En las últimas décadas, la demografía mundial ha experimentado una transformación significativa, con un aumento sostenido en la esperanza de vida y, consecuentemente, en el envejecimiento de la población. Este fenómeno tiene profundas repercusiones en el mercado laboral, donde cada vez más personas optan o se ven obligadas a extender su vida productiva más allá de la edad legal de jubilación.
Envejecimiento Poblacional y la Nueva Realidad Laboral en Chile
Chile es un claro ejemplo de este cambio demográfico. Según las cifras preliminares del Censo 2024 del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), la población de 60 años o más alcanzó el 19,8% en 2024, casi el doble que en 1992 (9,8%). Este envejecimiento rápido de la población ha impulsado un aumento en la participación de personas mayores en la fuerza laboral.
La participación laboral de las personas mayores de 60 años creció notablemente, pasando de un 8% en 2010 a un 12,3% en 2024. A agosto de 2024, la tasa de ocupación de las personas mayores de 60 años era del 30,1%. Para quienes se encuentran en la edad legal de jubilación -60 años para las mujeres y 65 para los hombres-, esta cifra era del 23,1%, lo que equivale a 773.057 personas. Este nivel, sin embargo, es menor al alcanzado antes de la pandemia por COVID-19, cuando en 2019 llegó al 36% y se redujo a 27% durante 2020. En promedio, en Chile, los hombres se retiran a los 67,3 años y las mujeres a los 63,7, cifras superiores a las de la OCDE.

Factores Determinantes para la Permanencia en el Mercado Laboral
La extensión de la vida laboral responde a múltiples factores, que van desde la necesidad económica hasta el deseo de mantenerse activo y conectado con el mundo productivo.
Necesidad Económica: El Impulso Principal
La razón más citada para continuar trabajando después de la jubilación es la necesidad económica. Un 62% de las personas mayores declara seguir trabajando por este motivo, cifra que asciende al 71% en el caso de las mujeres. Expertos señalan que las bajas pensiones son uno de los factores que más inciden en esta decisión. Muchas personas han pasado parte de su vida laboral en la informalidad, lo que limita sus cotizaciones previsionales y las deja en una situación económica precaria. Juan Manrique, un plomero de 79 años que se mantiene activo, comenta que "es imposible pensar vivir solo con la jubilación".
Bienestar Personal, Actividad e Identidad
Además de la presión económica, el deseo de mantenerse activos, conectados con el mundo productivo, y la búsqueda de valoración personal y un lugar en la sociedad son motivaciones significativas. Un 36% de las personas mayores trabaja para mantenerse activo y un 12% porque disfruta su labor. Según Solange Rodríguez Espíndola, investigadora de la Fundación Navarro Viola, "el trabajo genera identidad y muchas veces es lo que hace que una persona mayor siga teniendo interacción social. Se hace como un ejercicio de sostener la identidad, esa relación con nosotros mismos, como personas con capacidad para dar”. Jean Setzfand, vicepresidente de AARP, explica que «el trabajo es una salida social, se sienten productivos, así que hay una buena razón para que la gente realmente quiera permanecer en el lugar de trabajo por más tiempo».
Otros factores que influyen son el nivel educativo y la salud autopercibida. Un mayor nivel de escolaridad se asocia con una mayor permanencia laboral, especialmente entre los 60 y 69 años. Asimismo, un 31,1% de las personas mayores que califican su salud como excelente, muy buena o buena se encuentra ocupada, mientras que solo el 18,6% de quienes perciben su salud como regular o mala continúa trabajando. Entre quienes se mantienen en el mercado laboral después de jubilarse, también se observa que aquellos que viven con otro, siguen trabajando en mayor medida.
LA NUEVA NORMALIDAD ADULTOS MAYORES TRABAJAN DESPUÉS DE JUBILARSE
Panorámica de la Ocupación Post-Jubilación
Brechas de Género en las Tasas de Ocupación
Las tasas de ocupación en la vejez revelan diferencias significativas por género. En 2024, el 75,9% de los hombres entre 60 y 64 años se encontraba ocupado, frente al 40,9% de las mujeres. Esta brecha se acentúa en el tramo de 65 a 69 años, con una tasa de ocupación del 50,9% en hombres y solo del 19,8% en mujeres. Entre los 70 años o más, el 22,8% de los hombres seguía trabajando, frente al 7,1% de las mujeres.
La Prevalencia de la Informalidad y sus Consecuencias
La informalidad es una característica persistente y significativa en la participación laboral de las personas mayores, situación que se agrava una vez alcanzada la edad legal de jubilación. En Chile, la mayor proporción de personas ocupadas informalmente después de la edad de jubilación corresponde a mujeres.
Las personas mayores que continúan trabajando se concentran principalmente en el comercio al por mayor y al por menor (19% de los hombres y 23% de las mujeres). Para los hombres, otros sectores relevantes incluyen la agricultura (14%) y el transporte y almacenamiento (11%). Las mujeres informales se concentran en el trabajo doméstico remunerado puertas afuera (10,7% del total de mujeres ocupadas).
