La cirugía de la hernia inguinal es una de las intervenciones más frecuentes en cirugía general, y su incidencia aumenta significativamente en la población de adultos mayores. Una hernia inguinal es un abultamiento del contenido del abdomen que ocurre a través de un punto débil en la parte inferior de la pared abdominal, comúnmente en la región de la ingle. Este abultamiento puede permitir que tejido, como una asa intestinal, sobresalga por esta zona debilitada.
Es importante destacar que una hernia no mejora por sí misma; no existe ningún ejercicio ni terapia física que la cure. Con el tiempo, las hernias tienden a crecer y un número considerable de ellas termina necesitando cirugía.

¿Qué es una Hernia Inguinal?
Una hernia inguinal es un tejido que sobresale por un punto débil en la pared abdominal. Su intestino puede salirse a través de esta zona debilitada. Las hernias inguinales pueden aparecer en cualquiera de los conductos de la parte inferior de la pared abdominal, conocidos como canales inguinales, o a través de dos conductos más profundos en la ingle, llamados canales femorales.
Generalmente, las hernias inguinales suelen contener grasa o parte del intestino delgado. En las mujeres, pueden incluso contener parte del sistema reproductor femenino, como un ovario. Estas hernias pueden deslizarse hacia adentro y hacia afuera de la pared abdominal, y se desarrollan típicamente en un solo lado de la ingle, siendo más frecuentes en el lado derecho.
Tipos de Hernias Inguinales
- Hernias inguinales indirectas: Están relacionadas con un defecto congénito en la parte inferior de la pared abdominal. En un feto en formación, los canales inguinales tienen aberturas dentro del abdomen que normalmente se cierran antes del nacimiento. Si una o ambas aberturas permanecen abiertas, el contenido del abdomen puede sobresalir a través de este punto débil y causar una hernia.
- Hernias inguinales directas: Se desarrollan más adelante en la vida debido a un punto débil en la pared del canal inguinal. Este tipo de hernia se presenta principalmente en los hombres.
Indicaciones y Urgencia de la Cirugía
El proveedor de atención médica puede sugerir la cirugía para una hernia si el paciente experimenta dolor o si la hernia le molesta durante sus actividades cotidianas. Si la hernia es pequeña y no causa síntomas, es posible que la cirugía no sea necesaria de inmediato, y se puede optar por un enfoque de espera vigilante, especialmente en adultos sanos. Sin embargo, estas hernias a menudo no desaparecen por sí mismas, tienden a crecer y un número considerable de ellas eventualmente requerirá intervención quirúrgica.
Las hernias que contienen un asa de intestino atrapado (hernias encarceladas) deben repararse tan pronto como sea posible para evitar su estrangulación. Una hernia encarcelada o estrangulada puede cortar el suministro de sangre a los intestinos, lo cual es una condición potencialmente mortal que requiere cirugía urgente. Las personas con enfermedades crónicas pueden decidir no operarse si sus hernias no están encarceladas o estranguladas, siempre bajo consejo médico.
Diagnóstico de la Hernia Inguinal
Para diagnosticar una hernia inguinal, el médico interrogará al paciente sobre su historia clínica y los síntomas, y realizará un examen físico del abdomen. Durante el examen, puede pedirle que se ponga de pie, tosa o haga fuerza mientras revisa si hay un bulto causado por la hernia. Si el diagnóstico no es claro después del examen físico, el médico puede ordenar pruebas de diagnóstico por imagen para confirmar la presencia de una hernia inguinal.
Opciones Quirúrgicas para la Reparación de la Hernia
La cirugía para reparar la hernia reintroduce el tejido abultado en el abdomen. La pared abdominal se fortalece y se soporta con suturas (puntos), y frecuentemente con malla. Esta reparación se puede realizar a través de una cirugía abierta o laparoscópica. Usted y su cirujano determinarán qué tipo de cirugía es ideal para su caso.
Tipos de Cirugía
- Cirugía Abierta:
En este procedimiento, el cirujano hace una incisión cerca de la hernia, generalmente en la ingle o el abdomen inferior. Se localiza la hernia, se separa de los tejidos circundantes y se reintroduce suavemente dentro del abdomen o se extirpa el saco herniario. Posteriormente, los músculos abdominales debilitados se cierran con puntos de sutura, y con frecuencia, se cose un pedazo de malla para fortalecer la pared abdominal. La mayoría de las veces, a los pacientes se les administra anestesia local y un sedante para la cirugía de hernia abierta.
- Cirugía Laparoscópica (Mínimamente Invasiva):
El cirujano realiza de tres a cinco incisiones pequeñas en la parte inferior del abdomen. Se inserta un dispositivo médico llamado laparoscopio a través de una de las incisiones; este es una sonda delgada e iluminada con una cámara en el extremo que permite al cirujano ver dentro del abdomen. Se bombea un gas inofensivo dentro del abdomen para ampliar el espacio de trabajo. Otros instrumentos se introducen a través de las demás incisiones para reparar la hernia, incluyendo la colocación de malla. Al terminar, el laparoscopio y los instrumentos se retiran y las incisiones se suturan. Los pacientes suelen recibir anestesia general para la cirugía de hernia laparoscópica.
