El globo vesical, también conocido como retención urinaria aguda (RAO) o crónica severa, es una afección caracterizada por la retención excesiva de orina en la vejiga, lo que provoca un aumento significativo de su volumen. Esta condición puede resultar dolorosa y generar un malestar notable, siendo más frecuente y con implicaciones particulares en la población anciana. La detección temprana y el tratamiento adecuado son fundamentales para prevenir complicaciones graves que pueden afectar la salud general y la calidad de vida del individuo.
¿Qué es el Globo Vesical y la Retención Urinaria?
El globo vesical se refiere al aumento del volumen de la vejiga debido a la incapacidad de vaciar la orina de manera adecuada. Este fenómeno puede surgir de manera repentina y con frecuencia se asocia con una serie de síntomas que afectan el bienestar del individuo. Es importante distinguir entre la retención de orina y el globo vesical:
- Retención de orina: Se refiere a la incapacidad de vaciar completamente la vejiga, ya sea de forma total o incompleta.
- Globo vesical: Implica un aumento notable en el volumen de la vejiga debido a la acumulación excesiva de orina, adquiriendo una forma de globo, de aquí su nombre. Es la consecuencia de un proceso orgánico o funcional que afecta al vaciado de la vejiga.
Mientras que la retención de orina puede ser parcial o total, el globo vesical es la manifestación de una retención significativa que distiende la vejiga.

Factores de Riesgo y Prevalencia en la Población Anciana
La retención urinaria se puede presentar en cualquier etapa de la vida, pero ocurre con mayor frecuencia a partir de la sexta década, y su aparición se incrementa significativamente conforme va aumentando la edad. Es mucho más frecuente en hombres que en mujeres. En ancianos, la edad misma puede ser un factor importante, ya que con el envejecimiento, la vejiga puede disminuir en tamaño y la capacidad para almacenar orina se ve afectada.
Causas del Globo Vesical en Ancianos
Las causas que pueden llevar a la aparición del globo vesical son variadas y se clasifican en dos grandes grupos: las causas obstructivas y las no obstructivas.
Causas Obstructivas
Las causas obstructivas se caracterizan por la presencia de bloqueos que impiden el normal flujo de orina, lo que provoca un aumento del volumen en la vejiga. En el hombre, la causa más frecuente de retención aguda de orina (RAO) es la patología prostática.
- Hiperplasia Benigna de Próstata (HBP): Es una de las causas más frecuentes en hombres mayores. Se trata de un agrandamiento no canceroso de la próstata que puede comprimir la uretra y dificultar la salida de orina.
- Cáncer de Próstata: El cáncer de próstata también puede generar obstrucciones en la uretra, interfiriendo con el normal desagüe de la orina.
- Prostatitis: La prostatitis, una inflamación de la próstata (comúnmente por gérmenes gramnegativos como E. coli y Proteus), puede ocasionar un aumento de la presión sobre la uretra, dificultando el flujo urinario. Es una causa infecciosa muy común de RAO.
- Estenosis uretral: Es el estrechamiento de la uretra, que puede ser causado por infecciones, traumatismos o cirugías previas. Las uretritis, infecciones del tracto urinario inferior o infecciones de transmisión sexual pueden causar edema uretral con resultado de RAO.
- Litiasis urinaria: La presencia de piedras o cálculos en el tracto urinario puede obstruir el flujo de orina.
- Impactación fecal: Un acúmulo de heces duras que, al ocupar el recto, ejercen presión sobre la uretra y la vejiga, causando retención urinaria.
- Lesiones vulvovaginales dolorosas y vulvovaginitis: En mujeres, estas condiciones pueden causar edema uretral y micción dolorosa, resultando en RAO.

Causas No Obstructivas (Funcionales o Neurológicas)
Las causas no obstructivas son aquellas que afectan el control vesical por mecanismos distintos a la obstrucción física. En las mujeres, si ocurre RAO, casi siempre hay que pensar en un proceso de carácter no obstructivo y más bien en asuntos relacionados con un mal funcionamiento vesical.
