El bocio se define como el crecimiento anormal de la glándula tiroides, una glándula en forma de mariposa ubicada en la base del cuello, justo debajo de la nuez de Adán. Este crecimiento puede manifestarse como un agrandamiento general de la tiroides o como el resultado de un crecimiento celular irregular que forma uno o más bultos, conocidos como nódulos. La aparición de un bulto o una inflamación característica en la parte anterior del cuello suele ser el signo más evidente.
Aunque el bocio puede afectar a hombres y mujeres de todas las edades, es más frecuente en mujeres adultas y su incidencia aumenta significativamente con la edad, siendo más común después de los 40 y especialmente relevante en adultos mayores de 55 años. Este trastorno suele estar relacionado con afecciones de la tiroides que alteran la producción hormonal o el crecimiento glandular.
Causas y Factores de Riesgo del Bocio
Diversos factores influyen en la función o el crecimiento de la tiroides, pudiendo causar un bocio. La patogenia del bocio puede ser consecuencia de procesos de estimulación, inflamación, proliferación o infiltración del tejido tiroideo.
Causas Principales
- Deficiencia de yodo: El yodo es esencial para la producción de hormonas tiroideas. Si no se ingiere suficiente yodo en la dieta, la producción hormonal disminuye y la glándula pituitaria envía una señal a la tiroides para que produzca más, causando su crecimiento. A nivel mundial, es la causa más común, aunque en países desarrollados con sal yodada, es poco frecuente.
- Enfermedades autoinmunes:
- Enfermedad de Hashimoto: Un trastorno en el que el sistema inmunitario ataca los tejidos sanos de la tiroides, causando inflamación y producción insuficiente de hormonas (hipotiroidismo). La glándula pituitaria, al detectar el deterioro, estimula la tiroides para producir más, lo que puede agrandarla.
- Enfermedad de Graves: Otro trastorno autoinmunitario donde el sistema inmunitario produce una proteína que imita a la hormona estimulante de la tiroides (TSH), lo que lleva a un exceso de producción hormonal (hipertiroidismo) y al crecimiento de la tiroides.
- Nódulos tiroideos: Son crecimientos irregulares de células tiroideas que forman un bulto. Puede ser un nódulo único o varios (bocio multinodular). La causa de los nódulos no siempre está clara, pero pueden influir factores genéticos, dietéticos, de estilo de vida y ambientales. La mayoría de los nódulos tiroideos son benignos.
- Cáncer de tiroides: Aunque es menos común, el cáncer de tiroides se presenta aproximadamente en el 5% de las personas con nódulos tiroideos.
- Inflamación (Tiroiditis): La tiroiditis es la inflamación de la tiroides, que puede ser causada por un trastorno autoinmunitario, una infección bacteriana o viral, o ciertos medicamentos. La inflamación puede conducir a hipertiroidismo o hipotiroidismo y causar un agrandamiento notable de la glándula.
- Bocio por trastornos genéticos: Como la dishormonogénesis tiroidea o la resistencia a las hormonas tiroideas.
- Adquirido: Por sustancias bociógenas (como algunos alimentos en exceso como yuca, brócoli, coliflor y col) o medicamentos (amiodarona, litio).
Factores de Riesgo Específicos para el Adulto Mayor
Cualquier persona puede desarrollar bocio, pero existen factores que aumentan el riesgo:
- Edad: Los bocios son más comunes después de los 40 años. El bocio nodular tóxico se presenta con mayor frecuencia en adultos mayores, especialmente en mujeres mayores de 55 años.
- Ser mujer: Las mujeres tienen una mayor probabilidad de padecer bocio u otros trastornos de la tiroides.
- Menopausia: Los problemas de tiroides son más probables en mujeres durante la menopausia.
- Antecedentes médicos familiares: La historia familiar de bocio o trastornos tiroideos aumenta el riesgo, y se han identificado factores genéticos asociados.
