La cadera es una de las zonas anatómicas más importantes y grandes del cuerpo humano. Contiene estructuras anatómicas fundamentales que participan directamente en las distintas actividades diarias, como caminar, correr, sentarse e incluso dormir cómodamente. Se trata de una articulación móvil catalogada como una enartrosis, similar a la del hombro, capaz de realizar movimientos a través de todos los planos y ejes descritos en la anatomía.
Sin embargo, cuando esta articulación comienza a desgastarse, las actividades diarias pueden volverse dolorosas y limitantes. La artrosis de cadera es una de las principales causas de dolor y movilidad reducida en adultos mayores, aunque también puede afectar a personas más jóvenes. No es solo un "desgaste de cadera", sino una condición que afecta a cómo te mueves, a cómo caminas y, muchas veces, a cómo haces tu vida diaria. Entender qué la causa, cómo tratarla y qué opciones existen para aliviar el dolor es clave para mantener una buena calidad de vida.
¿Qué es la Artrosis de Cadera?
La artrosis, a veces llamada "artritis por uso y desgaste", es una enfermedad articular degenerativa crónica que afecta a una o varias articulaciones. Se caracteriza por el daño progresivo del cartílago articular y de las estructuras circundantes. El cartílago, que recubre los huesos de la articulación, actúa como un amortiguador, evitando que los huesos rocen entre sí. En la artrosis, este cartílago se desgasta gradualmente con el paso del tiempo, dañándose y volviéndose más áspero, lo que disminuye el espacio articular que protege los huesos. Esto puede hacer que un hueso roce con el otro. Al desgastarse el cartílago, la articulación, con el tiempo, llega a perder su forma. Cuando se hace manifiesta, la artrosis es irreversible.

Causas de la Artrosis de Cadera
La artrosis no tiene una única causa específica, pero hay determinados factores que pueden hacer que una persona sea más propensa a desarrollar la enfermedad. El desgaste del cartílago puede deberse a múltiples factores, entre ellos:
- Edad: A medida que envejecemos, el cartílago se va desgastando de manera natural. La mayoría de las personas mayores de 70 años presentan síntomas de artrosis de menor a mayor cuantía.
- Factores genéticos: Si hay antecedentes familiares de artrosis, el riesgo de desarrollarla es mayor.
- Sobrepeso: El exceso de peso aumenta la carga sobre las articulaciones, acelerando su desgaste.
- Lesiones previas: Fracturas o traumatismos en la cadera pueden dañar el cartílago y favorecer la artrosis.
- Actividad física intensa o repetitiva: Deportes de impacto o trabajos que exigen movimientos repetitivos pueden desgastar la articulación.
- Malformaciones congénitas: Algunas personas nacen con alteraciones en la estructura de la cadera que predisponen al desgaste prematuro.
Síntomas y su Impacto en la Marcha
El dolor es el síntoma principal de la artrosis de cadera, pero no siempre se presenta de la misma manera en todos los pacientes. Este dolor aparece paulatinamente y empeora con el paso del tiempo, aunque también puede comenzar de forma repentina. Los síntomas de la artrosis de cadera no siempre aparecen de golpe. Algunos signos a los que hay que prestar atención incluyen:
- Dolor en la ingle, muslo o glúteo: Puede aparecer al caminar o después de estar sentado mucho tiempo. El síntoma más relevante es el dolor de tipo mecánico (dolor que se produce al moverse y tras el reposo prolongado al iniciar el movimiento), localizado en la zona de la ingle y que se irradia a la cara anterior del muslo hasta la rodilla. La localización del dolor se puede extender y se pueden notar molestias en la cara anterior del muslo e incluso en la rodilla.
- Rigidez en la cadera: Especialmente por la mañana o después de estar en reposo. El dolor y la rigidez pueden ser más intensos durante la mañana, o después de estar sentado o en reposo durante un rato. Con el paso del tiempo, el dolor puede aparecer con más frecuencia, como al descansar o durante la noche.
- Pérdida de movilidad: Dificultad para agacharse, cruzar las piernas o ponerse los zapatos.
- Crujidos o sensación de bloqueo: Al mover la articulación, se puede sentir un sonido o fricción.
- Cojeo: En casos avanzados, el dolor puede hacer que la persona empiece a caminar de manera irregular para evitar la molestia. Esta alteración en la marcha es una de las manifestaciones más evidentes de cómo la artrosis de cadera afecta la calidad de vida.
Es importante destacar que estas lesiones pueden permanecer indoloras durante muchos años, y cuando aparece el dolor es porque el hueso se encuentra ya afectado, aunque sea en un grado mínimo.
Diagnóstico de la Artrosis de Cadera
Para un diagnóstico preciso, el médico puede solicitar:
- Radiografías: Permiten obtener imágenes detalladas de las estructuras densas, como los huesos, y evaluar el desgaste articular.
- Otras pruebas de diagnóstico por imágenes: En algunos casos, pueden ser necesarias otras pruebas para complementar el diagnóstico.
Opciones de Tratamiento y Rehabilitación
La artrosis de cadera no tiene cura, pero hay formas de controlar los síntomas y retrasar su avance. El tratamiento dependerá del grado de afectación y puede incluir enfoques no quirúrgicos y quirúrgicos.
Tratamiento No Quirúrgico
El tratamiento inicial de la artrosis de la cadera generalmente no es quirúrgico. Este puede incluir:
1. Modificaciones en el estilo de vida
- Pérdida de peso: Reducir la carga sobre la articulación disminuye el dolor y ralentiza el desgaste. Para pacientes con sobrepeso se recomienda adelgazamiento.
