El Abandono Invisible: Crisis y Desafíos en la Protección de la Infancia Vulnerada en Chile

La protección de la infancia en Chile, especialmente aquella bajo la tutela del Servicio Nacional de Menores (Sename) y otras instituciones afines, ha revelado una profunda crisis que interpela no solo a la sociedad en su conjunto, sino también a la comunidad profesional y las estructuras de justicia. Lo que se ha denominado como el "abandono invisible" de miles de niños y niñas se manifiesta en negligencias sistémicas, falta de recursos, deficiencias éticas y una alarmante ausencia de seguimiento.

Foto panorámica de un centro de Sename o una institución de acogida de menores en Chile

Casos Emblemáticos y Denuncias de Abandono Institucional

Desapariciones y Violaciones de Derechos

La crisis se ha visto exacerbada por denuncias graves, como la querella interpuesta contra una psicóloga, señalada como la principal responsable de hechos que constituyen una violación a los derechos humanos. Estos incidentes no solo interpelan humanamente, sino que también desde una mirada profesional, siendo gravísimo que una profesional, amparada en su título y cargo, pudiese haber ejercido tales actos.

El caso de dos pequeños hermanos no sería el único. Madres de niños y niñas ingresados a un hogar sureño han realizado diversas manifestaciones acusando la desaparición de sus hijos e hijas. Según sus relatos, la psicóloga Evelyn Oñate y otras funcionarias del recinto les han impedido sistemáticamente visitar a sus hijos e hijas, negándoles además todo tipo de información. Incluso, se denuncia que no existirían antecedentes de los niños en el Registro Civil. Ya suman 11 niños y niñas de quienes se desconoce su paradero.

Estos hechos profundizan la crisis de la institucionalidad de la infancia en el país, dejando en evidencia la necesaria y urgente transformación de la entidad que supone velar por los derechos y protección de los niños. Sename se ha convertido en una institución donde su misión principal -resguardar los derechos de niños, niñas y adolescentes- se ha desdibujado a partir de una lógica de tercerización y precarización de “servicios”, lo que muchas veces resulta en una profundización de daños y produce mayores brechas de desigualdad vital.

La Tragedia de Lisette Villa: Un Símbolo de la Negligencia

La muerte de Lisette Villa en abril de 2016, tras una crisis en el Centro Galvarino del Sename, se convirtió en un punto de inflexión que visibilizó las fallas sistémicas. Antes de morir a los 11 años, Lisette transitó durante seis años entre su casa y distintos hogares estatales. En 2014, tuvo que ser internada por un mes para ser estabilizada con psicofármacos, tras lo cual continuó recibiendo tres dosis diarias de medicamentos.

El abogado de la familia, Sebastián Lafaurie, señaló que Lisette “tenía un severo daño mental producto de la vulneración que vivió en su núcleo familiar y en el mismo hogar del Sename”, pero “nunca recibió la ayuda mental necesaria”. Pese a ser atendida por una psiquiatra, solo le daban pastillas, sin una terapia adecuada, lo que le provocó una serie de consecuencias físicas y temperamentales. Su caso evidenció la falta de espacios para tratarla correctamente.

Gráfico que ilustra la falta de camas psiquiátricas infantojuveniles en Chile

Guillermina: Un Suicidio en Medio de la Desatención

Otro caso que subraya la gravedad de la situación es el de Guillermina, una adolescente de 16 años que llegó al Centro de Protección Alborada del Sename "medio vestida" y con dinero, traída por la policía a las 04:19 de la mañana. Se resistió violentamente al reingreso, forcejeando y arrojando objetos al personal. Menos de media hora después de ser calmada y acostada, Guillermina fue encontrada colgada con sus propios cordones. No era la primera vez que intentaba suicidarse.

Contrario a todo protocolo internacional de manejo de menores vulnerables, Guillermina no fue llevada a un hospital para determinar su estado o estabilizarla. La querella por cuasi delito de homicidio presentada por su familia no prosperó, y su muerte en agosto de 2012 quedó registrada como un "egreso" más del sistema. Su historia, junto a otras, demuestra que este no es un caso aislado, sino parte de un sistema que, según María Estela Ortiz, secretaria ejecutiva del Consejo Nacional de la Infancia, se encuentra en "estado terminal".

