Fascitis Necrosante: Agentes Causales, Factores de Riesgo y Prevención

La fascitis necrosante, a menudo conocida como la "enfermedad devoradora de carne" o "bacteria come carne", es una infección bacteriana rara pero extremadamente grave y potencialmente mortal. Se caracteriza por su rápida progresión, destruyendo la piel, la grasa y el tejido que recubre los músculos (fascia), lo que produce necrosis tisular (muerte de un grupo de células). Esta afección requiere atención médica inmediata para prevenir complicaciones graves, como la sepsis y la muerte.

Es una infección aguda y grave que se extiende con mucha rapidez, afectando al paciente de forma sistémica y cuyo pronóstico suele ser fatal. Tal y como indica la revista Medisur, este evento afecta a la piel, el tejido celular subcutáneo, la fascia superficial y ocasionalmente la profunda. Además de causar la muerte de los tejidos, también produce trombosis a nivel local y presenta una grave toxicidad sistémica. Se calcula que se produce en 1 de cada 100 000 habitantes en países europeos, y en un tercio de los pacientes esta patología conlleva un fracaso multiorgánico. Incluso con tratamiento, hasta 1 de cada 5 personas con fascitis necrosante puede morir a causa de la infección.

Diagrama mostrando las capas de la piel y la fascia afectadas por la fascitis necrosante

Agentes Causales: Las Bacterias Implicadas

La causa de una fascitis necrosante es la invasión de una bacteria en los tejidos cutáneos del paciente. Hay muchos tipos de bacterias que pueden causar esta infección. Según la Revista Mexicana de Dermatología, el principal agente causal es Streptococcus pyogenes (estreptococos del grupo A), el mismo que causa la faringitis estreptocócica. Le siguen Staphylococcus aureus y Escherichia coli. En la mayoría de los casos es una infección polimicrobiana, es decir, causada por más de una bacteria.

Otras especies bacterianas que pueden causar esta afección incluyen Clostridium y Klebsiella. Las bacterias que viven en el agua, incluidas las Vibrio vulnificus, también pueden causar fascitis necrosante. Una vez que las bacterias penetran la piel, se multiplican rápidamente y liberan toxinas que destruyen los tejidos y dificultan el flujo sanguíneo, lo que provoca necrosis tisular y la rápida propagación de la infección.

Tipos Microbiológicos de Fascitis Necrosante

Se describen tres formas microbiológicas bien definidas:

  • Tipo I: Infección polimicrobiana por bacterias aerobias y anaerobias, generalmente afecta a pacientes inmunocomprometidos y suele debutar en el tronco y en el abdomen.
  • Tipo II: Causada por estreptococos grupo A y Staphylococcus aureus. Es menos frecuente que el grupo anterior y afecta con mayor probabilidad a individuos jóvenes e inmunocompetentes; se localiza, sobre todo, en las extremidades.
  • Tipo III: Causada por Vibrio vulnificus. Se asocia a las heridas provocadas por la manipulación de marisco crudo. Aunque esta es la forma menos frecuente, está asociada a fallo multiorgánico en las primeras 24 horas.
Infografía de los tipos de bacterias más comunes que causan fascitis necrosante

Vías de Entrada de la Infección

Este proceso se inicia por un traumatismo que permite la entrada de las bacterias a las capas superficiales de la piel. Estas progresan tanto horizontal como verticalmente a capas más profundas y vasos sanguíneos, favoreciendo que la infección se extienda por todo el cuerpo y se agrave. Las personas con lesiones abiertas (que atraviesan la piel) están en mayor riesgo de contraer fascitis necrosante.

Tal y como indican los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), la entrada de las bacterias se puede producir por múltiples vías, más allá de una simple lesión. Hay que considerar:

  • Heridas punzantes: Incluidas aquellas causadas por el uso de fármacos intravenosos.
  • Traumatismos cerrados: Se puede contraer fascitis necrosante después de una contusión (lesión que no abre la piel).
  • Quemaduras y picaduras de insectos.
  • Procedimientos quirúrgicos e incisiones.
  • Infecciones internas: En ocasiones, las personas con diverticulitis, perforación o tumores del intestino desarrollan infecciones necrosantes en la pared abdominal, la región genital o los muslos, cuando ciertas bacterias escapan del intestino.

Factores de Riesgo: Un Enfoque en Personas Mayores

Aunque la fascitis necrosante es rara, cualquier persona puede contraerla. La mayoría de las personas que la contraen tienen otros factores relacionados con la salud que pueden reducir la capacidad del cuerpo para luchar contra las infecciones.

La Edad como Factor Predisponente

Se estima que la edad promedio de los afectados es de 40 a 60 años, por lo que ser adulto o anciano podría considerarse un factor de riesgo. Además, los pacientes mayores de 50 años con enfermedades subyacentes son indicadores de mal pronóstico, especialmente si la infección se localiza en la región axial, la cabeza, el cuello, el tronco o el periné.