- Disfunción neurológica (Vejiga Neurogénica):
Los trastornos neurológicos afectan la comunicación entre el cerebro y la vejiga. La vejiga neurogénica es la disfunción de la vejiga (flácida o espástica) causada por un daño neurológico, interrumpiendo la compleja interacción entre el sistema nervioso central, el autónomo y el periférico. Puede ser causada por:
- Sistema nervioso central: Accidentes cerebrovasculares, lesiones de la médula espinal (como meningomielocele), esclerosis lateral amiotrófica, enfermedad de Parkinson, esclerosis múltiple, sífilis.
- Nervios periféricos: Neuropatías (diabética, alcohólica o por deficiencia de vitamina B12), hernias de disco, daños debidos a cirugías de la pelvis.
- Tipos de vejiga neurogénica:
- Vejiga neurogénica flácida (hipotónica): El volumen es grande, la presión es baja y las contracciones están ausentes. Se produce por un daño en los nervios periféricos o en la médula espinal entre los niveles S2 y S4. La incontinencia por rebosamiento es el principal síntoma, con pérdidas constantes.
- Vejiga neurogénica espástica: El volumen generalmente es normal o bajo, y se producen contracciones involuntarias. Suele producirse por un daño cerebral o de la médula espinal por encima de T12. Los pacientes pueden tener polaquiuria, nicturia y espasmos del esfínter durante la micción.
- Patrones mixtos: Pueden ser causados por trastornos como sífilis, diabetes mellitus, tumores cerebrales o de la médula espinal, accidentes cerebrovasculares, o trastornos desmielinizantes/degenerativos.
¿Qué es la Vejiga Neurogénica? Síntomas y tratamiento
- Fármacos: Ciertos medicamentos pueden influir en la capacidad de la vejiga para contraerse, llevando a una disminución en la frecuencia y efectividad del vaciado.
- Anticolinérgicos y antidepresivos tricíclicos: Provocan retención urinaria por la disminución de la contracción del músculo detrusor de la vejiga.
- Simpaticomiméticos: Causan retención urinaria por el incremento del tono alfaadrenérgico en la próstata y el cuello de la vejiga.
- Antiinflamatorios no esteroideos (AINEs): Pueden producirla por inhibición de la contracción del músculo detrusor mediada por la prostaglandina.
- Diuréticos: Pueden reducir la cantidad de orina que el cuerpo produce, aunque el mecanismo principal de retención no es la disminución de producción, sino la disfunción resultante de otras interacciones farmacológicas o condiciones subyacentes.
- Enfermedades neuromusculares: Afecciones que afectan la musculatura de la vejiga, como la esclerosis múltiple o la distrofia muscular, pueden impactar la función del músculo detrusor (músculo de la vejiga).
- Anestesia raquídea: Puede provocar una pérdida temporal del control de la vejiga debido a su efecto en los nervios que la inervan.
Síntomas del Globo Vesical
La identificación temprana de los síntomas es fundamental para el manejo adecuado de esta afección. Los síntomas del globo vesical son los derivados del incremento del tamaño de la vejiga y a menudo constituyen un cuadro clínico florido y muy llamativo. Los más comunes incluyen:
- Dolor abdominal: Es una de las manifestaciones más notables, localizada generalmente en la zona suprapúbica. Puede variar desde una molestia leve hasta un dolor intenso, intensificándose a medida que la vejiga se llena, reflejando la presión acumulada.
- Urgencia miccional: Una necesidad inminente e imperiosa de orinar, que se presenta con frecuencia pero a menudo se acompaña de la incapacidad de liberar orina, lo que provoca ansiedad y frustración.
- Retención urinaria: Es un síntoma clave, presentándose como incapacidad total para orinar o como un vaciado incompleto de la vejiga. Los pacientes pueden experimentar la necesidad de orinar sin poder llevar a cabo el acto, generando incomodidad extrema.
