La urbanización masiva, el cambio climático y la concentración de población y actividad económica en áreas de riesgo hacen que un número creciente de ciudades en todo el mundo sean extremadamente vulnerables a desastres naturales. Se estima que 1400 millones de personas, alrededor de un tercio de la población urbana mundial, están en peligro de sufrir las consecuencias de ciclones, inundaciones, sequías, terremotos, erupciones volcánicas y otros fenómenos.

Vulnerabilidad Global y Regional
Gran parte de las naciones más amenazadas se encuentran en Asia, la región más afectada en términos generales. De acuerdo con el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas (DESA), cerca de tres de cada cinco ciudades del mundo con al menos 500,000 habitantes corren un alto riesgo de padecer un desastre natural. Esto significa que 679 de las 1146 ciudades analizadas son vulnerables a una combinación de fenómenos como ciclones, inundaciones, sequías, terremotos, deslizamientos de tierra o erupciones volcánicas.
Ciudades en América Latina y el Caribe
En América Latina y el Caribe (ALC), los desastres naturales como terremotos, huracanes, erupciones volcánicas y eventos climáticos extremos son frecuentes. Factores como el cambio climático, la persistente pobreza y desigualdad, la concentración de la población en ciudades, la falta de planificación urbana, la alta proporción de personas que viven en tugurios y la prevalencia del sector informal en la economía, hacen que la región sea extremadamente vulnerable. Asimismo, ciertos patrones de producción y consumo generan vulnerabilidades de origen netamente humano.
- México: Está expuesto a numerosos riesgos naturales destructivos como tormentas tropicales, huracanes y actividad sísmica. La ubicación de ciudades económicamente importantes como Guadalajara en áreas de riesgo ilustra la exposición del país. México ha comenzado a tomar medidas en materia de reducción de riesgo en el marco de la iniciativa de la ONU conocida como Hyogo Framework for Action.
- República Dominicana: Una proporción significativa de su producción económica está expuesta a riesgos naturales, lo que subraya la necesidad de hacer respetar los reglamentos de construcción y planificación.
- Honduras: La exposición económica está centrada en torno a Tegucigalpa y San Pedro Sula, donde el perfil de riesgos está dominado por posible actividad sísmica y tormentas severas. Gran parte de la legislación en Honduras está enfocada en la respuesta humanitaria ante un desastre y no en la preparación y resiliencia. La falta de fondos y entrenamiento ha reducido la efectividad de las instituciones responsables de la respuesta a desastres.
- El Salvador: Aunque no está en la lista de los países más vulnerables por población, El Salvador ya está sufriendo fuertes inundaciones en las costas provocadas por el cambio climático. La tala de sus bosques de manglares ha dejado al país aún más expuesto. Se prevé que el país centroamericano perderá entre el 10% y el 28% de su costa producto del aumento del nivel del mar, y las marejadas pueden adentrarse hasta 150 metros tierra adentro.
- Grandes Centros Urbanos: Ciudades como Manila, Tokio, Santiago de Chile o la Ciudad de Guatemala están expuestas a cuatro o cinco tipos de desastres naturales. Solo Moscú, El Cairo y Kinshasa, entre las ciudades con más de 10 millones de habitantes, tienen un bajo o nulo riesgo.
20 Desastres Naturales Más Mortíferos de la Historia
El Fenómeno "Hurricane Hiatus" en Estados Unidos
En la costa este de Estados Unidos, varios puntos están experimentando una inusual ausencia prolongada de huracanes directos, un fenómeno descrito como “hurricane hiatus”. Esta situación ha mantenido a ciudades como Tampa, Miami y áreas del sur de Nueva Inglaterra alejadas de impactos directos durante décadas, generando preocupación entre los expertos. El rápido crecimiento demográfico y el desconocimiento de los protocolos de emergencia incrementan el riesgo ante la eventual llegada de un gran huracán.