Enfermedades Crónicas y Condiciones Asociadas

Ciertas afecciones de salud pueden aumentar significativamente el riesgo de desarrollar fascitis necrosante. Las personas con diabetes mellitus corren un riesgo particularmente alto de contraer estas infecciones, siendo la enfermedad asociada más frecuentemente observada (presente en el 45,4% de los casos en un estudio reciente). Otras condiciones incluyen:

  • Vasculopatías y aterosclerosis generalizada.
  • Cirrosis hepática.
  • Inmunosupresión, ya sea por enfermedades o tratamientos.
  • Alcoholismo crónico y trastornos nutricionales, como la obesidad.
  • Insuficiencia renal crónica.
  • Úlceras de decúbito, asociadas al encamamiento prolongado.
  • Antecedentes de trauma o cirugía previa.
Infografía mostrando los principales factores de riesgo para la fascitis necrosante

Factores de Estilo de Vida y Entorno

Los factores de estilo de vida también influyen significativamente en el riesgo de infección. La mala higiene, el consumo de drogas por vía intravenosa y el consumo excesivo de alcohol son factores de riesgo importantes. Además, las tasas de presentación y mortalidad son más altas en las regiones geográficas desfavorecidas, donde vivir en pobreza y en lugares con infraestructuras sanitarias deficientes se considera un factor de riesgo importante.

Otros factores asociados incluyen la presencia de infecciones virales, como la varicela, o el uso de AINES (antiinflamatorios no esteroideos).

Síntomas y la Importancia del Diagnóstico Temprano

Los primeros síntomas de la fascitis necrosante pueden ser engañosos, ya que a menudo se asemejan a infecciones menos graves como la celulitis o la erisipela, lo cual puede dificultar el diagnóstico. Sin embargo, es fundamental comenzar el tratamiento lo antes posible, ya que un diagnóstico temprano y el tratamiento adecuado pueden salvar la vida del paciente.

Estadios Evolutivos de la Enfermedad

  1. Estadio temprano: Se manifiesta con dolor en el sitio de un trauma menor, tumefacción y calor local. El dolor suele ser desproporcionado en relación con la apariencia de la infección cutánea, acompañado de edema que se extiende más allá del área de eritema. Otros síntomas precoces pueden incluir mialgia, escalofríos, fiebre, náuseas, vómitos y diarrea. Es vital buscar atención médica de urgencia de inmediato si se experimenta un dolor extremo y repentino junto con estos síntomas.
  2. Estadio intermedio: Es característico encontrar flictenas (ampollas) con márgenes de tejido afectado mal definidos y el inicio de cambios en la coloración de la piel, sugestivos de isquemia. Aparecen taquicardia, fiebre y taquipnea, con un incremento notable del dolor en el sitio de la infección.
  3. Estadio tardío: Se hacen evidentes las vesículas llenas de sangre, hay anestesia del área afectada debido a la muerte de los nervios, y una franca gangrena tisular (zonas de piel muerta que se vuelven negras). Hay dolor incoercible en el lugar de la infección, fiebre alta persistente, hipotensión, postración, evidencia de shock y fallo multiorgánico. Algunos tipos de infecciones necrosantes de la piel, como las causadas por Clostridia y por bacterias mixtas, pueden generar gas, creando burbujas bajo la piel que hacen que esta se sienta agrietada al presionarla.

El diagnóstico se realiza mediante evaluación clínica, cultivo sanguíneo, cultivo del tejido de las lesiones, radiografías para evidenciar gas en el tejido subcutáneo y otras pruebas accesorias. El tiempo promedio entre el ingreso y el diagnóstico de la fascitis necrosante ha sido reportado en aproximadamente 4.6 días, lo que subraya la dificultad en su identificación temprana.

Qué es la fascitis necrotizante

Tratamiento y Pronóstico

La fascitis necrosante es una afección médica grave que requiere un diagnóstico y tratamiento inmediatos. Para tratar de detener la infección, los antibióticos se administran por vía intravenosa, lo cual permite que los medicamentos fluyan directamente a una vena. Sin embargo, a veces los antibióticos no pueden llegar a todas las áreas infectadas porque las bacterias han destruido demasiado tejido y reducido el flujo sanguíneo.

Debido a que la fascitis necrosante se puede propagar con tanta velocidad, a menudo se debe operar rápidamente a los pacientes. La cirugía de desbridamiento es el paso más crítico y el tratamiento principal, consistente en extirpar todo el tejido muerto e infectado. No es inusual que los pacientes necesiten varias operaciones. En algunos casos, incluso es necesario amputar el miembro afectado.

La oxigenoterapia hiperbárica (TOHB), donde el paciente respira oxígeno al 100% en una cámara presurizada, puede aumentar el aporte de oxígeno a los tejidos infectados, promoviendo la cicatrización e inhibiendo el crecimiento bacteriano. Los pacientes con fascitis necrosante suelen requerir cuidados intensivos para controlar complicaciones como sepsis, insuficiencia respiratoria y disfunción orgánica.

El pronóstico de la fascitis necrosante depende en gran medida de la rapidez del diagnóstico y el tratamiento. Las personas de edad avanzada con otros trastornos médicos y las que se encuentran en un estado avanzado de la infección tienen un mal pronóstico. Alrededor del 20% al 30% de las personas tratadas mueren. Sin tratamiento, la mayoría de las personas fallecen.

Prevención de la Fascitis Necrosante

La fascitis necrosante no es contagiosa. La única forma de prevenirla es mediante el cuidado adecuado de las heridas y una buena higiene. Es fundamental limpiar y desinfectar toda herida o raspadura, por pequeña que sea. Busque atención médica inmediata ante cualquier herida que presente signos de infección como dolor intenso, hinchazón o enrojecimiento. Mantener una buena higiene es fundamental para prevenir infecciones.

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