La Fisiología del Envejecimiento: Un Proceso Universal e Individual
El envejecimiento es un fenómeno presente a lo largo del ciclo vital, desde la concepción hasta la muerte. A pesar de ser un proceso natural conocido por todos los seres humanos, es un proceso fisiológico de cambios irreversibles que cada individuo experimenta de forma diferente. La ciencia aporta varias teorías que lo explican, y es crucial reconocer que un organismo que envejece no necesariamente está enfermo; de hecho, el envejecimiento sano es posible y muchos problemas pueden aliviarse o revertirse.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el envejecimiento como el "Proceso fisiológico que comienza en la concepción y ocasiona cambios en las características de las especies durante todo el ciclo de la vida; esos cambios producen una limitación de la adaptabilidad del organismo en relación con el medio". Además, se subraya que los ritmos a los que estos cambios se producen en los diversos órganos de un mismo individuo o en distintos individuos no son iguales. La evidencia disponible muestra importantes cambios morfológicos, fisiológicos y psicológicos asociados a la edad, determinando que la fisiología de los sujetos adultos mayores sea muy distinta a la de los sujetos en edad media.
Según diversas fuentes, el envejecimiento es "la acumulación de cambios en un organismo o un objeto con el tiempo", un "cambio gradual e intrínseco en un organismo que conduce a un riesgo reciente de vulnerabilidad, pérdida de vigor, enfermedad y muerte". Estos cambios tienen lugar en una célula, un órgano o en la totalidad del organismo durante el período vital completo, implicando una disminución de las funciones biológicas y de la capacidad para adaptarse al estrés metabólico.

Características Fundamentales del Envejecimiento
El envejecimiento presenta características inherentes y bien definidas en todos los seres vivos, entre ellas:
- Universal: Es propio de todos los seres vivos.
- Progresivo: Al transcurrir la vida se producen efectos sobre el organismo, que al acumularse originan los cambios propios del envejecimiento.
- Irreversible: A diferencia de las enfermedades, no puede detenerse ni revertirse.
- Heterogéneo e individual: Cada especie tiene una velocidad característica de envejecimiento, pero la velocidad de declinación funcional varía enormemente de sujeto a sujeto, y de órgano a órgano dentro de la misma persona.
- Deletéreo: Lleva a una progresiva pérdida de función. Se diferencia del proceso de crecimiento y desarrollo en que la finalidad de este último es alcanzar una madurez en la función.
- Intrínseco: No es debido a factores ambientales modificables.
En los últimos 20 años se ha observado un aumento progresivo en la expectativa de vida de la población, lo que implica una mayor tasa de sobrevida, pero que definitivamente esta se asocia a diferentes cambios físicos y fisiológicos.
Transformaciones Sistémicas Asociadas al Envejecimiento
El envejecimiento produce alteraciones sistémicas cuando la mayoría de los órganos y tejidos van disminuyendo su actividad. Estas modificaciones comprenden la reducción de la flexibilidad de los tejidos, la pérdida de células nerviosas, el endurecimiento de los vasos sanguíneos y la disminución general del tono corporal. A continuación, se detallan los principales cambios estructurales y sus consecuencias fisiológicas o fisiopatológicas en el proceso de envejecimiento.

Cambios en la Composición Corporal
- Disminución de agua corporal: Conlleva una resistencia disminuida a la deshidratación.
- Disminución del tamaño de los órganos: Puede alterar la distribución de fármacos.
- Aumento relativo de la grasa corporal: Afecta la composición general del organismo.
Alteraciones del Sistema Tegumentario (Piel)
- Disminución del recambio de células epidérmicas, atrofia dermoepidérmica y subcutánea: Provoca arrugas cutáneas, laxitud, fragilidad capilar y telangiectasias.
- Disminución del número de melanocitos: Contribuye al encanecimiento.
- Atrofia de folículos pilosos y glándulas sudoríparas: Resulta en alopecia y xerosis cutánea.
