El Deterioro Cognitivo en el Adulto Mayor: Información Detallada

El deterioro cognitivo en las personas mayores, que abarca desde formas leves hasta severas, es un problema de salud que afecta de manera progresiva funciones mentales como la memoria, la atención, el lenguaje y el pensamiento lógico. Esta condición va más allá de lo que se esperaría del envejecimiento normal y puede estar asociada a enfermedades neurodegenerativas, lesiones cerebrales o trastornos de salud mental. Quienes lo padecen pueden experimentar olvidos frecuentes, dificultades para comunicarse, alteraciones en el juicio y problemas que dificultan mucho cualquier tipo de actividad, incluyendo las cotidianas.

¿Qué es el Deterioro Cognitivo?

El deterioro cognitivo se puede entender como una etapa intermedia entre tener habilidades de pensamiento y funciones mentales normales y la demencia. Provoca síntomas como problemas de memoria, el lenguaje y el juicio. Es cierto que a medida que se envejece se pueden perder parte de las habilidades mentales, pero por lo general, esto tiene que ver con la velocidad con la que se procesan los pensamientos y con la atención. En el caso del deterioro cognitivo, se trata de un envejecimiento anormal, en el que la pérdida de estas y otras habilidades es más severa.

Infografía comparativa entre envejecimiento normal, deterioro cognitivo leve y demencia

Deterioro Cognitivo Leve (DCL) vs. Envejecimiento Normal

El deterioro cognitivo leve es la etapa intermedia entre las habilidades de pensamiento normales y la demencia. Las personas con DCL pueden ser conscientes de que su memoria o capacidad mental cambió, y su familia y amigos cercanos también pueden observar estos cambios. Los síntomas son más graves que los problemas de memoria que se esperan de la vejez. El cerebro, al igual que el resto del cuerpo, cambia con la edad; muchas personas notan que se vuelven más olvidadizas a medida que envejecen, pudiendo tardar más en pensar en una palabra o recordar el nombre de una persona. Sin embargo, el DCL repercute en el envejecimiento de las células cerebrales de las personas de la tercera edad, impactando en sus funciones mentales, sobre todo en la actividad de la memoria inmediata, el lenguaje o el pensamiento. Aunque es una etapa temprana de la enfermedad, los familiares o amigos pueden empezar a percibir cambios en el mayor en relación con acciones de su vida cotidiana.

Deterioro Cognitivo Leve (DCL) vs. Demencia

La diferencia con la demencia radica en que las personas con deterioro cognitivo leve mantienen su independencia y pueden llevar a cabo diferentes tipos de tareas, como salir de compras, cocinar o conducir. En cambio, la demencia afecta de forma significativa la cotidianidad de las personas, impidiéndoles llevar a cabo prácticamente cualquier tipo de actividad. Una vez que las alteraciones neuronales empiezan a tener una repercusión directa en la actividad del mayor y su situación funcional, se empieza a hablar de demencia.

La demencia es un término que engloba varias enfermedades que afectan a la memoria, el pensamiento y la capacidad para realizar actividades cotidianas. La demencia es el resultado de diversas enfermedades y lesiones que afectan el cerebro, siendo la enfermedad de Alzheimer la forma más común, representando entre un 60% y un 70% de los casos. La enfermedad empeora con el tiempo y, aunque afecta principalmente a las personas de edad, no todas las personas la contraerán conforme envejecen.

Tipos de Deterioro Cognitivo

El deterioro cognitivo se puede clasificar como leve o grave, dependiendo de la severidad de los síntomas.

  • Deterioro Cognitivo Leve (DCL): Se caracteriza por una disminución en las capacidades mentales que va más allá de lo esperable por el envejecimiento normal, pero que no interfiere de forma significativa con la vida cotidiana. En una fase leve del deterioro cognitivo, el mayor realiza con total normalidad e independencia las tareas ligadas a su día a día. Sin embargo, el DCL aumenta el riesgo para demencia por la enfermedad de Alzheimer u otras afecciones cerebrales.
  • Deterioro Cognitivo Grave (Demencia): La pérdida de las funciones mentales es mayor y afecta significativamente la capacidad del adulto mayor para valerse por sí mismo, llegando a impactar en la atención, el lenguaje, las funciones ejecutivas o el razonamiento, entre otras.

