El Origen y Críticas al Sistema de AFP en Chile
Decenas de ancianos marcharon "encapuchados" por las calles de la capital chilena para reclamar por las bajas pensiones que reciben los jubilados en este país suramericano. Bajo el lema de "Catástrofe social impuesta en dictadura y mantenida en democracia", los manifestantes, acompañados de unas 400 personas, protestaron contra el sistema de pensiones chileno, el cual se creó en 1980 durante la dictadura cívico-militar de Augusto Pinochet (1973-1990).
El sistema, denominado Administradora de Fondos de Pensiones (AFP), nació bajo el alero de las grandes reformas económicas y sociales que realizó el régimen militar. Este buscaba, supuestamente, mejorar las pensiones del Instituto de Normalización Previsional (INP), actual Instituto de Previsión Social (IPS), que aún se mantiene vigente. No obstante, los representantes de la Comisión de Funcionarios IPS por la Previsión Pública señalaron: "Esto se realizó mediante mentiras, amenazas, presiones, engaños y mentiras, transformando el derecho humano de la seguridad social en un negocio al entregar la salud, la educación y los ahorros forzoso de los trabajadores (...)".
La organización que convocó la manifestación, la cual se realizó sin incidentes, reclamó que en Chile se "debería cambiar" un sistema que nació durante una dictadura que terminó hace 27 años. Las AFP son instituciones privadas que administran el futuro sueldo de los chilenos jubilados a través de un descuento mensual de los trabajadores. Organizaciones del país reclaman que las AFP lucran y administran arbitrariamente las pensiones, exigiendo al Gobierno chileno que cree una administradora de pensiones estatal.

Las Bajas Pensiones: Una Realidad Desoladora y sus Impactos
"En Chile los ancianos viven en condiciones miserables, con hijos haciéndose cargo de sus padres con pensiones AFP de hambre, producto de un sistema perverso que enriquece a las administradoras y empobrece a los cotizantes que se ven obligados a postergar su jubilación", expresaron los manifestantes. En el país austral, las bajas pensiones están provocando que los trabajadores se jubilen más tarde, lo que a su vez afecta los puestos de trabajo para las generaciones más jóvenes.
Las cifras evidencian la precariedad: en promedio, un trabajador de Chile que gana 600.000 pesos (unos 888 dólares) y que trabajó aproximadamente desde los 22 años y hasta los 65, en el caso de los hombres, recibe una jubilación mensual de 204.000 pesos (unos 302 dólares). Si se compara con el salario mínimo en este país, que es de 250.000 pesos (unos 370 dólares), en una pensión se transformaría en 85.000 pesos (unos 125 dólares). En opinión de los manifestantes, esta cantidad "alcanzaría apenas para comprar remedios, algunos litros de parafina (kerosene) y pagar la cuenta de la luz, el agua".
El obispo Alejandro Goic, con el apoyo del cardenal arzobispo de Santiago, Ricardo Ezzati, afirmó que "si uno aplica el índice de precios al consumidor (IPC) y todas las alzas, ya se quedaron cortos los 250 mil pesos. Cerca de 400 mil pesos (unos 592 dólares) debería ser el nuevo sueldo ético".
Según la Fundación Sol, uno de los centros de estudios económicos y sociales más importantes de Chile, el 94 de cada 100 mujeres jubiladas, a través del retiro programado de las AFP, recibe una pensión que no supera los 156.000 pesos (unos 231 dólares). El mismo salario, bajo la misma modalidad, recibe el 87 de cada 100 hombres en Chile, demostrando una marcada desigualdad. "Si uno mira todos los tipos de pensiones pagadas por las AFPs y aseguradoras, no superan los 150 mil pesos, personas que cotizaron por 30 o 35 años, ni siquiera alcanzan el sueldo mínimo. En el caso de las mujeres es peor."

Testimonios y el Impacto Humano de la Precariedad
La realidad de las bajas pensiones se manifiesta en la vida diaria de miles de chilenos. Yani Baeza, con cuatro años trabajando en aseo, y Mario González, quien vive una situación similar, coinciden en un profundo sentimiento de abandono por parte del Estado. Yani, por ejemplo, manifestó cansancio, mostrando sus manos callosas y con una enfermedad a los huesos, producto de su duro trabajo.
"¿Quién trabaja feliz? ni los jóvenes de hoy, menos vamos a trabajar contentos los viejos. Si a uno le dicen, ahí tienes una cantidad mensual suficiente de dinero como jubilación, uno no funciona más, menos si uno ya tiene sus años y enfermedades, entonces quién va a trabajar feliz así. Acá hay viejos que andan a la arrastra, porque lo que reciben no alcanza, 130 mil pesos, ¿quién vive con eso en este país?", expresó Yani Baeza. "Una vida miserable tiene uno y ahí se va deteriorando, mal alimentado, pasando frío, son muy crueles con la tercera edad."