La Crisis de Salud Mental en Sename

Falta de Atención Especializada y Sobremesicación

El problema grave que enfrentan todas las residencias de hogares de menores es la carencia de un lugar adecuado para enviar a los niños con problemas de salud mental, que se manifiestan, por ejemplo, en crisis constantes. Los hospitales públicos no ofrecen atención de salud mental permanente o de larga estadía para niños y adolescentes. Las Unidades de Hospitalización de Cuidados Intensivos en Psiquiatría para población infanto-adolescente, ubicadas en hospitales generales, tienen funciones limitadas al diagnóstico, tratamiento y compensación de cuadros agudos, así como la estabilización de trastornos adictivos.

Patricia Godoy asegura que es "casi una fantasía creer que vamos a poder entregarle un cupo a un chico que requiere de mediana estadía si además el período de intervención es entre 4 y 6 meses". Se estima que estas unidades pueden atender a alrededor de 35 jóvenes anualmente, lo que es “bastante insuficiente” para las características de los sujetos de atención, que requieren dispositivos con una intervención más especializada.

En el caso de jóvenes con enajenación mental que han cometido un delito y no tienen juicio de realidad de lo ocurrido, "no existen lugares donde tenerlos". Sename no puede asumirlos, ya que su trastorno irreversible en el ámbito de la salud mental los hace no susceptibles a las intervenciones que la institución puede ofrecer.

El psiquiatra Rodrigo Paz señaló que Lisette Villa pudo haber estado sobremedicada. Se le suministraba benzodiazepina, un fármaco que en dosis bajas sirve como estabilizador del ánimo, pero en la cantidad administrada a Lisette actúa como antipsicótico. Además, estuvo “expuesta a antidepresivos por años”, a pesar de que, a excepción de la fluoxetina, no está demostrado su efecto en niños. Por el contrario, la sertralina, otro fármaco que tomaba, puede tener un efecto adverso en menores, volviéndolos "más agresivos, impulsivos e irritables".

La "poca prolijidad" en la manipulación de estos medicamentos en los centros es "generalizada", según Francisco Estrada, abogado experto en infancia y exdirector del Sename. El stock se encuentra en cualquier parte, cualquiera lo manipula, y existen problemas graves con la dosificación. Los adolescentes saben simular, dejando la pastilla debajo de la lengua, lo que dificulta saber si están tomando las dosis de manera efectiva si no hay personal especializado.

Impacto de la Salud Mental en Niños del Sename

Los problemas mentales que enfrentan los menores del Sename gatillan trastornos de conductas asociados a déficit atencional, agresividad, hiperactividad e inestabilidad emocional, que conllevan en ocasiones un consumo problemático de drogas. El psiquiatra infanto-juvenil Juan Andrés Mosca explica que “no solo tienen una enfermedad mental, sino que tienen todos estos condicionantes sociales. Por algo están en el Sename. Y todo eso es un agravante para la salud mental”. La mayoría tiene 2 o 3 diagnósticos, y son niños que deberían estar en un tratamiento de salud mental de ultra especialidad.

Un estudio de la Universidad Católica de 2012, “Estudio Relativo al Diagnóstico y Salud Mental de niños, niñas y adolescentes en el marco del programa Vida Nueva”, concluye que un alto porcentaje (45,3%) de esta población presenta conducta de riesgo suicida. Pese a la importancia del tema, hay escasos estudios al respecto y no están actualizados. La situación es crítica: "Chile tiene la tasa de suicidio adolescente más alta de la región y no tiene camas para hospitalización psiquiátrica infantojuvenil", asegura Francisco Estrada.

Abandono Post-Egreso: El Desafío de la Vida Independiente

Una Segunda Desprotección al Cumplir 18 Años

El cumpleaños número dieciocho de los jóvenes del Sename no siempre es motivo de celebración. Muchos deben hacer sus maletas y abandonar la institución en ese preciso instante. Este es un duro golpe para aquellos que no cuentan con redes de contención emocional y económica. Las huellas de la institucionalización prolongada y la sensación de ser abandonados por segunda vez, convierten la vida independiente en un desafío, para muchos, inalcanzable.

Hernán Lepín, quien pasó diez años en un hogar, relata la angustia de ese día: "Es como volver a sentir el desarraigo". Nadie le preguntó dónde iría, ni con quién. Él tampoco lo sabía. La noche anterior, sintió la misma angustia que había vivido en otras dos ocasiones: cuando su madre lo dejó con una tía a los seis años y cuando carabineros lo llevaron a la Fundación. Nunca más supo de su madre ni de sus tíos.

