La desigualdad de oportunidades y condiciones materiales es un factor determinante en los resultados educativos en Chile. Un estudio de la OCDE (PISA 2012) reveló que un estudiante socioeconómicamente desfavorecido en Chile tiene una probabilidad seis veces mayor de obtener un bajo rendimiento que un estudiante de contextos socioeconómicamente favorecidos. Este informe subraya que los problemas de aprendizaje son el resultado de la combinación y acumulación de diversas barreras y desventajas.
La Universidad de Santiago (USACH) ha sido pionera en abordar la brecha de acceso a la educación superior para estudiantes provenientes de contextos socioeconómicos desfavorecidos. Sus investigaciones y programas específicos buscan comprender y fomentar el éxito académico de estos jóvenes, a pesar de las adversidades que enfrentan en sus entornos.
Brechas de Rendimiento: Evidencia en Pruebas Nacionales e Internacionales
Resultados SIMCE y la Segregación Escolar
Los resultados de la prueba SIMCE 2023 revelaron un alza general en los puntajes de Lenguaje y Matemática en comparación con los niveles observados durante la pandemia. Sin embargo, persisten diferencias significativas entre los grupos socioeconómicos (GSE).
Los puntajes promedio de los estudiantes de cuarto básico de los diferentes grupos socioeconómicos fueron los siguientes:
- GSE bajo: 244 puntos
- GSE medio bajo: 253 puntos
- GSE medio: 263 puntos
- GSE medio alto: 275 puntos
- GSE alto: 297 puntos

A pesar del exitoso aumento de la cobertura escolar, la diferencia entre estudiantes del GSE bajo y alto sigue siendo elevada. «El sistema escolar chileno es segregado», resalta la directora de Evidencia de Pivotes, basándose en que la demanda por educación de los estudiantes de menor nivel socioeconómico es mayormente cubierta por los establecimientos estatales. Ante esto, la directora recalca que «es primordial mejorar la educación estatal que asisten los más vulnerables». El aumento de la cobertura escolar vino de la mano con el incremento en el monto de la subvención por estudiante: si en 2005 la subvención mensual promedio por estudiante era de $96.236, en 2023 este monto fue de $211.288 (corregido por inflación y expresado en moneda 2024).
Informe PISA y el Impacto del Bajo Rendimiento
El análisis de la prueba PISA 2012 de la OCDE señaló que un 75% de los alumnos vulnerables que rindieron el examen internacional tuvo un bajo rendimiento en el test de matemáticas, mientras que solo un 25% de los estudiantes de buena situación socioeconómica obtuvo un bajo resultado. La OCDE define el bajo rendimiento como no alcanzar el nivel 2 de los seis que posee el test, lo que significa no obtener «los conocimientos básicos para participar plenamente en una sociedad moderna».

En Chile, la probabilidad de tener un bajo rendimiento en matemáticas es mayor para los estudiantes socioeconómicamente desfavorecidos, así como para las alumnas, quienes asisten a escuelas en zonas rurales, los que no han recibido educación preescolar y quienes han repetido curso. El informe internacional subraya la correlación entre el tiempo dedicado al estudio y los resultados en PISA, indicando que los alumnos de bajo rendimiento en matemáticas dedicaron un promedio de 2,8 horas semanales a sus deberes escolares, frente a las 4,2 horas de quienes alcanzaron el nivel 2. También se destacó que las alumnas tienen más del doble de probabilidad de tener un bajo rendimiento en matemáticas que los estudiantes masculinos (57% frente a 45%).
Un aspecto crucial del informe es el impacto en el desarrollo del país: «si todos los estudiantes chilenos de 15 años alcanzasen por lo menos el nivel básico de rendimiento en Pisa, el PIB de Chile en 2095 podría ser un 35% más elevado».