Diagrama de flujo de la progresión del deterioro cognitivo

Estadios de la Demencia

Cuando el deterioro cognitivo se encuentra en un estadio más avanzado, se habla de demencia, la cual puede dividirse en diferentes etapas:

  • Demencia leve: Las personas de edad avanzada diagnosticadas con un cuadro de demencia leve presentan dificultades frecuentes a la hora de recordar, alteraciones en la conducta y desorientación, de forma similar al deterioro cognitivo leve pero con mayor impacto.
  • Demencia moderada: Los desequilibrios emocionales y mentales crecen. Los síntomas cognitivos empiezan a afectar de forma más acusada su vida, añadiéndose dificultades para el cálculo, una mayor desorientación y problemas para aprender y comprender.
  • Demencia grave: La enfermedad del paciente se hace notable y afecta gravemente su vida cotidiana. La capacidad para comunicarse ha disminuido de forma drástica, y al mayor le resulta muy complicada la comprensión de un discurso y poder ofrecer respuesta. La pérdida de memoria es más que evidente, así como la dificultad para ser autónomo y cuidar de sí mismo.

Síntomas del Deterioro Cognitivo en Adultos Mayores

Los síntomas del deterioro cognitivo en los adultos mayores son muy variados y están asociados al declive de las habilidades y funciones mentales. Pueden incluir problemas de memoria, de habla y de juicio.

Síntomas Comunes

  • Pérdida de la memoria: Es uno de los síntomas más comunes e implica olvidar información o eventos recientes, extraviar objetos y tener problemas para recordar nombres o fechas. Es importante distinguir entre un olvido sin importancia y uno que podría indicar un problema mayor. El olvido benigno (por ejemplo, "¿Dónde he dejado mis llaves?") tiene un carácter leve y se da cuando no se recuerdan datos de una experiencia, pero estos pueden recordarse en otro momento. En cambio, en el olvido maligno, de carácter moderado o grave, la persona no recuerda la experiencia en sí, ya que el fallo está presente tanto en la fase de registro como en la de recuerdo.
  • Problemas con el lenguaje: Muchas veces los adultos mayores con deterioro cognitivo no logran encontrar las palabras adecuadas para hablar, lo que les dificulta comunicarse.
  • Dificultades para resolver problemas o tomar decisiones.
  • Dificultades para seguir conversaciones o a la hora de encontrar las palabras.
  • Dificultades para realizar tareas habituales.

Signos y Síntomas Precoces de Demencia

A veces, la persona tiene cambios de humor o de conducta antes de que empiecen los problemas de memoria. Los síntomas empeoran con el tiempo y la mayoría de las personas con demencia precisarán ayuda en su día a día. Los signos y síntomas precoces incluyen:

  • Olvidar cosas o acontecimientos recientes.
  • Perder o extraviar cosas.
  • Perderse al caminar o conducir.
  • Sentirse desubicado, incluso en lugares familiares.
  • Perder la noción del tiempo.
  • Errores de cálculo al juzgar visualmente a qué distancia se encuentran los objetos.

Cambios en el Estado de Ánimo y el Comportamiento

El deterioro cognitivo leve puede llevar aparejadas otras afecciones en las personas mayores, como episodios de depresión, ansiedad o apatía. Los cambios comunes en el estado de ánimo y el comportamiento en casos de demencia incluyen:

  • Sensación de ansiedad, tristeza o enojo por las pérdidas de memoria.
  • Cambios en la personalidad.
  • Conducta inapropiada.
  • Renuncia al trabajo o a las actividades sociales.
  • Pérdida de interés por las emociones de otras personas.

La demencia afecta a cada persona de una manera diferente, en función de las causas subyacentes, otras condiciones de salud y el funcionamiento cognitivo de la persona antes de enfermar. La mayoría de los síntomas empeoran con el tiempo, mientras que otros podrían desaparecer o manifestarse únicamente en las últimas etapas de la demencia. A medida que la enfermedad avanza, aumenta la necesidad de ayuda con los cuidados personales. Las personas con demencia pueden no ser capaces de reconocer a familiares o amigos, desarrollar dificultades para desplazarse, perder el control sobre la vejiga y los intestinos, tener problemas para comer y beber y experimentar cambios de comportamiento, como exhibir una conducta agresiva.

Causas y Factores de Riesgo

El deterioro cognitivo en las personas de la tercera edad no tiene una única causa, sino que depende de muchos factores, algunos que se pueden tratar y otros que no.