- Medicamentos: Algunos tratamientos médicos, incluyendo la amiodarona (para el corazón) y el litio (psiquiátrico), pueden aumentar el riesgo.
- Exposición a la radiación: Radiaciones cervicales previas.

Manifestaciones Clínicas y Síntomas
La mayoría de las personas con bocio no presentan signos ni síntomas más allá de la hinchazón en la base del cuello. Sin embargo, el crecimiento del bocio, especialmente en adultos mayores, puede causar diversos problemas.
Síntomas Generales y Obstructivos
- Hinchazón en la base del cuello: Es el signo más frecuente y, en ocasiones, el único.
- Síntomas compresivos: Cuando el bocio es demasiado grande o su ubicación obstruye las vías respiratorias y la laringe, puede generar:
- Dificultad para respirar (disnea).
- Disfagia (dificultad para tragar), por compresión del esófago.
- Disfonía (cambios en la voz) o ronquera, por compresión nerviosa.
- Tos.
- Problemas de opresión, incluso para comer o beber.
Síntomas en el Adulto Mayor
En los adultos mayores, los síntomas del bocio, especialmente si se asocia a hipertiroidismo, pueden ser menos específicos y confundirse con otras afecciones relacionadas con la edad. Estos pueden incluir:
- Debilidad y fatiga.
- Palpitaciones y dolor o presión en el pecho.
- Cambios de memoria y de ánimo.
- Deposiciones frecuentes.
- Intolerancia al calor.
- Aumento del apetito.
- Aumento de la transpiración.
- Calambres musculares.
- Nerviosismo e inquietud.
- Pérdida de peso.
Es importante destacar que el bocio nodular tóxico no provoca exoftalmos (ojos saltones), una característica que sí puede ocurrir con la enfermedad de Graves.
Diagnóstico del Bocio
El diagnóstico del bocio requiere una combinación de exploración física, pruebas de laboratorio y estudios de imagen.
Exploración Física
La palpación del cuello es el primer elemento que el especialista debe considerar. A través de ella, es posible detectar una especie de bulto de consistencia variable, y a veces se palpan zonas más firmes que se corresponden con los nódulos. Sin embargo, la palpación solo es efectiva para identificar nódulos de entre 0,8 y 1 centímetro de grosor.
Pruebas de Laboratorio
La valoración analítica estudia la función tiroidea. Como prueba de cribado inicial, está indicada la determinación de TSH (hormona estimulante de la tiroides). Los niveles plasmáticos de TSH, T4 libre (tiroxina) y T3 libre (triyodotironina) permiten determinar el funcionamiento de la glándula tiroidea. Si la TSH está disminuida, se solicitará T4 libre y T3 libre. Si la TSH está elevada, habrá que determinar T4 libre y anticuerpos antitiroideos.
Otros estudios inmunológicos incluyen la determinación de anticuerpos contra la tiroperoxidasa (para un componente inmunológico) y anticuerpos antitiroglobulina (en sospecha de tiroiditis de Hashimoto). La determinación de tiroglobulina es un marcador tumoral altamente específico para el seguimiento de pacientes intervenidos de cáncer de tiroides. La calcitonina debe pedirse en caso de historia familiar de carcinoma medular de tiroides o si la punción es sugestiva de esta patología.
Estudios Imagenológicos
- Ecografía tiroidea: Es un método no invasivo, rápido y repetible. Aporta información sobre la posición, el tamaño, la forma, los bordes, el contenido, el patrón ecogénico y vascular del nódulo. Es útil para identificar los nódulos de riesgo y sirve de guía para la realización de la Punción Aspiración con Aguja Fina (PAAF). La ecografía no se recomienda como prueba de cribado en pacientes con función tiroidea y exploración física normales. Se aconseja en pacientes con nódulos palpables, bocio multinodular, adenopatías cervicales, nódulos de rápido crecimiento o de alto riesgo (historia familiar de cáncer de tiroides).
