Problemáticas Comunes en Adultos Mayores

La tercera edad es una etapa de la vida caracterizada por una serie de cambios significativos, tanto a nivel físico como psicológico y emocional. Estas transformaciones impactan directamente en el estilo de vida de las personas y, en muchos casos, pueden repercutir en su salud y bienestar. Comprender las situaciones que generan mayores dificultades en los adultos mayores es crucial para implementar estrategias que les permitan mantener una calidad de vida óptima y participar activamente en la sociedad.

Esquema de los diferentes tipos de cambios que experimentan los adultos mayores (físicos, psicológicos, emocionales, sociales).

El Envejecimiento y el Deterioro de Capacidades

El deterioro natural de las capacidades es un proceso inherente al envejecimiento y puede atribuirse a diversos factores, incluyendo la genética, el estilo de vida y circunstancias puntuales. Es posible, por ejemplo, que una persona mayor conserve un buen estado físico pero desarrolle afecciones cognitivas, o que mantenga todas sus capacidades mentales intactas pero experimente problemas articulares como la artrosis o la artritis. No obstante, el envejecimiento activo emerge como un factor clave para disfrutar de una vejez con calidad de vida.

Estrategias para un Envejecimiento Activo

El envejecimiento activo se fundamenta en la adopción de hábitos saludables. Esto implica:

  • Seguir una dieta equilibrada.
  • Realizar ejercicio físico diario.
  • Fomentar el desarrollo de las capacidades cognitivas.

Al mantener estos hábitos, no solo se incrementa la esperanza de vida, sino que también se mejora la salud y el bienestar general, permitiendo a los adultos mayores continuar siendo miembros activos de la sociedad.

Principales Desafíos Físicos y Sensoriales

El envejecimiento conlleva una reducción natural de las capacidades que, aunque no siempre es incapacitante, puede limitar ciertos aspectos de la vida diaria. Las enfermedades crónicas son comunes en la tercera edad y representan un riesgo si no se diagnostican y tratan a tiempo. Dentro de las limitaciones físicas y sensoriales, destacan:

Deterioro Sensorial

La vista y el oído son, con frecuencia, los sentidos más afectados por el deterioro de la salud en la tercera edad. Afortunadamente, la tecnología actual ofrece numerosas soluciones para estos problemas, como audífonos para la audición y cirugías para los ojos. Además, los productos diseñados para la tercera edad se desarrollan considerando estas limitaciones.

Problemas Articulares y Motrices

El paso de los años también afecta las habilidades motrices, lo que puede derivar en problemas de coordinación y el desarrollo de enfermedades articulares. Aunque estas afecciones pueden generar dificultades, no siempre conllevan una discapacidad inevitable. El verdadero problema para el bienestar en la tercera edad no es solo la reducción de la motricidad, sino el aislamiento social por miedo a sufrir accidentes o caídas, como consecuencia de la pérdida de autonomía.

Es fundamental que, incluso si una persona mayor es dependiente, se le permita realizar por sí misma todas las tareas que su condición le permita, interviniendo solo cuando sea necesario. Estos temores no deben convertirse en una barrera en la vida de las personas mayores.

Trastornos Alimenticios y Dificultades de Alimentación

Numerosos factores pueden influir en que una persona mayor sufra trastornos alimenticios. Una buena alimentación es crucial para evitar graves consecuencias para la salud. Para quienes tienen dificultades para alimentarse, existen comidas que proporcionan todos los nutrientes necesarios, no suponen riesgo de atragantamiento y son apetitosas.

Trastornos del Sueño

La capacidad para conciliar el sueño también se ve afectada con la edad. Sin embargo, descansar de 7 a 8 horas es esencial a cualquier edad. La falta de sueño es una situación común que genera dificultades en los adultos mayores y puede impedir el correcto funcionamiento del organismo.

Incontinencia

Uno de los problemas frecuentes en la tercera edad es la incontinencia, específicamente la falta de retención urinaria.

Desafíos Cognitivos y Emocionales

Afecciones Cognitivas

Las afecciones cognitivas, como los problemas de memoria, atención, razonamiento, comunicación o conducta, son una de las mayores preocupaciones de los adultos mayores. Estas afectan significativamente el bienestar y provocan situaciones de dificultad en su día a día.