El Sistema de Acceso a la Educación Superior y la Desigualdad
Crítica a la Prueba de Selección Universitaria (PSU/PAES)
Francisco Javier Gil, coordinador de políticas de inclusión de la USACH y la Universidad Católica, ha sido un crítico del sistema de selección universitaria chileno. Señala que solo el 7% de los chilenos estudia en colegios particulares pagados, pero este pequeño porcentaje ocupa la mayor parte de la matrícula en universidades del Consejo de Rectores (Cruch).
- En la Universidad Católica, casi el 70% de los estudiantes proviene de colegios privados.
- En la Universidad de Chile, la proporción es 50/50.
- En la USACH, se invierten los porcentajes, con un 80% de estudiantes de educación municipal y subvencionada.
En 1991, Gil y Máximo González observaron que cerca del 70% de los estudiantes de Matemáticas de primer año en la USACH reprobaba. Tras investigar, descubrieron que los estudiantes de liceos municipales con promedios extraordinarios obtenían hasta 200 puntos menos en la prueba de selección universitaria (PSU) que los provenientes de colegios particulares pagados, una disparidad que se mantiene hasta hoy. Esta situación llevó a cuestionar la equidad del sistema, haciendo evidente que las pruebas de selección eran «adiestrables» a través de preuniversitarios y que la baja ponderación de las notas del colegio (20%) desincentivaba el esfuerzo académico.
Se constató que la entonces Prueba de Aptitud Académica (PAA) no era un indicador fiable de las aptitudes para estudiar, a diferencia de las notas escolares. Datos de la USACH (2006-2010) mostraron que el promedio de notas de los estudiantes del primer quintil (los más pobres) que se situaban en el 10% de mejores notas en su colegio era de 4.38, mientras que los estudiantes más ricos, que no estaban en el 10% superior de su colegio, obtuvieron un promedio de 4.23. Esta tendencia se mantenía en otras universidades con diferencias marginales.
Se identificó que uno de los principales promotores de la segregación social era el propio Estado a través del Aporte Fiscal Indirecto (AFI), un sistema que incentiva a las universidades a competir por los mejores puntajes en la PSU, desvalorizando las notas escolares.
El Impacto de la PAES en Contextos Vulnerables
La implementación de la Prueba de Acceso a la Educación Superior (PAES) a mediados de 2022 ha continuado demostrando brechas de desigualdad. Esta desigualdad se manifiesta tanto entre colegios subvencionados y públicos como entre estudiantes con o sin los materiales necesarios para una preparación adecuada, o con un entorno negativo (escolar, familiar o residencial). La PAES, al igual que sus predecesoras, provoca diferencias en el acceso y en los resultados por la preparación. En contextos vulnerables, hay más dificultades para obtener buenos resultados.
Los establecimientos educacionales con mejores condiciones y mayor acceso a recursos, en su mayoría colegios privados, presentan mejores resultados en la PAES respecto a los establecimientos educacionales públicos. En estos últimos, solo el 9,5% de los estudiantes alcanza un nivel de rendimiento equiparable al de los colegios con mayores recursos. Estudios realizados en la Región del Biobío muestran que la diferencia de puntajes promedio entre estudiantes del quintil 1 (familias más vulnerables) y el quintil 5 (familias de mayores ingresos) ha aumentado, alcanzando en 2023 una brecha de 344,2 puntos en establecimientos de modalidad científico-humanista.
Factores de Éxito en Estudiantes de Contextos Vulnerables
Investigación de la USACH sobre Alumnos Destacados
A pesar de estar inmersos en liceos con alta vulnerabilidad social, bajos resultados en pruebas nacionales y serios problemas de gestión pedagógica, directiva y convivencia, existe un grupo de alumnos que logra destacarse y acceder a la Educación Superior. El subdirector de la Escuela de Psicología de la USACH, Mario Morales, inició un proyecto de investigación para indagar cómo estos jóvenes logran sobresalir ante situaciones adversas.