- Gammagrafía tiroidea (GT): Permite conocer la avidez del tiroides por el radioisótopo, clasificando los nódulos de más de 1 cm como fríos (hipocaptantes), calientes (hipercaptantes) o tibios (isocaptantes). Se debe realizar GT cuando los niveles de TSH están por debajo de lo normal (hipertiroidismo), si se sospecha tiroides ectópico o bocio retroesternal. En áreas de déficit de yodo, se realiza incluso con niveles de TSH normales. Es importante recordar que la GT no diferencia un nódulo tiroideo maligno, y la creencia de que todos los nódulos fríos son malignos es falsa.
- Radiografía simple de cuello y tórax: Indicada ante la presencia de bocios con sintomatología compresiva.
- Tomografía computarizada (TC) y resonancia magnética (RM) de cuello y tórax: Útiles para definir compresión, desplazamientos u otros conflictos de espacio producidos por el aumento de volumen del tiroides o de otros órganos del cuello o del mediastino.
Punción Aspiración con Aguja Fina (PAAF)
La PAAF es la prueba diagnóstica fundamental en la evaluación de un nódulo tiroideo para descartar patología maligna. Se indica en todo paciente donde se necesite precisar la etiología de un bocio nodular o difuso, especialmente si el nódulo tiroideo único o el nódulo dominante es mayor de 1 cm. No es necesaria en nódulos menores de 10 mm, a menos que exista una sospecha ecográfica o historia personal de riesgo.
Los resultados de la PAAF pueden ser negativos (patología benigna), positivos (cáncer de tiroides) o sospechosos. Es crucial tener en cuenta que el riesgo de cáncer de tiroides es el mismo en un nódulo único que en un nódulo dominante de un bocio multinodular.

Tipos Específicos de Bocio Relevantes en el Adulto Mayor
Bocio Simple No Tóxico
Se denomina bocio simple a un aumento del tamaño de la glándula tiroides sin alteración de la función hormonal. Es un crecimiento no canceroso que no implica una producción excesiva o insuficiente de hormonas. Los estudios en España indican una prevalencia de bocio simple en torno al 4-7% y es la patología tiroidea más frecuente.
La causa más frecuente del bocio simple no tóxico a nivel mundial es la deficiencia de yodo. También puede ser consecuencia de la ingestión de determinadas sustancias o fármacos (amiodarona, litio) o alimentos bociógenos en exceso. En el adulto mayor, la actitud ante el bocio simple esporádico depende del tamaño: si es grande y causa síntomas compresivos, se indica tratamiento quirúrgico. Si es pequeño y de poca evolución, puede observarse sin tratamiento farmacológico, ya que el tratamiento supresor con levotiroxina a dosis altas presenta un balance riesgo-beneficio negativo en esta población.
Bocio Nodular y Multinodular
Se conoce como bocio nodular al aumento del tamaño del tiroides heterogéneo y asimétrico, con áreas de hiperplasia local y tendencia a la formación de nódulos, produciendo una asimetría del tiroides. Puede tratarse de un nódulo único o varios (bocio multinodular, BMN). La prevalencia varía geográficamente y es más común en mujeres.
En el caso del BMN, se recomienda una actitud expectante con controles analíticos y ecográficos anuales. Actualmente, no se indica el tratamiento con hormona tiroidea por sus efectos secundarios sobre el corazón y los huesos, especialmente en adultos mayores. Si el paciente con BMN presenta hipotiroidismo, se inicia tratamiento sustitutivo con levotiroxina para mantener los niveles de TSH en rango normal.
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Bocio Nodular Tóxico (Enfermedad de Plummer)
El bocio nodular tóxico consiste en un agrandamiento de la glándula tiroides donde una o más áreas aumentadas de tamaño han formado nódulos, y uno o más de estos nódulos produce demasiada hormona tiroidea. Comienza a partir de un bocio simple existente y se presenta con mayor frecuencia en adultos mayores, siendo los factores de riesgo principales ser mujer y tener más de 55 años. La mayoría de las personas que lo desarrollan han tenido un bocio con nódulos durante muchos años.