Ciudades "Atrasadas" para Recibir un Huracán
Distintos estudios y pronósticos meteorológicos señalan que Tampa, Miami y puntos del sur de Nueva Inglaterra, como Providence, son actualmente las zonas más “atrasadas” del país para recibir el impacto directo de un huracán. Según el investigador Michael Ferragamo, estos lugares llevan un periodo inusualmente largo sin enfrentar el embate de un ciclón de gran intensidad. Los expertos resaltan que la ausencia de huracanes no responde a factores geográficos o meteorológicos específicos, sino a una secuencia de años afortunados.
A pesar de que no es posible prever con exactitud cuándo se producirá la próxima embestida, estos centros urbanos figuran entre los más expuestos debido a la estadística histórica de huracanes y su localización en zonas vulnerables a tormentas. Desde la última vez que estas ciudades sufrieron daños importantes por huracanes, la población ha crecido considerablemente. Muchas personas residentes nunca han experimentado una tormenta de gran magnitud, lo que implica desconocimiento sobre rutas de evacuación y medidas de preparación. Esta combinación de crecimiento urbano acelerado y falta de experiencia colectiva aumenta la vulnerabilidad general frente a futuros fenómenos.
Casos Específicos
- Tampa, Florida: Citada como uno de los puntos más vulnerables, no ha recibido un impacto directo desde 1921. El intervalo típico de retorno en Tampa es de aproximadamente 10 años, lo que refuerza la percepción de que la ciudad está “atrasada” para recibir un impacto directo. Si el trayecto de un huracán como Milton (2024) se hubiera desplazado ligeramente al norte, las consecuencias habrían sido catastróficas para Tampa, una zona baja susceptible a inundaciones por marejada.
- Miami y la Costa Este de Florida: La última vez que un huracán tocó directamente la ciudad fue en 2005, a pesar de que el promedio histórico sugiere un impacto cada seis a ocho años. Esto coloca a Miami en una situación de “retraso” considerable. El huracán Andrew en 1992 sigue siendo el evento más destructor en el sur de Florida, pero desde entonces, la costa este ha permanecido relativamente tranquila.
- Nueva Inglaterra (Providence): El evento más devastador en la memoria histórica fue el huracán de 1938, que causó la muerte de hasta 682 personas. Desde el último impacto directo en 1991, generaciones enteras han crecido sin experimentar un huracán, lo que alimenta la preocupación sobre la falta de preparación. Los expertos estiman que si un huracán similar al de 1938 azotara hoy la región, los daños económicos podrían llegar a USD 440 mil millones, debido al desarrollo urbanístico y el valor actual de la infraestructura.

El Intervalo de Retorno
El “intervalo de retorno” o “periodo de retorno” es una medida estadística que expresa el tiempo promedio entre huracanes en un lugar determinado. No se trata de una predicción, sino de un cálculo basado en los registros históricos. Por ejemplo, si el intervalo en Tampa es de 10 años y han pasado más de 100 años desde el último huracán directo, la ciudad se encuentra muy por encima de su frecuencia habitual.
Consecuencias Económicas y Sociales de los Desastres
Los desastres naturales han afectado a unos 4.4 mil millones de personas desde 1992, lo que equivale a un 64% de la población mundial, con un daño económico estimado en 2 trillones de dólares. Se calcula que, para 2030, sin inversiones significativas para hacer que las ciudades sean más resilientes, los desastres naturales podrían costar a las ciudades $314 mil millones cada año, y el cambio climático podría llevar a 77 millones más de residentes urbanos hacia la pobreza.
Los desastres causados por humanos, como los conflictos y los desastres tecnológicos, también pueden socavar las ganancias de los países y las ciudades. Las ciudades golpeadas por desastres mayores pueden tardar más de una década en recuperarse y alcanzar sus estándares pre-desastre. Las crisis crónicas y recurrentes, como las sequías, requieren que se aborden las causas fundamentales, y no que solo se responda a sus consecuencias.