El proyecto Dicyt “Factores predictores de éxito en jóvenes de buen rendimiento, provenientes de liceos prioritarios e insertos en contextos laborales, del servicio militar y estudios superiores”, comenzó en 2010. Una de sus conclusiones preliminares señala que los buenos estudiantes de sectores vulnerables poseen proyectos de vida claros, cuentan con un adulto significativo en su entorno, un mayor nivel de autoestima, redes focalizadas, una familia estructurada y reconocimiento a nivel escolar. Son el "chiche" familiar y son capaces de aprender de sus errores.
La investigación administró una batería de pruebas psicológicas a cerca de 500 estudiantes de cuatro colegios de la Región Metropolitana y dos de Rancagua, establecimientos con índices de vulnerabilidad entre el 93% y 95%. En una segunda fase, se seleccionaron 70 alumnos con rendimiento escolar alto, situándose en un promedio superior al estándar del grupo total. Posteriormente, se compararon los puntajes de las pruebas psicológicas de estos estudiantes de alto rendimiento con el grupo general. Finalmente, se realizaron entrevistas en profundidad para reconstruir el proceso que estos estudiantes siguieron para alcanzar su buen rendimiento.
Los resultados de las pruebas indican que los buenos estudiantes poseen un nivel intelectual superior, mayor apoyo por parte de los profesores y una familia más estructurada. En cuanto a autonomía y crecimiento personal, los jóvenes destacados obtienen puntajes más altos en pruebas de bienestar psicológico relativas a la aceptación. Muestran una mayor área de proyección, planificando metas específicas en lugar de vivir el día a día. Aunque no hay diferencias significativas en los vínculos, los alumnos de alto rendimiento tienden a ser más introvertidos, lo que podría traducirse en un círculo de amigos más reducido.
En términos de resiliencia, la diferencia se observa en el plano de la satisfacción y en la forma de enfrentar los problemas cotidianos. Los proyectos de vida y las metas futuras son un factor diferenciador clave. Su objetivo principal es alcanzar la Educación Superior, aprendiendo de situaciones problemáticas y errores, lo que los hace más conscientes que el resto de los estudiantes.
Las entrevistas en profundidad revelaron factores como el encuentro con un adulto significativo en la vida escolar, la superación de situaciones no normativas, una familia más estructurada y un fuerte deseo de aprender y "ser alguien en la vida", aspirando a tener un buen trabajo y poder ayudar a su familia. El objetivo del proyecto, liderado por el Dr. Mario Morales, es potenciar estos aspectos a través de programas que fortalezcan las debilidades de los estudiantes y mejoren su calidad académica. La apertura de las universidades y el acompañamiento a los alumnos que ingresan son cruciales para su desarrollo.
Programas de Inclusión para Nivelar Oportunidades: El Propedéutico USACH
Origen y Filosofía del Propedéutico
En 1990, Francisco Javier Gil, tras hacerse cargo de la Comisión de Verdad de la USACH y reflexionar sobre la pérdida de proyectos de vida, impulsó la creación de programas para nivelar las diferencias de origen socioeconómico. En 1992, la Facultad de Ciencias de la USACH creó una bonificación del 5% en el puntaje ponderado total para el 15% de los mejores estudiantes de colegio que postularan a la USACH como primera opción. Este programa funcionó hasta 2004, beneficiando a más de 15.000 jóvenes, el 90% de ellos provenientes de liceos municipales y subvencionados. En 2004, el Consejo de Rectores prohibió esta modalidad.
La experiencia de Ricardo Salazar, un alumno del Propedéutico que trabajaba en la feria antes de ir a clases, conmovió a los profesores y evidenció las dificultades diarias de estos jóvenes. Con la asesoría de la Fundación Equitas, surgió la idea de un sistema de selección universitaria y preparación para estudiantes de colegios vulnerables con un rendimiento excelente. Así, Francisco Javier Gil, Máximo González y un grupo de profesores rescataron la palabra «Propedéutico», que significa «enseñanza preparatoria para el estudio de una disciplina».
