Vulnerabilidades Profundas en la Industria de la Moda: Un Análisis Crítico

A partir de la globalización, se instaló el sistema de la moda rápida, que presiona los precios hacia abajo para que la ropa sea lo más barata posible, incentivando a la gente a comprar continuamente. Es importante tener en cuenta que la moda rápida se sustenta en dos pilares fundamentales: la mano de obra barata y las telas sintéticas, que son muy fáciles de producir y de bajo costo. Este modelo de negocio, iniciado en la década de los 90, se basa en la disponibilidad constante de ropa asequible y fácil de reemplazar. Desde el año 2000, la producción de prendas se ha duplicado, alcanzando los 100 mil millones de piezas anuales y ofreciendo nuevas colecciones cada semana.

Para lograr precios tan bajos, las multinacionales han entrado en una "carrera hacia el fondo", buscando fuentes cada vez más baratas de mano de obra y materias primas, en detrimento de los empleados, su seguridad y el medio ambiente. A pesar de que se habla de sustentabilidad desde hace más de 15 años, las empresas han cambiado poco y nada, ya que mantienen un modelo de crecimiento continuo y de utilidades.

Esquema de la cadena de suministro de la moda rápida y sus impactos

Explotación Laboral: El Costo Humano de la Moda Rápida

Esclavitud Moderna y Trabajo Infantil

La ropa que hoy se compra con un clic ha sido, muy probablemente, confeccionada en la otra punta del planeta en condiciones laborales que vulneran los derechos humanos. La moda rápida ejemplifica los costes ocultos de un modelo de producción basado en la velocidad, el bajo coste y la deslocalización masiva. La esclavitud moderna, entendida como una forma de explotación laboral extrema en la que una persona es privada de su libertad por motivos económicos o personales, forma parte del modelo de negocio de algunas empresas internacionales. Una cadena de suministro típica del sector textil puede implicar fácilmente la intervención de nueve o diez empresas en más de cinco países, una desconexión que contribuye enormemente al fenómeno de la esclavitud moderna.

Según datos recientes publicados por Public Eye, los trabajadores de fábricas que proveen a estas empresas pueden llegar a trabajar hasta 75 horas semanales, en condiciones que vulneran la legislación laboral china y sin ninguna garantía de seguridad. La industria textil es una de las grandes responsables de la explotación infantil, a pesar de que a menudo se asocia a actividades agrícolas o extractivas. Según UNICEF, 160 millones de niños de todo el mundo están involucrados en actividades laborales, y 79 millones lo hacen en trabajos peligrosos.

Niños trabajando en una fábrica textil o en la recolección de algodón

En Bangladés, la Encuesta Nacional de Trabajo Infantil de 2022 estima que aproximadamente 1,78 millones de niños y niñas de entre 5 y 17 años están implicados en trabajos infantiles. Informes recientes han documentado la presencia de menores en talleres textiles subcontratados, a menudo fuera del control institucional, donde cosen prendas durante largas jornadas en entornos insalubres, sin acceso a educación ni condiciones mínimas de seguridad. Los niños son especialmente adecuados para tareas que requieren precisión y delicadeza, como recoger algodón o coser, lo que los hace aún más vulnerables a ser explotados.

El trabajo infantil es una consecuencia directa de la extrema pobreza. Las familias que viven por debajo del umbral de la pobreza a menudo se ven forzadas a depender de sus hijos para sobrevivir, poniéndolos a trabajar desde los cinco años. Esto perpetúa un círculo vicioso donde los niños no tienen los medios para escapar de la pobreza, lo que a su vez afecta a las futuras generaciones, quienes también se ven obligadas a trabajar en el sector y a enfrentar sus efectos peligrosos.

Trabajadores a Domicilio: La Cara Invisible de la Producción

Los titulares suelen concentrarse en los informes de marcas que cancelan pedidos y en el impacto sobre las personas que trabajan en fábricas en Asia, pero existen otras trabajadoras en la parte inferior de la cadena de suministro textil que son incluso más vulnerables y a quienes se las olvida fácilmente: las trabajadoras subcontratadas en domicilio. Estas mujeres cosen desde sus hogares para algunas de las principales marcas, a menudo a cambio de centavos, y han quedado devastadas por la falta de salario y la pérdida de pagos por trabajos ya realizados.