Muchos, como Yani, están jubilados por el sistema AFP, pero lo critican duramente: "Yo estoy jubilada por AFP, pero creo que ese sistema es un invento para que solo los dueños se hagan ricos. ¿Dónde está la ganancia para uno? Si nosotros tuviéramos una buena jubilación para poder vivir, no estaríamos haciendo esto, pero como no es así, estamos obligados a hacer cualquier cosa." La necesidad de ingresos adicionales es apremiante: "Si me dieran dinero suficiente estaría descansando, pero estoy obligado a trabajar porque lo que da la AFP es nada, además por todo el esfuerzo que hace uno se va a morir más temprano." El problema, según algunos, es que "deberíamos habernos quedado solamente en el seguro y no cambiarnos."
Yani y Mario, al ser consultados si les gustaría retirarse pronto, coincidieron en que dentro de sus actuales condiciones económicas y realidad de vida, "no existe esa palabra", ilustrando la dramática situación de los jubilados chilenos.
EMPLEO ADULTOS MAYORES | 24 Horas TVN Chile
Desafíos y Obstáculos en las Reformas Previsionales
La Pensión Garantizada Universal (PGU) y sus Limitaciones
La reciente aprobación de la Ley Corta de la Pensión Garantizada Universal (PGU) generó gran confusión y un profundo grado de frustración en diversas organizaciones de jubilados. Una reunión con la Seremi del Trabajo y Previsión Social de Magallanes, Doris Sandoval, y el abogado José Pérez Núñez, Director Subrogante del Instituto de Previsión Social de Magallanes, confirmó que en la ley corta de la PGU no estaban consideradas las personas que reciben pensiones especiales, entregadas como medidas de "reparación".
Además, otro de los requisitos para acceder a la PGU es haber cumplido los 65 años, una exigencia que excluye a muchos adultos mayores que no tengan esa edad.
Propuestas de Reforma y Barreras Políticas
A pesar de las limitaciones de la Ley Corta de PGU, se explicó que las personas con pensiones especiales sí están consideradas en el proyecto de reforma previsional presentado por el gobierno al parlamento. Esta reforma propone, entre otras cosas, la "universalidad" de la PGU, es decir, que llegue a todas las personas que reciban una pensión por cualquier razón (pensiones por leyes especiales reparatorias o las que surgieron en el ex pilar solidario).
Sin embargo, la aplicación de la reforma previsional depende, aparte de lo que le convenga a los intereses de la derecha, también de la aprobación de la Ley de reforma tributaria, presentada recientemente por el gobierno y que está en discusión. Ambas reformas deben ser aprobadas por el parlamento para entrar en efecto, lo que, de acuerdo a su actual composición, "no resultará nada de sencillo". Existe la clara dificultad de que sea aprobado el apartado que permite la inclusión de las personas que reciben pensiones por leyes especiales reparatorias. Esto se debe "a la saña con que los políticos de derecha han maniobrado para dejar fuera de cualquier beneficio a ex presos políticos y exonerados, siempre apoyados por políticos de la llamada centro-izquierda", lo que lleva a la conclusión de que no es saludable que los afectados se hagan grandes expectativas con este posible futuro beneficio.
Demandas Ciudadanas y Propuestas para un Futuro Digno
Las bajas pensiones han llevado a que las organizaciones de adultos mayores y expertos cuestionen la sostenibilidad y equidad del sistema actual. "En Chile los ancianos viven en condiciones miserables [...] producto de un sistema perverso que enriquece a las administradoras y empobrece a los cotizantes", lo que genera que los trabajadores se jubilen más tarde, afectando también los puestos de trabajo para las generaciones más jóvenes.
Organizaciones como la Comisión de Funcionarios IPS por la Previsión Pública reclaman un cambio de sistema. Durante la última cuenta pública, la expresidenta de Chile, Michelle Bachelet, aseguró que agilizó el proyecto para la creación de un fondo de pensiones chileno estatal, señalando que "traerá más competencia, menores costos de administración y mejor cobertura".
Asimismo, se critica la práctica de exigir a los adultos mayores que sigan trabajando, considerándola una "doble explotación", ya que se les paga "un salario muy por debajo de la que recibe la gente más joven". Los adultos mayores dicen "no a laborar después de haber jubilado" y advierten contra la "propagada falsa" del gobierno, que busca demostrar que ahora los adultos mayores sí quieren trabajar.