Ilustración de un joven solitario frente a una institución, con una maleta

El Ciclo de la Vulnerabilidad y la Ausencia de Seguimiento

Según datos del Sename, hasta el 31 de diciembre de 2015, 1.199 jóvenes estaban a punto de egresar del sistema de protección, y 470 abandonaron el sistema ese mismo año. Sin embargo, no existen registros que permitan asegurar dónde y cómo se encuentran. Tampoco es obligación del Servicio Nacional de Menores, ni de los tribunales de familia, informar lo que sucede con estos jóvenes que en promedio viven alrededor de diez años en residencias del Sename.

La experiencia de Hernán Lepín tras el egreso es reveladora. Después de su práctica, comenzó a invertir su tiempo en fiestas, a consumir drogas duras y a dormir en la calle, asaltando para financiarse. A los diecinueve años, fue condenado a cinco años de cárcel por robo con violencia e intimidación. Un estudio de la Fundación San Carlos de Maipo, en conjunto con Gendarmería y Paz Ciudadana, reveló que el 47% de la población penal ha registrado ingreso al sistema de protección del Sename.

Anuar Quesille, oficial de protección en Unicef, explica que, aunque el Estado invierta un promedio de más de 21 millones de pesos por cada joven egresado en diez años, las herramientas entregadas actualmente por el sistema no aseguran que al momento de egresar se encuentren en las condiciones óptimas de escolaridad e integración psicosocial adecuada para iniciar su vida adulta. Los expertos aseguran que vivir el egreso es similar a salir de prisión, pues deben reinsertarse en un ambiente social del que nunca fueron parte.

Las consecuencias de vivir en residencias masivas con alto nivel de rotación de personal son similares en los distintos egresados. Cuando los jóvenes "nunca desarrollaron de forma sana el apego a una figura afectiva sólida, donde no te sentiste amado, ni seguro, lo más probable es que busques aceptación en otras personas, haciéndolos vulnerables al entorno".

Iniciativas y Resiliencia a Pesar de las Carencias

En un intento por disminuir el impacto de esta situación, el Sename comenzó a implementar en 2011 un Plan de Preparación para la Vida Independiente, enfocado en completar la escolarización y capacitar a los adolescentes. Sin embargo, los directores de residencias como Aldea Mis Amigos y Koinomadelfia, que acogen a la mayor cantidad de adolescentes que egresan a los dieciocho años en la Región Metropolitana, afirman no tener conocimiento de este plan, a pesar de sus años de experiencia.

A pesar de las deficiencias del sistema, existen ejemplos de resiliencia y auto-organización. Matías Orellana, quien egresó de una Fundación Mi Casa en 1986, regresaba cada noche a dormir escondido en el patio trasero del hogar, ayudado por sus compañeros. Esta vivencia lo llevó a fundar la Fundación de Egresados de Casas de Menores (ECAM), a través de la cual colabora como guía en el proceso de egreso de jóvenes en diez hogares de Chile. Su trabajo se concentra en velar por las carencias que él mismo padeció, ofreciendo alojamiento, buscando empleo y gestionando atención en el sistema de salud. Matías pudo continuar sus estudios de contador auditor en la universidad gracias al apoyo de una vecina que lo acogió en su casa.

Cuestionamientos Éticos y Profesionales

La Dimensión Ética en la Formación Profesional

El Colectivo Notros considera urgente que la comunidad profesional, particularmente las Escuelas de Psicología y organizaciones gremiales, se interroguen sobre la relevancia que presenta la dimensión ética, política y moral. Es cada vez más necesaria la incorporación de una formación en derechos humanos en los currículums de los profesionales de las ciencias sociales. Esto, sumado a una reflexión crítica y permanente, tanto a nivel teórico como práctico, permitirá cuestionar y prevenir la reproducción de lógicas abusivas, violentas y cómplices frente a las problemáticas con las que trabajan.

El saber psicológico, según el académico Ignacio Martín Baró, “debe ponerse al servicio de una sociedad donde el bienestar de los menos, no se asiente sobre el malestar de los más, donde la realización de los unos no requiera la negación de los otros, donde el interés de los pocos no exija la deshumanización” (1998).

La pobreza, la exclusión, el abandono y la violencia, tanto física como sexual, lamentablemente no son prácticas nuevas. Sin embargo, como sociedad y, particularmente, como instituciones encargadas de la formación de profesionales, se ha postergado, negado, minimizado e, incluso, invisibilizado el maltrato grave hacia niños y niñas. Este silencio no tiene justificación. Más que nunca se necesitan profesionales a la altura de estas circunstancias, comprometidos con la protección de los derechos humanos y de la infancia, así como dispuestos a estar al servicio de las necesidades que demanden las comunidades.