En ocasiones, los niveles altos de hormona tiroidea pueden manifestarse después de la administración de yodo (como contraste para TC o cateterismo cardíaco), tomar medicamentos con yodo (como amiodarona) o trasladarse de una zona con dieta baja en yodo a una con dieta alta.
Manejo y Tratamiento del Bocio en el Adulto Mayor
El tratamiento del bocio debe ser siempre personalizado y dependerá de la causa, el tamaño, los síntomas y las complicaciones, especialmente en el paciente adulto mayor, donde otros problemas de salud crónicos pueden influenciar el desenlace clínico.
Observación y Seguimiento
Los bocios pequeños que no se notan y no causan problemas, por lo general, no necesitan tratamiento, solo un seguimiento. En aquellos casos de bocio difuso o cuando los nódulos son pequeños, puede que solo sea necesario hacer un seguimiento para comprobar cómo progresa el bocio. Para bocios menores, se requiere un seguimiento evolutivo clínico para determinar el estado de función y crecimiento.
Tratamiento Farmacológico
- Medicamentos antitiroideos: Cuando la causa del bocio es un problema de hipertiroidismo, es crucial realizar análisis para regular la secreción de hormona tiroidea con un medicamento antitiroideo (como metimazol) en la dosis adecuada. En pacientes con bocio multinodular e hipertiroidismo, se recomienda tratamiento a largo plazo con antitiroideos a dosis bajas.
- Levotiroxina sódica: En caso de hipotiroidismo primario o bocio por dishormonogénesis. Dosis de 1,5-1,9 µg/kg de peso corporal. Sin embargo, el tratamiento supresor con levotiroxina debe ser evitado en la mayoría de los casos de bocio nodular eutiroideo, especialmente en nódulos de gran tamaño, BMN grande, si existen datos de autonomía funcional, mujeres posmenopáusicas y hombres mayores de 60 años, pacientes con osteoporosis o enfermedad cardiovascular, debido a los efectos secundarios (arritmias, pérdida de masa ósea). La levotiroxina consigue una reducción significativa del tamaño de los nódulos solo en una minoría de los pacientes.
- Suspender sustancias bociógenas: En casos de bocio causado por el uso de sustancias bociógenas, en ocasiones solo será necesario suspenderlas.
Yodo Radiactivo
La radioterapia con yodo radiactivo (131I) se administra por vía oral, se concentra en el tejido tiroideo hiperactivo y causa daño. Ha demostrado ser más eficaz que el tratamiento con levotiroxina para disminuir el tamaño del bocio. Es una opción a considerar en pacientes ancianos y en aquellos con riesgo quirúrgico elevado. En determinadas ocasiones puede ser necesario añadir bloqueadores beta al tratamiento para controlar mejor los síntomas periféricos de hiperfunción tiroidea.
Tratamiento Quirúrgico
La cirugía para extirpar la tiroides se puede llevar a cabo cuando:
- El bocio es demasiado grande y genera problemas de opresión (dificultad para respirar o tragar).
- Existe sospecha o confirmación de cáncer de tiroides (por ejemplo, un nódulo mayor de 4 cm).
- Se necesita un tratamiento rápido.
- El crecimiento rápido del nódulo o de los nódulos.
- Por razones estéticas o por prolongación endotorácica.
La intervención propuesta podría ser tiroidectomía subtotal o total; la decisión dependerá de las características del tiroides, del diagnóstico preoperatorio y de la habilidad del cirujano.
Complicaciones del Bocio en el Adulto Mayor
Un bocio en sí no suele causar complicaciones, más allá de la molestia estética. Sin embargo, un bocio grande o funcional puede llevar a problemas graves, especialmente en la población geriátrica.
- Compresión: Dificultad para respirar o deglutir debido a la presión sobre la tráquea o el esófago.
