El concepto de ciudades amigables con las personas mayores ha sido promovido desde 2005 por diversas asociaciones civiles y, de forma significativa, impulsado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) desde 2007. Esta iniciativa postula que las ciudades deben contar con las condiciones necesarias para que las personas adultas mayores vivan con una adecuada calidad de vida, fomentando un envejecimiento activo y saludable.
Una ciudad o comunidad amigable con las personas mayores es un entorno que fomenta un envejecimiento activo y saludable a través de políticas, servicios, ambientes y estructuras adaptadas a las necesidades y preferencias de las personas mayores. Este tipo de ciudad brinda oportunidades de participación, seguridad y bienestar, mejorando la salud y la calidad de vida de todas las personas a medida que envejecen y a lo largo de toda su vida. Por ello, una ciudad amigable con las personas mayores es una ciudad amiga de todas las edades.

El Contexto Global: Envejecimiento y Urbanización
El envejecimiento y la urbanización de la población son fruto de un desarrollo humano exitoso a lo largo de los últimos 100 años. La urbanización está asociada al desarrollo tecnológico y económico de un país y, aunque no siempre ocurre, debería generar el potencial para otras formas de inclusión social, acceso a servicios y nuevas oportunidades, contribuyendo al mejoramiento sostenible de las condiciones de vida de toda la población.
La "Década del envejecimiento saludable 2021-2030" considera cuatro pilares de acción, destacando el asegurar que las comunidades fomenten las capacidades de las personas mayores a través del programa de ciudades y comunidades amigables. Esta iniciativa promovida por la OMS cuenta con más de 1.500 municipios adscritos a su red mundial. Esta red busca incentivar la adaptación de las ciudades a las necesidades de la población que envejece y conectar con la visión común de transformarlas en un excelente lugar para vivir, siempre con la plena participación del grupo motor que son las personas mayores.
El ejercicio de convertirse en una ciudad amigable considera la identificación de los aspectos amigables de diversas dimensiones urbanas, así como las barreras, brechas y oportunidades de mejora. El proceso de postulación comienza una vez que el municipio decide adscribirse a la red y consta de un ciclo de mejora continua que considera el diagnóstico, la elaboración del plan de acción, la implementación y la posterior evaluación.
Análisis de Viabilidad: Caso de Estudio en Puebla, México
El análisis de la viabilidad de consolidar ciudades amigables con las personas mayores puede tomar como estudio de caso ciudades específicas, como la ciudad de Puebla, México. Una investigación en esta línea se sustentó en una metodología cualitativa, utilizando la técnica de investigación documental basada en informes emitidos por entidades como el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), así como planes de desarrollo nacionales, estatales y municipales y la propuesta internacional plasmada en la Agenda 2030.
En estos documentos se exploraron cuatro aspectos clave:
- Datos de envejecimiento: Análisis de las tendencias demográficas.
- Movilidad autónoma: Evaluación de las facilidades para el desplazamiento independiente.
- Promoción del envejecimiento activo: Examen de las oportunidades para la participación y bienestar.
- Sustento legal: Revisión del marco normativo que apoya la inclusión de las personas mayores.
Como resultado de este tipo de estudios, se puede obtener un modelo de acción aplicable para instaurar un municipio como una ciudad amigable con las personas adultas mayores. Su viabilidad se fundamenta en puntos como:
- El crecimiento de la población y del porcentaje de personas adultas mayores, que posiciona al municipio en lugares destacados con mayor porcentaje de este grupo poblacional.
- La necesidad de trabajar en tres ámbitos fundamentales para consolidarse como amigable con las personas adultas mayores:
- Diseño y reestructuración de la ciudad.
- Servicios públicos accesibles como el transporte público (movilidad autónoma).
- Promoción del envejecimiento activo.
Envejecimiento Poblacional y sus Implicaciones
A lo largo del Siglo XX, se ha observado un envejecimiento sin precedentes de las poblaciones a nivel global. En 2017, había 962 millones de personas con 60 años o más, lo que representaba un 13% de la población mundial. Aunque este proceso se verificó primero en los países con mayor grado de desarrollo, actualmente los países de ingresos medianos y bajos albergan al 70% de las personas mayores del mundo (HelpAge, 2018). El envejecimiento en estos países se está produciendo con una rapidez y magnitud sorprendente y, a menudo, en contextos de desigualdad social e inestabilidad.