- Cirugía Robótica:
Similar a la laparoscópica, utiliza pequeñas incisiones e instrumentos especializados, a menudo con una malla quirúrgica. Solo tras una evaluación completa el cirujano podrá determinar si esta técnica es adecuada para usted.

Tipos de Anestesia
Su cirujano decidirá qué tipo de anestesia recibirá:
- Anestesia general: Lo mantiene dormido y sin dolor. Se utiliza habitualmente en la cirugía laparoscópica.
- Anestesia regional (raquianestesia/epidural): La cual lo adormece de la cintura hasta los pies. En la cirugía abierta habitualmente se utiliza anestesia intradural (dormido de cintura para abajo).
- Anestesia local: Adormece solo el área de la cirugía, acompañada de un medicamento para relajarlo.
Estudios en pacientes mayores han mostrado que la anestesia local es la más utilizada, seguida de la raquianestesia. Es una técnica de elección en los ancianos dadas las limitaciones en sus reservas cardíaca, respiratoria y renal, y ha demostrado disminuir las complicaciones postoperatorias, principalmente las respiratorias y urinarias.
Consideraciones Específicas en Adultos Mayores
La cirugía de la hernia inguinal en adultos mayores presenta particularidades importantes. La prevalencia de las hernias es mayor en la tercera edad debido a la debilidad de la pared abdominal y a condiciones que aumentan la presión intraabdominal, como el estreñimiento crónico, la obstrucción a la salida de la vejiga y la tos crónica. Se estima que la incidencia de hernias de la pared abdominal en mayores de 65 años es de un 13 por mil, y puede llegar al 45% en pacientes mayores de 75 años.
Prevalencia y Riesgos Asociados
La cirugía de hernia conlleva mayores riesgos en los pacientes de edad avanzada, debido principalmente al debilitamiento de los músculos, a una cicatrización más lenta y a la coexistencia de enfermedades crónicas, como cardiopatías o neumopatías. Las complicaciones quirúrgicas en pacientes ancianos incluyen infección de la herida, coágulos sanguíneos, retención urinaria y obstrucción intestinal. Entre las complicaciones postoperatorias, pueden presentarse retraso en la cicatrización de la herida, dolor crónico y un riesgo de hernia recurrente, que es algo mayor que en los pacientes más jóvenes.
Además, los adultos mayores son más propensos a desarrollar delirio postoperatorio, que se manifiesta como confusión, desorientación y cambios en el estado de alerta. También pueden ser más vulnerables a problemas derivados de la anestesia, como confusión, neumonía, derrame cerebral o problemas cardíacos.
Beneficios de la Cirugía Electiva
A pesar de los mayores riesgos, los avances en las técnicas quirúrgicas han mejorado los resultados. La cirugía de urgencia, especialmente aquella que implica resección intestinal por una hernia estrangulada, conlleva un factor de riesgo mucho mayor en pacientes mayores, con una mortalidad que puede aumentar significativamente. El intestino atrapado es más sensible a la isquemia en los pacientes de edad avanzada, lo que subraya la importancia de considerar la cirugía electiva.
La cirugía electiva puede evitar la morbilidad y mortalidad que acarrea una intervención de urgencia y mejorar la calidad de vida de los pacientes. Un estudio mostró que la hernioplastia mejoró de forma significativa la calidad de vida en pacientes mayores de 65 años, tanto en aspectos de actividad física como en dolor, vitalidad y funciones sociales. La gran mayoría de los pacientes intervenidos, incluso los mayores de 75 años, volverían a elegir ser operados dada la mejora en su bienestar.
¿En cuánto tiempo puede recuperarse el paciente después de una cirugía por hernia inguinal?
Resultados de Estudios en Pacientes Mayores
Un estudio prospectivo en pacientes intervenidos de hernia inguinal demostró que, a pesar de un riesgo anestésico significativamente mayor en el grupo de pacientes de mayor edad (54.4% de pacientes ASA III vs. 7.6% en jóvenes), no se registraron diferencias significativas en el índice de cirugía mayor ambulatoria ni en el desarrollo de complicaciones (3.3% en mayores de 70 años vs. 1.4% en menores de 70 años). La conclusión fue que la edad no es un factor que altere los buenos resultados de la hernioplastia inguinal electiva, por lo que no se debe desaconsejar esta intervención en pacientes mayores.