En Tirupur, India, conocida como la "fábrica mundial de camisetas", con más de 200 marcas internacionales produciendo allí, pequeños camiones entregan pilas de camisetas y pantalones deportivos a las trabajadoras y trabajadores a domicilio. Las fábricas también subcontratan pequeños talleres, que a su vez subcontratan a personas trabajadoras a domicilio para realizar partes de la producción. Sridevi, una trabajadora a domicilio en India, logra insertar lazos y cortar hilos de 100 pantalones deportivos por día, ganando solo 1,10 Rs (0,01 USD) por par.

Mujer cosiendo prendas en su casa como trabajadora a domicilio

En Bulgaria, Katerina, que vive y trabaja en Petrich, es contratada por una fábrica local para coser a mano tacones y la parte superior de zapatos de cuero para hombres desde su casa. Le lleva una hora terminar un par de zapatos y le pagan 2 BGN (1,11 USD) por par. En promedio, los trabajadores a domicilio en Bulgaria ganan un tercio del salario mínimo nacional. La falta de reconocimiento legal por parte de los gobiernos del trabajo a domicilio como empleo encubierto es lo que provoca que estas personas no puedan acceder a la seguridad social o a los paquetes de ayuda, como se vio durante la COVID-19.

A pesar de ello, el fracaso de los gobiernos no exime a las marcas y minoristas de su responsabilidad. La Guía de Debida Diligencia de la OCDE para Cadenas de Suministro Responsables en el sector de la Confección y el Calzado tiene un módulo sobre trabajo a domicilio. Existe suficiente documentación que prueba que la práctica de los proveedores de subcontratar a personas trabajadoras a domicilio es un resultado directo de las prácticas de compra de las marcas y los minoristas, incluyendo sus plazos ajustados, la fluctuación de la demanda y la presión para reducir los costos de producción. Las personas trabajadoras a domicilio argumentan que las fábricas no contratan a personas mayores y que necesitan trabajar desde casa para cumplir con sus responsabilidades domésticas y reproductivas, o debido a restricciones culturales y religiosas.

Devastación Ambiental y Acaparamiento de Tierras

Impacto Ambiental de la Producción

Las cifras del sector textil también alertan de un gran impacto en el medio ambiente. La industria de la moda es una de las más contaminantes, siguiendo solo al sector petrolero. Las emisiones de gases de efecto invernadero provenientes de la producción textil alcanzaron los 1.200 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente en 2015, más que las generadas por todos los vuelos internacionales y el transporte marítimo combinados. En los últimos años, las cifras han empeorado.

Infografía sobre la contaminación generada por la industria textil

Las prendas de ropa suelen estar hechas de algodón o fibras sintéticas. Las primeras son extremadamente intensivas en consumo de agua y dependen de pesticidas pesados, mientras que las segundas son responsables del 35% de los microplásticos que contaminan nuestros océanos. Esto suma 93 mil millones de metros cúbicos de agua al año y tres millones de barriles de petróleo. Puesto que la ropa frecuentemente se cose, tiñe y vende en distintos países, su producción y distribución generan enormes emisiones de gases de efecto invernadero. La moda rápida se basa en la idea de que la ropa se tira con la misma facilidad que se compra. Como consecuencia, 21 mil millones de toneladas de prendas terminan cada año en vertederos, siendo reciclado solo el 12%.

Además, el modelo fomenta hábitos de consumo poco sostenibles. En este círculo de consumo voraz y descarte sin pausa, un factor extra contribuye a que las ventas de gigantes como SHEIN y Temu hayan aumentado de manera exponencial. Greenpeace Alemania alertó en 2022 que el modelo de negocio de SHEIN está basado en el uso de químicos peligrosos y destrucción ambiental. Un estudio detectó niveles muy altos de ftalatos en zapatos y formaldehído en un vestido de niña, demostrando una actitud descuidada hacia la salud humana y del ambiente.

El Caso del Cerrado Brasileño: Deforestación y Violación de Derechos Humanos

Los mayores minoristas de moda del mundo, H&M y Zara, utilizan algodón vinculado al acaparamiento de tierras, la deforestación ilegal, la violencia, las violaciones de los derechos humanos y la corrupción en Brasil. Este algodón es cultivado por dos de los mayores agronegocios del país - SLC Agrícola y Grupo Horita - en el oeste del estado de Bahía, parte del precioso bioma del Cerrado, que ha sido fuertemente deforestado en las últimas décadas para dar paso a la agricultura a escala industrial. A menudo se dice que el Cerrado puede ser sacrificado para que la agroindustria pueda expandirse sin amenazar la Amazonía, sin embargo, el Cerrado es esencial para la preservación de la propia Amazonía.

