La enfermedad cerebrovascular (ECV), comúnmente conocida como accidente cerebrovascular (ACV) o ictus, es una emergencia médica que ocurre cuando el flujo sanguíneo al cerebro se interrumpe, ya sea por una obstrucción o por una hemorragia. Para funcionar adecuadamente, el cerebro necesita oxígeno, que es transportado por las arterias en la sangre. Si este flujo se bloquea, las células cerebrales comienzan a morir en cuestión de minutos, lo que puede provocar daños o muerte de partes del cerebro, afectando movimientos, recuerdos, pensamientos, emociones y lenguaje. En 2021, los ACV fueron la tercera causa de muerte y discapacidad en todo el mundo, con una incidencia estimada de 93,8 millones de casos y 11,9 millones de nuevos casos. El riesgo de sufrir un ACV a lo largo de la vida ha aumentado un 50% en los últimos 20 años, previéndose que uno de cada cuatro adultos lo padezca.

Tipos de Accidentes Cerebrovasculares
Los accidentes cerebrovasculares forman un grupo heterogéneo de trastornos que involucran la interrupción focal y repentina del flujo sanguíneo cerebral, produciendo un déficit neurológico. Existen principalmente dos tipos:
- Accidente cerebrovascular isquémico: Este es el tipo más común, representando aproximadamente el 80% de los casos. Ocurre cuando un coágulo sanguíneo obstruye un vaso sanguíneo del cerebro, lo que provoca la pérdida del flujo sanguíneo. La obstrucción o estrechamiento de los vasos sanguíneos puede deberse a depósitos de grasa que se acumulan en ellos, o a coágulos sanguíneos u otros restos que viajan por el torrente sanguíneo, la mayoría de las veces desde el corazón.
- Accidente cerebrovascular hemorrágico: Ocurre en aproximadamente el 20% de los casos cuando un vaso sanguíneo en el cerebro tiene una fuga o se rompe, causando una hemorragia cerebral. Esto puede ser resultado de la rotura vascular (por ejemplo, hemorragia subaracnoidea o hemorragia intracerebral) o de otras afecciones que dañan los vasos sanguíneos. Una causa menos común es la rotura de una malformación arteriovenosa.
Los ataques isquémicos transitorios (AIT), a veces denominados "mini ataques cerebrovasculares" o "accidentes cerebrovasculares de advertencia", son distintos de los tipos de accidentes cerebrovasculares mayores. Son una disfunción neurológica transitoria súbita causada por una isquemia focal del encéfalo, la médula espinal o la retina, que suele durar menos de 1 hora, sin evidencia de infarto cerebral agudo. Sin embargo, más de una tercera parte de las personas que sufren un AIT y no reciben tratamiento, tienen un ACV mayor dentro de 1 año. Reconocer y tratar los AIT puede reducir el riesgo de tener un accidente cerebrovascular mayor. Ambos requieren atención médica de emergencia.
Factores de Riesgo
La mayor parte de la carga de ACV se puede atribuir a factores de riesgo modificables, los cuales también son considerados en conjunto con los factores de riesgo cardiovascular. Los principales factores incluyen:
- Condiciones médicas: Hipertensión arterial, diabetes mellitus tipo 2, dislipidemia (colesterol LDL elevado), disfunción renal, fibrilación auricular.
- Hábitos de estilo de vida: Contaminación atmosférica, tabaquismo (incluyendo exposición al humo ajeno), dieta rica en sodio, exceso de peso corporal (sobrepeso y obesidad), inactividad física y consumo nocivo de alcohol.
- Factores demográficos: Edad avanzada (el riesgo aumenta si se tiene 55 años o más), ser afroamericano, ser hombre (aunque en algunos estudios, el sexo femenino también se asocia a discapacidad post-ACV), y tener antecedentes familiares de ACV o ataques cardíacos.
- Otros: Bajo nivel educativo y acceso limitado a los servicios de salud en poblaciones de ingresos económicos bajos y medios.
Síntomas y Signos de un Accidente Cerebrovascular
Los síntomas iniciales del accidente cerebrovascular aparecen de forma súbita y dependen de la localización del infarto. Es fundamental prestar atención al momento en que comenzaron los síntomas, ya que un tratamiento inmediato puede reducir el daño cerebral y la probabilidad de muerte o discapacidad.