Causas del Deterioro Cognitivo Leve

El deterioro cognitivo leve no tiene una sola causa. En algunas personas, se debe a la enfermedad de Alzheimer. Se suelen detectar los mismos tipos de cambios cerebrales que en la enfermedad de Alzheimer u otros tipos de demencia, pero, en el deterioro cognitivo leve, esos cambios ocurren en menor grado. Algunas de las causas y factores asociados incluyen:

  • Acumulaciones microscópicas de una proteína denominada cuerpos de Lewy.
  • Uso reducido de glucosa en regiones clave del cerebro.
  • Tener un tipo de gen conocido como APOE e4, que también está vinculado a la enfermedad de Alzheimer.

Formas Comunes de Demencia

La demencia es causada por distintas enfermedades o lesiones que afectan directa e indirectamente al cerebro:

  • La enfermedad de Alzheimer es la forma más común, representando entre un 60% y un 70% de los casos.
  • Otras formas incluyen demencia vascular, demencia por cuerpos de Lewy (agregados anormales de proteínas en el interior de las células nerviosas) y un grupo de enfermedades que contribuyen a la demencia frontotemporal (degeneración del lóbulo frontal del cerebro).
  • La demencia también puede aparecer después de un accidente cerebrovascular o en el contexto de determinadas infecciones, como el VIH, de resultas del consumo nocivo de alcohol, de lesiones físicas reiteradas al cerebro (conocidas como encefalopatía traumática crónica) o de deficiencias nutricionales.

Los límites entre las distintas formas de demencia son difusos y frecuentemente coexisten formas mixtas.

Factores de Riesgo Adicionales

Aunque la edad es el factor de riesgo de demencia más conocido, la enfermedad no es una consecuencia inevitable del envejecimiento biológico. Los factores que aumentan el riesgo de sufrir demencia incluyen:

  • La edad (es más común en personas de 65 años o más).
  • La hipertensión arterial.
  • Un exceso de azúcar en la sangre (diabetes).
  • El exceso de peso o la obesidad.
  • El tabaquismo.
  • El consumo excesivo de alcohol.
  • La inactividad física.
  • El aislamiento social.
  • La depresión.
  • Bajo nivel educativo.
  • Inactividad cognitiva.
  • La contaminación atmosférica.

Diagnóstico del Deterioro Cognitivo

Es importante acudir a un especialista si se experimentan síntomas como los descritos. Ante cualquier duda o elementos identificados por un familiar, lo más apropiado es que un especialista valore mediante pruebas neuropsicológicas y psicomotrices a la hora de diagnosticar un cuadro de esta dolencia.

Cuándo Consultar a un Médico

Habla con un profesional de atención médica si tú o alguien cercano a ti nota que tienes problemas con la memoria o para pensar. Si estos signos u otros comienzan a aparecer y afectan la vida cotidiana, es bueno acudir a una consulta con un geriatra o neurólogo y hacer una evaluación cognitiva formal.

Proceso Diagnóstico

Por lo general, los médicos de atención primaria realizan una evaluación breve y algunos análisis para determinar si hay alteraciones en las tiroides y en los niveles de vitamina B12, ya que ambos factores pueden afectar las funciones cognitivas y tratarse con medicamentos. Esto se puede complementar con un análisis de la historia clínica del paciente y una entrevista a sus familiares. En caso de que se considere necesario, la persona puede ser derivada a un neurólogo para realizar una evaluación cognitiva.

Si se sospecha de deterioro cognitivo leve o severo, es probable que el médico también recomiende algunas pruebas de diagnóstico por imágenes como una resonancia magnética. El propósito de esto es evaluar la condición del cerebro y descartar lesiones o accidentes cerebrovasculares.

No hay una prueba de diagnóstico específica para la detección del deterioro cognitivo, por lo que todo se basa en el criterio del médico y de la información que haya podido recopilar. El diagnóstico de demencia es básicamente clínico; se requiere de una buena historia clínica y examen físico, y se complementa con tests específicos y exámenes de laboratorio e imágenes (escáner o resonancia nuclear magnética de cerebro), todos estos permiten descartar la presencia de las causas tratables de demencia.