Mapa de la deforestación en el bioma del Cerrado en Brasil

A diferencia de la Amazonía, la deforestación del Cerrado está empeorando. El bioma alberga el 5% de las especies del mundo, muchas de las cuales se enfrentan a la extinción debido a la pérdida de hábitat si no se invierten las tendencias actuales de deforestación. Durante generaciones, las comunidades tradicionales, como los 'geraizeiros', han vivido en armonía con la naturaleza en Bahía occidental. Estas comunidades han visto cómo les robaban sus tierras y han sufrido los ataques de ambiciosos agronegocios al servicio de los mercados mundiales del algodón.

El algodón contaminado de las cadenas de suministros de H&M y Zara está certificado como ético por el mayor sistema de certificación de algodón del mundo, Better Cotton, que no ha identificado las ilegalidades cometidas por SLC y Horita. Los profundos defectos de Better Cotton no se solucionarán con la reciente actualización de sus normas. El fracaso de la industria de la moda a la hora de controlar y garantizar la sustentabilidad y la legalidad de sus cadenas de suministros del algodón significa que los gobiernos de los mercados de consumo ricos deben regularlas. Una vez establecidas, las normas deben aplicarse estrictamente.

El programa Prodecer, que recibió casi 700 millones de USD en financiamiento del Gobierno japonés entre 1985 y 1990, ayudó a los agronegocios a adquirir tierra cultivable de bajo costo y a acceder a técnicas modernas de cultivo, especialmente para la producción de soya. Dentro de la vasta zona cubierta por el Cerrado, se encuentra la sección occidental del estado de Bahía, donde comunidades como la de Capão do Modesto intentan vivir como sus ancestros. Sin embargo, esta coexistencia armoniosa se ha derrumbado en las últimas décadas, bajo la presión de acaparadores de tierras violentos, obligando a muchas familias a huir.

Los casos de Estrondo y Capão do Modesto, con las empresas Grupo Horita y SLC Agrícola, son típicos de los agronegocios a escala industrial y orientados hacia la exportación que están devastando el Cerrado y a sus comunidades tradicionales. La hacienda Estrondo, por ejemplo, tiene una extensión de 320.000 ha, un área casi cuatro veces más grande que la Ciudad de Nueva York, cubriendo valles bajos aún habitados por las comunidades geraizeiras. El Fiscal General de Bahía ha implicado a ambos, el Grupo Horita y SLC, en el acaparamiento de tierras y la violencia contra la comunidad de Capão do Modesto.

En junio de 1981, una empresa llamada Delfin Rio compró una propiedad de 405.000 hectáreas en Bahía, una vasta parcela del valioso ecosistema del Cerrado, registrándola bajo la razón social de Agronegócio Condomínio Cachoeira do Estrondo. La compra de Delfin Rio fue sospechosa por varias razones, incluyendo la alteración del número del título de propiedad, una fuerte indicación de fraude, y una falta de límites o tamaño registrados. A lo largo de los años, distintos agronegocios han alquilado o comprado parcelas dentro de Estrondo, creando un rompecabezas complejo de varios actores.

Desde hace más de 10 años, las comunidades empezaron a experimentar la intimidación y el acoso por parte de hombres armados, supuestamente trabajadores para los terratenientes. En varias ocasiones, el ganado de los residentes fue herido o desapareció. Los dueños e inquilinos de Estrondo impusieron medidas para restringir fuertemente los movimientos y actividades de los geraizeiros en los valles que habitan, incluyendo puestos de control con hombres armados, cercas y zanjas profundas, con el objetivo de mantener a los geraizeiros fuera de la "propiedad de Estrondo".

Luego vino la criminalización. Los agronegocios en la hacienda empezaron a asignar los valles de las comunidades - los cuales también se encontraban dentro del área reivindicada por Estrondo - como sus reservas legales. Esta es una conversión sistemática de tierras comunitarias en reservas legales, quitando abruptamente los derechos que las comunidades han disfrutado a lo largo de generaciones. Esta maniobra se conoce como el "acaparamiento verde de tierras". La imposición de reservas legales en sus tierras impide que las familias lleven a cabo sus actividades de subsistencia y amenaza su existencia. En abril de 2017, las comunidades entablaron una demanda contra Estrondo, y en febrero de 2019, vigilantes empleados por Estrondo le dispararon a Jossone Lopes, miembro de la comunidad, en su pierna izquierda.

