El Envejecimiento Facial y de las Manos: Cambios, Causas y Tratamientos

El envejecimiento es un fenómeno natural y, con el avance de la edad, aparecen complicaciones relacionadas. La piel es el órgano más grande y visible del cuerpo humano y atraviesa dos etapas de envejecimiento: el envejecimiento intrínseco y el envejecimiento extrínseco. El envejecimiento interno, también llamado proceso de envejecimiento natural, comienza alrededor de los 25 años, aunque sus signos en el rostro se observan varios años después.

Los cambios en la piel están entre los signos más visibles del envejecimiento, incluyendo las arrugas y la piel flácida. El encanecimiento del cabello es otro signo obvio de envejecimiento. La apariencia de la cara y el cuello normalmente cambia con la edad, al igual que las manos.

Factores que Contribuyen al Envejecimiento de la Piel

La aparición de diversas afecciones relacionadas con la edad depende de los múltiples factores a los que ha estado expuesto el cuerpo. El envejecimiento de la piel es un proceso complejo influenciado por factores internos y externos. Entre los factores internos, la genética desempeña un papel fundamental, determinando cómo nuestra piel envejecerá con el tiempo. Además, los cambios biológicos naturales, como la disminución en la producción de colágeno y elastina, contribuyen a la pérdida de firmeza y elasticidad.

Por otro lado, los factores externos también desempeñan un rol importante. Los cambios en la piel están relacionados con factores ambientales, constitución genética, nutrición y otros. Sin embargo, el factor individual más importante es la exposición al sol. La radiación ultravioleta (UV) de la luz solar y otras fuentes acelera el proceso de envejecimiento de la piel, en especial en personas que tienden a quemarse fácilmente, rompiendo las fibras de elastina y colágeno.

Otros factores externos que pueden jugar un papel decisivo en cómo envejecerá nuestra piel son nuestro estilo de vida y nuestra alimentación. El consumo habitual de tabaco y alcohol aceleran el proceso de envejecimiento cutáneo. Los contaminantes y el hábito de fumar también aceleran el proceso de envejecimiento. La gravedad de las arrugas de la piel varía con factores como la exposición solar, el tabaco o la herencia genética.

Finalmente, las expresiones faciales repetitivas, como entrecerrar los ojos, sonreír o fruncir el ceño, forman pequeños surcos debajo de la superficie de la piel. A medida que la piel envejece, pierde flexibilidad y ya no recupera su forma original.

Esquema de las capas de la piel y cómo el envejecimiento afecta al colágeno y la elastina

Signos del Envejecimiento Facial

Con la edad en nuestro rostro coinciden tres procesos naturales que van cambiando nuestro aspecto y que contribuyen a la percepción del envejecimiento: la pérdida de grasa facial, la resorción ósea y la flacidez.

Arrugas y Líneas de Expresión

Las arrugas son las líneas y pliegues que se forman en la piel a lo largo del tiempo. Se observan principalmente alrededor de los ojos, el cuello y la boca. El principal factor de riesgo que contribuye a su aparición es la edad. Con el paso de los años, la elasticidad de la piel se reduce significativamente. Además, la disminución de la producción de aceites naturales de la piel hace que la piel parezca más arrugada. La piel envejecida puede volverse más áspera al tacto debido a la acumulación de células muertas en la superficie y a la ralentización de la renovación celular.

Si hemos fumado, el gesto repetido de los labios alrededor del cigarrillo también pasará factura con el envejecimiento, más evidente en personas fumadoras. Es lo que se conoce como rictus o, popularmente, "código de barras". A medida que la piel pierde su elasticidad, pueden formarse surcos y pliegues más profundos en áreas como alrededor de la boca y la nariz.