Tratamiento y Manejo del Deterioro Cognitivo

Actualmente, no hay un tratamiento o medicamento específico para el deterioro cognitivo o la demencia, pero es mucho lo que se puede hacer para apoyar tanto a las personas que viven con la enfermedad como a quienes las cuidan. Los síntomas pueden permanecer estables por años o mejorar con el tiempo.

Tratamiento Farmacológico

Algunos fármacos pueden ayudar a controlar los síntomas:

  • Los medicamentos más comunes para el deterioro cognitivo son los inhibidores de la colinesterasa (como el donepezilo) y la memantina.
  • Los inhibidores de la colinesterasa aumentan los niveles de acetilcolina, un neurotransmisor importante para la memoria y el aprendizaje. Se utilizan para el Alzheimer.
  • La memantina, un antagonista de los receptores del NMDA, regula la actividad del glutamato, otro neurotransmisor involucrado en la función cognitiva, y se usa para el Alzheimer grave y la demencia vascular.
  • Los fármacos para controlar la tensión arterial y el colesterol pueden prevenir daños en el cerebro debidos a la demencia vascular.
  • Los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) pueden ayudar con los síntomas graves de depresión si los cambios sociales y en el estilo de vida no han servido, pero no deben ser la primera opción.
  • Si hay riesgo de que las personas que viven con demencia se lesionen o lesionen a otros, el haloperidol y la risperidona, por ejemplo, pueden ayudar, pero nunca deben ser la primera opción.

Como todos los medicamentos, los utilizados para el deterioro cognitivo pueden tener efectos secundarios. Los más comunes incluyen náuseas, vómitos, diarrea, pérdida de apetito y mareos.

Tabla de medicamentos comunes para el deterioro cognitivo y sus efectos

Opciones de Tratamiento No Farmacológico y Cuidado Personal

Además del tratamiento farmacológico, existen otras opciones de tratamiento para el deterioro cognitivo, como la terapia cognitiva, la terapia ocupacional y la modificación del estilo de vida. Las personas con demencia pueden mantener su calidad de vida y mejorar su bienestar mediante:

  • Actividad física y una dieta saludable.
  • Participar en actividades e interacciones sociales que estimulan el cerebro y mantienen su actividad diaria.
  • Seguir una rutina diaria y apegarse a ella.
  • Valerse de herramientas para la memoria como calendarios, listas de tareas pendientes y notas.
  • Asegurarse de guardar los objetos en el mismo lugar.
  • Esforzarse por aprender y desarrollar nuevas habilidades.
  • Dormir lo suficiente.
  • Evitar el consumo de alcohol y tabaco.
  • Buscar ayuda de un profesional.
  • No abandonar sus aficiones y hacer actividades que disfrute.
  • Buscar nuevas formas de mantener activa la mente.
  • Pasar tiempo con amigos y familiares y participar en la vida comunitaria.

Planificar las cosas con antelación es crucial. Con el paso del tiempo, puede ser más difícil tomar decisiones importantes que afecten personal o económicamente. Por ese motivo, conviene:

  • Tener a personas de confianza que ayuden a tomar decisiones y a comunicarlas.
  • Informar por anticipado de las decisiones y preferencias en materia de cuidados y apoyo.
  • Llevar encima, al salir de casa, un documento de identidad con la dirección y los contactos de emergencia.

Prevención del Deterioro Cognitivo

El deterioro cognitivo leve no se puede prevenir. Sin embargo, estudios demuestran que se puede reducir el riesgo de padecer deterioro cognitivo y demencia haciendo cambios en el estilo de vida desde una edad temprana. Las investigaciones han revelado que algunos factores del estilo de vida podrían reducir el riesgo de contraer esta afección.

Actividades de estimulación cognitiva para disminuir el deterioro mental en adultos mayores

Estrategias de Prevención

  • Mantener bajo control problemas de salud crónicos como la hipertensión, la diabetes, la depresión y el colesterol alto.
  • Dejar de fumar y evitar por completo el consumo nocivo de bebidas alcohólicas.
  • Tener un plan de alimentación equilibrado y saludable, priorizando alimentos ricos en antioxidantes, como frutas y verduras, y grasas saludables, como las que se encuentran en el pescado azul y los frutos secos.
  • Mantener un nivel alto de actividad física.
  • Estimular la mente a través de ejercicios mentales y otras herramientas de entrenamiento cognitivo. Para aquellos que buscan alternativas caseras y efectivas, los ejercicios de estimulación cognitiva en casa para el deterioro cognitivo en adultos mayores pueden ser una excelente opción. Estos ejercicios, que se pueden realizar sin necesidad de equipamiento especializado, son ideales para fomentar la memoria, la atención y el razonamiento de una manera accesible y cómoda. Otra opción es recurrir a técnicas de «brain training» o entrenamiento cerebral, que incluyen recordar listas de palabras, leer en voz alta o practicar ejercicios de escritura creativa, los cuales estimulan tanto la memoria verbal como la capacidad de concentración.
  • Mantener una tensión arterial y unos niveles de colesterol y de glucemia adecuados.