Otro estudio que incluyó a 1,093 pacientes de la tercera edad operados de hernia inguinofemoral encontró que el tratamiento quirúrgico, de forma ambulatoria o con corta hospitalización, es un procedimiento adecuado. Esto aumenta la comodidad de los pacientes, disminuye el riesgo de infección hospitalaria, reduce las listas de espera y los costos hospitalarios. La tasa de recidivas fue baja (1.8%), y las complicaciones totales fueron del 7.1%. Factores como el empleo creciente de la anestesia local, el uso de técnicas de reparación libres de tensión y el incremento de los programas de cirugía mayor ambulatoria han contribuido a un bajo índice de complicaciones en pacientes de edad avanzada.
Preparación para la Cirugía
Antes de la cirugía, es crucial que comente con su cirujano todos los riesgos y los síntomas a los que debe estar atento después de la operación. Si tiene diabetes, enfermedad cardíaca u otra afección médica, su cirujano puede pedirle que visite al proveedor que lo trata por estas afecciones.
- Si fuma, es importante reducirlo o dejarlo, ya que puede ralentizar su recuperación y aumentar el riesgo de coágulos sanguíneos.
- Prepare su hogar para facilitar su recuperación después de la cirugía.
- Pregúntele a su cirujano si necesita hacer arreglos para que alguien lo lleve a casa después del procedimiento.
Durante la semana antes de la cirugía
- Es posible que le pidan que temporalmente deje de tomar medicamentos que evitan que la sangre coagule, como ácido acetilsalicílico (aspirin), ibuprofeno (Advil, Motrin), naproxeno (Aleve, Naprosyn), vitamina E y otros medicamentos con receta.
- Pregúntele a su cirujano qué medicamentos debe tomar hasta el día de la cirugía.
- Coméntele a su cirujano si tiene alguna enfermedad antes de la cirugía, incluyendo COVID-19, resfriado, gripe, fiebre, brote de herpes u otra enfermedad, ya que podría ser necesario posponer la cirugía.
El día de la cirugía
- Siga las instrucciones acerca de cuándo dejar de comer y beber.
- Tome los medicamentos que el cirujano le recomendó con un sorbo pequeño de agua.
- Llegue a tiempo al hospital.
- Báñese la noche anterior o la mañana del procedimiento.
Recuperación Postoperatoria
Una parte importante de la cirugía es lo que sucede después de ella. La mayoría de las personas pueden bajarse de la cama una hora más o menos después de esta cirugía y, en muchos casos, pueden irse a casa el mismo día, aunque algunas posiblemente necesiten quedarse en el hospital de un día para otro, especialmente si se realiza en régimen de corta estancia.
Algunos hombres pueden tener problemas para eliminar la orina después de la cirugía de la hernia, especialmente si tienen agrandamiento prostático. Si esto sucede, puede necesitar una sonda urinaria temporal.
Cuidados en Casa y Actividad Física
Siga las instrucciones sobre el nivel de actividad que debe tener durante su recuperación:
- Regrese a las actividades ligeras poco después de volver a casa, pero evite las actividades extenuantes y levantar objetos pesados durante algunas semanas (de 3 a 6 semanas, siendo 3-4 semanas para laparoscópica y 5-6 semanas para cirugía abierta).
- Evite actividades que puedan incrementar la presión en la ingle y el abdomen, y muévase lentamente de una posición acostada a estar sentado.
- Beba muchos líquidos y coma mucha fibra para prevenir el estreñimiento, lo cual es crucial para evitar esfuerzos.
El dolor y el malestar son comunes después de la cirugía. Deberá tomar analgésicos pautados cada 8 horas durante 2 o 3 días, y después solo si hay dolor. Es común presentar moretones e hinchazón en las incisiones, escroto, base del pene, testículos o labios mayores.
Para la cura postoperatoria, es recomendable usar ropa interior ajustada, tipo slip o bóxer. Mantenga las heridas limpias y secas; puede ducharse, pero secando bien la herida y limpiándola con povidona iodada o similar, cubriéndola después con un apósito limpio. La herida no debe quedarse húmeda. Las heridas suelen ser revisadas en consulta a los 7-10 días para retirar las tiras de aproximación.
Podrá reanudar gradualmente actividades normales como caminar, conducir (se recomienda esperar unos 15 días, o hasta que no produzca dolor) y la actividad sexual cuando se sienta preparado.
Complicaciones y Recurrencia
La cirugía para reparar una hernia inguinal es bastante segura. Sin embargo, como cualquier procedimiento quirúrgico, conlleva riesgos generales:
- Reacciones a los medicamentos.
- Problemas respiratorios.
- Sangrado, coágulos sanguíneos o infección.
- Náuseas y vómitos.
Los riesgos específicos de esta cirugía incluyen:
- Daño a otros vasos sanguíneos u órganos.
- Daño a nervios.
- Daño a los testículos si un vaso sanguíneo conectado a ellos resulta lesionado.
- Dolor prolongado en la zona de la incisión.
- Reaparición de la hernia.
Si se utiliza malla quirúrgica, puede causar problemas como migración, contracción, adherencias o reacciones alérgicas. El resultado de esta cirugía suele ser muy bueno, aunque en algunas personas, la hernia regresa.