El Caos Estadístico y la Responsabilidad Estatal

El "caos estadístico" es una realidad en el Sename. El número de menores vulnerables muertos cada año bajo la tutela del Estado es incierto. Un informe del Ministerio de Justicia (2005-2016) reportó 185 muertes, pero un reporte de Unicef reveló que el número de fallecimientos en 2010 era cinco veces el reportado. El análisis de anuarios oficiales del Sename (2010-2014) arroja 318 fallecimientos, que sumados a 77 de la lista de Justicia de ese período, darían un total de 395.

“El Estado de Chile no cumple con sus compromisos internacionales en materia de infancia, ni siquiera sabe cuántos niños hay en sus establecimientos y mucho menos cuántos de ellos han fallecido y cuáles son sus causales”, afirmó el diputado René Saffirio, quien requirió formalmente información sobre las causas de las muertes. Saffirio, quien presidió la primera comisión investigadora del Congreso sobre el Sename, presentó un informe con 200 medidas urgentes, de las cuales "ninguna se han cumplido".

La situación ha puesto en evidencia un sistema en el que los niños vulnerables son cuidados por personal sin ninguna capacitación -ni siquiera en primeros auxilios- y que ha recibido quejas por maltratos, sobremedicación y negligencia. "Este no es un tema solo del servicio, sino del conjunto de la sociedad, porque durante 25 años el gobierno, el Legislativo, el Poder Judicial, la sociedad en su conjunto no se ha hecho cargo de los niños. Y en el caso especial de estos niños, menos todavía porque son los más pobres de los pobres. No marchan, no votan, no exigen", señaló María Estela Ortiz.

Ilustración de niños con rostros tristes o serios, representando la invisibilidad

Perspectiva Histórica y Propuestas de Transformación

El Abandono de la Infancia a Través del Tiempo

La crisis del Sename ha sido abordada desde diversas disciplinas, pero la académica del Instituto de Historia UC, Ximena Illanes, y el doctorante Miguel Morales, han subrayado la necesidad de una perspectiva histórica. Los casos de menores fallecidos, que llegan a 1.313 desde 2005, parecen ser "hechos sistemáticos y prolongados en el tiempo".

Illanes y Morales explican que a fines de la Edad Media, diferentes instituciones de asistencia ya se especializaban en acoger a miles de criaturas abandonadas, como en la Barcelona del siglo XV. "Las pequeñas cartas, ropas y abrigos, medallas partidas por la mitad y señales de identificación, reflejaron un doloroso proceso de separación momentánea o definitiva". Estos registros también mencionan historias de maltratos y abusos, dificultando la creación de lazos afectivos y la integración a la comunidad. El uso del concepto de abandono en estos casos, señalan los académicos, puede promover la invisibilización de la precariedad y desigualdad social de los niños, niñas y sus familias.

Los estudios históricos sobre la infancia permiten poner en perspectiva el papel de instituciones como el Sename, las cuales deberían ir más allá de la protección o restitución de derechos, ofreciendo una mirada sobre la infancia como parte integrante y partícipe de la construcción de una sociedad.

Hacia un Nuevo Modelo de Protección

Francisco Estrada propone tres pilares para una solución definitiva:

  1. Unidades polivalentes: Con niños adecuadamente medicados y personal dedicado que trabaje también con las familias, sin aislarlas.
  2. Revínculo familiar: El objetivo final debe ser que los niños vuelvan con sus familias de origen. Se reconoce que "los niños son internados por pobreza" y que muchos padres fueron maltratados en su infancia. La solución no es quitárselos, sino romper el círculo vicioso, entregándoles herramientas y acompañándolos.
  3. Defensa jurídica adecuada: Los niños necesitan una defensa jurídica que vele porque todos los actores del proceso hagan su trabajo. Actualmente, existe una diferencia sustancial entre los menores "infractores de ley", que cuentan con "muy buenos defensores", y aquellos que llegan a los tribunales de familia vulnerados, para ser protegidos por el sistema.

Paula de la Cerda piensa que hay una falencia estructural en el sistema: “Hay un problema de visibilizar que la realidad de estos niños exige una priorización del sistema de salud, porque en vista del daño y el sufrimiento por el que han pasado no pueden ser atendidos como cualquier niño. No es población general, es una población especialmente dañada”.