Las brechas según nivel de ingresos son significativas. Entre los hombres de 65 a 69 años, el 79% del quintil de menores ingresos continúa trabajando informalmente, mientras que en el quintil de mayores ingresos lo hace solo el 36%. Esta diferencia de 43 puntos porcentuales refleja una fuerte desigualdad en las condiciones que motivan o exigen extender la vida laboral. Asimismo, el 49,7% de las personas mayores que trabajan informalmente lo hace por cuenta propia, mientras que un 31,9% son asalariados informales del sector privado. En cuanto a los ingresos, quienes trabajan en el sector informal ganan en promedio 208.450 pesos, en contraste con los ocupados formales que perciben 526.000 pesos en promedio.
La región con la mayor tasa de ocupación entre los adultos en edad de jubilación es Aysén, con un 41%, mientras que en Los Lagos se encuentra la menor tasa de ocupados con apenas 17%. Los empleos formales se concentran en áreas como la administración pública, la defensa, y las actividades de alojamiento y servicios de comidas. Los trabajadores informales se encuentran mayoritariamente en sectores como servicios administrativos y de apoyo, construcción y ganadería.
Desafíos del Desempleo para Personas Mayores
El reporte advierte un aumento sostenido en el porcentaje de personas mayores que buscan empleo: entre los 60 y 64 años, el porcentaje de población desempleada pasó de 2,1% en 2010 a 4% en 2024, superando los niveles pre pandemia. Adicionalmente, se duplicaron las tasas de desempleo respecto al año 2019. Según Valentina Jorquera, investigadora del Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo, “aunque el desempleo en las personas mayores parece bajo en las cifras oficiales, esto no necesariamente refleja una buena inserción laboral. Muchas veces, no pueden darse el lujo de declararse desempleadas y continúan en trabajos informales o por cuenta propia”. En la Región, entre febrero y abril de 2025, se registraron 7.792 personas desocupadas entre 55 y 64 años, y 1.553 en el tramo de 65 años o más.
Testimonios y Experiencias de Vida Laboral Extendida
Casos de Perseverancia y Pasión
La realidad de trabajar después de la jubilación se refleja en historias personales que ilustran tanto la necesidad como la vocación.
- Graciela Flitt, psicóloga de 73 años, bromea diciendo: “El último turno lo voy a dar desde el cajón”. Con 48 años de profesión, tiene una agenda completa y supervisa a colegas, atendiendo a personas de diversas edades. Para ella, el trabajo es una extensión de su identidad y un medio para mantenerse activa. Asegura que no se jubila de verdad porque ama lo que hace, no se imagina retirarse a menos que la discapacidad se lo impida.
- Juan Manrique, plomero de 79 años, se mantiene en actividad con sus propios clientes. Para él, el trabajo es lo que lo "mantiene sana la cabeza" y una necesidad, ya que vivir solo con la jubilación es "imposible".
- Raquel Pachter, "la abuela Raque", a sus 90 años, se unió a la agencia creativa Mobile First, donde su nieto es director. Después de un retiro de más de 20 años, volver al trabajo significó para ella un renacer: “Significa salir de mi casa, cumplir una tarea que me hace sentir bien”. Su historia es un testimonio de cómo la edad no define el valor que una persona puede aportar y que siempre se puede empezar algo nuevo.

Impacto Psicológico y Recomendaciones
Para quienes se ven obligados a continuar trabajando tras alcanzar la edad de jubilación, la tolerancia a la frustración se convierte en uno de los principales desafíos. Cuando el trabajo es por obligación económica y no por decisión propia, "se genera una frustración y una cantidad de emociones que surgen a partir de eso", como desesperanza, tristeza y estrés. El psicólogo consultado precisa que los adultos mayores tienden a expresar esta frustración con síntomas como el mal genio, mayor irritabilidad y enojos frecuentes, siendo más susceptibles a los efectos del entorno.
Ante esto, se recomienda el autocuidado como una herramienta fundamental, así como la comunicación para gestionar estas emociones y mantener el bienestar mental.
Hacia una Política Laboral Inclusiva para Adultos Mayores
Flexibilidad del Sistema de Pensiones y Desafío Demográfico
La reticencia al retiro ha aumentado en la última década, producto del incremento en la esperanza de vida y un mercado laboral más dinámico. Roberto Fuentes, gerente de estudios de la Asociación de AFP, atribuye este incremento a que “grupos etarios más numerosos llegan a la edad de pensión y cuentan con expectativas de vida mayores que las generaciones anteriores”. Agregó que el sistema de ahorro y capitalización chileno es flexible, lo que permite recibir simultáneamente pensión y remuneración sin incompatibilidad. Sin embargo, Ricardo Paredes, académico de la Universidad Católica, subraya que la actual edad de jubilación está "totalmente desactualizada de la realidad" y que las personas sobre 60 o 65 años pueden tener capacidades productivas en plena vigencia. Esto sugiere que "cada vez es menos razonable tener edades tan prematuras de jubilación".
Iniciativas Gubernamentales y Necesidades Futuras
El Ministerio del Trabajo presentó al Congreso un proyecto de ley que crea el Subsidio Unificado al Empleo, con el que se aportará a la creación de empleo formal para grupos que enfrentan mayores dificultades, incluyendo a los mayores de 55 años. Los investigadores del Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo concluyen que Chile necesita una política integral de empleo que incluya a las personas mayores, promueva trabajos formales y combata la discriminación por edad. Macarena Rojas, directora de gestión del Observatorio, enfatiza que este informe "es clave para comprender los cambios en el mundo del trabajo en un país que envejece rápidamente".