- Sensación de plenitud en el abdomen: Descrita como una presión constante en la parte baja del abdomen. El paciente puede sentir que su vejiga está muy llena y, en algunos casos, incluso puede observarse una distensión visible en la zona suprapúbica.
- Polaquiuria y nicturia: Micción frecuente durante el día y la noche, a menudo en pequeñas cantidades, debido a que la vejiga nunca se vacía completamente.
- Incontinencia por rebosamiento: Fugas de orina debido a la vejiga constantemente llena.
- Dificultad para iniciar la micción y chorro de orina débil.
Diagnóstico del Globo Vesical
El diagnóstico de esta condición requiere una evaluación exhaustiva, especialmente en ancianos, donde los síntomas pueden ser inespecíficos. El globo vesical es una masa palpable a la exploración.
- Historia clínica (anamnesis): Es fundamental para comprender la situación del paciente. Se recopila información detallada sobre los síntomas, su manifestación, la historia de salud, enfermedades preexistentes (como diabetes) y cualquier tratamiento farmacológico actual. Se pregunta por antecedentes de retención de orina, fiebre, disuria, dolor perineal o rectal, y síntomas constitucionales.
- Exploración física: El médico puede palpar la vejiga distendida en la parte baja del abdomen si contiene más de 150 ml de orina. La palpación suprapúbica puede provocar dolor y deseo miccional. El tacto rectal puede ayudar a determinar si la próstata está agrandada en varones o identificar una retención fecal en ambos sexos. La exploración neurológica evalúa el tono del esfínter anal y del músculo elevador del ano, así como la sensibilidad de diversas zonas inervadas por los nervios sacros.
- Pruebas de imagen:
- Ecografía vesical: Es un método no invasivo que permite visualizar el estado de la vejiga, determinar su volumen, mostrar signos de lesión como inflamación o sangre en el líquido peritoneal, y evaluar la presencia de hidronefrosis. Es una de las principales herramientas diagnósticas.
- Radiografía simple y Tomografía Computarizada (TC): Son pruebas útiles para confirmar el diagnóstico y descartar otras afecciones, aunque no siempre están indicadas de forma general para todos los pacientes.
- Análisis de laboratorio:
- Análisis de sangre y orina: Son herramientas útiles para descartar infecciones (urocultivo y sedimento urinario) y problemas renales (creatinina sérica).
- Cistometría y pruebas urodinámicas: La cistometría es un estudio que mide la presión intravesical y evalúa la capacidad de la vejiga para vaciarse correctamente. Las pruebas urodinámicas de la velocidad del flujo miccional con electromiografía del esfínter pueden mostrar si la contracción de la vejiga y la relajación del esfínter están coordinadas (sinergia detrusor-esfínter).

Tratamiento del Globo Vesical
El tratamiento del globo vesical se centra en aliviar la retención urinaria y abordar las causas subyacentes de la afección. Un diagnóstico temprano y preciso es esencial para el tratamiento adecuado.
Alivio Urgente: El Cateterismo Vesical
Cuando el paciente no puede orinar en absoluto, o presenta dolor severo, el sondaje vesical es uno de los métodos más eficaces para manejar la retención urinaria asociada con el globo vesical. Se considera una urgencia médica y un profesional de atención médica drenará inmediatamente la orina de la vejiga usando un catéter. Se prefiere el cateterismo intermitente a un cateterismo permanente siempre que sea posible.
- Sondaje uretral: Se realiza introduciendo una sonda flexible a través de la uretra hasta llegar a la vejiga. Es la técnica menos invasiva y la recomendada en Atención Primaria.
- Sondaje suprapúbico: Se considera si el sondaje uretral no es efectivo o no se puede llevar a cabo. Requiere una vejiga con entre 200 y 300 ml de orina acumulados y es una técnica más compleja con mayor riesgo de complicaciones.
- Cateterismo intermitente: Consiste en el drenaje de la vejiga con la retirada posterior del catéter. Si el paciente no puede realizar autocateterismos, se puede considerar un cateterismo suprapúbico.

