La descompensación en personas con discapacidad puede manifestarse de diversas maneras, desde una pérdida de conciencia o alteración del estado mental hasta una crisis de conducta. Es fundamental saber cómo actuar en estas situaciones para garantizar la seguridad y el bienestar de la persona afectada y de quienes la rodean.
Descompensación Médica: Pérdida de Conciencia y Alteración del Estado Mental
¿Qué es la pérdida de conciencia y el estado mental alterado?
La pérdida de conciencia sucede cuando una persona es incapaz de responder a otras personas y actividades. Los proveedores de atención médica a menudo se refieren a esto como estar en coma o en un estado comatoso.
Existen otros cambios que pueden ocurrir en el nivel de conciencia de la persona sin que llegue a quedar inconsciente. Estos son llamados estados alterados de la mente o estado mental cambiado, e incluyen confusión, desorientación o estupor repentinos.
Es importante diferenciar que estar dormido no es lo mismo que estar inconsciente. Una persona dormida responde a ruidos altos o a ser agitada gentilmente, mientras que una persona inconsciente no responde a estos estímulos. Si una persona está despierta pero menos alerta de lo usual, es recomendable hacerle una serie de preguntas sencillas, como: ¿Cuál es su nombre? ¿Qué día es? ¿Cuántos años tiene? Dar respuestas incorrectas o no responder a las preguntas sugiere un cambio en el estado mental.
Causas Comunes
La pérdida del conocimiento puede ser causada por casi cualquier enfermedad o lesión importante. También puede ser ocasionada por el abuso de sustancias (medicamentos o drogas) y alcohol. Atragantarse con un objeto puede resultar en la pérdida del conocimiento de igual manera.
La pérdida del conocimiento breve (o desmayo) suele ser causada por deshidratación, glucemia baja o presión arterial baja temporal. Asimismo, puede ser ocasionada por problemas serios en el sistema nervioso o el corazón. Un proveedor determinará si la persona afectada necesita practicarse exámenes para diagnosticar su desmayo. Otras causas de los desmayos abarcan hacer un esfuerzo intenso durante la defecación o micción, toser muy fuerte, respirar muy rápido (hiperventilación) o síncope vasovagal.
Síntomas Asociados
Cuando una persona pierde la conciencia, no reacciona (no responde a la actividad, al contacto, al sonido o a otra estimulación). Se pueden presentar los siguientes síntomas después de que una persona haya quedado inconsciente:
- Amnesia (no recordar) con respecto a hechos sucedidos antes, durante o incluso después del período de pérdida del conocimiento
- Confusión
- Somnolencia
- Dolor de cabeza
- Incapacidad para hablar o mover partes del cuerpo (síntomas de accidente cerebrovascular)
- Mareo
- Pérdida del control de esfínteres (incontinencia)
- Latidos cardíacos (palpitaciones) rápidos
- Latidos cardíacos lentos
- Estupor (debilidad y confusión severas)
Si la persona está inconsciente por ahogamiento o atragantamiento, los síntomas pueden incluir:
- Incapacidad para hablar
- Dificultad para respirar
- Respiración ruidosa o sonidos agudos al inhalar
- Tos débil y no efectiva
- Color de piel azulado
Primeros Auxilios ante una Descompensación Médica
La pérdida del conocimiento y cualquier otro cambio repentino inexplicable del estado mental deben tratarse como una emergencia. Si una persona está inconsciente o tiene un cambio en el estado mental, siga estos pasos de primeros auxilios:
- Llame o dígale a alguien que llame al 911 o al número local de emergencias.
- Revise las vías respiratorias, la respiración y el pulso de la persona con frecuencia. De ser necesario, inicie la RCP (reanimación cardiopulmonar).
- Si la persona está respirando, está boca arriba y usted no sospecha de una lesión de columna, gírela hacia usted con cuidado. Doble las piernas de tal manera que tanto la cadera como la rodilla queden en ángulos rectos. Luego, inclínele suavemente la cabeza hacia atrás para mantener la vía aérea abierta. Si en algún momento se detienen la respiración o el pulso, voltee a la persona boca arriba e inicie RCP.
- Si cree que hay una lesión en la columna, deje a la persona donde la encontró (siempre y cuando siga respirando).
- Si la persona vomita, gire el cuerpo entero a la vez hacia el lado.
- Si el desmayo es probable y no hay otras complicaciones, acueste a la persona en el piso boca arriba y levántele los pies más o menos 12 pulgadas (30 centímetros).
- Si el desmayo probablemente se debe a un nivel bajo de azúcar en la sangre, suminístrele a la persona algo dulce de comer o beber solo cuando haya recobrado el conocimiento.
- Si la persona está inconsciente como resultado de un atragantamiento:
- Comience la RCP. Las compresiones en el pecho pueden ayudar a expulsar el objeto.
- Si ve algo que esté bloqueando el paso del aire y está flojo, trate de retirarlo.
- Si el objeto está alojado en la garganta de la persona, no trate de agarrarlo, ya que esto puede empujar el objeto más adentro de las vías respiratorias.