Pérdida de Grasa Facial

A partir de los 25 o 30 años, se empieza a involucionar o a envejecer. La pérdida de grasa facial es el principal motivo del envejecimiento de nuestros rostros. En la cara hay muchos compartimentos grasos, situados en distintas capas. Son como "bolsitas de grasa repartidas por toda la cara, sobre todo en la parte de las mejillas, no tanto en la frente". Esta presencia de grasa facial es muy evidente en los niños, que siempre tienden a tener caras regordetas, con mofletes. Pero con el paso de los años "esa grasa se va reabsorbiendo, va desapareciendo" como parte de un proceso natural, haciendo que las caras tiendan a afinarse y a perder volumen con la edad.

Resorción Ósea

Aunque nuestros huesos son rígidos, el tejido óseo es dinámico y sigue un proceso continuo de formación y reparación a lo largo de toda la vida. Con el tiempo se inicia un proceso inverso llamado resorción ósea, en el que los huesos se van reabsorbiendo. Este proceso se da en todo nuestro esqueleto, incluidos los huesos de la cara. En la cara, en ese proceso de reabsorción ósea se producen varios movimientos:

  • El arco cigomático, lo que llamamos el pómulo, pierde volumen.
  • La fosa piriforme, que está en la unión entre el maxilar superior y el arco cigomático, se reabsorbe, y al hundirse esa zona sale una arruga típica del envejecimiento, conocida como surco nasogeniano o pliegue nasolabial.
  • El hueso de la mandíbula también se va reabsorbiendo, lo que hace que vayamos perdiendo la definición del ángulo de la mandíbula, uno de los símbolos de juventud en un rostro.

En general, las caras con una estructura ósea muy angulosa tienden a envejecer mejor. Si bien el proceso de resorción ósea ocurre tanto en hombres como en mujeres, el impacto en el rostro de estas últimas tiende a ser más visible, ya que los hombres suelen tener una estructura ósea más potente y menos grasa facial, lo que mitiga los cambios.

Flacidez Cutánea

El otro proceso que envejece nuestro aspecto, la flacidez, tiene que ver con la combinación de dos factores: la pérdida de tersura en la piel, por la disminución de proteínas como la elastina o el colágeno y el efecto de la gravedad, que hace que todo se vaya cayendo. La pérdida del tono muscular y el adelgazamiento de la piel le dan a la cara una apariencia flácida o caída. En algunas personas, las papadas caídas pueden crear la apariencia de un "doble mentón".

Otros Cambios Visibles en la Cara y el Cuello

  • Poros visibles: El poro es la apertura por donde sale el pelo que crece. Cada pelo tiene una glándula sebácea que produce el sebo que necesita la piel para estar lubricada.
  • Manchas de la edad: Aparecen manchas oscuras sobre la piel como consecuencia de la exposición solar. El número y el tamaño de las manchas y puntos oscuros en la cara aumentan también. Estos cambios en la pigmentación se deben en gran parte a la exposición al sol. Los melanocitos que quedan aumentan de tamaño, y la piel envejecida aparece más delgada, más pálida y transparente. Las manchas pigmentadas, incluyendo las manchas por la edad o "manchas hepáticas" (lentigos), pueden aparecer en zonas expuestas al sol.
  • Sequedad y tirantez de la piel: La piel se deshidrata y se torna seca y rugosa. La suavidad de la piel está directamente relacionada con la presencia de agua. Para proteger a la piel de la pérdida de agua, las glándulas sebáceas producen una sustancia aceitosa llamada sebo. Con el envejecimiento, las glándulas sebáceas producen menos aceite, lo que puede hacer que sea más difícil mantener la piel humectada, causando resequedad y picazón.
  • Cambios alrededor de los ojos: La piel alrededor de los ojos se arruga, creando las patas de gallina. La grasa de los párpados se deposita en las cuencas de los ojos, lo que puede hacer que estos se vean hundidos. Los párpados inferiores pueden aflojarse y se pueden desarrollar bolsas bajo los ojos. El debilitamiento del músculo que soporta el párpado superior puede hacer que los párpados se descuelguen, lo que puede limitar la visión. La superficie externa del ojo (córnea) puede desarrollar un anillo grisáceo-blanco. La parte coloreada del ojo (iris) pierde su pigmentación, lo que hace que la mayoría de las personas mayores parezca tener ojos grises o azules claros.
  • Cambios en la boca y la mandíbula: Los dientes faltantes y las encías retraídas cambian la apariencia de la boca, por lo que los labios pueden lucir encogidos. La pérdida de masa ósea en la mandíbula reduce el tamaño de la parte inferior del rostro y hace que la frente, la nariz y la boca sean más pronunciadas.
  • Cambios en la nariz y las orejas: La nariz se puede alargar un poco debido a la flacidez, aunque su estructura no crece. Las orejas pueden alargarse en algunas personas (probablemente causado por crecimiento de cartílago y flacidez). Los hombres pueden desarrollar pelo en las orejas que se hace más largo, más grueso y más notorio a medida que envejecen.
  • Cejas y pestañas: Se vuelven grises.