Tratamiento de la Causa Subyacente
Tratamiento Farmacológico
El tratamiento farmacológico puede ser una opción eficaz dependiendo de la causa del globo vesical. Los medicamentos también ayudan a controlar los síntomas de la enfermedad, como la incontinencia urinaria y la urgencia para orinar. Se recomienda mantener el tratamiento farmacológico por 4 semanas.
- Inhibidores de la 5-alfa-reductasa (ej. finasterida, dutasterida): Ayudan a detener el crecimiento de la próstata o la encogen, mejorando el flujo de orina en casos de HBP.
- Alfabloqueadores (ej. terazosina, tamsulosina): Tratan los síntomas de agrandamiento de la próstata al relajar los músculos del cuello de la vejiga y la próstata, facilitando la micción. Son superiores al placebo en la consecución de evacuación con éxito en pacientes con RAO.
- Antiespasmódicos, antagonistas de los receptores de la histamina y antidepresivos: Pueden utilizarse para controlar síntomas como el dolor y la urgencia, aunque algunos de ellos pueden ser causa de retención urinaria si se usan de forma inadecuada o en dosis altas.
Terapia Física
La terapia física puede ser un tratamiento eficaz, especialmente para fortalecer los músculos del suelo pélvico. Implica ejercicios específicos diseñados para aliviar los síntomas de la enfermedad. Un fisioterapeuta especializado puede enseñar al paciente a estirar los músculos tensos del suelo pélvico y mantenerlos relajados.
Intervención Quirúrgica
En situaciones más severas donde se identifica una obstrucción significativa, puede ser necesaria una intervención quirúrgica si otros tratamientos menos invasivos no funcionan. La cirugía es el último recurso y está indicada si el paciente presenta o está en riesgo de sufrir secuelas graves, o si las circunstancias impiden el sondaje continuo o intermitente.
- Para eliminar cualquier bloqueo físico en la vejiga o la uretra, como en casos de HBP avanzada o cáncer.
- Esfinterotomía: En varones, convierte a la vejiga en un conducto de drenaje abierto.
- Rizotomía sacra (S3 y S4): Convierte una vejiga espástica en una flácida.
- Derivación urinaria: Puede involucrar un conducto ileal o una ureterostomía, desviando la orina desde la vejiga hacia el exterior por una vía distinta de la uretra.
- Esfínter artificial: Se coloca quirúrgicamente y está controlado mecánicamente, siendo una opción para pacientes con capacidad vesical adecuada y capacidad motora en los miembros superiores.
Manejo y Cuidados con la Sonda Vesical
Para los pacientes que requieren sondaje vesical, es crucial seguir unas pautas de cuidado para prevenir infecciones y complicaciones. Si el primer intento de retirada de la sonda resulta fallido, se puede intentar de nuevo; si vuelve a producirse RAO, se dejará la sonda de forma permanente hasta resolver la causa, si se puede.
- Higiene diaria: Lavado diario de la zona genital con agua y jabón para evitar infecciones.
- Hidratación: Beber abundantes líquidos (agua, zumos, caldo, manzanilla, etc.) ayuda a disminuir el riesgo de infecciones y cálculos renales, aunque puede exacerbar la incontinencia.
- Posición de la bolsa colectora: Mantener siempre la bolsa colectora a un nivel más bajo que la vejiga para evitar que la orina circule en sentido contrario, retroceda y provoque infecciones. Nunca debe pasarse por encima del cuerpo del paciente, cuando esté acostado.
- Válvula de salida: La punta del tubo de la sonda no debe contaminarse; conviene no tocarla. Es preciso lavarse las manos antes y después de manejar, vaciar o cambiar la bolsa.
- Manejo del tapón (si aplica): En los momentos en los que el paciente no lleve la sonda vesical conectada a la bolsa colectora, sino un tapón en la salida, debe retirar el tapón y vaciar la vejiga aproximadamente cada 2 horas.