Abordaje de los problemas cognitivos del adulto mayor. De la prevención al tratamiento

Pérdida de Autonomía y Dependencia

La pérdida de autonomía es un cambio que algunas personas mayores deben enfrentar. Como consecuencia, los adultos mayores dependientes a menudo experimentan una sensación de impotencia y frustración que puede desencadenar una depresión profunda. Sin embargo, el grado de dependencia varía y no es una afección inevitable del envejecimiento.

Miedo a la Vejez y Discriminación

El miedo a la vejez a menudo se deriva de las connotaciones negativas y los estereotipos asociados con ser una persona mayor. Esta visión negativa y estereotipada puede llevar a situaciones de maltrato o discriminación hacia las personas de edad avanzada. Es fundamental reconocer que los adultos mayores son un grupo heterogéneo y diverso.

Soledad y Pérdida de Seres Queridos

La pérdida de seres queridos es otra de las circunstancias emocionales a las que muchas personas mayores deben enfrentarse con el tiempo. La compañía es la mejor solución ante estas situaciones, ya sea de familiares o amigos, para evitar el aislamiento y prevenir la soledad no deseada.

Brecha Digital y Adaptación Tecnológica

Los avances tecnológicos, aunque buscan mejorar la vida y facilitar las actividades cotidianas, a menudo dejan atrás a la generación de adultos mayores que no crecieron en el mundo digital. Aunque cada vez más adultos mayores utilizan dispositivos móviles, envían correos electrónicos o incluso participan en redes sociales, una gran cantidad no logra adaptarse a las nuevas tecnologías. Para cerrar esta brecha digital, que aísla y perjudica a los mayores, existen cursos, muchos de ellos gratuitos, que les permiten adquirir nociones básicas de tecnología.

Factores que Influyen en el Envejecimiento Saludable

Los investigadores exploran genes, células, hormonas, patrones de alimentación y otros factores para entender las causas del envejecimiento y cómo prevenirlo o retrasarlo. Se han identificado tres estrategias principales que pueden contribuir a una vida más larga y saludable:

Ejercicio Físico

Las personas que hacen ejercicio gozan de mejor salud. El ejercicio regular ofrece múltiples beneficios:

  • Mejora y mantiene la capacidad para realizar actividades diarias.
  • Ayuda a mantener un peso adecuado.
  • Previene o retrasa trastornos como la enfermedad de las arterias coronarias, cáncer, diabetes, deterioro cognitivo y muerte prematura.

Para los adultos mayores, los ejercicios de resistencia (caminar, montar en bicicleta, bailar, nadar, aeróbicos de bajo impacto) y de fortalecimiento muscular son especialmente beneficiosos. Un programa de ejercicio más completo puede incluir una combinación de cuatro tipos:

  1. Resistencia (aeróbica)
  2. Fortalecimiento muscular
  3. Ejercicios de equilibrio (por ejemplo, tai chi)
  4. Flexibilidad

Se recomienda que las personas seleccionen actividades que disfruten, pero se les debe alentar a incluir los cuatro tipos de ejercicio, según su condición médica y nivel de condición física.

Infografía mostrando ejemplos de ejercicios para adultos mayores: caminata, natación, tai chi, levantamiento de pesas ligeras.

Dieta Saludable

Una dieta baja en grasas y rica en frutas y verduras se asocia con una mejor salud. La dieta mediterránea, caracterizada por cereales integrales, frutas, verduras, legumbres, frutos secos, pescado y aceite de oliva como grasa principal, ha demostrado reducir el riesgo de infartos, accidentes cerebrovasculares, muerte cardiovascular y diabetes. Las grasas monoinsaturadas del aceite de oliva no aumentan el colesterol como las grasas saturadas. La mayoría de los expertos recomiendan seguir esta dieta.

Es importante destacar que el consumo excesivamente bajo de calorías, proteínas o nutrientes puede conllevar riesgos para la salud, afectando la calidad de vida o provocando la pérdida de tejido muscular (sarcopenia). Se debe asegurar una ingesta suficiente pero no excesiva de nutrientes.

Restricción Calórica

Una dieta baja en calorías a largo plazo podría contribuir a una vida más larga, posiblemente al ralentizar el metabolismo y reducir la cantidad de sustancias dañinas, llamadas radicales libres, que son subproductos de la actividad celular normal. Se cree que el daño celular causado por los radicales libres contribuye al envejecimiento y a trastornos como enfermedades cardíacas y cáncer. Sin embargo, aún no hay estudios concluyentes en humanos que demuestren que una dieta baja en calorías prolongue la vida.