El cuidado integral de la salud cerebral y el fomento de un envejecimiento activo son aspectos cruciales para mitigar el impacto del deterioro cognitivo en las personas mayores.

Apoyo para Familiares y Cuidadores

Cuidar a un adulto mayor con deterioro cognitivo puede ser una experiencia desafiante y agotadora para los familiares. Es importante admitir que cuidar y apoyar a una persona que vive con demencia puede suponer un desafío que tendrá consecuencias para la salud y el bienestar de los cuidadores.

Recomendaciones para Cuidadores

  • Informarse bien sobre el tema, para entender qué sucede y cuáles son sus implicaciones. Esto se puede lograr hablando con el profesional de la salud que diagnostique a la persona y buscando información relevante.
  • Inscribirse en grupos de apoyo, ya que las personas que pasan por situaciones similares pueden ser una fuente de inspiración y de soporte para los momentos difíciles.
  • Ponerse en contacto con familiares, amigos y profesionales para obtener ayuda.
  • Descansar periódicamente y cuidarse.
  • Experimentar con técnicas de gestión del estrés, como ejercicios basados en la atención plena.
  • Buscar ayuda y orientación profesional si es necesario.

Las residencias especializadas y centros de día ofrecen un entorno socialmente activo, donde los mayores pueden relacionarse y participar en diversas actividades. Dentro de sus programas asistenciales, se incluyen actividades diseñadas para mantener la mente activa, fortalecer la memoria y desarrollar habilidades lingüísticas. Esta metodología de cuidados no solo busca mejorar aspectos cognitivos, sino también favorecer la conexión con el entorno, fortalecer la autoestima y la percepción corporal.

La Demencia: Una Prioridad de Salud Pública Global

La demencia es, en la actualidad, la séptima causa de defunción y una de las causas principales de discapacidad y dependencia entre las personas de edad en el mundo entero. En 2019, la demencia tuvo un costo para las economías de todo el mundo de US$ 1,3 billones; aproximadamente el 50% de esta cifra es imputable a la atención que proporcionan cuidadores informales (familiares y amigos cercanos), que, de promedio, dedican unas cinco horas diarias a labores de atención y supervisión.

Impacto Global y en la Mujer

La demencia afecta de manera desproporcionada a las mujeres, tanto directa como indirectamente. Estas presentan unos índices más elevados de años de vida ajustados en función de la discapacidad y de mortalidad como consecuencia de la demencia, pero también son las responsables del 70% de las horas de cuidados que reciben las personas que viven con demencia.

Mapa mundial de incidencia y prevalencia de demencia

Derechos Humanos

Desafortunadamente, las personas que viven con demencia a menudo se ven privadas de los derechos y libertades básicos. En muchos países, el uso de medios de inmovilización tanto físicos como químicos está a la orden del día en los hogares de atención para personas de edad o en los servicios de cuidados intensivos, aunque estén en vigor normativas que defienden el derecho de las personas a ver preservada su libertad y tomar sus propias decisiones. Hace falta un marco legislativo apropiado y favorable basado en normas de derechos humanos internacionalmente aceptadas para garantizar la máxima calidad en la prestación de servicios a las personas con demencia y sus cuidadores.

Respuesta de la OMS

La OMS reconoce la demencia como una prioridad de salud pública. En mayo de 2017, la Asamblea Mundial de la Salud aprobó el Plan de acción mundial sobre la respuesta de salud pública a la demencia 2017-2025, que constituye un modelo integral dirigido a los responsables de la formulación de políticas y a la OMS para la adopción de medidas en esferas clave como la sensibilización, la reducción del riesgo, el diagnóstico, el tratamiento y la atención, los sistemas de información, el apoyo a los cuidadores, y la investigación e innovación.

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