Los síntomas pueden incluir:
- Dificultad para hablar y entender: Dificultad repentina para hablar y entender lo que otros están diciendo (afasia), o habla extraña.
- Debilidad o parálisis: Entumecimiento, debilidad o parálisis de la cara, el brazo o la pierna en un lado del cuerpo. La persona puede intentar levantar los brazos; si uno cae, es un signo.
- Problemas visuales: Trastornos visuales en uno o ambos ojos, como visión borrosa o ensombrecida repentina, ceguera monoocular transitoria o diplopía.
- Mareos y pérdida de equilibrio: Mareo repentino, pérdida del equilibrio o de la coordinación.
- Cefalea: Un dolor de cabeza repentino e intenso puede ser síntoma de un ACV, especialmente en el caso de hemorragia subaracnoidea.
- Confusión o deterioro de la conciencia: Puede presentarse confusión o, en casos graves, coma.
Si se nota cualquiera de estos síntomas, incluso si son ocasionales o desaparecen por completo, se debe buscar atención médica de emergencia o llamar al 911 de inmediato. No hay que esperar a ver si los síntomas desaparecen, cada minuto cuenta.
Un método simple para recordar los signos es el acrónimo "R.A.P.I.D.O.":
- Rostro: Pídele a la persona que sonría. ¿Está un lado caído?
- Abrazo: Pídele a la persona que levante ambos brazos. ¿Un brazo está más bajo que el otro?
- Palabra: Pídele a la persona que repita una frase simple. ¿Su habla es extraña o arrastrada?
- Intenso dolor de cabeza: ¿Sufre un dolor de cabeza repentino y muy fuerte?
- Dificultad para ver: ¿Tiene problemas para ver con uno o ambos ojos?
- Optimizar tiempo: Llama de inmediato al 911 o al número local de emergencias.
Complicaciones del Accidente Cerebrovascular
Los ACV pueden provocar una amplia gama de complicaciones, incluidos graves efectos en el cerebro, el corazón y otras partes del cuerpo, que pueden resultar en discapacidades temporales o permanentes. La gravedad y el tipo de complicaciones dependen del tiempo que el cerebro haya permanecido sin flujo sanguíneo y de las partes afectadas.
Complicaciones Agudas (días a semanas)
- Edema cerebral o inflamación del cerebro: Acumulación de líquido que puede aumentar la presión intracraneal.
- Afasia u otros trastornos del habla: Dificultades para hablar claro, tragar (disfagia) o comer, debido a la afectación de los músculos de la boca y la garganta.
- Neumonía por aspiración: Una infección pulmonar causada por la inhalación de alimentos o líquidos.
- Crisis convulsivas: Alteraciones eléctricas en el cerebro.
- Depresión: Un trastorno emocional y psicológico común después de un ACV.
- Úlceras de decúbito: Lesiones en la piel por presión prolongada debido a la inmovilidad.
- Contractura de las extremidades y espasticidad: Rigidez y acortamiento de los músculos, limitando el movimiento.
- Dolor en el hombro: Un síntoma común en el lado afectado.
- Trombosis venosa profunda: Formación de coágulos sanguíneos en venas profundas, generalmente en las piernas, debido a la inmovilidad.
Complicaciones a Largo Plazo (meses a años)
- Déficits motores persistentes y trastornos de la marcha: Anomalías en el movimiento y el patrón de marcha, como parálisis o debilidad en un lado del cuerpo.
- Dolor crónico y espasticidad: Dolor persistente, entumecimiento u otras sensaciones en las partes del cuerpo afectadas.
- Deterioro cognitivo y pérdida de memoria: Muchas personas que tuvieron un ACV padecen cierto grado de pérdida de la memoria o dificultad para pensar.
- Trastornos emocionales y psicológicos: Como depresión, ansiedad, frustración e impotencia. Las personas pueden volverse más introvertidas y experimentar cambios en la conducta y el autocuidado.
- Epilepsia posterior al ACV: Convulsiones recurrentes.
- Incontinencia urinaria: Pérdida del control de la vejiga.