El Concepto de Resiliencia Urbana
A medida que los riesgos y la población urbana van aumentando, el concepto de resiliencia ha ganado más prominencia en las agendas internacionales de desarrollo. Una ciudad resiliente es aquella que evalúa, planea y actúa para preparar y responder a todo tipo de obstáculos, ya sean repentinos o lentos, esperados o inesperados. Este enfoque es crucial porque los grupos más vulnerables y pobres están más expuestos a las conmociones y pueden no tener los recursos necesarios para recuperarse.
La resiliencia está en el centro del nexo entre la acción de desarrollo y la humanitaria, buscando la mejora de la vida de las personas. La Nueva Agenda Urbana, el Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres, la Agenda 2030 y el Acuerdo de París presentan una hoja de ruta para lograr un mundo más sostenible y resiliente.
Estrategias y Acciones para la Resiliencia
Pueden adoptarse diversas medidas para aumentar la capacidad de respuesta ante desastres naturales. El Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, subrayó que la rápida urbanización puede poner a prueba la capacidad local y contribuir a un mayor riesgo de desastres, por lo que la solución reside en “crear resiliencia”.
- Planificación y Capacitación: La CEPAL está implementando un proyecto para identificar sectores especialmente vulnerables y proponer estrategias y medidas correctivas en Barranquilla (Colombia), la Provincia de Chacabuco (Chile) y Angra dos Reis (Brasil). Este proyecto, apoyado por la cooperación alemana (GIZ), busca sensibilizar y capacitar a las comunidades sobre gestión de riesgo por desastres a través de talleres y encuentros.
- Gobiernos Locales: ONU-Habitat busca incrementar la resiliencia de las ciudades a los impactos naturales y provocados por el hombre, trabajando con los gobiernos locales. Han lanzado el City Resiliencia Profiling Programme (CRPP), que ayuda a los gobiernos locales a desarrollar competencias para mejorar la resiliencia y desarrollar una planificación urbana más comprensiva e integrada.
- Inversión en Prevención: Los expertos hacen un llamado a invertir en programas de prevención de desastres, especialmente en economías emergentes donde las personas viven en tierras más expuestas y en construcciones informales, careciendo de pólizas de seguro y redes de apoyo.
Ciudades como Quito, Bangkok o Johannesburgo ya emprendieron este camino. La capital ecuatoriana ha protegido más de 200,000 hectáreas para aumentar la protección contra inundaciones, reducir la erosión y salvaguardar el suministro de agua dulce y la biodiversidad de la ciudad.
Grandes Desafíos de la Urbanización y el Cambio Climático
Actualmente, el 50% de la población vive en ciudades, y está previsto que esta cifra aumentará al 70% en 2050. Esta concentración de gente y actividad económica significa que los desastres naturales podrían ser potencialmente más costosos y letales si golpean las ciudades. Además, el cambio climático está exacerbando los riesgos que afrontan las ciudades, provocando una subida de los niveles del mar que amenaza a 200 millones de personas que viven en la costa.
Otros desastres naturales también amenazan a una gran parte de la población: las crecidas de río suponen una amenaza para unos 379 millones de habitantes urbanos, y los terremotos y los vientos fuertes podrían potencialmente afectar a 283 millones y 157 millones de personas respectivamente.
Un estudio de la organización Christian Aid arrojó que para 2060 más de 1.000 millones de personas en todo el mundo vivirán en ciudades con riesgo de sufrir inundaciones catastróficas producto del cambio climático. Ciudades como Calcuta y Bombay en India, y Miami en EE.UU., se encuentran entre las más amenazadas por las inundaciones costeras, siendo esta última la ciudad más expuesta de EE.UU. a inundaciones por el cambio climático. Si se toma en cuenta las propiedades y negocios afectados por inundaciones de ciudades costeras, Miami será la más afectada del mundo, seguida de Cantón en China y Nueva York en EE.UU.
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