EN LO PRINCIPAL: Solicita se inicie procedimiento previo a la adopción por el SENAME. SENAME......... clave. Realiza búsquedas avanzadas con opciones precisas de filtrado y ordenamiento. clave. Realiza búsquedas avanzadas con opciones precisas de filtrado y ordenamiento. clave. Realiza búsquedas avanzadas con opciones precisas de filtrado y ordenamiento. clave. Realiza búsquedas avanzadas con opciones precisas de filtrado y ordenamiento. clave. Realiza búsquedas avanzadas con opciones precisas de filtrado y ordenamiento. clave. Realiza búsquedas avanzadas con opciones precisas de filtrado y ordenamiento. clave. Realiza búsquedas avanzadas con opciones precisas de filtrado y ordenamiento. clave. Realiza búsquedas avanzadas con opciones precisas de filtrado y ordenamiento. clave.
La historia reciente de SENAME está marcada por casos de negligencia, maltrato y fallas estructurales que ponen en tela de juicio la protección de derechos de la infancia. A raíz de la muerte de un niño de dos años en Puente Alto, tras un incendio en la madrugada del 1 de enero cuando su madre lo dejó abandonado, se reabre el debate sobre accidentes frente a negligencias y las responsabilidades del Estado y sus instituciones. La directora del SENAME, Paula de la Cerda, afirmó que año tras año aumentan las denuncias por negligencia y maltrato, y subrayó la importancia de que las familias y la ciudadanía participen del cuidado de todos los niños, no solo de los propios.

El organismo anunció que interpondrá una querella contra la madre del niño fallecido, que será formalizada por cuasidelito de homicidio, y que el documento se está elaborando para interponerlo próximamente. Este caso evidencia la delgada línea entre accidentes y negligencias cuando hay antecedentes de maltrato, y la necesidad de discernir judicialmente la gravedad de cada situación. En paralelo, se registró otro incidente trágico cuando un menor con síndrome de Down cayó desde un séptimo piso, lo que reaviva la pregunta: ¿qué hacer con el SENAME y cómo proteger a niñas, niños y adolescentes?
Infancias Perdidas y Sueños Rotos. Testimonios de exresidentes y exresidencias describen un clima de daño emocional y violencia. Edson, quien vivió en un hogar del SENAME, afirmó que “muelen emociones, matan la infancia” y que los menores requieren protección. Alejandra, que prefiere permanecer anónima, relató abusos y una vida de miedo, donde la crueldad y la vigilancia constante de la institución impactaron profundamente. El SENAME registra un alarmante número de 1.313 menores fallecidos en 12 años, cifra que ha sido objeto de debates y cuestionamientos sobre la veracidad y alcance de los registros.

Un Largo Camino de Institucionalización. Paula, de 20 años, narra su vida en residencias de protección desde los dos años, con traslados entre casas como la Casa de la Providencia en Valparaíso y el Hogar Santa Ana en Quilpué. Las condiciones eran precarias: comida insuficiente, higiene deficiente y escasez de apoyo emocional y médico. A lo largo de los años, el cierre de hogares y denuncias de maltrato marcaron hitos dolorosos, como el cierre de la Providencia en 2015 y la separación entre hermanas por adopción. Paula recuerda abusos, la presencia de un presunto agresor conocido como “Tío Tomate” y episodios de autolesiones ante el abandono parental, además de enfrentar la salida de la adolescencia y la entrada a la vida adulta con una red de apoyo insuficiente.
La Brecha Financiera y las Necesidades Insatisfechas. El Estado cubre solo alrededor del 60% de lo necesario para una atención de calidad. Si el SENAME paga 150.000 pesos mensuales por niño, lo adecuado sería 250.000 pesos, generando una brecha que dificulta mejoras sustantivas. Se destaca la necesidad de especialistas de mayor calidad y dedicación; la atención de casos extremos requiere un enfoque integral que excede la capacidad actual del sistema. También se señala la ausencia de un catastro detallado de las atenciones de salud mental necesarias y la imposibilidad de crear un sistema paralelo al de Salud Pública.

Fugas, Adulteración de Datos y Precariedad. Se detecta una “hoyo negro” en la red de protección: niños ausentes sin aviso, fugas en hogares y reportes de información adulterada. En hogares de la fundación Mi Casa, siete de 67 niños se escaparon, y otros 27 tenían acercamiento familiar, con casos de robo de un computador en la propia fundación. En La Serena, la Residencia Especial Galileo reportó 20 niños atendidos cuando la auditoría reveló solo 6. La precariedad se extiende a múltiples hogares, con condiciones de higiene deficientes y falta de personal capacitado para atender problemáticas de salud mental.
Violencia y Daños Psicológicos Persistentes. La violencia es una constante en los hogares. Niños y niñas con problemas de control de impulsos carecen de personal especializado suficiente. El caso de Lissette, una niña de 11 años, fue emblemático: murió en el Centro Galvarino tras una crisis emocional y una supuesta sobredosis de medicación, que ha sido objeto de controversia y debate sobre protocolos y estándares internacionales. La directora de SENAME en su momento, Mariela Labraña, dio la noticia a la prensa, generando consecuencias políticas y críticas por la forma en que se comunicó el fallecimiento.

La Caridad como Sustento y la Transformación en Agresores. El financiamiento estatal es insuficiente; muchas instituciones dependen de donaciones para cubrir costos básicos y asegurar personal. Se resalta que algunas redes con mejores vínculos consiguen condiciones y recursos superiores, mientras que centros con administración pública a menudo presentan deficiencias de infraestructura, higiene y profesionales capacitados. Datos de 2010 muestran que el 16% de adolescentes protegidos por SENAME terminaron involucrados en responsabilidades penales; la protección no es garantía de evitar conflictos con la ley, aunque la proporción es menor en comparación con otros contextos.
Edison Gallardo: Superviviente y Activista. Edison denuncia la complicidad entre Iglesia Católica y Estado y describe abusos en el Hogar Redes, regentado por religiosas, donde fue testigo de maltratos y adopciones irregulares. Su libro Mi Infierno en el SENAME se presenta como un grito de alerta a la sociedad para reconocer las responsabilidades institucionales y proteger a los derechos de los niños. Describe castigos, violaciones, hambre y frío, y argumenta que los cambios deben venir desde una transformación de directores y personal que ocultan la realidad de los menores.
VIDEO Reportajes T13 El negocio de los niños del Sename reportaje
La Necesidad de una Reforma Integral. El Consejo para la Infancia propone cerrar el SENAME y transitar hacia un nuevo servicio, con un enfoque en defensa jurídica adecuada para proteger a los derechos de los niños. Se insiste en un plan que priorice la reunificación familiar cuando sea posible, con unidades polivalentes y personal especializado que trabaje con familias y no las aísle. En palabras de Estrada y Ortiz, se llama a una transformación profunda que reduzca las brechas de desigualdad y garantice una protección efectiva, con una defensa jurídica que vele por el cumplimiento de derechos y estándares internacionales.
Conclusiones operativas y sociales. El fenómeno de los menores protegidos es complejo, con expectativas de cambio que no pueden esperar. Se resalta la necesidad de capacitación en derechos humanos para profesionales sociales y de incorporar expertos como neurólogos, psicólogos y sociólogos para un desarrollo integral. A la par, es fundamental que la sociedad, las comunidades y las instituciones asuman su responsabilidad para evitar que los niños sean olvidados y carezcan de voz y voto, y que la infancia reciba la protección robusta que merece.