La relación entre la filosofía y la discapacidad es un campo de estudio complejo y esencial que aborda tanto los acercamientos implícitos como explícitos a esta condición humana. Los enfoques implícitos se encuentran en propuestas filosóficas sobre el ser humano, la justicia u otras temáticas que, por sus pretensiones de universalidad, implican la cuestión de la discapacidad. Por otro lado, los acercamientos explícitos son aquellos que trabajan la discapacidad de manera directa y abierta.
La reflexión filosófica en torno a la discapacidad es fundamental para comprender cómo se ha percibido y tratado a las personas con limitaciones a lo largo de la historia, sentando las bases de nuestra percepción actual.

Visiones Filosóficas de la Antigüedad sobre la Discapacidad
En la Antigüedad, los filósofos se dedicaron a tratar aspectos relacionados con el conocimiento sobre las cosas y el mundo que les rodea. Sin embargo, sus escritos revelan a menudo perspectivas duras hacia la discapacidad. Por ejemplo, Aristóteles en su obra “La Política”, señaló que: “sobre el abandono y la crianza de los hijos, una ley debe prohibir que se críe a ninguno que esté lisiado”. Otro ejemplo es el de Platón, que consideraba que los débiles tendrían que desaparecer, incluyendo los discapacitados.
El filósofo romano Séneca, en “Carta a Lucilio”, establece la similitud de los discapacitados con monstruos. Sorprende que estos filósofos, tan importantes en la actualidad, pudieran hacer tal apología de la exclusión de las personas discapacitadas; aunque hay que considerar que en su época, todo lo que tenía que ver con el ámbito militar era de vital importancia, lo que pudo influir en la valoración de la aptitud física.

Discapacidad, Normalidad y la Construcción Social de la Diferencia
La filosofía contemporánea nos invita a cuestionar los conceptos de normalidad y diferencia en la convivencia social. ¿Qué es la normalidad en términos de la convivencia en sociedad de los seres humanos? ¿Qué características físicas, sociales y culturales debe tener un ser humano definido dentro del campo de acción de la normalidad en la sociedad?
Los discapacitados generalmente somos considerados como seres humanos que no entramos dentro de los estándares de la normalidad de la sociedad. Esto puede notarse a través de los muy desafortunados conceptos con los que la sociedad pretende clasificarnos, pues muchos dicen que somos “personas con capacidades diferentes”. Esta definición no es muy clara y además es ambigua, pues todas las personas en general tenemos capacidades diferentes. En la sociedad, a menudo se nos mira como seres inferiores, personas que por nuestra discapacidad evidente somos hechas a un lado porque las personas no saben cómo tratarnos o porque quizá han convivido poco con una persona con discapacidad.
La pregunta sobre la existencia de la normalidad es crucial. Para muchos, la normalidad o el ser normal es un estereotipo creado por la sociedad que ningún ser humano logra alcanzar. En este sentido, Foucault describe cómo a muchos de los que conformamos la comunidad de los anormales se nos considera como monstruos: “el monstruo es el gran modelo de todas las pequeñas diferencias. Es el principio de inteligibilidad de todas las formas que circulan como dinero suelto de la anomalía” (Foucault, 2000:62).
"Suficiente". Tráiler. Cortometraje documental sobre autonomía y discapacidad.
La Experiencia de la Discapacidad: Resistencia y Empoderamiento
El ser considerados como anormales nos brinda a los discapacitados las “experiencias de resistencia, de lucha y de transformación de aquellos que históricamente habían sido objeto de violencia y control”. Habitar el mundo dentro de la categoría de los disminuidos puede permitir demostrar los alcances que se pueden llegar a tener dentro de la sociedad en la que uno se desarrolla. El que las personas “normales” no confíen en nuestra capacidad nos plantea el reto de demostrar que podemos responder y superar las expectativas que la sociedad espera de nosotros.
En muchas ocasiones, debido a la educación con la que hemos crecido, no conocemos nuestras verdaderas capacidades, pues generalmente nuestros familiares cercanos limitan nuestra capacidad de acción y ello genera en nosotros inseguridad al momento de enfrentarnos al mundo. Lo anterior juega en nuestra contra porque muchas veces no nos arriesgamos a tomar las oportunidades que nos presenta la vida por miedo a que nuestra discapacidad nos impida tener éxito.
Hacia la Equidad y el Pleno Desarrollo
Los discapacitados tenemos derecho a que se nos garantice una buena calidad de vida en la que podamos desarrollar plenamente nuestras capacidades como el resto de la sociedad. El objetivo no es un trato preferente, sino la equidad; es decir, que existan las condiciones para el pleno desarrollo físico y emocional de todas las personas, sin discriminación.

Discapacidad: Una Mirada Holística
La filosofía holística ofrece una perspectiva integradora para comprender la discapacidad. La palabra holístico u holística define la práctica de la filosofía holista, que se fundamenta en que cada sistema -ya sea físico, biológico, económico, etc.- y sus propiedades, deben ser estudiadas de forma general y no individual. De esta forma, se puede tener un mayor entendimiento de su continuidad, sin tener que hacerlo por medio de las partes que lo integran.
El filósofo Aristóteles, en sus estudios de la metafísica, simplificó el fundamento general de la filosofía holística al determinar que “el todo es mayor que la suma de sus partes”. La filosofía holística se deja ver en otras ciencias como la medicina, la psicología o la educación.
Dentro del contexto de la medicina, aparece el término de medicina holística, que es un tipo de tratamiento alternativo adaptado a la parte terapéutica. Se apoya en la idea del ser humano como un todo y no como la suma de sus partes. De esa manera, la medicina holística concibe que para que una persona tenga buenos resultados al momento de aplicarle un tratamiento terapéutico, se debe tener en cuenta primero el entorno y todos los elementos que se encuentren vinculados con dicha persona. Dentro de esta medicina alternativa se incluyen prácticas como el yoga, la acupuntura o la homeopatía, con la finalidad de contribuir con el tratamiento de trastornos físicos, como los dolores musculares.