- Pérdida de independencia y disminución de la capacidad para realizar actividades cotidianas: Esto incluye vestirse, alimentarse, desplazarse, entre otras, generando dependencia física.
Semana de la Neuropsicología. Día 1. Accidentes Cerebro Vasculares (ACV)
Diagnóstico y Evaluación del Accidente Cerebrovascular
Cuando se sospecha que se ha producido un ACV, debe tratarse como una emergencia de salud. La evaluación tiene por objetivo establecer si ha habido un accidente cerebrovascular, si es isquémico o hemorrágico, si se requiere un tratamiento de emergencia, cuáles son las mejores estrategias para la prevención de futuros ACV y cómo realizar la rehabilitación.
Evaluación Inicial y Herramientas
Al llegar al hospital, el equipo de emergencia revisará los síntomas y realizará un examen físico. Los médicos pueden utilizar criterios estandarizados para clasificar la gravedad y seguir los cambios a lo largo del tiempo, como el National Institutes of Health Stroke Scale (NIHSS). Esta es una escala de 15 elementos para evaluar el nivel de conciencia del paciente y la función del lenguaje, e identificar déficits motores y sensitivos, lo que es útil para elegir el tratamiento adecuado y predecir el resultado.
Estudios Complementarios
Es esencial realizar pruebas para identificar el tipo de accidente cerebrovascular y determinar el mejor tratamiento:
- Medición de glucosa: Se mide junto a la cama del paciente para descartar hipoglucemia. Es la única prueba sanguínea necesaria para todos los pacientes antes de administrar trombolíticos.
- Pruebas de coagulación: Si el paciente está recibiendo un anticoagulante, se miden el recuento de plaquetas, el índice internacional normalizado (IIN) y el tiempo de tromboplastina parcial.
- Estudios por imagen (TAC o RMI): Deben efectuarse de inmediato para diferenciar el tipo hemorrágico del isquémico y detectar signos de hipertensión intracraneana.
- La TC sin angiograma es sensible para detectar sangre intracraneal, pero puede ser normal o mostrar cambios sutiles en las primeras horas de un ACV isquémico anterior.
- La RM es sensible para detectar hemorragia intracraneana y puede detectar signos de ACV isquémico que la TC haya omitido. La RM con técnica de difusión suele ser eficaz para detectar ACV isquémicos.
- Imágenes de los vasos cervicales e intracraneales (CTA o MRA): Se recomiendan para determinar la etiología y guiar el manejo posterior, especialmente dentro de las 24 horas del inicio de los síntomas en casos de sospecha de oclusión de un vaso grande.
- Otras pruebas si la conciencia está alterada y los signos de lateralización son ambiguos:
- Exámenes de sangre: Panel metabólico amplio (electrolitos, BUN, creatinina, glucosa, calcio), hemograma completo con recuento diferencial y plaquetas, pruebas hepáticas y amoníaco.
- Gases en sangre arterial (GSA).
- Hemocultivo, urocultivo y análisis toxicológico sistemático.
- ECG: Para detectar infarto de miocardio y nuevas arritmias.
- Radiografía de tórax: Para detectar enfermedad pulmonar que pueda afectar la oxigenación cerebral.
- Ecocardiografía: Para controlar el corazón en busca de coágulos de sangre, alteraciones de la función o estructurales, y trastornos valvulares.
- Electroencefalografía.
Una vez identificado el tipo de ACV, se realizan pruebas adicionales para determinar la causa y se evalúan trastornos generales agudos (infección, deshidratación, hipoxia, hiperglucemia, hipertensión) y la presencia de depresión post-ACV.

Tratamiento del Accidente Cerebrovascular
El tratamiento del ACV se enfoca en intervenciones para abordar las diferentes necesidades en las fases inmediata, aguda y de convalecencia, con el objetivo principal de reducir el daño cerebral y la probabilidad de muerte o discapacidad.
Estabilización Inmediata
La estabilización puede ser necesaria antes de una evaluación completa. Pacientes comatosos u obnubilados pueden requerir apoyo en la vía aérea. Si se sospecha hipertensión intracraneana, puede ser necesaria la monitorización de la presión intracraneana y medidas para reducir el edema cerebral.