Causas del Envejecimiento Poblacional
Las causas del envejecimiento de la población son múltiples:
- Disminución de la mortalidad: Tanto la mortalidad general como la mortalidad en edades avanzadas han disminuido, lo que se traduce en un aumento de la longevidad. Esto se atribuye a los avances en la tecnología médica, la mayor cobertura del sistema de salud y las transformaciones en los patrones culturales de cuidado de la salud y consumo, con un mayor énfasis en la vida sana.
- Disminución de la natalidad: El paso de una tasa de natalidad alta a una baja genera una pirámide poblacional con una base que se angosta, ya que cada vez nacen menos niños, mientras que los adultos viven más años.
- Migraciones: Las migraciones internas y externas también juegan un papel, pudiendo generar el envejecimiento de algunas ciudades por la salida de población joven o el rejuvenecimiento de otras.
Este incremento cuantitativo de las personas mayores plantea desafíos ineludibles tanto para la sociedad como para el Estado y las organizaciones civiles.
Heterogeneidad y Desigualdad Social en la Vejez
Si bien el aumento de la expectativa de vida es un éxito social, no siempre se ha traducido en mejoras significativas en la calidad de vida de toda la población mayor. La característica más saliente de las personas mayores es su gran heterogeneidad, por lo que es más adecuado hablar de "vejeces" en plural.
Los determinantes sociales juegan un rol crucial, incluso más que la genética o el acceso a los servicios de salud. La OMS los define como "las circunstancias en que las personas nacen, crecen, trabajan, viven y envejecen". Factores como el tipo de trabajo realizado, la cobertura de seguridad social y salud, el nivel educativo, la existencia de redes de apoyo social y el género, producen diferencias a lo largo de la vida que se cristalizan en la edad mayor.
Algunas personas mayores encuentran en esta etapa nuevas posibilidades para seguir participando, integradas a la sociedad, contribuyendo a sus familias, viajando, haciendo nuevas relaciones y disfrutando del merecido descanso. Generalmente, estas personas han tenido acceso a un nivel educativo medio o alto, han logrado percibir una buena jubilación y cuentan con acceso a la salud y redes de apoyo social.
La contraparte es un grupo cada vez más significativo de la población mayor que se encuentra en una situación precaria: sus ingresos jubilatorios no les alcanzan, no acceden a servicios de salud de calidad, no realizan actividades físicas ni recreativas, y es más frecuente que vivan en familias extendidas, compartiendo vivienda con hijos y nietos.
Entre estos determinantes, el nivel socioeconómico y el nivel educativo alcanzado se visualizan como las principales causas que explican las diferencias en el bienestar en la vejez. Además, la desigualdad de género persiste a lo largo de la vida y se profundiza con la edad, afectando a las mujeres, que históricamente han sido principales cuidadoras, quienes a menudo carecen de apoyo cuando más lo necesitan.
Situación Social y Calidad de Vida de las Personas Mayores
A pesar de que un alto porcentaje de personas mayores pueda contar con jubilaciones o pensiones, casi la mitad de ellas afirma que sus ingresos no les alcanzan para vivir. La "cobertura" suele esconder grandes diferencias tanto en los ingresos como en las prestaciones complementarias y accesos, lo que implica que no todos satisfacen sus necesidades de la misma manera. Esta situación es aún más alarmante para grupos particulares de personas mayores que en su vida activa ya habían sido marginados laboral y económicamente.
Las condiciones habitacionales inadecuadas, con malas condiciones sanitarias, hacinamiento o régimen de tenencia irregular, también son un problema frecuente. En cuanto al acceso a la salud, si bien el porcentaje de cobertura puede ser alto, la medida real es la utilización, y aquí se presentan grandes falencias: medicamentos que no se pueden pagar, esperas interminables para turnos, y escasas prestaciones para atender la dependencia, un problema que se incrementa con el paso de los años.
Las personas mayores son uno de los grupos más afectados por procesos inflacionarios. Las políticas públicas, siempre importantes, tienen un valor agregado en la edad mayor, ya que el principal ingreso proviene de las jubilaciones y el cuidado de la salud son dos de los pilares fundamentales de un envejecimiento digno y saludable.