- Actividad física: Hacer ejercicio regularmente, pero evitando actividades de alto impacto. Aumentar el ejercicio específico como natación o bicicleta, ya que estos movimientos armónicos no son dificultosos para los pacientes. Caminar ayuda a mantener la articulación activa, mejora la circulación y evita que la cadera se ponga más rígida. Lo ideal es caminar de forma regular, a un ritmo cómodo y sin forzar. Cuando se tiene artrosis de cadera, moverse no solo es recomendable, es necesario.
- Evitar el sedentarismo: La inactividad puede aumentar la rigidez articular.
2. Fisioterapia
La fisioterapia es uno de los pilares del tratamiento. Ayuda a ralentizar el avance de la artrosis y mitigar el dolor. Hay ejercicios específicos que pueden ayudar a aumentar la amplitud de movimiento y a mejorar la flexibilidad, como también a fortalecer los músculos de la cadera y la pierna. Pequeños cambios en los gestos de la vida diaria, guiados por un terapeuta, pueden reducir mucho los síntomas. Se enfoca en:
- Fortalecer los músculos de la cadera y piernas para dar estabilidad a la articulación.
- Mejorar la movilidad y reducir la rigidez.
- Ejercicios de activación muscular de baja intensidad para desarrollar la fuerza sin generar aumento de las molestias.

3. Dispositivos de ayuda
Usar soportes para caminar, como un bastón, muletas o un andador, pueden mejorar la movilidad y la independencia, descargando peso de la cadera afectada en casos avanzados.
4. Medicamentos
- Analgésicos: El paracetamol es un analgésico de venta libre que puede ser eficaz para reducir el dolor leve.
- Antiinflamatorios no esteroideos (AINE): Pueden aliviar el dolor y reducir la inflamación. Entre los AINE de venta libre se encuentran el naproxeno y el ibuprofeno. Es importante recordar que, como todos los medicamentos, pueden causar efectos secundarios e interactuar con otros fármacos.
5. Infiltraciones
En algunos pacientes, las infiltraciones con corticoides o ácido hialurónico pueden reducir la inflamación y mejorar la movilidad temporalmente. También se han utilizado terapias con plasma rico en plaquetas (PRP) en algunos casos, con resultados variables.
Tratamiento Quirúrgico: Cirugía de Prótesis de Cadera
Cuando el dolor es severo y afecta significativamente la calidad de vida, se considera la opción quirúrgica. La cirugía más común es el reemplazo total de cadera, que reemplaza la articulación dañada por una artificial, permitiendo recuperar la movilidad y reducir el dolor. Otras opciones incluyen la resuperficialización de cadera y la osteotomía.
Detalles de la cirugía de prótesis de cadera, Dr. Ángel Villamor
Rehabilitación Post-Quirúrgica de la Cadera
Después de cualquier tipo de cirugía para la artrosis de cadera, habrá un período de recuperación. La fisioterapia es fundamental para ayudar a recuperar la fuerza de la cadera y restaurar la amplitud de movimiento.
Fase Inicial (Primeros días post-operatorios)
La idea principal en esta fase es aliviar y manejar el dolor y la inflamación. Durante los primeros 5 días se aplicará frío local y luego calor, además de electroterapia y masajes. Es crucial prevenir las luxaciones de la prótesis, manteniendo la pierna operada en rotación neutra, lo que se logra utilizando una almohada entre las rodillas.
El paciente podrá sentarse a partir del segundo día post-operado. Para esto, el kinesiólogo tomará varias precauciones: lo primero es mantener y mover la pierna operada en bloque y no sobrepasar los 90° de flexión de cadera. La pierna debe estar siempre en abducción.
Al momento de ponerse de pie, se considerará tanto el tipo de prótesis que se utilizó como el estado general del paciente. Cada prótesis tiene diferentes tiempos de sedestación, lo que determinará el momento preciso en que la prótesis sea capaz de resistir la totalidad del peso del paciente. En esta etapa, se realizarán ejercicios de activación muscular.
Fase de Fortalecimiento y Funcionalidad
En esta fase, el objetivo es el desarrollo de la fuerza muscular. Para ello, se realizarán ejercicios de fuerza contra resistencias y ejercicios funcionales en cadenas cerradas y abiertas.
Fase de Reeducación de la Marcha
Esta última fase pretende reeducar la marcha sin compensaciones, recuperar los patrones motores propios de la marcha e integrar la cadera protésica en el movimiento normal dentro de la marcha. Dichos ejercicios son de baja intensidad y permitirán el desarrollo de la fuerza muscular sin generar aumento de las molestias en los pacientes. El kinesiólogo reevaluará al paciente de forma continua para asegurar una recuperación óptima y una mejora significativa en la calidad de vida.
Prevención
No siempre es posible prevenir la artrosis de cadera por completo, pero hay medidas que pueden ayudar a retrasar su aparición y reducir su impacto:
- Mantener un peso saludable para evitar sobrecargar la cadera.
- Hacer ejercicio regularmente, pero evitando actividades de alto impacto.
- Fortalecer los músculos de la cadera y piernas para dar estabilidad a la articulación.
- Evitar el sedentarismo, ya que la inactividad puede aumentar la rigidez articular.
- Consultar al médico ante los primeros síntomas para iniciar un tratamiento temprano.
La artrosis de cadera es una condición que puede afectar la calidad de vida si no se trata adecuadamente. No se trata solo de un "dolor por la edad", sino de un problema que puede manejarse con el enfoque adecuado, permitiendo a los adultos mayores recuperar la funcionalidad y mejorar su forma de caminar.