Con el apoyo decisivo del rector de la USACH, Juan Manuel Zolezzi, el Propedéutico fue aprobado. A partir de 2008, la universidad destinó el 25% de los cupos del Bachillerato de Ciencias para los propedeutas seleccionados por este sistema.
La Experiencia de Valeria Lefio y la Expansión del Modelo
La historia de Valeria Lefio, una joven de Villa Los Mares en Pudahuel Sur, ejemplifica la transformación que la educación superior puede ofrecer a jóvenes de entornos vulnerables. En 2007, Valeria, con un promedio de notas de 6.7, el mejor de su curso, fue cautivada por una charla de profesores de la USACH sobre un programa que permitiría el ingreso a la universidad sin rendir la PSU para los alumnos con mejores notas: el Propedéutico. Este programa, diseñado para el 10% de los estudiantes con mejores notas de liceos prioritarios definidos por el Ministerio de Educación por su vulnerabilidad social, estaba pensado para jóvenes sin capacidad de endeudamiento ni recursos para pagar la universidad.
Valeria fue parte de la primera generación de propedeutas en 2007, ocupando uno de los 50 cupos iniciales. El programa implicó un gran esfuerzo, incluyendo clases de Lenguaje, Matemáticas y Gestión Personal todos los sábados por la mañana durante el segundo semestre. El objetivo era nivelar las carencias académicas y proporcionar herramientas a los estudiantes. Al finalizar 2007, Valeria aprobó el Propedéutico y al año siguiente ingresó al Bachillerato de Ciencias de la USACH. El nivel de exigencia se incrementó considerablemente. Valeria relata: "Me eché todos los ramos. Veía las matemáticas en chino mandarín. Eran materias que jamás nunca me habían pasado en el colegio". Se sentía ignorante, aislada y cada vez más tonta. Reprobó todos los ramos del primer semestre, pero los profesores la animaron a no desfallecer.
El modelo Propedéutico de la USACH, el primer proyecto de inclusión para la educación superior enfocado en jóvenes talentosos de escasos recursos, se expandió rápidamente. En 2008, la Universidad Alberto Hurtado adoptó un modelo similar, y posteriormente se sumaron otras instituciones: la Universidad Tecnológica Metropolitana, la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación y la Universidad Católica del Norte en 2010. En 2011, se incorporaron la Universidad Tarapacá de Arica, la Universidad Católica de Temuco y la Universidad de Antofagasta. En 2012, la Universidad de Los Lagos, la Universidad Austral de Chile y la Universidad Viña del Mar iniciaron sus Programas Propedéuticos. De 50 cupos iniciales, hoy alcanzan 900, y se creó la Red Universidades con Propedéuticos para coordinar esfuerzos.
Desafíos Específicos en Colegios Particulares y la Inclusión
La Inclusión de Estudiantes con Discapacidad en Colegios Privados
Durante años, los colegios particulares pagados en Chile operaron sin una regulación específica para la inclusión de estudiantes con discapacidad. Recientemente, una norma introdujo por primera vez obligaciones específicas, estableciendo que deben incorporar progresivamente a estudiantes con necesidades educativas especiales permanentes. Más allá de los cupos, la ley prohíbe prácticas frecuentes hasta entonces: la cancelación de matrícula por motivos asociados a discapacidad, la exigencia de tutores como condición de permanencia y los cobros adicionales vinculados a la inclusión.

El caso de María Gracia, diagnosticada con autismo y déficit atencional severo, ejemplifica estas barreras. Pasó por varios colegios particulares pagados donde la «inclusión» se traducía en cobros adicionales y exigencias como contratar una «tutora externa». En un establecimiento con sello de inclusión, su hija pasaba gran parte del día en las salas de calma, e incluso, en una ocasión, con su escritorio fuera de la sala. En otros colegios, el rechazo fue directo o la admisión quedó sujeta a condiciones, como firmar un documento que indicaba que la niña quedaba «en evaluación» y que, si no lograba integrarse, debía ser retirada.