Cirujano Plástico Facial Explica la Transferencia de Grasa

Envejecimiento de las Manos

Junto con la cara, o quizás más, las manos son la parte del cuerpo más expuesta a las agresiones externas. Su piel está sometida todos los días del año a la acción de factores externos (sol, viento, detergentes, agua), por lo que tiende a dañarse e irritarse con más facilidad. Además, la piel de las manos es más fina, con menos colágeno en la dermis y menos tejido adiposo, lo que la hace más vulnerable al envejecimiento prematuro. También es una piel con escasas glándulas sebáceas, por lo que es más propensa a deshidratarse y, por ende, a arrugarse.

El proceso de envejecimiento de las manos tiene su peculiar idiosincrasia. Intervienen muchos factores: desde la pérdida de grasa que configura una mano huesuda y con venas muy marcadas y visibles, hasta el fotoenvejecimiento, que en esta zona es muy marcado porque a menudo no se aplica protección solar.

Síntomas del Envejecimiento Temprano de las Manos

  • Manchas y otras lesiones pigmentadas: Principalmente léntigos solares (lesiones planas tipo peca de diferentes tamaños) y queratosis seborreicas (lesiones benignas marronáceas generalmente palpables). Las primeras están más relacionadas con la exposición solar progresiva. Estos son uno de los primeros signos del envejecimiento prematuro.
  • Arrugas y venas visibles: Con los años se produce una pérdida de colágeno y elastina en la dermis, así como de la grasa subyacente. Esto provoca la aparición de arrugas y que las venas y tendones sean más visibles, haciendo que las manos se vean más envejecidas.
  • Deshidratación: La alteración de las capas de la piel también provoca que esta sea más frágil y propensa a hematomas o sequedad. Las manos comienzan a manifestar el envejecimiento prematuro con sequedad, rojeces y capilares dilatados.

Además, el efecto de una posible artrosis degenerativa en las articulaciones puede hacer que aparezcan los nódulos de Heberden, que además de dolorosos pueden llegar a deformar los dedos. También existen patologías como la artritis reumatoide que producen alteraciones.

Foto comparativa de manos jóvenes y manos envejecidas con lentigos y venas marcadas

Prevención del Envejecimiento Cutáneo

El envejecimiento es un proceso natural que no podemos frenar. Sin embargo, la exposición al sol y el tabaquismo probablemente hacen que las arrugas se desarrollen más rápidamente. Dado que la mayoría de los cambios de la piel están relacionados con la exposición al sol, la prevención es un proceso de toda la vida.