- Hipertiroidismo: Aproximadamente el 10% de los casos de bocio multinodular pueden desarrollar hipertiroidismo.
- Riesgo de malignidad: El cáncer de tiroides puede desarrollarse en el contexto de un bocio multinodular de años de evolución.
- Complicaciones cardíacas: Los adultos mayores pueden tener menos capacidad de tolerar el efecto del hipertiroidismo sobre el corazón. Esto puede llevar a:
- Insuficiencia cardíaca.
- Latidos cardíacos irregulares (fibrilación auricular).
- Frecuencia cardíaca rápida.
- Pérdida ósea: El hipertiroidismo prolongado puede llevar a osteoporosis.
- Crisis o tormenta tiroidea: Un empeoramiento repentino de los síntomas del hipertiroidismo, que puede ser desencadenado por infección o estrés. Puede causar dolor abdominal, disminución de la lucidez mental y fiebre, requiriendo atención hospitalaria inmediata.
Nódulo Tiroideo y Cáncer de Tiroides
El principal objetivo en el manejo del nódulo tiroideo es descartar patología maligna. La elevada prevalencia del nódulo tiroideo plantea el diagnóstico de cáncer de tiroides, aunque afortunadamente es raro (alrededor del 1% de todos los cánceres).
Factores de Mal Pronóstico
Existen datos de mal pronóstico que hacen sospechar del riesgo de patología maligna en un nódulo tiroideo (único o dominante en un BMN). Estos incluyen:
- Ser varón.
- La edad de aparición del nódulo.
- Antecedentes familiares de cáncer de tiroides.
- Crecimiento rápido del nódulo.
- Tamaño del nódulo (mayor de 4 cm es criterio de derivación para cirugía).
- Presencia de adenopatías cervicales.
- Antecedentes de radiaciones cervicales.
Resultados de la Punción Aspiración con Aguja Fina (PAAF)
La PAAF es crucial. Si el resultado del análisis citológico es una patología benigna, el resultado es negativo. Si es un cáncer de tiroides, es positivo. Pueden diagnosticarse falsos negativos (muestra inadecuada, obliga a repetir la punción) o falsos positivos (hallazgos sospechosos que no es posible diferenciar citológicamente), en cuyo caso es necesario el tratamiento quirúrgico para el diagnóstico definitivo mediante biopsia de la pieza quirúrgica.
Los tumores tiroideos malignos se clasifican en función de su estirpe celular en epiteliales (carcinoma papilar, folicular, medular, indiferenciado) y no epiteliales (linfomas primarios, metástasis, entre otros).
Manejo de los Nódulos Tiroideos
El manejo del nódulo tiroideo dependerá de los hallazgos ecográficos y de los resultados de la PAAF.
- PAAF positiva (maligna): Derivar al paciente para tratamiento quirúrgico, que suele ser tiroidectomía total o subtotal con linfadenectomía.
- PAAF negativa (benigna): Se recomienda observación con control analítico y ecográfico anual.
- Nódulo dominante o mayor de 1 cm: Se solicitará PAAF.
- Nódulo funcionante con hiperfunción tiroidea: Se inicia tratamiento con antitiroideos y el tratamiento definitivo es la administración de yodo radiactivo.
| Patología | Proteína | Gen | Cromosoma |
|---|---|---|---|
| Defecto en el transporte de I | Cotransportadora de Na/INI | NIS | 19p132-12 |
| Defecto del receptor de TSH | Receptor de TSH | TSH-R | 14q31 |
| Defecto de la síntesis de Tg | Tiroglobulina | Tg | 8q24 |
| Defecto en la organificación del I | Tiroperoxidasa | TPO | 2p |
| Defecto de deyodación | Desyodazas | D1-D2-D3- | - |
| Defecto en el transporte de sulfatos | Pendrina | PDS | 7q31 |
| Resistencia a la hormona tiroidea | Receptor de hormona tiroidea | TRB | 3 |