Este estudio se centró en analizar el apoyo social que reciben los adultos mayores institucionalizados en los Centros de Bienestar del Anciano (CBA) de Medellín, registrados en la Secretaría de Bienestar Social durante el año 2008.

Metodología
Diseño del Estudio
Se llevó a cabo un estudio descriptivo transversal con un enfoque empírico-analítico. El objetivo fue abordar diversas características relacionadas con el apoyo social que reciben los adultos mayores residentes en estas instituciones.
Población y Muestra
La población de referencia estuvo compuesta por personas de 65 años y más que residían en los 39 Centros de Bienestar del Anciano de la zona urbana de Medellín, con los cuales se obtuvo autorización para realizar la investigación. Se excluyeron centros cuya población objetivo no fueran mayores de 65 años o cuyos residentes presentaran enfermedades mentales severas. Finalmente, se encuestó a 276 adultos mayores.
Se incluyeron aquellos adultos mayores de 65 años y más que deseaban participar, y se excluyeron aquellos con deterioro cognitivo que les impidiera responder al cuestionario, así como aquellos que no tuvieran la institución como residencia permanente.
Recopilación de Datos
La fuente primaria de información fueron los propios adultos mayores institucionalizados. La información se recopiló mediante la técnica de la encuesta, utilizando un instrumento tipo formulario que previamente fue sometido a una prueba piloto.
Análisis de Datos
A partir de la base de datos generada, se realizó un análisis univariado y bivariado de la información. Los datos fueron procesados en STATA, utilizando porcentajes, promedios y diferencias de proporciones, con la prueba estadística Chi cuadrado para establecer significancia estadística (valor p<0,05).
Resultados
Características Demográficas y Socioeconómicas
Los adultos mayores encuestados eran, en su mayoría, mujeres. El 41,3% tenía entre 75 y 84 años. En cuanto al estado civil, el 48,6% se encontraba soltero, seguido por los viudos (29,7%) y los separados o divorciados (11,6%). Un 10,2% manifestó estar casado o en unión libre, siendo esta condición más frecuente en hombres (14,3%) que en mujeres (7,3%).
El nivel educativo más alto alcanzado por la mayoría fue la educación primaria (51,1%), seguido por la secundaria. El 17,4% no tenía ningún nivel educativo, y un 6,6% contaba con estudios técnicos, tecnológicos o profesionales, principalmente hombres (9,9%) frente a mujeres (4,2%).
El 52,2% de los adultos mayores reportó tener algún ingreso económico, con una ligera mayor proporción en mujeres (54,9%) que en hombres (48,2%).
Redes de Apoyo Familiar
Los principales motivos de institucionalización fueron la soledad, los problemas de salud y la decisión familiar. El 22,8% de los adultos mayores ingresaron de manera voluntaria, y el 21% por problemas económicos. Las mujeres acudieron a los centros de bienestar con mayor frecuencia por soledad, voluntad propia, problemas de salud y problemas económicos, mientras que los hombres lo hicieron en mayor medida cuando sus familias los llevaron, por remisión de otras instituciones o por fallecimiento de su pareja, existiendo una diferencia estadística significativa según el sexo (p=0,014).
Antes de ingresar a la institución, el 23,6% de los adultos mayores vivía solo, principalmente hombres. El 22,5% vivía con personas que no eran de su familia y el 20,3% vivía con hermanos, en mayor proporción mujeres.
El 73,6% de los adultos mayores institucionalizados recibía visitas, principalmente mujeres. Es notable que uno de cada cuatro adultos mayores no recibe visitas del exterior, lo que evidencia la falta de redes de apoyo social primarias o informales, su condición de desamparo y vulnerabilidad social, y la necesidad de un sostén que mitigue la soledad y los mantenga ligados a la vida social y familiar. Existe una diferencia estadísticamente significativa según el sexo (p=0,04).
Las visitas recibidas eran mayoritariamente una vez al mes y provenían de hijos (38,4%), otros familiares, hermanos y amigos. Los hombres eran visitados principalmente por sus hijos, hermanos, nietos y nueras o yernos; mientras que las mujeres eran visitadas por otros familiares y amigos.
En el momento de la encuesta, el 55,1% de los adultos mayores se sentía solo. La mayoría se encontraba satisfecha hasta altamente satisfecha con la red de apoyo familiar, pero un 28% se encontraba insatisfecha y altamente insatisfecha. El 15,8% de los adultos mayores reportó sentirse maltratado por sus familias. Los tipos de maltrato incluyeron humillaciones, insultos, amenazas verbales, golpes, gritos, aislamiento y empujones. Los hombres reportaron con mayor frecuencia gritos, aislamiento y maltrato psicológico, mientras que las mujeres sufrieron más humillaciones, insultos, amenazas verbales, golpes, empujones y maltrato financiero.

Redes de Apoyo Institucional
La mayoría de los adultos mayores se encontraban en calidad de pensionados (58,3%), mientras que otros recibían apoyo por caridad o sin pago en los CBA. Respecto a las actividades realizadas en la institución, el 50,4% no participaba en ninguna; los demás realizaban actividades lúdicas, recreativas, deportivas, económicas, educativas o diligencias de la institución.
La satisfacción manifestada con el apoyo brindado por los amigos era del 72,4%, aunque se destaca una insatisfacción del 37,6% con esta red de apoyo social, y solo el 2,2% se encontraba altamente satisfecho.
En cuanto a la satisfacción con la convivencia institucional, el 10,5% se encontraba insatisfecho, con una diferencia estadísticamente significativa de 5,3% entre sexos.
Un 5,4% (15) de los adultos mayores encuestados reportó sentirse maltratado por sus cuidadores en la institución, principalmente a través de gritos, humillaciones e insultos. El maltrato por parte de los cuidadores se presentó con mayor frecuencia en mujeres, mientras que menos del 2% de los hombres reportaron este tipo de maltrato, existiendo una diferencia estadísticamente significativa (p=0,027).
Centros Vida Gerontológicos - Alcaldía de Medellín
Conclusiones
Las redes de apoyo social son fuertes dentro de la institución, y los adultos mayores perciben un menor maltrato por parte de los cuidadores institucionales en comparación con el recibido de sus familiares. La soledad es un factor determinante que lleva a los adultos mayores a la institucionalización, pero esta persiste en ellos, en parte debido al escaso contacto con las familias y a una satisfacción mediana con los amigos y la propia institución. Esto evidencia su condición de desamparo y vulnerabilidad social.