  • Protección solar: Evite las quemaduras solares en la medida de lo posible. Use un protector solar de amplio espectro de buena calidad con un factor de protección solar de, al menos, 30, todos los días y todo el año, incluso en invierno o días nublados. Aplique una buena cantidad de protector solar en la cara y las manos. Use prendas de vestir protectoras y un sombrero de ala ancha, camisas de manga larga y gafas de sol cuando esté al sol, especialmente al mediodía.
  • Hidratación y cuidado diario: Lave su cara suavemente e hidrátela todos los días. La piel seca arruga las células de la piel, lo que puede derivar en líneas de expresión y arrugas. Mantenga la piel humectada con lociones y otros humectantes. No use jabones que sean fuertemente detergentes o muy perfumados. No se recomienda el uso de aceites de baño, dado que pueden hacer que usted se resbale y caiga. En la rutina diaria de las manos, use cremas emolientes para mantenerlas muy bien hidratadas.
  • Dieta y estilo de vida: No fume. Mantenga una alimentación saludable. Existen algunas pruebas de que ciertas vitaminas que se obtienen con la alimentación ayudan a proteger la piel. La buena nutrición y el consumo de líquidos suficientes también son de gran ayuda. La deshidratación aumenta el riesgo de lesión en la piel. Algunas veces, las deficiencias nutricionales menores pueden ocasionar erupciones, lesiones cutáneas y otros cambios en la piel.
  • Uso de guantes: Para proteger las manos de los detergentes de uso doméstico, así como del frío y el viento en invierno.

Tratamientos para Reducir los Signos del Envejecimiento

Existe una variedad de métodos de tratamiento disponibles para reducir las arrugas y otros signos del envejecimiento. Los médicos estéticos siempre aconsejan prevenir la piel envejecida, para evitar tener que tratarla. Pero una vez aparecen los signos de la edad, aún existen muchos tratamientos que permiten mejorar la calidad de la piel y alargar su juventud.

Productos Tópicos y Cosméticos

  • Retinoides tópicos: Son medicamentos de venta con receta, derivados de la vitamina A, que ayudan en gran medida a reducir las arrugas y las líneas finas. Algunos de los medicamentos más comunes son la tretinoína y el tazaroteno. Otra opción que se puede comprar sin receta médica es el adapaleno.
  • Cremas antiarrugas: Son cremas que se venden sin receta y que pueden proporcionar una mínima mejora de las arrugas existentes. Las cremas humectantes suelen contener ingredientes activos destinados a reducir las líneas de expresión y las arrugas, como el retinol, la niacinamida y la vitamina C. Muchos de estos productos también incorporan un protector solar de amplio espectro.
  • Retinol en manos: Es muy recomendable usarlo por la noche en las manos, ya que se asegura una mejor penetración mientras se duerme.

Procedimientos Médico-Estéticos

Para mitigar el envejecimiento, muchos procedimientos de cirugía estética tratan de restaurar los volúmenes con rellenos, tanto para camuflar la resorción ósea como la pérdida de grasa.

  • Láser: Este procedimiento implica la destrucción de la capa más externa de la piel (epidermis), dejando al descubierto la capa base (dermis). La curación de la herida o quemadura hace que salga a la superficie una piel más tersa y relativamente más joven. Un láser o una luz intensa pulsada (IPL) eliminan las capas externas de la piel, promoviendo la regeneración de células frescas y estimulando la producción de colágeno. Es efectivo para reducir arrugas, manchas en la piel y cicatrices, al tiempo que consigue un tono uniforme y elimina las lesiones vasculares. Para las manos, los láseres son la mejor opción contra las manchas.
  • Peeling químico: El médico aplica una solución química que elimina las capas superiores de la piel. Ayuda a reducir manchas, arrugas finas y cicatrices de acné. También ofrece muy buenos resultados en las manos para mejorar la textura de la piel.
  • Dermoabrasión: El médico lija capas de piel con un cepillo que gira rápidamente, lo que hace que la piel quede más suave.
  • Toxina botulínica tipo A (Botox): Este procedimiento lo realiza el médico para evitar la contracción de los músculos, proporcionando así una apariencia de piel más tersa.
  • Rellenos dérmicos: Como el ácido hialurónico, se inyectan en la piel para restaurar el volumen perdido y rellenar arrugas y pliegues. Son especialmente útiles para tratar surcos nasolabiales y líneas de marioneta. También se usan infiltraciones de ácido hialurónico específico o estimuladores del colágeno para aumentar el grosor de las manos que se quedan huesudas.
  • Radiofrecuencia: Utiliza energía electromagnética para calentar las capas profundas de la piel. Este calor estimula la producción de colágeno y elastina, lo que resulta en una piel más firme y tersa.
  • Hilos tensores: Son suturas que se insertan debajo de la piel para elevar y tensar áreas específicas del rostro y el cuerpo.
  • Bioestimulación con factores de crecimiento: Repara y regenera los tejidos desde el interior mediante la activación de fibroblastos. Este tratamiento regenera la piel facial otorgándole más luminosidad, tersura y un aspecto más saludable.
  • Lipofilling para manos: Esta técnica utiliza grasa del propio cuerpo para recuperar la apariencia más juvenil de las manos, logrando manos más jóvenes, más tensas y visiblemente menos arrugadas.