Antioxidantes y Suplementos Hormonales

Los antioxidantes (como las vitaminas C y E, y el beta-caroteno) pueden neutralizar los radicales libres. Aunque teóricamente tienen sentido para prevenir el daño celular, no hay estudios que demuestren que los antioxidantes tomados como suplementos prevengan o retrasen el envejecimiento. De hecho, los médicos han descubierto que el cuerpo utiliza los radicales libres de forma beneficiosa, por ejemplo, como parte del sistema inmunitario. Existen indicios de que dosis elevadas de vitamina E y betacaroteno pueden ser peligrosas, y no se ha demostrado que protejan contra enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares o cáncer, ni que aumenten la esperanza de vida. Además, no se ha comprobado que estos suplementos sean inofensivos.

En cuanto a los suplementos hormonales (testosterona, estrógenos, DHEA, hormona del crecimiento y melatonina), no hay pruebas de que afecten el envejecimiento, y algunos conllevan riesgos conocidos. Algunos expertos incluso creen que la disminución hormonal en la vejez podría prolongar la vida al reducir el metabolismo.

Prácticas Orientales

Algunas prácticas orientales como el yoga, el tai chi y el qi gong, basadas en el equilibrio de aspectos físicos, emocionales, mentales y espirituales, pueden hacer que las personas mayores se sientan mejor y son seguras. Incluyen relajación, técnicas de respiración, dieta, meditación y ejercicio físico.

Realidad del Envejecimiento en España y Chile

Envejecimiento Poblacional y Esperanza de Vida

El envejecimiento de la población es un fenómeno global, especialmente acentuado en países desarrollados como España y Chile. España es el país de Europa con mayor esperanza de vida y el segundo a nivel mundial después de Japón. Este éxito en la salud pública, sin embargo, plantea un desafío significativo para los sistemas sanitarios y la sociedad.

A principios del siglo XX, la esperanza de vida media era de 30-35 años; un siglo después, más de la mitad de la población se sitúa en los 39 años, con proyecciones de alcanzar los 47 años para 2049 en España. Este aumento demográfico de personas mayores de 65 y, en particular, de mayores de 80 años, se conoce como el "envejecimiento del envejecimiento" o sobreenvejecimiento.

En España, se estima que para 2052, más de 15 millones de personas tendrán 65 años o más, representando el 37,2% de la población. La esperanza de vida en España es de 85,21 años para mujeres y 79,3 años para hombres, lo que sitúa a España entre los países con mayor longevidad. Sin embargo, la esperanza de vida libre de incapacidad a los 65 años es de 10 años para mujeres y 10,3 para hombres, lo que significa que las mujeres viven en condiciones de incapacidad un promedio de 11 años y los hombres 7 años. Esto subraya la necesidad de promover un envejecimiento de mayor calidad, especialmente para las mujeres, quienes soportan una mayor carga de enfermedad, dolor y discapacidad.

Desequilibrios Demográficos

El proceso de envejecimiento genera desequilibrios demográficos, afectando las relaciones intergeneracionales y la sostenibilidad de los sistemas de protección sociosanitaria. Dos subtendencias importantes son:

  1. Inversión demográfica: Por primera vez, la población de personas de 65 años y más supera en número a la de niños de 0 a 14 años.
  2. Reducción diferencial de la esperanza de vida por sexos: Aunque la diferencia general se suaviza, a partir de los 65 años, el patrón se invierte, evidenciando un desequilibrio entre sexos con consecuencias sanitarias, sociales y vitales.

Patrón de Mortalidad

El patrón de mortalidad ha cambiado significativamente, atribuyéndose mayoritariamente a personas mayores (85% de los fallecidos a principios de este siglo, frente al 30% a principios del siglo pasado). Las principales causas de muerte en adultos mayores son las enfermedades del sistema circulatorio (30,5%), los tumores (28,2%) y las enfermedades del sistema respiratorio (10,9%).

Los tumores son la primera causa de muerte en hombres (principalmente cáncer de bronquios y pulmón), mientras que en mujeres son las enfermedades circulatorias. Se observa un incremento notable en las enfermedades del sistema nervioso, especialmente las neurodegenerativas como la demencia tipo Alzheimer, que se ha convertido en la cuarta causa de muerte más frecuente.

Gráfico de barras que muestra las principales causas de mortalidad en adultos mayores por sexo.