A mediano plazo, el Consejo para la Infancia pretende cerrar el Sename y realizar una transición a un nuevo servicio, con la esperanza de dejarlo instalado antes de 2019. Sin embargo, “los niños no pueden esperar”. Se están impulsando proyectos piloto como la residencia de Alta Especialidad, un centro de mediana estadía para el 9% de los casos con patologías psiquiátricas duras, con un costo anual de mil millones de pesos. Este atendería a unos 35 jóvenes anualmente en la Región Metropolitana, un paso, pero “no es suficiente”.

Desafíos Educativos y la Desatención a las Necesidades Infantiles

El problema del abandono y la desatención no se limita a los hogares de protección, sino que se extiende a otros ámbitos como el educativo. En las escuelas, es común "bautizar" distintos comportamientos que superan la "normalidad" de los niños como déficit atencional. Antes, se denominaba "falta de madurez". Sin embargo, esta etiqueta puede dejar a muchos niños y jóvenes "al margen del camino".

El caso de Mati, a quien se le diagnosticó "carencia de afectos" por su comportamiento silencioso, no recibió la medicación necesaria, sino la recomendación de "afecto, cariño y responsabilidades en la sala". A pesar de esto, una profesora jefa, al ser contradicha por los diagnósticos de neurólogos y psicólogos, comenzó a "poblar" el libro de clases con anotaciones categóricas por comportamientos como "no trajo la flauta", "comió en la sala una manzana", o "se levantó del asiento sin pedir permiso". Finalmente, a fin de año, se le canceló la matrícula a Mati. La Superintendencia de Educación, ante el recurso del abuelo Carlos, concluyó que el colegio actuó de acuerdo a su normativa interna, cerrando la denuncia.

Esta situación plantea preguntas críticas: ¿cómo se construye el perfil de un niño si los contextos son diferentes? ¿Se toman en cuenta los estilos de aprendizaje? ¿Cómo se liberan a los niños de la presión del SIMCE? La escuela de hoy, por tanto, debe repensar su rol, mirando y sintiendo con los ojos de los niños de hoy, incidiendo en la construcción e innovación curricular, y redefiniendo el papel de los profesores al incorporar a otros profesionales como neurólogos, psicólogos, sociólogos y antropólogos para un desarrollo integral.

Un Llamado a la Sociedad y la Justicia

La sociedad chilena está construyendo un futuro donde los más vulnerables, los niños, están desprotegidos. "No hay riqueza más sagrada de la humanidad que nuestros niños y niñas. No hay mayor responsabilidad de la humanidad que el asegurar que sus derechos sean respetados, que su bienestar sea protegido y que sus vidas sean libres de miedo y necesidades insatisfechas y crezcan en paz" (Kofi A. Annan, 2000).

Miles de niños sufren en silencio los abusos de delincuentes sexuales y las fallas del sistema judicial. El testimonio de una madre cuya hija de 3 años fue abusada, y cuya causa fue cerrada por "falta de antecedentes" a pesar de la confirmación del IML y el tratamiento reparatorio, resalta la impotencia y la desilusión ante la justicia. A pesar de las declaraciones de la niña y la confirmación de la sintomatología, el sistema ha fallado en brindar protección y sancionar a los culpables.

Es imprescindible que, como sociedad, se entienda que "TODO niño o niña ES nuestro hijo, no importa la biología ni la genética". Tenemos la obligación de protegerlos, abrigarlos, alimentarlos y contener su tristeza. Urge:

  • Creer a los niños.
  • Asegurar que estos casos no prescriban.
  • Exigir a las autoridades políticas que asuman su notable abandono de deberes y den respuestas ante esta negligencia, cumpliendo los acuerdos y tratados internacionales sobre la Convención de los derechos del niño.

Los niños no tienen voz ni voto, y a menudo tampoco dinero, lo que los deja fuera de las prioridades parlamentarias. Es un deber olvidado de los funcionarios y las promesas hechas antes de ser elegidos. Los niños juzgarán en el futuro, pero hoy necesitan que la sociedad levante la voz, a través de nuevos líderes y nuevas ideas, para limpiar y esclarecer cada uno de estos hechos repudiables. "Niños y niñas olvidados, que parecen existir solo cuando mueren. Niños y niñas sin voz, sin risa, sin expectativas, condenados por la pobreza y el abandono. Niños y niñas que no saben de cariño, de abrazos, de cumpleaños, sino de castigos, abusos, soledad y silencio".

World Vision y su análisis sobre la crisis del Sename

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