- Cambio de bolsa: La bolsa de "pierna" es más pequeña y se sujeta a la pierna, pantorrilla o muslo mediante bandas elásticas. La bolsa de orina "convencional" es más grande, tiene más capacidad y se utiliza durante la noche o en pacientes encamados, colgándose en el borde de la cama. Si es necesario mantener la sonda durante más tiempo, se aconseja realizar recambio de la misma entre los 30 y 45 días aproximadamente, o conocer el tiempo máximo de "vida sana" de los biomateriales de la sonda vesical.
¿Qué es la Vejiga Neurogénica? Síntomas y tratamiento
Complicaciones del Globo Vesical No Tratado
La retención urinaria severa y prolongada puede dar lugar a diversas complicaciones que afectan gravemente la salud del paciente.
- Infecciones urinarias recurrentes: Es una de las complicaciones más comunes, ya que la orina retenida puede ser un caldo de cultivo para bacterias.
- Daño vesical: La presión acumulada en la vejiga debido a la retención de orina puede causar daño a la pared vesical. Este daño puede ser irreversible si no se aborda rápidamente.
- Insuficiencia renal e hidronefrosis: En casos de retención urinaria prolongada, la presión puede retroceder hacia los riñones (reflujo vesicoureteral), causando hidronefrosis (dilatación de las cavidades renales) y potencialmente llevando a insuficiencia renal, una complicación grave.
- Disreflexia autonómica: En pacientes con lesiones de la médula espinal torácicas altas o cervicales, el globo vesical puede desencadenar este síndrome que pone en riesgo la vida, con hipertensión maligna, bradicardia o taquicardia, cefalea, piloerección y sudoración debido a hiperactividad simpática no regulada.
- Cálculos urinarios: La estasis urinaria prolongada aumenta el riesgo de formación de cálculos.
Prevención del Globo Vesical en Ancianos
La prevención del globo vesical es fundamental para minimizar el riesgo de complicaciones y mejorar la calidad de vida de quienes pueden estar en riesgo, especialmente la población anciana.
- Seguimiento médico periódico: Es fundamental para detectar y tratar cualquier signo de retención urinaria o cambios en la salud de la vejiga. La intervención temprana puede ayudar a prevenir problemas mayores, especialmente en hombres con HBP.
- Adopción de hábitos saludables:
- Hidratación adecuada: Beber agua suficiente, pero limitar las bebidas con cafeína y alcohol, ya que pueden irritar la vejiga.
- Prevención del estreñimiento: Una dieta rica en fibra y una adecuada hidratación pueden evitar la impactación fecal, una causa obstructiva.
- Ejercicios del suelo pélvico: Realizar ejercicios para fortalecer los músculos del suelo pélvico.
- Micción programada y vaciado completo: Orinar en momentos establecidos para evitar que la vejiga se llene demasiado. Es importante tomarse tiempo en el baño para relajar y vaciar la vejiga completamente. Las mujeres deben sentarse en el asiento del inodoro o ponerse en cuclillas para facilitar la micción.
Preguntas Frecuentes
¿El globo vesical es una urgencia médica?
Sí, la presencia de un globo vesical se considera una urgencia médica, especialmente cuando está acompañada por dolor severo y la incapacidad de orinar. Puede llevar a complicaciones como infecciones urinarias o daño vesical si no se aborda rápidamente.
¿Es más frecuente en hombres o mujeres ancianas?
Es mucho más frecuente en hombres que en mujeres. En los hombres, la causa más común es de naturaleza prostática (principalmente HBP y prostatitis). En las mujeres, si ocurre RAO, casi siempre hay que pensar en un proceso de carácter no obstructivo y más bien en asuntos relacionados con un mal funcionamiento vesical o causas locales.
¿Qué son los "espasmos vesicales" asociados a la sonda?
Muchos pacientes portadores de sonda vesical pueden tener, de manera habitual, una sintomatología asociada a la sonda vesical que se denomina "espasmos vesicales". Es una sensación de tener muchas ganas de orinar, escozor en el glande o en el meato uretral, así como salida de orina alrededor de la sonda vesical (perisonda).