Hacia un Cambio de Paradigma en la Moda

Propuestas y Acciones para la Sostenibilidad

Si bien es cierto que hace más de 15 años se está hablando de sustentabilidad, vemos que las empresas han cambiado poco y nada, porque tienen un modelo de crecimiento continuo. Las empresas deberían bajar un poco el ritmo y empezar a pensar cómo crecer de otra forma, no solamente en número, pensar en calidad más que en cantidad. Deberían bajar la importación y empezar a incorporar economía circular, que tiene que ver con desarrollo sostenible territorial, con impacto en las comunidades, además de reutilizar, reusar, intercambiar, y ofrecer empleos femeninos de calidad.

¿Por qué la moda circular es el futuro? | Rocío Inclán & Paloma Berzosa | TEDxUC3M

Por el lado del gobierno, tiene que haber legislación y bien hecha, aunque se demore. Algunas naciones empiezan a tomar nota de esta forma de consumo exagerada y sus consecuencias. Por ejemplo, Francia promulgó una nueva legislación que prohíbe la publicidad de marcas de moda rápida e introduce ecoimpuestos por prenda e impone sanciones a plataformas. Ante esta situación, cada vez más gobiernos y organizaciones internacionales buscan formas de regulación. Una de las más recientes proviene de los Estados Unidos, que estudia suprimir la exención arancelaria denominada de minimis, que permite a estas empresas esquivar tarifas aduaneras.

Todo lo que se ha logrado, desde el movimiento de las mujeres hasta la reivindicación de las minorías sexuales, se debe a cambios socioculturales. Los cambios, una vez que se instalan en la sociedad y en las cabezas de las personas, aunque eso cueste y se demore, son inamovibles. Desde Fashion Revolution, por ejemplo, están en eso, concientizando, hablando de consumo responsable y visibilizando las problemáticas.

La problemática actual plantea la necesidad de un cambio de paradigma que trascienda la responsabilidad individual. Es imprescindible seguir impulsando la transformación de procesos de producción de la industria, y también de los patrones de consumo, con la implicación coordinada de todo el mundo. Humanium, por ejemplo, está comprometida a proteger los derechos de los niños y ha trabajado en proyectos específicos para terminar con el trabajo infantil, como la apertura de un centro residencial de capacitación especial para niños extrabajadores en la India.

El Consumidor Consciente y las Certificaciones

Para que se produzca un cambio real, los consumidores debemos incrementar nuestro nivel de conocimiento y conciencia sobre las repercusiones sociales y ambientales asociadas a los actos de compra. El consumidor que quiere ser responsable puede optar por modelos alternativos de consumo que fomenten la economía circular, o puede elegir marcas que proporcionen información transparente sobre la cadena de suministro, el origen de los materiales, las condiciones laborales y las prácticas ambientales, a través de certificaciones como:

  • GOTS (Global Organic Textile Standard): garantiza el uso de fibras orgánicas y criterios ambientales y sociales exigentes.
  • FairTrade: certifica condiciones laborales justas y prácticas comerciales éticas.
  • OEKO-TEX: asegura la ausencia de sustancias nocivas para la salud en los materiales textiles.
  • Bluesign: vela por una gestión sostenible y transparente de los procesos de fabricación.

Esto también implica un cambio estructural en la forma como entendemos el consumo. En contraste con el movimiento FastFashion, existe el SlowFashion, que tiene como objetivo la producción de una moda sostenible que no perjudica al medio ambiente, valorando la transparencia en sus relaciones laborales. Su principio rector es "ser" por encima de "tener", valorando el proceso, el material y el ciclo de vida de la prenda.

Iniciativas de Proyectos Sostenibles

Hay que hacer cambios desde los espacios que uno pueda tener. Por ejemplo, empresas como Paris han ido abriendo espacios para la sustentabilidad, como ferias de intercambio y reciclaje de textiles. Un proyecto concreto es "Básicos Locales", con una primera temporada primavera-verano 2023, donde las telas se compran en la fábrica de algodón nativo Naturtex, que recuperó el trabajo de comunidades indígenas ancestralmente cultivadoras y cosechadoras de algodón.

Desde el mundo de las organizaciones sociales, aunque no se tiene la infraestructura ni la inversión de las empresas grandes, plataformas de colaboración permiten visibilizar y desarrollar proyectos buenos y sostenibles. Los cinco compradores principales en la industria de la moda son Zara, C&A, Walmart, H&M y Uniqlo. Las marcas tienen la responsabilidad de apoyar el trabajo a domicilio y deben incluir disposiciones en sus acuerdos que exijan a proveedores, intermediarios o compradores llevar un registro de las personas trabajadoras a domicilio, incluyendo la cantidad de bienes que producen y cuánto se les paga, y cualquier contribución a la seguridad social.

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