Envejecimiento Activo y Saludable: Un Marco para la Acción
El término "envejecimiento activo" fue adoptado por la Organización Mundial de la Salud a finales de los años 90. Su intención era transmitir un mensaje más completo que el de "envejecimiento saludable" y reconocer los factores que, junto a la atención sanitaria, afectan la manera de envejecer de los individuos y las poblaciones (Kalache & Kickbusch, 1997). El envejecimiento activo se definió como el proceso de optimización de las oportunidades de salud, participación y seguridad con el fin de mejorar la calidad de vida a medida que las personas envejecen (OMS, 2015). A estos pilares se sumó en los últimos años un cuarto pilar: el derecho a la educación permanente, que señala la necesidad de continuar aprendiendo en un mundo de cambios constantes.
El concepto no se restringe a la actividad física o a la posibilidad de seguir trabajando, sino a las oportunidades de participación, de inclusión en actividades familiares, sociales, cívicas, de voluntariado, etc. Tampoco se limita a una determinada edad o estado de salud, incluyendo a las personas frágiles o dependientes, exigiendo para ellas los mismos derechos de acceso a la salud, a un ingreso digno, a la participación y a la educación. Las personas mayores que se retiran del trabajo y las que están enfermas o viven en situación de discapacidad pueden seguir contribuyendo activamente con sus familias y comunidades. El envejecimiento activo promueve acciones preventivas, restauradoras y paliativas.
Este concepto busca abanderar la participación de las personas mayores en asuntos sociales, económicos, culturales, espirituales o civiles, más allá de la actividad física o económica, o de un concepto de salud vinculado solo a la ausencia de enfermedad. Por lo tanto, establece objetivos de salud, participación y seguridad económica, ya que los tres están inexorablemente ligados. Se enmarca también en una perspectiva de curso de vida para crear una base de continuidad en las políticas que optimice la calidad de vida desde el nacimiento hasta la muerte y para alentar el compromiso de todos los grupos etarios.
Finalmente, la OMS centró el envejecimiento activo en un enfoque basado en los derechos enunciados en los Principios de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) a favor de las Personas Mayores, más allá de un enfoque basado en las necesidades.
Si bien el concepto es amplio, el último informe de la OMS (2015) retoma el concepto de envejecimiento saludable, definiéndolo como "el proceso de fomentar y mantener la capacidad funcional que permite el bienestar en la vejez", de tal manera que la persona pueda continuar realizando aquellas acciones que son importantes para ella. Incluye las características físicas y psicológicas de las personas, y las características de los entornos que influirán positiva o negativamente en esa capacidad.
La OMS propone cuatro cuestiones clave a tener en cuenta para la formulación de políticas públicas:
- Reconocer la diversidad.
- Asumir un enfoque centrado en las personas.
- Reducir la inequidad.
- Garantizar el derecho a elegir y envejecer en el lugar.
Ambos conceptos, envejecimiento activo y saludable, enfatizan la importancia de los entornos para garantizar una vejez plena y proponen un enfoque integral e intersectorial para la formulación de políticas públicas destinadas a las personas mayores.
Envejecimiento activo: claves para una vida plena y saludable
El Proyecto Ciudades Amigables con las Personas Mayores
Este proyecto se enmarca en el concepto de envejecimiento activo y saludable, en un enfoque de derechos y de curso de vida. Promueve la participación activa de las personas mayores y apela a la decisión y compromiso político como condición necesaria para su puesta en marcha.
La OMS define a una Ciudad Amigable con la Edad (Age Friendly City) como aquella en la que "las políticas, servicios y estructuras, así como el entorno físico y social, están diseñados para apoyar y hacer que la persona mayor permanezca activa, es decir, que viva con seguridad, goce de buena salud y participe plenamente en la vida comunitaria" (OMS, 2007).
Etapa Diagnóstica
El primer objetivo de un proyecto para la implementación de una ciudad amigable es conocer la opinión de los actores clave acerca de las ventajas y desventajas que la ciudad ofrece para el bienestar cotidiano de las personas mayores. Los temas indagados identifican ocho dimensiones de la vida urbana que influyen en el envejecimiento activo de las personas mayores:
- Espacios al aire libre y edificios.
- Transporte.
- Vivienda.
- Participación social.
- Respeto e inclusión social.
- Participación cívica y empleo.
- Comunicación e información.
- Apoyo de la comunidad y servicios de salud.
Estas dimensiones son cruciales porque el entorno físico de una ciudad influye fuertemente sobre la movilidad personal, la seguridad contra la violencia, la conducta hacia la salud y la participación social. En este capítulo se pregunta sobre el estado de veredas y plazas, entre otros aspectos fundamentales.