentos fáciles de comer. Los purés, que combinan verduras, legumbres y proteínas, son ideales para quienes tienen dificultades leves de masticación, ofreciendo una textura homogénea sin perder sabor ni valor nutritivo. Además, los alimentos fáciles de digerir evitan que la comida sea una carga para el sistema digestivo.
- Incorporar líquidos y caldos: Para las personas con dificultades para comer sólidos, es útil ofrecer caldos nutritivos o batidos que contengan proteínas, vitaminas y minerales. También es importante mantener una buena hidratación, ya que la deshidratación puede afectar el apetito.
- Postres nutritivos: El postre es el premio que todos esperan al final de la comida. Acompañar la cena o el almuerzo con un postre al que nadie pueda resistirse puede ser muy efectivo.

La Importancia de la Presentación y el Ambiente
La comida entra primero por los ojos. Si una persona adulta mayor no tiene apetito, es probable que el ver un plato novedoso, divertido y bien presentado lo anime a comer. Modificar la presentación de los platos puede ser una herramienta muy útil cuando se quiere ayudar a una persona a retomar su dieta.
- Menús visualmente atractivos: La presentación de la comida juega un papel fundamental en la estimulación del apetito. Los colores vivos, las porciones pequeñas y una presentación ordenada y apetecible pueden hacer que los alimentos sean más atractivos. El color, la textura y el detalle marcan la diferencia.
- Crear un ambiente agradable: Crear un ambiente cómodo y relajado durante las comidas es esencial. Un entorno con buena iluminación, música suave y una atmósfera tranquila puede ayudar a que los adultos mayores disfruten más de las comidas. Esto ayuda a que mejore el disfrute y el interés por la alimentación, ayudando a prevenir la malnutrición asociada a la soledad o la falta de apetito.
- Compañía durante las comidas: Las personas mayores que comen acompañadas suelen disfrutar más de la comida, ya que el acto de compartir una comida se convierte en una actividad social. Promover las comidas en grupo puede ser beneficioso, ayudando a combatir el aislamiento y estimulando el apetito. Lo ideal es acompañarlo a la hora de la comida y no dejarlo solo.
- Estimulación sensorial: Los aromas y la vista de los alimentos pueden desempeñar un papel importante en la estimulación del apetito. Ofrecer alimentos con olores agradables y sabores frescos puede ser suficiente para despertar el deseo de comer.

El Rol del Apoyo y la Orientación Profesional
La alimentación es un acto de cuidado y disfrute. La alimentación de los adultos mayores es igualmente importante que para personas de cualquier edad, lo que significa que también deberán respetar las comidas del día que incluyen el desayuno, la comida y la cena, y en la medida de lo posible, también se introducirá el almuerzo y la merienda.
La nutrición consiste en consumir una dieta saludable y balanceada para que su cuerpo obtenga los nutrientes que necesita. Los nutrientes son sustancias en los alimentos que nuestros cuerpos necesitan para poder funcionar y crecer. Estos incluyen proteínas, carbohidratos, grasas, vitaminas, minerales y el agua. La buena nutrición es importante, sin importar su edad. Le entrega energía y puede ayudar a controlar su peso. Pero a medida que se envejece, el cuerpo y la vida cotidiana cambian, al igual que las necesidades para mantener la salud. Por ejemplo, puede necesitar menos calorías, pero de todas formas requiere suficientes nutrientes. Algunos adultos mayores necesitan más proteínas.
Una dieta equilibrada con proteínas, frutas, verduras, cereales integrales y lácteos fermentados es crucial. Se recomienda reducir el consumo de azúcares, sal y grasas saturadas, y preferir alimentos bajos en colesterol y grasas, evitando especialmente los que contienen grasas saturadas y trans (las saturadas son grasas de origen animal, mientras que las trans son grasas procesadas en margarina y grasa alimentaria). Es fundamental tomar suficientes líquidos para no deshidratarse, ya que algunas personas pierden la capacidad de sentir sed a medida que envejecen.
Cuando Buscar Ayuda Profesional
Algunos cambios que ocurren a medida que se envejece pueden hacer más difícil comer de forma saludable. En muchas ocasiones, cuidar la alimentación de nuestros mayores supone un gran reto a asumir, especialmente si viven en su domicilio y su edad y condiciones físicas no les permiten cuidar debidamente sus comidas. En estos casos, son recomendables los servicios de cuidado de ancianos a domicilio, que velarán por una correcta alimentación y una mejor salud. Si un ser querido experimenta dificultades con la alimentación, se recomienda consultar con especialistas.
- Si está cansado de comer solo, intente organizar algunas comidas caseras o cocinar con un amigo.
- Si tiene problemas para tragar, intente beber muchos líquidos con su comida. Si eso no ayuda, consulte con su proveedor de atención médica.
- Si una enfermedad le dificulta cocinar o alimentarse, consulte a su profesional de la salud.
La buena alimentación en la tercera edad cuida la salud, la autonomía y también el disfrute de cada día. A medida que envejecemos, las necesidades del organismo cambian. Una dieta adecuada contribuye a fortalecer el sistema inmunológico, cuidar la salud cardiovascular y mantener la autonomía. Cada una de estas reglas se convierte en un gesto de cuidado.
Es esencial contar con la orientación de profesionales de la salud, como dietistas-nutricionistas y geriatras, para diseñar un plan nutricional y dietético personalizado que aborde las necesidades específicas de cada persona mayor. La pérdida de apetito en personas mayores es un desafío que requiere atención y acción. Implementar estrategias nutricionales adecuadas puede mejorar significativamente la salud y calidad de vida de nuestros mayores.