Manicuras con Efecto Antiedad

Las manicuras también pueden ser aliadas en el disimulo del envejecimiento prematuro de las manos:

  • Para los 40: Uñas con longitud corta-media y forma natural (redondeada o un poco cuadrada). Colores favorecedores: negro o rojo-burdeos.
  • Para los 50: Manicura tradicional con tonos nude (rositas, marrones, beige) o colores translúcidos ("milky nails") para un efecto óptico rejuvenecedor. Largo medio y forma almendrada en la punta.

Problemas Comunes de la Piel en Adultos Mayores

A medida que se envejece, se incrementa el riesgo de que se produzcan lesiones en la piel. La piel es más delgada, más frágil y se pierde un poco de la capa protectora de grasa. También puede ser menos capaz de sentir el tacto, la presión, la vibración, el calor y el frío. Frotar o jalar la piel pueden causar desgarros cutáneos. Los vasos sanguíneos frágiles se pueden romper fácilmente. Se pueden formar moretones y acumulaciones de sangre planas (púrpura) y elevadas (hematomas), incluso después de una lesión menor.

Más del 90% de todas las personas adultas mayores tiene algún tipo de trastorno de la piel. Los trastornos de la piel pueden ser causados por muchas afecciones, incluso:

  • Enfermedades vasculares como la ateriosclerosis
  • Diabetes
  • Cardiopatía
  • Enfermedad hepática
  • Deficiencias nutricionales
  • Obesidad
  • Reacciones a medicamentos
  • Estrés

La piel envejecida se repara a sí misma más lentamente que la piel joven. La curación de una herida puede ser hasta 4 veces más lenta. Esto contribuye a la generación de úlceras de decúbito e infecciones. La diabetes, los cambios en los vasos sanguíneos, la disminución de la inmunidad y otros factores también afectan la curación.

Otros cambios importantes incluyen:

  • La capa de grasa subcutánea se adelgaza, por lo que se tiene menos aislamiento y amortiguación. Esto aumenta el riesgo de lesión de la piel y reduce la capacidad de conservar la temperatura corporal, aumentando el riesgo de hipotermia en clima frío.
  • Las glándulas sudoríparas producen menos sudor. Esto hace que sea más difícil mantenerse fresco, aumentando el riesgo de sobrecalentarse o de sufrir insolación.
  • Las neoplasias como papilomas cutáneos, verrugas, parches marrones ásperos (queratosis seborreica) y otras manchas son más comunes en las personas mayores. También son comunes las manchas ásperas de color rosado (queratosis actínica) que tienen una pequeña posibilidad de convertirse en cáncer de piel. Los cánceres de piel también son comunes y generalmente se localizan en áreas expuestas al sol.
Gráfico informativo sobre la prevalencia de trastornos de la piel en personas mayores

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