Situación en Chile

Chile también experimenta un envejecimiento avanzado, con más de dos millones de adultos mayores en 2008. Se proyecta que los mayores de 60 años pasarán del 17% actual al 33% para 2050. La mayoría de los adultos mayores de 60 años declara poder realizar actividades básicas diarias sin ayuda, aunque esta proporción disminuye con la edad. Sin embargo, las actividades instrumentales de la vida diaria (como ir de compras o a otros lugares solos) presentan mayor dificultad, especialmente para los mayores de 80 años.

La jubilación y la pérdida del rol de trabajador a menudo generan un vacío, con más del 50% de las personas mayores de 60 años prefiriendo no salir de casa a hacer nuevas actividades. Más del 50% de los adultos mayores chilenos no realiza actividad física. Los chilenos atribuyen la principal responsabilidad por el bienestar de los adultos mayores a los gobiernos (57%) y, en segundo lugar, a las redes familiares (34%).

Salud Mental en Adultos Mayores

Prevalencia y Factores de Riesgo

La población mundial envejece rápidamente; se espera que en 2050 la cifra de personas de 60 años o más casi se duplique, alcanzando los 2100 millones. Aproximadamente el 14,1% de los adultos de 70 años o más tienen un trastorno mental, siendo la depresión y la ansiedad las más frecuentes. Estos trastornos representan el 6,8% del total de años vividos con discapacidad en este grupo etario. La estigmatización y la infravaloración suelen llevar a que las afecciones de salud mental en personas mayores sean tratadas insuficientemente.

Los factores de riesgo incluyen la exposición a adversidades, la pérdida de capacidad intrínseca, la disminución de la capacidad funcional, eventos como el duelo o la reducción de ingresos con la jubilación. La discriminación por edad (edadismo) afecta gravemente la salud mental. El aislamiento social y la soledad afectan a cerca de una cuarta parte de las personas mayores y son factores de riesgo cruciales. El maltrato, físico, verbal, psicológico, sexual o económico, así como la desatención, es sufrido por uno de cada seis adultos mayores, a menudo por sus cuidadores, y puede provocar depresión y ansiedad.

Muchos adultos mayores que cuidan a cónyuges con afecciones crónicas, como la demencia, también ven afectada su salud mental debido a las abrumadoras responsabilidades de cuidado. Las malas condiciones de vida, la mala salud física o la falta de acceso a apoyo y servicios de calidad aumentan el riesgo de depresión y ansiedad en grupos vulnerables, como aquellos en entornos humanitarios, con enfermedades crónicas, afecciones neurológicas o problemas de uso indebido de sustancias.

Promoción, Prevención y Tratamiento

Las estrategias de promoción y prevención de la salud mental en adultos mayores se centran en apoyar un envejecimiento saludable, creando entornos que faciliten el bienestar y permitan a las personas realizar actividades significativas. Entre estas estrategias se incluyen:

  • Medidas para reducir la inseguridad financiera y la desigualdad de ingresos.
  • Programas para asegurar viviendas, edificios públicos y transportes seguros y accesibles.
  • Apoyo social a los adultos mayores y a sus cuidadores.
  • Fomento de comportamientos saludables (dieta equilibrada, actividad física, abstinencia de tabaco, reducción del consumo de alcohol).
  • Programas de salud y sociales dirigidos a grupos vulnerables.

La conexión social es fundamental para reducir el aislamiento y la soledad. Las actividades sociales satisfactorias pueden mejorar la salud mental, la satisfacción con la vida y reducir los síntomas depresivos. Ejemplos incluyen iniciativas de amistad, grupos comunitarios, formación en habilidades sociales, grupos de artes creativas, servicios de ocio y educación, y programas de voluntariado.

La protección contra el edadismo y el maltrato es crucial, con intervenciones como leyes contra la discriminación, educación y actividades intergeneracionales. El apoyo a los cuidadores también es vital para prevenir el maltrato.

Es esencial reconocer y tratar las afecciones de salud mental en adultos mayores de manera temprana. Se recomienda una combinación de intervenciones de salud mental con otros apoyos. La demencia, que a menudo conlleva síntomas de psicosis y depresión, requiere acceso a atención de salud mental de calidad. La respuesta al maltrato de adultos mayores incluye la notificación obligatoria, grupos de apoyo, teléfonos de ayuda, alojamientos de emergencia, programas para maltratadores y formación para proveedores de atención.

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