- Disminución de actividad de glándulas sebáceas: Aumenta la sequedad de la piel.
- Disminución de vasculatura dérmica y asas capilares: Aumenta la susceptibilidad a úlceras de decúbito y queratosis actínica.
Cambios en el Sistema Cardiovascular
- Disminución del número de células miocárdicas y de la contractilidad: Disminuye la reserva cardíaca y el gasto cardíaco.
- Aumento de resistencia al llenado ventricular: Contribuye a la disminución de la reserva cardíaca.
- Descenso de actividad del marcapasos auriculoventricular (AV), velocidad de conducción y sensibilidad de los barorreceptores: Ocasiona arritmias y una respuesta inadecuada al ortostatismo, pudiendo provocar síncopes posturales.
- Rigidez de las arterias: Resulta en un aumento de la presión diferencial del pulso y de la presión arterial.
- Descenso del flujo sanguíneo de la mayoría de los órganos: Afecta la perfusión general.
- Escasa respuesta del pulso con el ejercicio: Refleja la disminución de la reserva cardíaca.
Envejecimiento y sistema cardiovascular
Modificaciones del Aparato Respiratorio
- Disminución de la distensibilidad de la pared torácica y pulmonar: Reduce la capacidad vital.
- Pérdida de septos alveolares y colapso de las vías aéreas: Aumenta el volumen residual y la diferencia alvéolo-arterial de oxígeno.
- Aumento del volumen de cierre: Afecta la ventilación pulmonar.
- Disminución de la fuerza de la tos y aclaramiento mucociliar: Aumenta el riesgo de infecciones y broncoaspiración.
Impacto en el Aparato Renal
- Descenso absoluto del número de nefronas y disminución del peso renal: Reduce el filtrado glomerular (aunque la creatinina se mantiene por descenso de producción) y disminuye la habilidad de concentración y máxima capacidad de reabsorción de la glucosa.
- Descenso del tono vesical y del esfínter, disminución de la capacidad de la vejiga: Puede llevar a incontinencia.
- Hipertrofia prostática en hombres y descenso del tono de la musculatura pélvica en mujeres: Contribuye a problemas urinarios.
Variaciones en el Aparato Gastrointestinal
- Boca: La disminución de la producción de saliva, la erosión de dentina y esmalte, la reabsorción de la raíz y la migración apical de estructuras de soporte del diente conducen a la pérdida de piezas dentarias.
- Esófago: La disminución del peristaltismo prolonga el tránsito esofágico, causando reflujo esofágico y disfagia.
- Estómago e intestino: La disminución de la secreción de ácido y enzimas puede resultar en poliposis gástrica y metaplasia intestinal.
- Colon y recto: La disminución del peristaltismo ocasiona constipación, diverticulosis e incontinencia fecal.
Cambios en el Sistema Nervioso
- Pérdida neuronal variable, disminución de conexiones interdendríticas y de neurotransmisión colinérgica: Genera alteraciones intelectuales, lentitud y escasez de movimientos.
- Disminución del flujo sanguíneo cerebral: Contribuye a la hipotensión postural, mareos y caídas.
- Alteración en los mecanismos de control de temperatura y de la sed: Puede provocar hipo e hipertermia y deshidratación.
- Disminución de la velocidad de conducción: Afecta la rapidez de las respuestas.
- Reaparición de reflejos primitivos: Es un signo de envejecimiento neuronal.
Alteraciones de los Sentidos
- Vista: La fisiología alterada del vítreo y retina, la degeneración macular, y el trastorno de coloración, rigidez y tamaño del cristalino afectan la agudeza visual.
- Oído: La disminución de la función de células sensoriales en el aparato vestibular contribuye a problemas de equilibrio y audición.
- Gusto y olfato: El descenso en número y función de papilas gustativas y células sensoriales olfatorias reduce la percepción de sabores y olores.