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Descompensación Conductual: Manejo de Crisis en Personas con Discapacidad
Entendiendo las Crisis de Conducta
En el contexto de personas con discapacidad, la descompensación también puede manifestarse como una crisis de conducta. Estas situaciones pueden alterar la convivencia diaria, generar tensión en el entorno y poner en riesgo tanto el bienestar del propio usuario como la seguridad de quienes le rodean.
Una crisis de conducta es una alteración significativa en el comportamiento habitual de la persona que puede manifestarse mediante agresiones hacia otros, autolesiones, destrucción de objetos o conductas desadaptativas repetitivas. Reconocer las señales que anticipan una crisis es esencial para intervenir a tiempo y minimizar su intensidad.
Prevención de Crisis
La mejor manera de evitar las crisis será el prevenirlas. Nadie conoce mejor a la persona que cuida que usted, por eso es crucial estar atentos a las señales. Es mejor intervenir cuanto antes para evitar llegar a situaciones de crisis donde volver a la calma se torna más difícil. Aunque resulta inevitable que en ciertos momentos se produzca una crisis, trabajar la prevención reduce significativamente su frecuencia e impacto.
Mantener a la persona entretenida con actividades y juegos puede ser una estrategia preventiva. Los profesionales deben aprender a identificar no solo las señales de la persona, sino también los factores del entorno que pueden generar tensión.

Estrategias durante una Crisis de Conducta
Cuando la crisis ya está en curso, es indispensable actuar con calma, respetando siempre la dignidad de la persona y priorizando su seguridad y la del entorno. También es importante coordinarse con el resto del equipo para actuar de manera coherente y evitar contradicciones que puedan confundir a la persona.
Mantener la Calma y el Tono Neutral
Es fundamental que el cuidador maneje y autocontrole sus emociones para poder mantener la calma. Utilice un tono de voz neutro y una postura corporal relajada. Se trata de transmitir tranquilidad y ofrecer un ejemplo positivo para imitar. Antes de perder los nervios, es preferible dejar a otro adulto actuar si es posible. Las palabras no suelen ayudar en ese momento; intente dejar a un lado el razonamiento, la negociación o las explicaciones, ya que para la persona en crisis, todo eso puede ser solo ruido que le incomode aún más.
Eliminar el Estrés Sensorial
Pare un momento a pensar si puede haber algo en el entorno que esté molestando a la persona, como por ejemplo: ruidos (electrodomésticos, TV, música, etc.), luces intensas, ropa incómoda. Si detecta algo, elimínelo o lleve a la persona a otro lugar de la casa más tranquilo.
Cambiar el Foco de Interés
Intente reconducir a la persona para que realice otra actividad. Suele funcionar el realizar con ella alguna actividad manipulativa sencilla, por ejemplo, un puzzle encajable. Podemos ofrecer ayuda física para que inicie la actividad; poco a poco, su cerebro se centrará en ella y esto ayudará a que “se olvide” de lo que generó su crisis.
Reforzar Conductas Adecuadas
Piense en algo que le guste a la persona y ofrézaselo ante cualquier conducta adecuada que muestre. Es mejor si es algo que se pueda dar poco a poco y no de golpe, para así ir reforzando progresivamente. A medida que la crisis vaya remitiendo, comience a alabar su calma: felicite, sonría y ofrezca un abrazo.
Manejo de Posibles Agresiones
Si observa que en algún momento la persona puede autoagredirse o agredir a otros, entonces deberá limitar su movimiento para evitar que pueda herirse. Antes de tocar, lo más aconsejable es anticipar el gesto. Muévase lentamente frente a él o ella para que pueda verle y reaccionar.

Impacto en el Entorno y Formación Especializada
Un aspecto que a menudo se pasa por alto es el impacto emocional que estas crisis tienen en los profesionales y cuidadores. El bienestar del personal es un requisito fundamental para poder cuidar adecuadamente a los demás. Para los centros de atención, es vital contar con planes claros y bien diseñados para intervenir ante situaciones complejas. Por eso, existe FORMACIÓN ESPECIALIZADA para que equipos y particulares sepan cómo actuar en una crisis de conducta en personas con discapacidad de manera profesional, respetuosa y ajustada a la normativa vigente.