Tratamientos Específicos según el Tipo de ACV
- Accidente cerebrovascular isquémico: El objetivo es restaurar el flujo sanguíneo al cerebro lo antes posible.
- Tratamiento trombolítico intravenoso: Administración de medicamentos para disolver el coágulo que obstruye el flujo sanguíneo, como el activador tisular del plasminógeno, lo antes posible (idealmente en las primeras horas).
- Trombectomía mecánica o procedimiento endovascular de emergencia: Consiste en introducir un catéter en las arterias cerebrales para eliminar directamente la obstrucción.
- Accidente cerebrovascular hemorrágico: El objetivo es controlar el sangrado y reducir la presión cerebral.
- Medicamentos de emergencia: Para reducir la presión arterial, evitar espasmos en los vasos sanguíneos, estimular la coagulación y prevenir convulsiones.
- Cuidados intensivos en una unidad especializada.
- Intervención quirúrgica: Puede ser necesaria en algunos casos.
Atención Sintomática y Manejo de Complicaciones
La corrección de alteraciones coexistentes (fiebre, hipoxia, deshidratación, hiperglucemia, hipertensión) y la prevención y tratamiento de las complicaciones son vitales. Medidas para prevenir la aspiración, trombosis venosa profunda, infecciones urinarias, úlceras por decúbito y desnutrición son cruciales. Los ejercicios pasivos y respiratorios se inician pronto para prevenir contracturas y atelectasias.
Rehabilitación
La rehabilitación es un componente esencial para la recuperación, comenzando tan pronto como la persona esté médicamente estable, idealmente en los primeros días después del ACV. Su objetivo es ayudar a las personas a recuperar sus capacidades funcionales, mejorar su calidad de vida y restablecer su independencia al máximo posible.
Un abordaje multidisciplinario es fundamental e incluye:
- Fisioterapia: Para mejorar la movilidad, la fuerza muscular, el equilibrio y la coordinación.
- Terapia ocupacional: Para mejorar la capacidad de realizar actividades cotidianas (bañarse, vestirse, cocinar).
- Logopedia: Para abordar las dificultades de comunicación, habla y deglución.
- Terapia neuropsicológica y cognitiva: Para mejorar la función cognitiva, la memoria y el bienestar emocional.
- Apoyo psicológico y asesoramiento: Para tratar la depresión, la ansiedad y la adaptación emocional. La depresión post-ACV es frecuente y puede requerir antidepresivos y psicoterapia.

Prevención del Accidente Cerebrovascular
La modificación de los factores de riesgo a través de cambios en el estilo de vida y el tratamiento farmacológico puede ayudar a retardar o prevenir futuros accidentes cerebrovasculares. Estas estrategias son similares a las de prevención de enfermedades cardíacas.
Medidas de Estilo de Vida Saludable
- Controlar la hipertensión arterial: Mediante un estilo de vida sano y tratamiento antihipertensivo.
- Dejar de fumar: Reduce el riesgo para fumadores y aquellos expuestos al humo de segunda mano.
- Adoptar una dieta sana y equilibrada: Que incluya al menos cinco raciones diarias de fruta y verdura, y reduzca la ingesta de sal, grasas saturadas y azúcares.
- Practicar actividad física regularmente: Al menos 150 minutos de ejercicio de intensidad moderada a la semana (o 30 minutos la mayoría de los días). Reduce la presión arterial, mejora el colesterol bueno y ayuda a controlar el peso y la diabetes.
- Controlar la diabetes: A través de la alimentación, el ejercicio y la pérdida de peso.
- Mantener un peso saludable.
- Limitar el consumo de alcohol: Beber grandes cantidades aumenta el riesgo; cantidades pequeñas a moderadas (una copa al día) pueden ayudar a prevenir ACV isquémicos.
- Tratar la apnea obstructiva del sueño: Si se tienen síntomas, se recomienda un estudio del sueño.
- No consumir drogas ilícitas.
- Mejorar la calidad del aire interior y exterior.
Medicamentos Preventivos y Procedimientos
Si se ha tenido un ACV isquémico o un AIT, los medicamentos pueden reducir el riesgo de otro episodio:
- Medicamentos antiplaquetarios: Como la aspirina o el clopidogrel (Plavix), hacen que las plaquetas sean menos propensas a coagularse.