Sofía Pombo también vivió la dificultad al intentar matricular a su hija Elena, de siete años, con Síndrome de Down. Postuló a ocho colegios, la mayoría con programas de inclusión, y en todos obtuvo la misma respuesta: no había cupo. «La ley exige un cupo por generación y eso te pone en un lugar de competir con otros niños con necesidades especiales», explica. Las respuestas recurrentes eran «no estamos preparados», «no nos dan los cupos» o «postula el próximo año». El abogado Pedro Matamala señala que «los establecimientos que compiten por posicionamiento en rankings tienen incentivos estructurales para seleccionar estudiantes con perfiles de alto rendimiento estandarizado», lo que explica la resistencia de los colegios con mayores rankings a la inclusión. La Superintendencia de Educación registró 2.869 denuncias por discriminación en 2025. A pesar de los avances legislativos, la inclusión real sigue dependiendo en gran medida de la disposición de cada colegio.
Pedro Díaz Cuevas, presidente de la Federación de Instituciones de Educación Particular (FIDE), que agrupa a 850 colegios, indica que más del 90% de sus establecimientos ya cuenta con planes de inclusión para implementar esta ley y cumplir con los cupos establecidos del 5%.
Soluciones y Reformas para la Equidad Educativa
Rol de Profesores y Políticas Educativas
El informe de la OCDE subraya que el comportamiento de los profesores incide directamente en el desempeño escolar, destacando que los estudiantes chilenos tienen menor probabilidad de bajo rendimiento cuando tienen docentes con mayor entusiasmo y expectativas en sus clases. Asimismo, influye el absentismo de los docentes y las actividades extracurriculares. Jorge Schiappacasse, director de Impulso de Políticas Públicas de Elige Educar, manifiesta que la Ley que crea el Sistema de Desarrollo Profesional Docente es una de las mayores contribuciones para combatir la desigualdad, ya que mejora el estándar de los aprendizajes y las condiciones laborales, además de incentivar a los mejores profesores a trabajar en sectores de mayor complejidad social. También destaca el desafío de impulsar la asistencia en la educación parvularia.
Claudia Trillo, directora del Servicio Local de Educación Pública de Llanquihue (SLEP), coincide en la falta de acompañamiento pedagógico y considera que las debilidades del sistema educativo chileno pasan por despolitizar la educación. Además, la directora del Colegio Vicuña de Belén Educa, en La Legua, señala que la normalización de la violencia es uno de los factores más graves en los barrios vulnerables.
La Visión de la OCDE y Expertos Chilenos
La OCDE concluye llamando a «hacer del bajo rendimiento una prioridad en su agenda de política educativa» y enumera diez medidas para mejorar el rendimiento escolar:
- Reducir las desigualdades en el acceso a la educación inicial.
- Limitar la separación de los estudiantes por nivel académico.
- Ofrecer refuerzo individualizado a los colegios y a las familias desfavorecidas.
- Identificar a los estudiantes de bajo rendimiento y diseñar una estrategia adecuada a su perfil, ofreciendo refuerzo escolar «tan pronto como sea posible».
Raúl Figueroa, director ejecutivo de Acción Educar, enfatiza que la «calidad de la educación impacta tanto en el bienestar individual como en el desarrollo del país», y que la inversión en los primeros años de vida escolar tiene un especial impacto. Sin embargo, critica que reformas como la Ley de Inclusión no han tenido foco en la mejora de los aprendizajes y que la Carrera Docente, aunque implica un incremento en el gasto público, no está unida a mecanismos adecuados para evaluar el desempeño y la efectividad de los docentes. Argumenta que las reformas impulsadas no han potenciado los aspectos positivos del sistema escolar. Por ello, urge implementar de manera adecuada el Sistema de Aseguramiento de la Calidad de la Educación.
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