Envejecimiento y Metabolismo: Regulación y Desafíos
Los estudios sobre los efectos del envejecimiento en la fisiología y el metabolismo son cada vez más numerosos, buscando contribuir a la instrumentación de programas para mejorar la calidad de vida y prevenir discapacidades en la vejez.

Desaceleración Metabólica y Regulación Energética
Durante el envejecimiento, se presenta una desaceleración natural del metabolismo, produciéndose una serie de cambios en la regulación de la energía. Esto contribuye a la pérdida de peso y grasa, y a un aumento de la susceptibilidad al desequilibrio energético, tanto positivo como negativo, lo cual se asocia a un deterioro en la salud. La comprensión de los cambios en la regulación de la ingesta calórica con la edad, así como la prevención de la pérdida de peso y grasa, es un componente importante para mantener la salud en la vejez, ya que la pérdida de peso involuntaria aparece de manera desproporcionada en adultos y se asocia con una mayor mortalidad.
En el adulto mayor, la capacidad para regular con precisión el consumo de energía se ve afectada. Para explicar este cambio se acepta que influyen factores como la tasa de retraso en la absorción de macronutrientes, secundario a la reducción de la agudeza del gusto y el olfato; así como mediadores hormonales y metabólicos de regulación de la energía que cambian durante el envejecimiento, alteraciones en los patrones de ingesta alimentaria y una reducción en la variedad de los alimentos.
La Percepción de los Alimentos y su Consumo
Durante la vejez, la sensibilidad al sabor y aroma juegan un papel importante en la desregularización de la energía. La mayoría de los estudios sugieren que la detección y reconocimiento del umbral de la sal y otros sabores específicos se ven afectados con la edad, en parte por el uso de medicamentos que impactan en el sabor, pero también por la pérdida funcional del olfato y el gusto. No está bien documentado si la disminución en la sensibilidad del gusto y del olfato asociado a la edad puede desempeñar un papel en la desregulación de la energía.
Los sentidos intactos del gusto y del olfato son necesarios para la fase cefálica de la digestión, que incluye los aumentos iniciales en las secreciones salivares, estomacales, pancreáticas e intestinales que inician la digestión. La estimulación cognitiva, visual y olfatoria puede ocasionar un incremento de salivación, que, al contener enzimas digestivas, inicia el desdoblamiento del almidón y acelera la digestión y absorción de los carbohidratos.
Las comidas apetitosas tienen mejores resultados en marcar la estimulación y secreción que promueve la digestión. La evidencia sugiere que lo aceptable-apetitoso puede influir en el rango de la absorción de nutrientes y en la eficiente interacción metabólica de la glucosa (glucólisis-glucogenólisis). La pérdida de sabor y olor asociada con el envejecimiento, comúnmente reportada como el hacer las comidas más blandas, anticipa una reducción del vaciado gástrico y, por lo tanto, el retraso en la absorción de los nutrientes, lo que puede explicar el incremento de saciedad y la consecuente pérdida de hambre en edad avanzada.
Regulación del Hambre y la Saciedad
La saciedad se define como la sensación de plenitud de comer, lo que frecuentemente se altera en la vejez. Varios estudios han documentado un hambre anormalmente baja después de la inducción experimental de ayuno o balance energético negativo en personas ancianas. El hambre antes de las comidas y el aumento de la saciedad postprandial son colaboradores independientes de regulación energética en la vejez. El aumento de la saciedad se asocia con el aumento de la superficie del antro estomacal y con una aparente distensión de este después del consumo de las comidas. Existe una reducción en la percepción de hambre y/o un aumento de la saciedad, lo que contribuye a la pérdida de peso en el envejecimiento.
La Importancia del Conocimiento sobre el Envejecimiento Fisiológico
El punto clave es reconocer y hacer saber que la comprensión de los cambios fisiológicos asociados al envejecimiento es fundamental. La distinción entre lo fisiológico y lo patológico en esta edad es compleja, pero este conocimiento permite proponer estrategias de intervención y guiar la práctica del cuidado en el envejecimiento para lograr una calidad óptima deseada.