- Anticoagulantes: Como la warfarina (Jantoven), dabigatrán (Pradaxa), rivaroxabán (Xarelto), apixabán (Eliquis) y edoxabán (Savaysa), reducen la coagulación de la sangre.
- Tratamiento de reducción de lípidos: Puede iniciarse en personas con riesgo de enfermedad cardiovascular aterosclerótica.
- Revascularización: Puede considerarse una evaluación de la estenosis de la arteria carótida, y cuando esté clínicamente indicada, realizar procedimientos como la endarterectomía carotídea o la colocación de una endoprótesis para restablecer el flujo sanguíneo al cerebro.
Pronóstico y Discapacidad Post-Accidente Cerebrovascular
Cuanto antes se trate un ACV, más probable será que el daño cerebral sea menos grave y mayores las posibilidades de recuperación. Ciertos factores, como el tipo de ACV, la edad avanzada y la dependencia funcional previa, sugieren un mal pronóstico. Los ACV que afectan la conciencia o una gran parte del lado izquierdo del cerebro pueden ser particularmente graves.
La mejoría suele continuar durante 6 a 12 meses después del ACV. Los problemas que persisten después de 12 meses en adultos que han tenido un ACV isquémico son menos propensos a resolverse.
Factores Asociados a Discapacidad
Un estudio realizado en el noreste de México entre 2018 y 2021, con 344 participantes, encontró que los factores de riesgo asociados a la discapacidad post-ACV incluyen:
- Edad: Con un odds ratio (OR) de 1,03 (intervalo de confianza [IC] 1,01-1,05).
- Sobrepeso y Obesidad:
- Sobrepeso: OR 1,81 (IC 1,03-3,1)
- Obesidad grado I: OR 2,74 (IC 1,46-5,1)
- Obesidad grado II: OR 4,38 (IC 1,44-13)
- Obesidad grado III: OR 9,99 (IC 2,12-47)
- Tipo de ACV:
- Isquémico: OR 4,60 (IC 2,6-8)
- Trombótico: OR 4,95 (IC 1,57-15)
- Número de comorbilidades: La asociación aumenta con el número de comorbilidades.
Curiosamente, el estudio también destacó que ser cuidado por un familiar y/o cónyuge reduce la probabilidad de presentar discapacidad.
Discapacidad y Determinantes Sociales de la Salud
Otro estudio en San Juan de Pasto, Colombia, con 98 personas con ECV, encontró que la población afectada era predominantemente masculina, mayor de 65 años, de estratos socioeconómicos bajos (1 y 2), con bajo nivel educativo, sin actividad laboral ni ingresos económicos. Se encontraron asociaciones significativas entre el estrato socioeconómico, la condición de vivienda y el consumo de medicamentos, con la limitación en la actividad y la restricción en la participación. Las personas con ECV experimentan diversas limitaciones en la actividad, con mayor frecuencia en el dominio de movilidad, lo que genera mayor restricción en la participación.
En los Estados Unidos, el accidente cerebrovascular es la quinta causa de muerte y la más frecuente de discapacidad neurológica en adultos. En México, la incidencia de ACV es de 90 casos por 100.000 habitantes, y la prevalencia de discapacidad por infarto cerebral en individuos de 60 a 74 años es del 67%.
Respuesta de la OMS y el Papel de la Enfermería
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ayuda a los países a reducir la carga de ACV y mejorar la prevención, el tratamiento y la rehabilitación. Ha publicado marcos y guías para la atención del ACV y el síndrome coronario agudo, promoviendo el diagnóstico oportuno, el tratamiento eficaz y la rehabilitación, e integrando la atención del ACV en estrategias de salud más amplias y en la cobertura universal de salud.
Para los profesionales de Enfermería, resulta indispensable generar cambios en la salud de las personas con discapacidad, aportando orientaciones acerca de su ECV que logren beneficios como la reorganización de su nivel de aspiraciones en períodos más cortos de ajuste o de recuperación. El cuidado de Enfermería es esencial en todas las etapas que transita una persona con este problema de salud.